Una clase de la ULPGC se traslada a la acampada de vivienda: “Salimos de los apuntes y vimos que otro mundo es posible”
La profesora Koldobi Velasco ha impartido ante más de 30 personas, entre alumnado del grado de Trabajo Social de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), personas acampadas y asistentes, una clase de la asignatura de cuarto curso Trabajo Social en contextos de exclusión.
La clase, titulada De la exclusión residencial al derecho a la vivienda para todas, fue un símbolo de que el conocimiento se traslada allí donde sucede la vida, y no al revés. “Fue una clase bellísima, abierta, como la universidad pública que somos, la ULPGC”, describe Velasco a Canarias Ahora. “Estuvimos primero acercándonos a la realidad, a esa realidad sistémica entre el capital y la vida, donde ganan el beneficio, el capital, la acumulación por desposesión y la represión”.
Durante la lección, el alumnado y las personas asistentes analizaron distintos artículos con datos y relatos que exponen realidades en las que personas, colectivos y territorios quedan excluidos del derecho a la vivienda. “A partir de ahí, hicimos unas camisetas con lemas que resumían la reivindicación y la denuncia que planteábamos”, relata Velasco.
Donde primero suceden los cambios
“Después hicimos todo un ejercicio para soñar”, continúa explicando la docente. “En estos tiempos de amputación de la noción de alternativa, soñamos juntas con qué mundo queríamos; con cómo sería la realidad, nuestras vidas y la vida de todas si el problema de la vivienda estuviera solucionado”.
Velasco advierte en el alumnado una gran “sed de comunidad” y se queda con la ronda final de intervenciones, en la que se planteó a las personas asistentes qué querían compartir con el resto. “Salirnos de los apuntes hacia la calle y contemplar que realmente otro mundo, otra realidad y otras luchas son posibles, y que el Trabajo Social tiene que seguir con la brújula de la defensa de los derechos humanos y la justicia social”, concluyó la alumna Ned.
Para la profesora, “todo es fuente de aprendizaje y esta experiencia tan significativa —de clase abierta, de clase en la calle y de abrazar las luchas hacia una educación transformadora— consiste en acercar la academia al servicio de los procesos emancipatorios, con mucha humildad y fortaleciendo los vínculos, la comunidad y la esperanza”.