A mí la Legión
Acertó plenamente el PSOE al no sumarse a las concentraciones y manifestaciones sobre Ceuta porque fue una trampa emboscada que habría terminado en una batalla campal ya que el PP y Vox atrajeron a muchos ultras y neonazis que se dedicaron a todo menos a apoyar a Ceuta. Los ceutíes de bien se avergonzaban de ellos.
Se manifestaron para insultar al presidente de España como viene siendo un clásico malcriado y casposo en las reuniones de la ultraderecha y su hermano llamado Partido Popular, que nació de la refundación de Alianza Popular, aquel partido que fundaron y crearon siete ministros de la dictadura franquista, entre ellos Manuel Fraga, que murió siendo presidente de honor del PP. Estos son los que quieren dar lecciones de democracia a los españoles. Guárdame una cría.
Las manifestaciones se convocaron teóricamente para apoyar a Ceuta pero no hacía falta ser un lince para intuir que era una simple excusa para atacar y debilitar al Gobierno de España, que es lo único que hacen el PP y Vox desde hace ya mucho tiempo. Oposición sistemática sin ideas y sin aportar soluciones alternativas.
Les importa tanto España que no hacen ni una sola propuesta alternativa a las medidas que pone en marcha el gobierno. Y cuando se les ocurre una, como la devolución inmediata de los migrantes, resulta que va contra la legalidad de España y de Europa. Feijóo y Abascal son unos cerebritos venidos a menos.
Lo único que quieren es armar estruendo y crear confusión para machacar al gobierno progresista que no les gusta. A río revuelto ganancia de pescadores aunque en este caso sería mejor decir pecadores. Están tan desnortados que han metido hasta al rey en el lío. Lo que no dicen es que el rey nunca ha ido a Ceuta con presidentes del PP.
Los actuales reyes aún no han ido aunque ya han prometido su visita y el rey emérito sólo estuvo una vez en la ciudad autónoma norteafricana y fue con Zapatero. En el último siglo solo han viajado a Ceuta dos reyes: Alfonso XIII en 1927 y Juan Carlos I, en 2007, el primero hace casi un siglo y el segundo hace casi cuatro lustros.
Pero todavía hay tontainas que creen que los reyes visitan habitualmente el enclave norteafricano y que Sánchez tiene secuestrado a Felipe VI en La Zarzuela. Solo dos visitas en cien años, que se dice pronto. No ha pasado nada parecido en ninguna comunidad autónoma española. Ni en Canarias, sin ir más lejos, y eso que estamos a mucha mayor distancia de Madrid que Ceuta.
La derechona española va de patriota pero luego se niega a acoger en las comunidades que gobierna a un solo menor extranjero. Reclama patriotismo pero luego pasa olímpicamente de sus compatriotas de Ceuta. Son muy patriotas de boquilla y pacotilla y no se cansan de repetir que todo lo hacen por Ceuta pero luego son los primeros en poner a Ceuta en la picota al negarse al reparto proporcional de niños migrantes, como establece la legislación española.
Si fueran tan patriotas habrían actuado de otra forma y de paso rebajarían la tensión y la presión en la ciudad autónoma que está gobernada precisamente por el PP. No quiero ni imaginarme lo que harían si el presidente de Ceuta fuera del PSOE.
Este miércoles la España cuerda, digna y sensata se abochornó por los lemas insultantes y las agresiones a periodistas que cubrían las manifestaciones teóricamente en apoyo de Ceuta. Estos mequetrefes la cogieron especialmente con los periodistas de Televisión Española, a los que insultaron, amenazaron de muerte y agredieron a la vista de los policías que vigilaban las concentraciones.
Estos estúpidos descerebrados no son más que la fuerza bruta y la correa de transmisión de la derechona española, que es la que ha estado señalando a la televisión pública estatal durante los últimos meses. La razón es que los programas de Televisión Española han subido notablemente en audiencia y han dejado con el culo al aire a las reinonas de la televisión como Ana Rosa Quintana o Susana Griso, que son las que entrevistan habitualmente a los líderes de la oposición.
A Feijóo lo cogieron en una monumental mentira en una entrevista de la pasada campaña electoral en Televisión Española y desde ese día huye de la tele estatal como de la peste. No le gusta que le señalen sus mentiras y bulos. Estos nostálgicos quieren que la televisión pública se convierta en el nodo de la dictadura franquista.
Las huestes de Feijóo y Abascal llevan meses amenazando con cortar cabezas en Televisión Española cuando lleguen al poder porque no les gusta la pluralidad de sus programas que se van consolidando día a día con tertulianos de uno y otro signo.
Ya le gustaría a Telemadrid tener la mitad de pluralismo que hay en Televisión Española. Paradójicamente los que más critican a TVE son los que nunca la ven. Es una crítica absurda, prejuiciosa, preventiva y apriorística, como la guerra de Irak.
Aseguran que no ven TVE pero luego critican sus programas como si los hubieran visto. Como las armas de destrucción masiva que nunca existieron pero que sirvieron de subterfugio para atacar a Irak. En este caso lo imaginan con sus mentes calenturientas.
Mientras aporreaban a los periodistas en las concentraciones pro Ceuta, estos ceporros cantaban el Cara al Sol con el brazo alzado y el cerebro jibarizado. Si no hubiera políticos de la extrema derecha y la derecha extrema (ojo, que no son lo mismo aunque lo parezca) que jalean a estos energúmenos seguramente las manifestaciones se resolverían sin ninguna violencia.
Pero ellos no buscan pacificar la convivencia sino todo lo contrario porque creen que embarrando el campo es la única manera de arrebatar el poder a la izquierda. Tienen el mono después de más de ocho años del gobierno de Sánchez.
Hasta Marcos de Quinto hizo el tonto en un yate acercándose a la costa de Ceuta con otros ricachones de su club náutico para supuestamente apoyar al pueblo con una cerveza en una mano y un whisky en la otra. Podría haber tomado una Coca-Cola, de cuya empresa fue presidente en España y Portugal y vicepresidente mundial, pero el exdiputado de Ciudadanos prefirió seguir desvariando.
Estos patriotas de hojalata confunden el patriotismo de apoyo a un pueblo con el postureo y el pasteleo mediático. Ya que la derechona española está cada vez más belicosa y beligerante, la ministra de Defensa tendría que plantearse ponerlos al frente de las batallas y las guerras que quieren montar por delante incluso de la cabra de la legión.
Tampoco desentonarían mucho al lado del animalito. Las cabras al menos comen periódicos pero los fachas ni los huelen porque no entienden lo que dicen porque son analfabetos funcionales.