El Cabildo da luz verde al plan que ordenará y blindará los recursos naturales de las Dunas de Maspalomas

El Consejo de Gobierno del Cabildo de Gran Canaria, a instancia de la consejera de Política Territorial y Paisaje, Inés Miranda, ha dado este jueves luz verde a la propuesta del inicio del procedimiento de elaboración del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Dunas de Maspalomas (C-7), con el que se pretende blindar el futuro del enclave, “asegurando que se mantengan las condiciones necesarias para su conservación”, según subraya la Corporación insular en un comunicado.

Se trata de cerca de casi 404 hectáreas a proteger que se localizan en una llanura aluvial situada en el extremo sur de Gran Canaria, en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana.

De hecho, limita al norte con las urbanizaciones turísticas de Playa del Inglés y Campo de Golf, al oeste, con las urbanizaciones El Oasis y Campo Internacional, y al sur y al este con la franja correspondiente a las Playas del Inglés y Maspalomas, de 6 kilómetros de longitud.

En concreto, hay que recalcar que, a excepción del área del palmeral, el ámbito de esta Reserva Natural se halla incluido en el dominio público marítimo-terrestre y está definido principalmente por el Campo de Dunas, la Charca de Maspalomas, el Palmeral del Oasis y el Parque Tony Gallardo.

Uno a uno, y en detalle, el Campo de Dunas constituye un hábitat en movimiento, donde la arena circula naturalmente gracias al frágil equilibrio existente entre esta, el viento y las corrientes marinas. Fruto de ello, las dunas dan lugar a un paisaje de gran belleza, que se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de Gran Canaria. Y, por eso, su conservación es vital porque, además de ser el soporte de una biodiversidad única, conforma una importante barrera natural frente a la erosión costera y a los efectos del cambio climático.

Del mismo modo, la Charca de Maspalomas, ubicada en el tramo final del barranco de Maspalomas, es una laguna de aguas salobres, en la que la vegetación que crece tanto en su entorno como en su interior sirve de lugar de nidificación de aves autóctonas y de refugio de una gran variedad de especies migratorias, que conforman en su conjunto un entorno natural de gran calidad e interés científico.

Algo similar sucede con el Palmeral del Oasis, que se sitúa al oeste del barranco de Maspalomas y que es una muestra del antiguo oasis de Maspalomas. Se trata de un hábitat de palmeral-tarajal que, en la actualidad, está dividido en dos partes por la avenida Touroperador Neckerman.

Y, por último, en la parte norte de ese Palmeral se ubica el cuarto elemento de la Reserva Natural, el Parque Tony Gallardo, que recientemente ha sido restaurado y acondicionado para su visita.

En palabras de Inés Miranda, “la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas es un lugar emblemático e identitario de Gran Canaria y, por lo tanto, debe gozar de un instrumento de planeamiento que permita su mayor protección, a la vez que la compatibilidad con los usos que pudieran producirse en el mismo”.

En este sentido, declaró que se trata de “un ámbito en el que se desarrolla una biodiversidad muy variada y única en el planeta”, de ahí que subrayara que “debemos conservar esa protección natural que son las Dunas, que, al mismo tiempo, nos protegen y hacen de barrera natural frente a la erosión costera y a la adversidad del cambio climático”.

Asimismo, la consejera también hizo hincapié en que, en la actualidad, esta Reserva Natural soporta un importante impacto generado por las actividades humanas relacionadas tanto con los usos recreativos asociados a la playa como con la desnaturalización de su entorno por la ocupación de urbanizaciones turísticas. Unas circunstancias que hacen que sea de vital importancia asegurar su protección y conciliar el tipo y la intensidad de usos que alberga con la conservación de sus valores naturales.

“Obviamente, en esa zona se desarrollan una serie de actividades humanas que, inevitablemente, van causando un cierto deterioro”, reconoció Miranda. “Queremos poner en valor el enclave y conciliar el uso turístico, el uso de senderistas en la zona y del bañista habitual con el desarrollo de toda esa biodiversidad de este espacio natural”, aseveró.

“En suma, el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Política Territorial y Paisaje, pretende una mayor protección para las Dunas de Maspalomas, a la vez que la compatibilización con los usos humanos y evitar que la edificación o la antropización puedan producir una mayor erosión en este territorio de gran valor, que pone en el mapa mundial del turismo y del desarrollo a Gran Canaria”, concluyó.

Así, con esas premisas, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Dunas de Maspalomas es el instrumento específico que delimitará y categorizará este espacio a proteger por sus valores naturales, ya que identificará los elementos más significativos del patrimonio natural del territorio, establecerá los criterios adecuados para conservarlo y definirá las medidas que permitirán el desarrollo de las actividades y de los usos que resulten compatibles con su protección.