Se busca financiación para poder terminar un documental sobre Teno Alto, reliquia de las tradiciones y una vida rural en peligro de extinción
Subir desde El Palmar, en Buenavista, hasta Teno Alto te adentra en una especie de cuento mágico. La laurisilva y el monte bajo enseguida te transportan a Anaga, Garajonay, el cercano Monte del Agua (Buenavista y Los Silos) y a pocos rincones más de Canarias, pero este sitio, este pequeño caserío disperso, tiene algo especial, un plus, el típico no sé qué. Como que, salvados los hándicaps que siempre existen en lugares apartados y sin muchos servicios o comodidades, se congeló el tiempo para bien y buena parte de los que aún viven ahí así lo prefieren.
Sí, y como Masca, Anaga y otros parques rurales, reciben turistas, habituales visitantes o curiosos residentes, pero nada que ver con las masificaciones de esos otros sitios. Su pequeña comunidad y los que la adoran y comparten muchos momentos viniendo de otros rincones de Tenerife han enamorado a la fotógrafa y documentalista tinerfeña Luz Sosa Contreras y al cineasta Miguel Ángel Rolland, que llevan cinco años investigando y tres trabajando in situ en un largometraje documental titulado Baladero y que están a punto de terminar, pero que necesita un último empujón económico. Por eso, particulares y colectivos que les apoyan han lanzado estos días una campaña de captación de fondos a través de las redes sociales (los conocidos crowfounfing) para intentar conseguir los recursos necesarios para terminar la obra y que, a poder ser, en un mes se termine y se disfruta de un trabajo hecho desde el amor.
Un amor al baile (son célebres en Teno Alto, en El Palmar y otros núcleos de la Isla Baja), pero, sobre todo, a esta pequeña comunidad que, como se advierte en la campaña de captación de fondos, “está en riesgo”, en peligro de extinción ante el implacable desarrollismo.
El documental se inspira en los bailes y muestra un relato para, en el fondo, describir, reivindicar y defender un lugar increíble de las amenazas que afronta. Para hacerlo, encima, enamorando.
Un espacio maravilloso que mezcla la bruma y el verde intenso de la laurisilva en buena parte del macizo con la meritoria agricultura minifundista de siglos, las parcelas de secano que miran al sur, las dificultades orográficas (dignas del salto del pastor), los microclimas, el viento, el frío, el calor, las cabras sueltas, los rebaños que hacen caso a los veteranos cabreros, el Atlántico al fondo pero sin casi ver la costa, las rocas calizas propias de la vertiente sureña, las pencas, los almendros, las papas, la pequeña ventita-bar-asociación donde echar los bailes, la placita y sus bancos, la música, los instrumentos, las coplas y sonidos anclados del pasado, la sabiduría de las arrugas, las fiestas de Carnavales menos conocidas de Tenerife (con unas caretas legendarias, pero allí, casi sólo allí), tradiciones que se van perdiendo, el difícil pero bello día a día… En definitiva, los cuarenta vecinos y vecinas que quedan, que se conocen como hermanos y que siguen haciendo latir el corazón del enclave.
Como se describe en la campaña, “un canto a la vida a través del baile” que “cuenta una historia profundamente humana, creada con la participación de gran parte de esta comunidad rural, hoy en riesgo de desaparecer”. Según recalcan los promotores de la iniciativa de recaudación, “quedan menos de 25 días para alcanzar el objetivo y cualquier aportación, por pequeña que sea, les ayudará a seguir adelante porque todo suma y, entre todas las personas, podemos conseguirlo”.
Y como dicen los autores en un sitio web creado expresamente para recibir las ayudas y explicar el proyecto, “hemos dedicado toda nuestra energía y recursos personales al respeto, a un ritmo tenero que no podía defenderse ante las instancias impacientes de las ayudas públicas, las agendas corporativas o los tiempos con los que juega un guion de ficción que determina un principio y un final. Este no es un documental sobre los otros, sino con ellos y ellas, contado con su participación activa e involucrándose en el proceso. Y eso, sin duda, juega más con los ritmos de la vida que con los de una producción”.
La campaña permite diversas opciones para ayudar, incluida la aportación libre. Además, se recuerda que, como se realiza a través de una fundación, quien aporte lo que quiera podrá desgravarse en el IRPF entre el 35% y el 80% de su donación.
Si Teno Alto bien merece no sólo muchas visitas, sino ser defendido y apoyado de verdad, este proyecto también. Ambos merecen la pena de sobra.