Los hoteleros de Tenerife cuestionan el Imserso en pleno récord turístico por la “baja rentabilidad” de los pensionistas
El Imserso ha llegado a un punto de extenuación. Los hoteles canarios dicen que ya no les salen las cuentas y reclaman una mejora de las condiciones del programa. Lo hacen en un momento en el que el sector turístico de las Islas encadena récords de precios, ingresos y rentabilidad.
Era 1985 cuando los viajes para mayores del Imserso se inauguraban bajo el mandato del socialista Felipe González. Entonces, miles de pensionistas podían beneficiarse del Programa de Vacaciones para Mayores del Imserso, que ofrecía 16.000 plazas en hoteles de Palma de Mallorca (Islas Baleares) y Benidorm (Comunidad Valenciana), para estancias de 15 días por menos de 20.000 pesetas, unos 120 euros.
Siete años después, la elevada demanda de destinos insulares motivaría la inclusión de Canarias en la oferta oficial de vacaciones y, finalmente, en 1997 comenzaría el primer viaje al Archipiélago
Un programa creado para impulsar el turismo social y combatir la soledad
Los objetivos eran claros. En primer lugar, fomentar el envejecimiento activo, mejorar el bienestar físico y psicológico de los mayores, prevenir situaciones de dependencia y combatir la soledad. Estas estancias pretendían, además, facilitar el acceso a los viajes a pensionistas que hasta entonces no habían tenido la oportunidad de hacerlo.
El segundo objetivo era desestacionalizar el turismo. Conseguir que las Islas no dependieran únicamente de los meses de mayor afluencia y que la actividad de hoteles, comercios y otros servicios se mantuviera durante todo el año. Durante los últimos años, esa ha sido una de las principales líneas de trabajo del sector. Y los datos empiezan a dibujar ese cambio en el calendario turístico. Septiembre, uno de los meses que tradicionalmente marcaba el final de la temporada alta nacional, suma cada vez más visitantes. Este año llegaron 22.297 turistas más que en septiembre de 2025. En agosto, el aumento fue de 18.917 viajeros.
Desde entonces, el ciclo se ha repetido cada año, excepto en 2020 con la pandemia. Pero ahora, el problema es otro. Los hoteles adheridos al programa aseguran que sus ingresos no superan los 30 euros por persona y día, una cantidad que para el gerente de Ashotel, Juan Pablo González, resulta “insuficiente” para cubrir los costes actuales.
El empresario apunta que un estudio elaborado por la Universidad de Alicante sitúa en al menos 35 euros más IVA el precio necesario para cubrir los costes del servicio. “Ni siquiera ya para que fuera rentable para los establecimientos”, precisa.
El problema es que esta reclamación llega en un momento en el que el sector hotelero canario atraviesa uno de sus mejores momentos económicos.
En mayo de este mismo año, los hoteles de las Islas alcanzaron el mejor dato histórico en cuanto a rentabilidad, con ingresos de hasta 93 euros por habitación disponible, un 4% más respecto a 2025. Y precisamente ese mismo año cerraron el ejercicio con los precios más caros de su historia: 166 euros por noche, la tarifa media más elevada de España, según el informe de Cushman & Wakefield elaborado a partir de los datos de STR.
Ashotel cuestiona el papel del Imserso en Canarias
A la situación económica del sector se suma la propia idiosincrasia turística de las Islas. El Imserso funciona entre septiembre y mayo, justo cuando Canarias recibe a buena parte de sus visitantes internacionales.
Es entonces cuando los hoteles tienen la posibilidad de alojar a turistas extranjeros que pagan tarifas superiores por sus paquetes vacacionales. “Es cuando recibimos turistas de diferentes nacionalidades extranjeras que pagan varios paquetes turísticos, obviamente a otros precios”, explica González. La consecuencia, según el gerente de Ashotel, es que cada vez son menos los establecimientos dispuestos a participar en el programa.
La reducción de oferta contrasta con una demanda que sigue siendo elevada. Canarias dispone de unas 87.000 plazas para todo el periodo del programa, pero son muchos los pensionistas que se quedan fuera. “El lote de las Islas es de los más demandados, tanto Baleares como Canarias”, señala González. De hecho, las primeras jornadas de reservas ya han dejado plazas agotadas para algunas islas y una fuerte demanda en agencias de distintas comunidades autónomas.
Aun así, recalca que no solo ha cambiado la oferta, sino también el perfil de quienes utilizan el programa. El gerente de la patronal sostiene que una parte de los beneficiarios actuales tiene una capacidad económica mayor que la de los usuarios para los que fue concebido inicialmente: “Ya no es aquel señor que no había salido nunca de su pueblo”, explica. “Nos estamos encontrando con personas que son profesionales liberales, directivos, trabajadores, etcétera, que tienen un nivel de renta superior al que tenían nuestros abuelos. Parte de estos usuarios aprovecha los precios subvencionados del programa, pero después no hace uso de todos los servicios asociados a la estancia”. Y pone como ejemplo a pensionistas que llegan a Canarias, alquilan un coche y pasan buena parte de sus vacaciones fuera del hotel.
Esa confluencia temporal entre el Imserso y la llegada de turistas internacionales de la que habla González se produce en un periodo en el que Canarias recibe más visitantes que durante la temporada de verano.
Entre septiembre y mayo, al Archipiélago llegan un 5% más turistas que durante los meses de verano, según los datos recogidos por el ISTAC. Es, precisamente, el resultado del proceso de desestacionalización que tenía como objetivo el sector turístico.
Pero que haya más turistas y que los hoteles mantengan una mayor actividad durante esos meses no significa necesariamente que ese crecimiento se traduzca en un mayor gasto en el conjunto de la economía de las Islas. La forma en la que los visitantes distribuyen su presupuesto también importa.
Los turistas que concentran una mayor parte de su gasto en el alojamiento dejan menos margen para que ese dinero llegue a otros negocios. En el caso del régimen de todo incluido, hasta un 82,5% del presupuesto del visitante se queda en el propio hotel.
Por el contrario, el turista de vivienda vacacional gasta cerca del 46% de su presupuesto “fuera” del alojamiento. Esto significa que, aunque gaste menos dinero en total, reparte de manera más directa sus ingresos en los supermercados locales, empresas de alquiler de coches, cafeterías y restaurantes de los pueblos.
Además, el escenario turístico ha cambiado. Los turistas extranjeros han aumentado su estancia en viviendas vacacionales, desplazando parte de la demanda que tradicionalmente se alojaba en hoteles y convirtiendo al Archipiélago en la cuarta región de Europa con más pernoctaciones en pisos turísticos. Un crecimiento que se produce en un contexto de fuerte presión sobre la vivienda.
Para González, esta situación plantea una cuestión de fondo sobre el propio diseño del programa: “Hay que entender que esto es un programa de turismo social”, señala, cuyo objetivo es facilitar las vacaciones a quienes no pudieron disfrutarlas en su momento y, en determinados territorios, contribuir al mantenimiento del empleo, pero en el caso de las Islas, no es así, señala: “En Canarias el Imserso no ayuda a mantener el empleo, ya que los hoteles continúan abiertos gracias, en buena medida, a la llegada de millones de turistas europeos durante esos meses”.
Sin embargo, en un informe sobre el funcionamiento del Imserso, el organismo estimó que 12.000 puestos de trabajo estaban vinculados a los hoteles que mantenían su actividad gracias al programa.
Los hoteles reclaman más margen para el Imserso
Frente a esto, Ashotel reclama distinguir entre dos modalidades: una ajustada al concepto original de turismo social y otra dirigida a usuarios con mayor capacidad económica, que podría incorporar determinados servicios y prestaciones adicionales; y critica que los costes de los establecimientos también han cambiado sustancialmente: “Se han incrementado más de un 30% en los últimos años y el programa se ha quedado exactamente igual”, asegura González.
El hotelero considera que el establecimiento es “el último eslabón de la cadena”, después de las empresas adjudicatarias de los distintos lotes del concurso. Por ello, reclama que la revisión del programa tenga en cuenta la estructura completa de costes y el margen real de los hoteles que finalmente prestan el servicio.
En el conjunto de la actividad hotelera de Canarias, sin embargo, viene registrando una evolución al alza. Durante el pasado año 2025, los hoteles y apartamentos de Canarias ingresaron un 6,5% más que en 2024. La cifra de negocio alcanzó los 5.929,4 millones de euros. El dato sitúa a Canarias entre los destinos con mayor rentabilidad hotelera y equivale a 21.200 euros de resultado bruto de explotación por habitación durante ese ejercicio.
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