Torres espera que el monumento a Franco en Tenerife se retire o resignifique “con claridad” si es declarado BIC
El ministro de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, espera que el monumento a Franco que se encuentra en Santa Cruz de Tenerife se retire o, si finalmente los especialistas dicen que hay que declararlo Bien de Interés Cultural (BIC), se resignifique.
Torres, en declaraciones a los medios de comunicación tras reunirse con el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, ha señalado que hay que dejar trabajar a los especialistas para que culminen su investigación sobre si este monumento tiene razones objetivas para ser BIC.
En caso de que así sea ha asegurado que hay que resignificarlo “con claridad para que cualquier persona que vea ese monumento sepa lo que fue, lo que reflejó y qué defendía”.
Y si no es declarado BIC hay que cumplir con la ley y debe ser retirado, ha agregado el ministro, quien se ha reunido con el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, con quien ha tenido “un buen y educado intercambio de opiniones”.
Según ha comentado Torres, está de acuerdo “en muchas de las cuestiones” con Bermúdez porque los demócratas no tienen ninguna diferencia cuando se habla de eliminar todo aquello que está en contra de la democracia.
Sobre que sea declarado BIC ha dicho que no va a opinar , si bien ha insistido en que está claro “de manera objetiva” que el monumento refleja una etapa de la historia que hay que recordar para no repetir.
“No puede haber un monumento que exalte como fue su origen, una etapa que fue de absoluta ausencia de libertades, y además de tortura y de persecución a quien pensaba distinto”, ha apostillado.
Hay que recordar que el propio Cabildo tinerfeño fue quien aprobó en un pleno el pasado mes de octubre una moción para continuar con el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural de la escultura de Juan Ávalos en Santa Cruz de Tenerife en cumplimiento de la sentencia judicial del 28 de junio de 2024.
Una propuesta para resignificar el monumento como “Monumento para la Concordia” y resignificarlo como “un espacio de memoria que promueva la paz y el entendimiento entre los ciudadanos”, y por lo que recibió una lluvia de críticas, incluso por parte del propio Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.