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La congestión del tráfico en Las Palmas de Gran Canaria cuesta 600 euros y 70 horas al año a cada conductor

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no cree que la congestión del tráfico que sufre la ciudad en determinadas zonas y en horas concretas del día sea significativa, sino que presenta “un nivel medio” si se compara con el resto del mundo occidental. Sí reconoce que “en determinados momentos del día pueden producirse episodios puntuales de congestión en algunos puntos de la ciudad, especialmente en accesos a zonas comerciales, administrativas o a grandes infraestructuras viarias”, pero no lo considera relevante.

Así lo ha manifestado a este periódico en respuesta a un cuestionario sobre zonas muy concretas que sufren todos los días cierto colapso circulatorio. Para ello recurre al índice internacional de congestión elaborado por la compañía de navegación TomTom, “que analiza millones de posicionamientos GPS de vehículos en todo el mundo”. Según este índice, Las Palmas de Gran Canaria presenta un nivel medio de congestión del 33,3 %. 

Se trata de un grado de congestión considerado “moderado-alto”, tirando a “notable”, según los mismos estándares de TomTom o de Inrix, compañía especializada en datos de tráfico.

Esta congestión supone que un trayecto que normalmente se cubre en 30 minutos sin tráfico, está suponiendo 40 minutos, un 33,3% más de tiempo. Un nivel de congestión similar al de ciudades como Madrid, Lyon o Nápoles.

En aplicación de esos mismos estándares internacionales, un conductor o conductora promedio en ese nivel de congestión podría poder entre 60 y 80 horas al año sentado en un atasco, lo que se traduciría en un gasto extra de combustible y mantenimiento (paradas y arranques constantes) de su vehículo de entre 500 y 700 euros anuales.

Zonas concretas en momentos concretos

“El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es consciente de que en determinados momentos del día pueden producirse episodios puntuales de congestión en algunos puntos de la ciudad, especialmente en accesos a zonas comerciales, administrativas o a grandes infraestructuras viarias”, ha reconocido el consistorio a este periódico. “Se trata de situaciones que se analizan de forma continua por parte de los servicios municipales para aplicar medidas que permitan mejorar la fluidez del tráfico”. Esos datos, sostiene el consistorio, “reflejan que, aunque se producen episodios de congestión en momentos concretos del día o en determinados enclaves de la red viaria, no existe una situación de colapso generalizado del tráfico en la ciudad”.

La gestión del tráfico en la ciudad responde a “un sistema de competencias compartidas”, recuerda el Ayuntamiento. El diseño, planificación y estudio técnico de la movilidad corresponde fundamentalmente al área municipal de Movilidad, a cargo del concejal de Primero Canarias José Eduardo Ramírez. Pero también tiene competencias el Cabildo de Gran Canaria en las vías de su titularidad y hasta la Dirección General de Tráfico (Ministerio del Interior) en el ámbito de sus competencias. La Policía Local ejecuta sobre el terreno los planes de tráfico establecidos y aplica las medidas necesarias de regulación y control en coordinación con otros cuerpos como la Guardia Civil cuando procede, asegura el Ayuntamiento.

En los puntos más calientes de cogestión “existen dispositivos de control y seguimiento que se activan en función de las características de cada zona”. En el entorno de la zona comercial de Mesa y López, por poner un ejemplo, el consistorio mantiene “un punto fijo de regulación” en la zona de Torre Las Palmas, “desde donde se actúa para mejorar la fluidez del tráfico en una vía que concentra una elevada intensidad circulatoria de vehículos y camiones y que actúa como nodo principal de conexión con otras áreas mencionadas, como Juan Manuel Durán, una de las principales zonas comerciales y residenciales de la ciudad”. 

En el caso del entorno del Mercado de Vegueta, que se colapsa por las colas para acceder al parking público de Sagulpa afectando gravemente a la Avenida Marítima, que colapsa en su carril derecho, “también se realizan controles puntuales”, pero se desconoce en qué consisten.

En cuanto al colapso que se suele producir en determinadas horas del día en el acceso desde el Llano de las Brujas a la circunvalación en dirección Norte (Tamaraceite), el consistorio recuerda que esta última vía es de titularidad insular y que su regulación corresponde a la Guardia Civil de Tráfico.

¿Dónde está la Policía Local?

La queja más frecuente de la ciudadanía en los últimos años respecto al tráfico tiene relación directa con la ausencia de agentes de la Policía Local y de Movilidad en las zonas más calientes del tráfico de la ciudad. El conflicto laboral promovido por los sindicatos USPB, CCOO, CSIF, UGT-FESP y SPPLB que duró más de un año y que concluyó en enero pasado, tuvo mucho que ver con esa recurrente ausencia. Pero seguramente afectará también la escasa plantilla de poco más de 500 agentes, 31 de movilidad, muy por debajo del número recomendado por la Federación de Municipios y Provincias de 1,8 por cada 1.000 habitantes.

Ciudades de similares características como Bilbao, con 747 agentes, superan ese promedio, al que no llega por ejemplo Alicante, con la misma población, pero con 567 agentes.

Durante el actual mandato, Las Palmas de Gran Canaria ha incorporado a 45 nuevos policías y ya ha convocado otras 57 plazas, con lo que se está acercando a la ratio recomendada, que teniendo en cuenta sus 381.000 habitantes, debería ser de 690 agentes policiales.

¿Cómo se despliega la Policía Local para mitigar los problemas de tráfico? Según el Ayuntamiento, “se distribuye en distintos turnos y funciones, con puntos fijos habituales en enclaves como Torre Las Palmas, La Ballena o Belén María, además de desplazarse a otras zonas de la ciudad en función de los estudios de tráfico y de las necesidades detectadas.

Junto a esto, desde el Centro Municipal de Emergencias (CEMELPA) se controla la red de cámaras desplegada por la ciudad, por lo que en caso de algún incidente de tráfico se puede desplazar a los agentes hacia ellos“.

Básicamente, el Ayuntamiento no considera inadecuado ese despliegue: “Desde el punto de vista técnico, el sistema viario de la ciudad funciona en términos generales con niveles de servicio adecuados, aunque con un equilibrio ajustado que puede verse tensionado por picos de demanda en determinados nodos de la red. Infraestructuras estratégicas como el enlace de Torre Las Palmas o el nudo de Julio Luengo registran un funcionamiento óptimo durante la mayor parte del tiempo, concentrándose las retenciones en franjas horarias muy específicas o en circunstancias puntuales”.