Una casa familiar de Baños de Río Tobía se convierte en escenario poético sobre la memoria de la infancia
Hay casas que son mucho más que un lugar. Guardan voces, fotografías, objetos, veranos, visitas, ausencias y distintas versiones de quienes las habitaron. Este sábado 22 de agosto, a las 19:00 horas, la poeta, editora y gestora cultural riojana Adriana Bañares llevará a Bañarte 2026 Mi infancia son recuerdos de una casa de Baños, un recital creado específicamente para el patio de la casa familiar donde transcurrió parte de su infancia.
El acceso al recital, situado en calle Villar, 2, se realizará con aforo limitado y las plazas disponibles ya se han agotado.
El título de la propuesta parte de un guiño a los conocidos versos de Antonio Machado —«Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla»— para trasladarlos a una casa concreta de Baños de Río Tobía: la vivienda de la familia Camacho Matute, vinculada a la infancia de Bañares y a la memoria de varias generaciones de su familia.
La autora ha concebido la pieza como el recital más personal de su trayectoria, un trabajo en el que poesía, oralidad y memoria se encuentran con un espacio real y cargado de significado. “La niñez en un pueblo pequeño te da una libertad que no te ofrece la ciudad. Este recital es también un homenaje a mis abuelos”. La propuesta no busca únicamente reconstruir una memoria individual. El proyecto parte de una pregunta más amplia: ¿cuántas vidas caben dentro de una casa y qué recuerda un lugar cuando las personas que lo habitaron ya no están?
La propia memoria familiar ofrece distintas miradas sobre la vivienda. Mientras el recuerdo de Bañares está ligado a una casa más íntima y casi cerrada, otras generaciones de la familia la recuerdan como un lugar abierto, lleno de gente durante los veranos, encuentros, fotografías y celebraciones. Esa distancia entre los recuerdos es precisamente uno de los puntos de partida de la investigación artística.
Por ello, el recital forma parte de un proyecto más amplio que continúa recopilando fotografías, audios, textos y testimonios de personas que hayan vivido, visitado o guardado algún recuerdo relacionado con la casa. El objetivo es construir una memoria colectiva de la vivienda y devolverle las voces de quienes pasaron por ella.
Una casa como escenario
Con Mi infancia son recuerdos de una casa de Baños, Bañares plantea una forma de entender la poesía que va más allá del libro y del escenario convencional. La casa se convierte en espacio de representación y, al mismo tiempo, en parte del propio texto: el patio, los objetos, las habitaciones y los recuerdos funcionan como materiales de la pieza.
La intervención se integra así en el espíritu de Bañarte, encuentro artístico que durante cinco jornadas transforma las calles, plazas y espacios cotidianos de Baños de Río Tobía en lugares de creación y encuentro. En esta edición participan, junto a Bañares, los artistas Candela Muniozguren, Raquel Coba y David Plaza.
La elección de este espacio tiene además un componente especialmente significativo para la autora, que nació y creció en La Rioja y cuya trayectoria artística ha explorado de manera recurrente cuestiones relacionadas con la identidad, el cuerpo y la infancia.
Adriana Bañares
La propuesta llega en un año especialmente intenso para Adriana Bañares. En febrero de 2026 publicó Carta celestial a Melusina, una plaquette editada por La Cartonera del Escorpión Azul, y continúa desarrollando junto al músico Julen Gossíp Adriana y Sr. Alien, proyecto de spoken word y música en directo seleccionado por Versopolis para Poetry Expo 2026.
Como poeta, Bañares ha publicado, entre otros títulos, Riesgo eléctrico (Páramo, 2025), Vacaciones (Maclein y Parker, 2024), Urbe capensis (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022) y Recaya (Páramo, 2019). Es también directora de Aloha Editorial y coordinadora de Poetry Slam Logroño.
En Bañarte, sin embargo, deja por un momento los espacios habituales de la literatura para regresar a un lugar mucho más concreto: la casa de sus abuelos, el pueblo de su infancia y el patio donde comenzó a construir buena parte de su memoria. El recital del sábado será, así, el encuentro entre una poeta adulta y la niña que fue, pero también entre una memoria familiar y la memoria colectiva de un pueblo.
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