Los Gobiernos que no aman la igualdad
Seguro que, si leyeron la magistral obra Stieg Larsson o se revolvieron en la silla viendo alguna de sus adaptaciones al cine, intuyen lo que les voy a contar.
La realidad es que el título de este artículo, al igual que el de la famosa novela, no pretenden esconder los hechos.
¿Qué se puede esperar de quienes desprecian a las mujeres y la igualdad? A Coalición Canaria le aburre la prevención de la violencia machista y la lucha contra la discriminación, no las comprenden, no entienden su necesidad. Para Clavijo el concepto de igualdad le sirve para unas frases en su programa electoral, una mención en todo el debate del Estado de la Nacionalidad, un reparto de cargos con los que ponderar pesos insulares y demasiados minutos de silencio.
Demasiados minutos, demasiado silencio.
La violencia física y simbólica, especialmente en momentos de escalada como el actual, aterrizan especialmente en los cuerpos de las mujeres y sus criaturas a cargo. Esto no es una opinión es el resultado indiscutible de un sinfín de estudios sociológicos. Son las voces de millones de mujeres y niñas agredidas, violadas o traficadas del planeta.
Esta realidad histórica es, a grosso modo, el eje vertebral que se proponen revertir todas las políticas públicas de acción y sensibilización en materia de prevención de la violencia y promoción de la igualdad.
Canarias lleva más de 40 años de construcción de redes de protección que garanticen algo tan sencillo y valioso como el derecho a crecer, vivir y soñar sin, o a pesar, de las violencias machistas.
Generar estas redes de protección ha sido un duro camino social, feminista, y político, que lenta, pero progresivamente, ha dado sus frutos.
Hasta hace bien poco Canarias, el Gobierno de Canarias, era pionera en el trabajo para la promoción de la igualdad. Lo fuimos en las redes de acogimiento ciudadano que se crearon hace más de 30 años en todas las islas o en programas educativos reconocidos en todo el Estado.
Fuimos, hace apenas cinco años, la primera comunidad autónoma que trabajaba en todos los centros penitenciarios de las islas gracias a un histórico convenio con el Ministerio de Interior, con sus equipos directivos, con varias líneas de trabajo en deporte, centros de mayores, escuelas infantiles, dentro de la cultura canaria y en nuestro folclore.
El actual gobierno debe pensar que hacer política pública dando respuesta a quienes tienen el conocimiento ciudadano y técnico es tan solo una forma de hacerlo. También está la suya, deben pensar, mientras se dan golpes en el hombro entre risotadas.
Para Coalición Canaria trabajar desde la certeza de asumir la responsabilidad de frenar la violencia machista, generar servicios de respuesta y atención a las víctimas, es una sólo una opción. También está su método, basado en repartir cargos para gestionar la materia a quienes no la conocen en absoluto y esperar que en cuatro años hayan aprendido suficiente como para sostener una rueda de prensa. No se rían , no es gracioso. Aún hay más de un cargo de Igualdad y Diversidad esperando que llegue este momento.
Mientras, las redes feministas de las islas, las ongs, las representantes de las y los técnicos de promoción de la igualdad y especialistas en violencia de género, las creadoras de contenido y las que desarrollan los proyectos, todas estas voces, llevan 3 años denunciando el freno en acciones y presupuestos del actual Gobierno de Canarias en relación a la igualdad y la diversidad.
Y su respuesta es una variante del silencio en forma de balones fuera y excusas, como la retranca de “en Madrid nos retrasan”. La Consejera de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del actual Gobierno reitera a modo de letanía que Canarias no seguirá perdiendo fondos destinados desde el Ministerio de Igualdad para la protección a las víctimas, a la par que concatena año tras año una mínima ejecución de los mismos y un recorte en los fondos propios, esos que se “auto otorgan”.
Yo le reconozco el esfuerzo a la Consejera al intentar asumir en su persona el peso del trabajo en igualdad y diversidad, pero al mismo tiempo señalo el desprecio implícito que esto representa. Sólo desde el ninguneo a la importancia de estas áreas se puede entender el desarme interno que han generado en los centros directivos y las cabezas elegidas para ello.
Pondré un ejemplo de muchos: en mayo del 2026, todavía no se ha ejecutado el presupuesto del Pacto de Estado del 2025 y no hay noticias de que estén encaminados los fondos del 2026.
No son sólo los más de 10 millones de euros que quedarán por el camino, es la atención personalizada a víctimas y familias y el desarme de las estructuras y proyectos que los permitían.
¿Qué proyectos se desarrollarán en los centros educativos si termina el curso escolar en unas semanas? ¿Dónde están los servicios especializados en sanidad, deporte, cultura, mayores o comunicación?
Al igual que en la novela que me sirve de excusa para el ejemplo, nada de lo que les cuento tiene mucho sentido si no tienes interés en mirar la fotografía, en descubrir el pasado de cada personaje y las aspiraciones que satisfacen.
La realidad es que en apenas tres años de Gobierno el señor Clavijo y sus equipo de igualdad y diversidad han logrado desinteresar a cientos de profesionales que trabajaban en los entornos de igualdad en Canarias porque no les importan. No les presupongo maldad sino profundo desconocimiento.
A pesar del sufrimiento que acompañaba a “Los hombres que no amaban a las mujeres” el escritor logró terminar su obra con buen sabor de boca e ilusión en el ánimo. En esta historia ese es un final posible si sigues y acompañas a las redes feministas de las islas: en ellas empezó todo y de ellas saldrá el cambio.
Actúa, participa.