El asesinato policial de Bartolomé García en La Transición que despertó protestas masivas en Canarias: “No hay que olvidar”

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —
3 de octubre de 2026 05:01 h (Hora canaria)

0

No había pasado ni un año de la muerte del dictador Francisco Franco. Era 22 de septiembre de 1976 cuando un grupo de policías irrumpió en una vivienda de un barrio obrero de Santa Cruz de Tenerife en un operativo que acabó con la muerte de un joven estudiante de magisterio de apenas 21 años llamado Bartolomé García Lorenzo. “El hecho desató unos días de protestas masivas que se saldaron con la detención de 27 personas y la convocatoria refrendada de huelga general”. Así lo cuenta el profesor de Historia de la Universidad de La Laguna Domingo Garí en su libro El caso de Bartolomé García Lorenzo y otros estudios de la historia reciente. 

En la investigación subraya que el asalto se habría producido para capturar al aruquense Ángel Batista Cabrera, El Rubio, a quien se acusaba de haber asesinado al tabacalero vinculado a la falange Eufemiano Fuentes. Los policías rodearon el edificio y dispararon con pistolas y metralletas. “El caso de Bartolomé García Lorenzo fue el resultado de una grave incompetencia cometida por los agentes implicados, sumado a una práctica policial propia de la época denominada gatillo fácil”, subraya Domingo Garí en su libro, donde concluye que “el juicio puso de manifiesto la debilidad del sistema judicial para castigar a los responsables del asesinato”, ya que las penas fueron irrisorias: los policías no pagaron con penas de cárcel ni vieron mermada su carrera profesional. 

“Bartolomé fue una víctima errada, un daño colateral del sistema de impunidad y de represión generalizada en el que operaban los cuerpos represivos de la dictadura”, apunta Garí, que añade en su libro que “el asunto se expande socialmente como protesta social y política porque el régimen a esas alturas está desgastado por la mayoría social”. 

La profesora de la facultad de Periodismo de la ULL Jenny del Pino García también ha investigado este crimen. En su trabajo Los sucesos locales en la prensa canaria durante la transición: El ametrallamiento de Bartolomé García Lorenzo ahonda en cómo la falta de información y las trabas impuestas por fuentes oficiales dificultaron el seguimiento del suceso por parte de la prensa canaria, que además se regía por la Ley Fraga, que obligaba a los medios a acatar la orden de divulgación de las notas provenientes de las autoridades. 

Jenny del Pino García, en conversación con este periódico recuerda unas palabras de Miguel Delibes antes de la Ley Fraga que decía que “antes te obligaban a escribir lo que no sentía. Y ahora se conforman con prohibirte que escribas lo que siente. Algo hemos ganado”. Por ello, señala que “después de la censura previa, el periodismo vio con buenos ojos la Ley Fraga, pero teníamos una ley que en su artículo dos nos decía que aquellas cuestiones que fueran contrarias a la ley de movimiento, al orden público, etcétera podría ser considerado un ataque hacia el orden y podría retirarse la publicación e incluso multarse tanto a su director que era responsable como al medio”. “Todavía también estaban obligados, los medios de comunicación a insertar las notas obligatorias del gobernador civil”, apunta. 

La profesora subraya que descubrió la figura de Bartolomé García Lorenzo por su análisis de los medios, mientras elaboraba su tesis se encontró con que la sociedad “se echó a la calle” ante la injusticia. De hecho, las multitudinarias protestas se produjeron tanto en Tenerife como en Gran Canaria y derivaron en una huelga general. Subraya que en Gran Canaria había en ese momento un seguimiento especial por el caso de El Rubio. 

Del Pino García subraya que esa versión de que fue asesinado por el caso de El Rubio realmente nunca se pudo comprobar, nunca se comprobó que hubiera relación entre Antonia, la prima de Bartolomé (como se dijo durante la investigación), y Ángel Batista Cabrera. “Los investigadores no sabemos a día de hoy por qué la policía acudió de paisano a ametralladora en mano, metralleta y también pistolas y abrieron fuego con la primera persona que abrió la puerta”, señala. 

En el sumario del caso, que se recoge en el libro de Domingo Garí, se expone que Antonia contó que su primo abrió la puerta y que al ver a la pistola y que nadie se identificó como policía cerró rápido y que ya herido de balas le dijo a su prima: “Tranca las puertas y coge a las niñas y después ”cuidado con el niño porque están entrando tiros en el dormitorio“. 

Jenny del Pino García subraya que hay que tener en cuenta el contexto social “muy convulso” del momento, pues en el año 1975 había muerto el dictador, y en septiembre de 1976 parecía “que nada había cambiado”: “la policía, la justicia, los gobernadores civiles vienen los mismos. No teníamos todavía la Constitución española, pero la sociedad ya se estaba empezando a movilizar, quería cambios y quería cambios reales. Sobre todo en los barrios obreros era donde más movimientos sociales había, donde más intención de progresar tenía”, destaca. 

La profesora incide en que “no sabemos si fue una excusa mencionar a El Rubio o si de verdad estaban buscando una persona que sospechaban que estaba ahí, pero de sospechar que está ahí a hacer una redada y ametrallar a una persona, la primera que abre la puerta, hay un trecho. En todo caso, hay una actuación policial mal ejecutada. Y luego eso es lo que se traslada a la calle. Se traslada a la calle tergiversa, se prohíbe a los medios o a las fuentes que pueden dar información que se la den a los medios”, expone. 

Asimismo, remarca que no podemos “olvidar” el caso de Bartolomé al que le gustaría que también se recordara por quien era: un estudiante de magisterio, “amante del montañismo, amante de la música, un joven que como describen sus hermanos, sus hermanas a día de hoy que quería comerse el mundo, que era estaba apuntado en todas las actividades que podía, le gustaba estar en su barrio…” 

. No fue una Transición modélica

“Lo que no podemos hacer es que esto se olvide. No es la única persona asesinada durante La Transición. No fue una Transición modélica, no fue una Transición pacífica y no fue una Transición de perdón en absoluto. Fue una Transición con mucho derramamiento de sangre. Estamos hablando del caso de Bartolomé, pero podríamos seguir añadiendo más casos, tanto en Canarias como en la Península”, subraya del Pino García. 

Por ello la Universidad de La Laguna ha inaugurado una exposición titulada Bartolomé García Lorenzo. 1976-2026: 50 años de un asesinato policial que se puede visitar hasta el 30 de octubre y que incluye libros sobre este y otros “asesinatos derivados de la represión policial durante la Transición, así como periódicos y documentos que ayudan a comprender y contextualizar este hecho y sus consecuencias”, destaca la universidad.

Cabe recordar que este no es el único estudiante asesinado en la ULL durante la Transición. También se recuerda el caso de Javier Fernández Quesada, estudiante murió por impactos de bala de la Guardia Civil en la Universidad de La Laguna, en plena transición española y nadie pagó nunca por el crimen. 

Jenny del Pino García insiste en que es clave seguir recordando estos asesinatos. En el caso de Bartolomé “Se cumplen 50 años. Creo que es un mínimo de justicia”. La profesora de Periodismo asegura que siempre dice a sus alumnos y alumnas que “lo primero que va a ser una autoridad dictatorial es limitar la libertad de prensa. Es limitar a los periodistas. La información que debe llegar a la sociedad”. Por ello, es fundamental que estas historias se conozcan.