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No todo vale

El poder es un fenómeno complejo y omnipresente en la vida humana. Se manifiesta de diversas formas y tiene un impacto profundo en la sociedad y en la vida de las personas. Comprender la naturaleza y sus dinámicas es fundamental para abordar los desafíos sociales y promover situaciones más justas y equitativas porque puede ser una fuerza tanto destructiva como constructiva, y depende de cómo se utilice y se controle para determinar su impacto final. Siendo una de las fuerzas más influyentes, ha desempeñado un papel central en la organización de sociedades y la toma de decisiones como concepto multifacético para influir en las acciones y comportamientos del resto. Esta influencia puede manifestarse desde la coacción y la fuerza hasta la persuasión y la autoridad legítima.

Lo hay de naturaleza política, económica o social, tanto desde una perspectiva individual, donde se refleja en la capacidad autónoma para tomar decisiones, como colectiva, como unión de intereses, teniendo en cuenta que afecta a la distribución de los derechos y obligaciones a través de la influencia sobre las normas sociales, los valores y las creencias, teniendo en cuenta que se trata de una dinámica en constante evolución que puede cambiar con el tiempo las circunstancias, sabiendo que existe una competencia constante entre individuos y grupos que luchan por obtener más influencia y control. No obstante, cuando este se acumula puede suceder que se abuse de su uso, utilizándolo de forma injusta o para beneficio personal, pudiendo llevar a la opresión. Por esa razón es necesario disponer de legitimidad para el ejercicio del poder a través de elecciones democráticas, tradiciones culturales o sistemas de valores compartidos.

Por esa, y seguro que por otras razones, se pone en juego integridades solo por tener la sartén por el mango ya sea por el carisma y la capacidad para atraer y cautivar a las masas, por la elocuencia, la confianza y la habilidad para comunicar de manera efectiva o por la mera atracción por verse en medio de un deseo frenético colectivo. Sea como fuere, hasta el esquema de derechos y obligaciones que se ha forjado a lo largo y ancho de la historia, puede verse modificado debido a una justificación casi divina. Pero en sí ese no es el problema. El enigma se centra en el por qué al respeto de la legislación vigente si, por casualidades de la vida, depende de ti la gobernabilidad de un país y este se pone a tus pies.

Tal y como se dijo, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Esta famosa frase es un antiguo adagio, de al menos el siglo I a.C. que hace alusión a la espada de Damocles. La cita se ha usado en múltiples ocasiones, aunque se ha popularizado en varios momentos de la historia. Por un lado, cuando la pronunció Winston Churchill o cuando salió de la boca de Franklin D. Roosevelt. Incluso cuando se popularizó con su aparición en los cómics de Marvel con el personaje de Spiderman, aunque previamente, la frase ya se usó en Superman, en su primera aparición en la serie de 1948. Por esa razón, sabiendo que el ejercicio del poder tiene un impacto profundo en la sociedad en muchas dimensiones, como es en la gestión del conflicto o el cambio social, se debe tener la responsabilidad de utilizarlo de manera ética y en beneficio conjunto y no solo al servicio de unas pocas personas que, por determinantes que sea, no están por encima de la ley.