Nuevas pistas bajo las cuevas de Risco Caído: una prospección arqueológica ahonda en el pasado del Patrimonio Mundial de Gran Canaria

Los bancales de cultivo situados frente al conjunto de cuevas de Risco Caído podrían guardar parte de la historia de cómo se transformó y ocupó este paisaje a lo largo del tiempo. Una nueva prospección arqueológica impulsada y financiada por el Cabildo de Gran Canaria ha permitido recuperar fragmentos de cerámica histórica procedentes de Lugarejos y diversas muestras de carbón, nuevos materiales que ayudarán a precisar la evolución de este enclave integrado en el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Los trabajos se han desarrollado en el frente de cuevas de Risco Caído, en el entorno de Barranco Hondo, entre los municipios de Artenara y Gáldar. La intervención, promovida a través del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, surgió a raíz del hallazgo casual de restos arqueológicos durante las obras de adecuación, embellecimiento y puesta en valor del Bien de Interés Cultural de Risco Caído.

La aparición de estos materiales hizo necesaria una prospección específica para documentarlos, recuperarlos y garantizar su conservación, al tiempo que permitía ampliar la información disponible sobre la ocupación histórica del yacimiento.

Cerámicas y carbón entre los bancales

Los trabajos de campo, desarrollados por la empresa Arqueocanaria S.L., han permitido localizar fragmentos de cerámica histórica procedentes de Lugarejos y diferentes muestras de carbón. Los materiales aparecieron principalmente en los bancales de cultivo y en otros puntos del propio yacimiento.

Más allá de los restos recuperados, la intervención aporta nuevas evidencias sobre la relación entre las estructuras agrícolas y el conjunto de cuevas. Los resultados obtenidos refuerzan la hipótesis de que los bancales pudieron construirse aprovechando los materiales extraídos durante la excavación y acondicionamiento de las cuevas artificiales.

Esta posible reutilización de los materiales muestra cómo la actividad humana fue modificando progresivamente el entorno y aprovechando los recursos generados por la propia transformación del paisaje. Los bancales, por tanto, podrían conservar parte de la huella material de los distintos momentos de ocupación de Risco Caído.

La investigación continúa en el laboratorio

Concluida la fase de campo, el trabajo arqueológico entra ahora en una segunda etapa. Los materiales recuperados serán analizados en laboratorio por personal investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en el marco del convenio de colaboración que mantiene con el Instituto de Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

El análisis de las cerámicas, el carbón y el resto de evidencias permitirá obtener nuevos datos sobre su cronología y procedencia y contribuirá a reconstruir con mayor precisión el origen y la evolución del poblamiento humano en este territorio.

Los resultados podrán aportar, además, información relevante para comprender cómo se articuló la relación entre las cuevas, las áreas de cultivo y las distintas formas de aprovechamiento del territorio a lo largo del tiempo.

Nuevas herramientas para orientar su conservación

La actuación forma parte de las líneas de trabajo del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, orientadas a la conservación, protección, investigación, gestión y divulgación de los valores culturales y naturales de estos territorios reconocidos internacionalmente por la UNESCO.

En el caso de Risco Caído, la investigación arqueológica permite no solo ampliar el conocimiento científico sobre el yacimiento, sino también disponer de nuevas herramientas para orientar su conservación y gestión como parte de un paisaje cultural cuyo valor reside precisamente en la interacción prolongada entre las comunidades humanas y el territorio.