Espínola
Las Termópilas de El Puertito de Adeje
Espínola
“diciendo siempre la verdad,
pero sin odio hacia los mentirosos“
Estos son dos preciosos versos del poeta griego Cavafis, de su poema Termópilas, que me ha recordado una amiga el día posterior al pasado 13 de agosto, cuando tuvo lugar la declaración de los dos investigados por las diligencias previas abiertas contra la macrourbanización Cuna del Alma. Por un lado, Filip Hoste, como representante legal y como administrador único de la promotora IIª Casa Adeje; y por otro, Valeriano Díaz Castro, jefe de Servicio de Ordenación del Litoral Oriental del Gobierno de Canarias. Dos versos que me han dado mucho que pensar, en primer término, porque comparto lo que expresan y, en segundo porque confieso que a veces se me olvida tenerlo presente. Una siempre está aprendiendo sobre lo que creía aprendido.
Me parece oportuno recordar en su totalidad lo que nos dice Cavafis:
Termópilas
Honor a aquellos que en sus vidas
marcaron las Termópilas y las defienden.
Sin apartarse nunca del deber;
justos y rectos en todo lo que hacen,
pero capaces también de lástima y clemencia;
generosos tanto en la opulencia como en la pobreza,
generosos, incluso, en las pequeñas cosas,
para prestar su ayuda hasta donde alcanzan;
diciendo siempre la verdad,
pero sin odio hacia los mentirosos.
Y es mucho más honor el que merecen
cuando prevén (y muchos lo prevén)
que Efialtes ha de aparecer al cabo,
que, finalmente, los Medos pasarán.
(Trad. de Juan Manuel Macías. Ed. Pre-Textos)
Al volver a leer el poema, que mi amiga me envió intencionadamente, me he dado cuenta de que ahora tiene un valor añadido que antes no tenía para mí. Ahora más que nunca la defensa de El Puertito de Adeje y todo lo que este representa para Tagoror Permanente y demás colectivos que, desinteresadamente, luchan contra la destrucción de todo el patrimonio que contiene, queda recogido en este poema de gran belleza. A día de hoy no sabemos si los medos pasarán, lo que sí sabemos es que Efialtes hay unos cuantos. Y, como casi siempre, acude a nosotras el arte, la poesía a salvarnos del angosto paso de la realidad y, claro, nos reconforta. Nos reconforta porque actúa como un escudo espartano contra la lluvia de flechas. A mi parecer, el arte no miente por engañar, al contrario, nos eleva sobre el dolor de las luchas, haciendo que la vida sea hermosa, además de digna. Como dijo Nietzsche, “tenemos el arte para no morir de la verdad”.
Efialtes era un griego de Tesalia que traicionó a Esparta y la entregó a los persas, indicando a Jerjes el camino secreto por donde podría pasar sus tropas y rodear a los espartanos, eludiendo ya el paso por Las Termópilas, por donde la enorme envergadura del ejército persa no podía desplegarse, siendo vencido una y otra vez durante varios días por Leónidas. Leónidas supo de la traición de Efialtes y, aun así, sacrificó a su propia guardia personal, y parte de las tropas aliadas, hasta mil quinientas huestes, para frenar el paso de los persas a Grecia. 7 días entre agosto y septiembre del 480 a. C. conocidos como la batalla de Las Termópilas.
Cavafis, a mi juicio, nos envía dos mensajes. Alaba a quienes, con compasión en su día a día, por sus principios éticos defienden lo que consideran justo. Y sostiene que el verdadero honor no está en ganar, sino en hacer lo correcto, aunque se vislumbre un final aciago.
Con ello Cavafis transformó un suceso histórico en un símbolo universal. En este caso, Las Termópilas representan las causas nobles, que libremente elegimos defender: El Puertito de Adeje, su patrimonio y su gente. Los Medos representan las fuerzas enemigas inevitables y evidentes: la promotora y las instituciones gubernamentales, que han amparado y defendido un proyecto destructor, plagado de incumplimientos y con cinco paralizaciones cautelares hasta el presente. Efialtes representa la traición evitable, la debilidad humana, la búsqueda de protagonismos particulares, que pueden arruinar un objetivo. Humanos son tanto los gobernantes municipales, como los autonómicos, como también lo son los miembros de grupos ecologistas, colectivos, plataformas, etc., que comenzaron con estas luchas, algunos, hoy en día, muy activos y expertos, eso sí, en las RRSS.
Tagoror Permanente del Puertito de Adeje se formó por la iniciativa de unas pocas personas, que, preocupadas por los destrozos incipientes en El Puertito, y viendo que la lucha social en la calle estaba dormida, decidió retomarla, haciendo un llamamiento de unidad a los distintos colectivos y personas, para luchar por un único objetivo: evitar la destrucción de El Puertito. Con esa misma intención, hizo una invitación a todos los colectivos, las semanas previas a las declaraciones de los investigados del pasado día 13 de agosto, para unir fuerzas y acudir a una concentración ese mismo día ante los juzgados de Arona, sin logos, todas de negro y una única pancarta con la frase “Somos El Puertito”. Fueron más de noventa colectivos los que mostraron su apoyo a la concentración. Con todo, los asistentes allí éramos menos, pero gracias a esas presencias y la de los medios de comunicación, como Radio San Borondón que lo retransmitió todo en directo; gracias al apoyo comprometido por El Puertito de Adeje contra Cuna del Alma, la jornada transcurrió, como estaba prevista, sin incidentes y bajo consignas que gritaban “justicia”, y recogían la desesperación , pero también la aspiración social a un Puertito libre de la destrucción del patrimonio y a un sur de la isla, y una Canarias, libre de proyectos destructivos y de especuladores.
Los testimonios de los testigos, técnico y jurista, del pasado 16 de julio ilustraron con contundencia lo que se ha cocido en los despachos de las instituciones, mostrando que hay mucho por investigar aún. De las declaraciones de este día 13 de los investigados, parecen también entreverse mentiras, falsedades y ocultamientos… El próximo 14 de septiembre está llamado a declarar, como investigado, el director general de Costas y Gestión del Espacio Marítimo Canario.
Por cierto, “Esperando a los bárbaros” es otro poema de Constantino Cavafis, en el que describe a un gobierno y una sociedad civilizada que se paralizan ante la inminente llegada de unos supuestos invasores destructores, que nunca llegan. Es el vacío ético interno. En “Termópilas” el peligro es real y destructivo. Los medos existen y avanzan, pero el golpe fatal viene desde dentro a través de Efialtes. Aquí no hay excusas; hay una realidad dura que el deber moral debe encarar. A día de hoy, insistimos, aún no sabemos si los medos terminarán pasando. Tampoco importa mucho señalar a los Efialtes, navegantes escurridizos. Importa denunciar a la par, dentro y fuera de los juzgados, y con constancia, la corrupción, con el fin de salvar los pocos espacios que nos quedan.
Por último, conviene recordar que el término Termópilas evoca el origen de las “fuentes calientes”. El fuego reposa hoy sobre el tejado de la Justicia y confiamos en que no surja de su seno un géiser que apague su ardor, sino que estalle, cegando con sus esquirlas de la verdad los ojos de los traidores infiltrados en las esferas del poder.