La cumbre de conjuntos históricos cuestiona que exista una única identidad canaria

“¿El futuro de los conjuntos históricos quién lo decide? ¿Los expertos, las administraciones, los propietarios o los visitantes?” Con esta reflexión, la historiadora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Macri González sacudió el concepto de identidad cultural en la cumbre de Conjuntos Históricos de Canarias, que se ha celebrado esta semana en Betancuria, la primera capital del Archipiélago, y que ha permitido conocer la idiosincrasia de importantes núcleos isleños y la gestión de tres localidades de referencia en España: Albarracín, Cáceres y Toledo.

“La identidad no es un objeto arqueológico que desenterramos y metemos en una vitrina”. La identidad, expone González, “es un constructo social, una negociación diaria y, por definición, un elementos dinámico”. En consecuencia, la doctora de la ULPGC se pregunta: “¿Cuántas identidades habitan hoy en un centro histórico? ¿Existe una única identidad canaria que debamos cuestionar como un dogma del pasado”. La respuesta a este último interrogante es un no rotundo, como se ha puesto de manifiesto a lo largo de este encuentro al conocer las realidades de emblemáticos municipios canarios y peninsulares.

La arquitecta y jurista María Bencomo, gerente del Organismo Autónomo de Urbanismo de La laguna, explica que el gran reto al que se enfrenta la ciudad universitaria es “gestionar el éxito” que supuso transformar su conjunto histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999, en una trama urbana al servicio del peatón, de la ciudadanía. Esta configuración ha creado un verbo, como recordó su alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, durante el debate final de la cumbre: “Lagunear”.

El exilio del automóvil ha generado el problema colateral de un circuito “de coches flotantes” alrededor del centro histórico en busca de aparcamiento. Se han arbitrado soluciones como el parking de la Vía de Ronda, pero no es suficiente. Por ello, como expuso Bencomo, “ya hemos licitado varias acciones del plan de gestión que hemos diseñado para preservar los valores universales de la declaración de Patrimonio de la Humanidad: el plan de movilidad y zonas verdes, plan de iluminación y un plan de comunicación y participación ciudadana”.

La identidad del centro histórico de Las Palmas de no tiene nada que ver con la idiosincrasia de la de La Laguna. Mientras en la Ciudad del Adelantado apenas hay viviendas turísticas, el distrito Vegueta-Triana de la capital grancanaria cada vez está más colonizada por hoteles y apartamentos, como expuso en este encuentro de expertos en patrimonio histórico el profesor de la ULPGC y activista cultural Adrián Santana. Mientras La Laguna busca recursos para mejorar su patrimonio, en ocasiones con dificultad, Las Palmas tuvo que devolver al Cabildo un millón y medio de su euros destinado a su conjunto histórico por desidia, como recordó durante la ponencia inaugural el doctor Sebastián López, director insular de Patrimonio Histórico de Gran Canaria.

A diferencia de la capital de esa isla, Arucas, con una población diez veces inferior, sí tiene un servicio de Patrimonio Histórico. Su técnico responsable, Antonio Jiménez, expuso la realidad aruquense y el hito que supuso la declaración de BIC de su conjunto histórico en 1976. Ahora, famosa por su piedra de cantería, Arucas está muy preocupada por la amenaza del cierre de su última cantera: ¿“Como afrontaremos las rehabilitaciones de nuestro patrimonio arquitectónico?”, se preguntó el doctor Jiménez en este foro celebrado en el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF).

La Orotava atesora el tercer conjunto histórico más importante de Canarias. Su identidad es diferente a las descritas en esta crónica. El devenir histórico de la villa, como bien explicó Pablo Torres, gestor del patrimonio cultural de este municipio tinerfeño, ha estado trufado de reivindicaciones y pugnas entre la clase pudiente y la menos favorecida. Hoy, superadas aquellas diferencias sociales, La Orotava es un ejemplo de convivencia armónica entre su rico patrimonio arquitectónico y las tiendas y negocios de toda la vida.

Los ejemplos de Toledo y Albarracín

Capital de la España visigoda y referente mundial por su inmenso patrimonio, A Toledo le preocupa mantener las panaderías y los comercios locales ante la amenaza mundial para el pequeño emprendedor del comercio on line. Pero también le preocupa y le ocupa la vivienda para los jóvenes, la gentrificación o el miedo de algunos propietarios a la hora de anunciar hallazgos históricos cuando reforman sus casas. La capital de Castilla La Mancha ha dado con interesantes recetas.

Toledo ha estado presente en este I Encuentro de Conjuntos Históricos de Canarias. Jesús Corroto, gerente del Consorcio de la ciudad de Toledo y arquitecto de profesión, expuso qué se hace en la ciudad del Greco . La gentrificación está resuelta porque sus políticas hacen todo lo posible para vetar las viviendas vacacionales. Se subvencionan las reformas de los inmuebles, pero la condición es que no se destinen al turismo; se subvenciona el 100% de las reformas de inmuebles históricos pero la propiedad debe alertar de hallazgo de bienes patrimoniales y se integran en la vivienda. De esta manera se consigue fijar a la población e incluso se ha logrado que familias que residían en dúplex en las afueras hayan regresado al centro histórico.

Otra de las medidas ejemplares del recetario toledano es transformar monasterios, al menos parcialmente, en viviendas para jóvenes. “Nosotros no podemos frenar la disminución de las vocaciones, pero sí ayudar a mantener conventos de gran valor histórico”. Al quedar vacías buena parte de sus instalaciones con el descenso de monjas y curas, el ayuntamiento financia la reforma de los conventos pero a cambio se transforman dependencias en casa destinadas exclusivamente a jóvenes, con alquileres razonables.

Albarracín es uno de los referentes en España en la gestión del patrimonio histórico. Enclavado en una sierra de la provincia de Teruel, no llega al millar de habitantes, pero su población, a diferencia de muchos núcleos de la España vaciada, no ha dejado de crecer en los últimos 35 años gracias a las tareas de rehabilitación de su patrimonio y a la buena gestión de su turismo cultural. Hoy tiene casi el doble de plazas turísticas respecto a sus habitantes.

Atesora decenas de premios nacionales e internacionales; ha formado a restauradores, guías turísticos y cientos de personas viven gracias a los negocios para atender a los visitantes. Clave de este crecimiento armónico es la Fundación Santa María de Albarracín, cuyo director, Antonio Jiménez Martínez, ilustró a los participantes de este foro de conjuntos históricos de Canarias.

Otra de las profesionales que vino a este encuentro desde la Península es Susana Alcalde, miembro de carrera del Ministerio de Cultura pero ahora es la responsable de Protección y Catalogación del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Alcalde expuso sus acciones, como la creación de un catálogo único que facilita la coordinación para gestionar los bienes patrimoniales. Otro de los asuntos que expusieron varios de los ponentes, como Javier Sellers, director del Consorcio de la Ciudad Histórica de Cáceres, “es que nuestra gestión no puede estar enfocada al horizonte electoral. Tenemos que trabajar a medio y largo plazo y gracias a ello estamos obteniendo muy buenos resultados para resolver la convivencia entre las personas que residen en los centros históricos y la protección de este patrimonio”.