La viceconsejera de Turismo de Canarias se retira pidiendo el voto para Feijóo (y para Casimiro Curbelo)
Teresa Berástegui entró en política a través de Ciudadanos como concejala en el Ayuntamiento de La Laguna y llegó a viceconsejera de Turismo en 2019 por esas carambolas tan propias de la vida pública de Canarias: la propuso para el cargo el líder de la Agrupación Socialista Gomera, Casimiro Curbelo, cuando se firmó el pacto de gobierno progresista (el de las Flores) que hasta ahora ha mantenido en la presidencia a Ángel Víctor Torres, del PSOE. Berástegui ha desmentido que ahora vaya a dar el salto al Partido Popular, como algunos medios han publicado: se retira a la vida privada, en concreto a ejercer la abogacía, pero antes ha pedido públicamente el voto para Alberto Núñez Feijóo porque “España necesita un cambio”, sostiene. Y espera que gane por mayoría absoluta “para no depender de Vox”.
Pero sin desmerecer en absoluto a Casimiro Curbelo, “uno de los mejores políticos de Canarias”, porque gracias a él, “La Gomera es uno de los mejores sitios de Canarias para vivir”.
En el Ayuntamiento de La Laguna, Teresa Berástegui se distinguió por su feroz oposición al alcalde de Coalición Canaria, José Alberto Díaz, y contra algunos de los instrumentos tradicionales empleados por ese partido para perpetuarse en el poder: las asociaciones de vecinos. Sostuvo una agria polémica con una de ellas por considerar que fue objeto de amenazas por parte de su presidente, pero la sangre no llegó al río.
Tras las elecciones de 2019 alcanzó un puesto de relumbrón en Ciudadanos, coordinadora de pactos, y en esa posición intervino con escaso éxito en el intento de frenar el pacto de su partido con el PSOE para hacer a Patricia Hernández alcaldesa de Santa Cruz de Tenerife. Lo hizo codo con codo con Vidina Espino, recién elegida diputada, en los tiempos en los que se podía apoyar a Coalición Canaria para aquella alcaldía pero no para la presidencia del Gobierno porque Clavijo era anatema. Espino clamaba “tamayazo” inmediatamente después de que lo hiciera desde la Ser su periodista inspirador, Francisco Pomares. Aquello acabó como el rosario de la aurora, con expulsiones, con reconciliaciones, con idas y venidas y más tránsfugas sin recato.
Fue el principio de la marcha de Teresa Berástegui. Cambió su plaza en La Laguna por la de asesora del grupo parlamentario mixto, integrado por dos diputados regionales de Ciudadanos. Antes de que aquello saltara por los aires con la marcha de Vidina Espino, una de ellas, al bando de los tránsfugas, y el otro –Ricardo Fernández de la Puente- a la lealtad a las siglas hasta el último minuto, Berástegui se apuntó al equipo de Casimiro Curbelo, y aunque siempre se dijo que fue a través de su hijo, lo cierto es que no lo conoció hasta después de acceder al cargos, sostiene ella. Eso y la evidente falta de cuadros de la Agrupación Socialista Gomera le permitió convertirse sin soñarlo jamás en viceconsejera de Turismo a pesar de su nula experiencia en el sector y en la gestión pública. Sus críticos reprochan que pudiera llegar a ese puesto tan importante en Canarias con el único bagaje de haber sido administrativa en una farmacia y en una comunidad de bienes. Ella se revuelve contra esa acusación.
Hubo publicaciones especializadas en materia turística, como fue el caso de Tourinews, que pusieron en duda su desempeño y sus capacidades, y en el Gobierno se ganó fama de trabajar poco. Ella se defiende asegurando que “no ha habido ni una sola persona del sector que me haya recriminado no desempeñar mis funciones, y me voy con el reconocimiento de alcaldes que públicamente estos días han dicho que siempre estuvimos ahí y la gestión fue de las mejores hasta el momento, y con ofertas de empleo del sector (que también te digo que he rechazado porque mi idea es la abogacía)”, ha declarado a este periódico.
Dice tener claro de dónde vienen esas críticas, e insinúa que la procedencia está en la misma Consejería de Turismo, una auténtica jaula de grillos este mandato precisamente por haber sido configurado su equipo de gestión a trancas y barrancas, con lo que el líder gomero iba pescando de aquí y de allá, y con bochornosos conflictos públicos abiertos entre un director general, el de Infraestructuras Turísticas, que hacía lo que le daba la gana, y la consejera, Yaiza Castilla, sin que se dirimiese con la autoridad y la autonomía que a esta última debieron haberle dado. Berástegui también se posiciona frente a la consejera, que aguantó esas divergencias y algunas indisciplinas hasta el final. Tampoco piensa seguir.
Berástegui actuó con la independencia propia de sus funciones cuando encargó a un antiguo compañero de Ciudadanos, Alfredo Gómez, concejal en La Laguna y abogado, un controvertido informe sobre el alquiler vacacional por el que la Viceconsejería pagó 16.000 euros y que resultó estar plagado de plagios. El dinero sigue sin recuperarse, y a preguntas de este periódico, la aún viceconsejera afirma que actuó “cuando saltó la noticia”. Asegura que puso el asunto “en manos de los servicios jurídicos de la consejería, además de contactar con la Universidad y con las partes” plagiadas. Le dijeron que estudiarían el asunto y que le informarían de las acciones a tomar. Hasta la fecha. El autor, abogado experto en denunciar a concejales y altos cargos del PSOE por causas que no prosperan nunca, tampoco ha dado un paso al frente devolviendo el dinero y pidiendo disculpas a las personas y entidades de las que se copió.
No dice a qué despacho se irá a trabajar porque no le parece prudente. Y presume de gestión: “Hemos trabajado en temas delicadisimos y pasé de gestionar dos millones de euros de fondos propios que iban a aportaciones dinerarias a empresas públicas, a casi 15 millones de presupuesto ordinario, el convenio de Thomas Cook que no se había ni siquiera iniciado cuando llegué, más de 50 millones anuales de fondos europeos”. Y todo ello, asegura Berástegui, “sin personal técnico, [sólo] una jefa de servicio y yo, ya que el resto se dedicaba a otros asuntos. Y todo salió. Llegué con un 4% de ejecución presupuestaria en el área y he acabado con una media de 95% con el aumento que he comentado de presupuesto”.
En la consejería no han querido ni confirmar ni refutar estos datos. De momento.