Canarias Ahora Opinión y blogs

Sobre este blog

La revancha

0

Juan José López Burniol fue columnista cada sábado en La Vanguardia. Hasta que el periódico interrumpió su colaboración por causa de un artículo que no se llegó a publicar. Ese artículo llevaba por título La Revancha y mi inquietud no es otra que saber si sufrió la venerable e imprescindible libertad de información. De otra manera, saber si reconocemos en este episodio la mano de Salvador Illa o la de Junqueras, que son los que mandan en Cataluña.

Primero se hace preciso diseccionar el artículo. En el mismo se afirma que hay en nuestro país un ansia de revancha alojada en nuestra conciencia fratricida y que se traduce en una guerra civil híbrida. Que el Gobierno ha formulado un nuevo pacto de San Sebastián y conspira para abolir la monarquía y dar pasos hacia una república multinacional y confederal. Estoy seguro de que Juan José ha tenido mejores días. Burniol es notario.

Compara la crisis de Ceuta con los acontecimientos del 98. Todo el mundo puede tener una mala tarde. En San Sebastián se llamaba a la rebelión y en el 98 un sistema poco democrático y corrupto perdió sus colonias. Nada que ver.

Pero la tesis subyacente ya merece mejor atención. En el exilio republicano se soñó la transición, prescindir del pasado para pactar el futuro. Los líderes republicanos lo deseaban inmersos en un síndrome de Estocolmo conocedores de no haber hecho las cosas bien. Resuena el eco con la voz de Azaña, paz, piedad y perdón.

En La Hija del Capitán, Pushkin inaugura una frase para siempre: “Mi costumbre es condenar a muerte y perdonar a toda suerte”. La Memoria Histórica es cosa que dicha con cuatro palabras faltan cuatro mil y que dicho con cuatro mil se echan de menos cuatro, si queremos oír a Magdalena Blesa.

Terminada la guerra, un bando pudo identificar y dar sepultura oficial a sus seres queridos. Los del otro bando no pudieron. ¿Muchos creen que noventa años después viva un español tan mal nacido que se oponga a que otros identifiquen y den una digna sepultura pendiente?

El error de Zapatero y Sánchez fue revisar el perdón con políticas unipartidistas. Hemos trabajado los españoles y hemos avanzado revisando el pasado con políticas bipartidistas, que dirían en el Capitolio. Pero Zapatero hipotecó un futuro unánime dando el turno a una derechona mediática donde no cabe un cantamañanas más, que son esos que saben un poco de todo y mucho de nada. En todo esto ha faltado grandeza porque repito que no creo que nadie se oponga a aceptar que es cierto que hubo un día que nos condenamos a muerte unos a otros, pero que también es verdad que en otro momento nos comprometimos a perdonar a toda suerte. Insisto, la mayoría de los españoles aprobarían las dignas sepulturas y un trato a la dictadura que no es otro que el que se merece. La dictadura no entendió ni una de las tres palabras dichas por Azaña.

Lo contrario de una epidemia de cantamañanas es poner en el Boletín Oficial del Estado una norma que se puede titular, paz, piedad y perdón. Aceptada por la inmensa mayoría. Faltó grandeza y ahora nos mamamos la tranca. Ese desencuentro es un lugar donde todo vale y vale todo. Hoy, la única regla es que no hay reglas. Aquí echó sus cartas el notario. Le sobraron palabras, más de cuatro y menos de cuatro mil.