Tierra Bonita critica la falta de una conmemoración institucional en La Palma por el aniversario de la erupción
Con motivo del quinto aniversario de la erupción volcánica, la asociación Tierra Bonita ha lamentado este sábado que no se haya organizado una conmemoración institucional, ya que “la mayor catástrofe volcánica ocurrida en Europa durante el último siglo debe ocupar un lugar permanente en la memoria colectiva”.
En una nota, el colectivo ha reclamado además un “cambio profundo” en la gestión de la reconstrucción de la zona afectada del Valle de Aridane y poner fin a la improvisación, la falta de planificación y de participación ciudadana, así como de transparencia en la gestión de los recursos públicos destinados a La Palma.
Para impulsar un cambio en el modelo de gestión, Tierra Bonita ha solicitado la convocatoria “inmediata” del Consejo Sectorial para la Reconstrucción Económica y Social de La Palma, un órgano que fue creado formalmente por el Cabildo en 2023 y quedó consolidado en la legislación, pero que “nunca” habría llegado a reunirse.
Detallan que en su composición está prevista la presencia de siete representantes de las asociaciones de personas damnificadas por el volcán y de colectivos vecinales de la zona afectada.
CONSORCIO PÚBLICO
Tierra Bonita ha abogado también por el fin del semáforo amarillo --el primer nivel de alerta por riesgo volcánico-- y la sustitución del actual régimen jurídico excepcional de emergencia por una figura estable de Zona de Reconstrucción Permanente, amparada en la Ley de Volcanes.
Asimismo, han propuesto constituir un consorcio público único que coordine las actuaciones de las diferentes administraciones, además de divulgar las actas y grabaciones de las reuniones científicas y políticas del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) celebradas antes de la erupción.
Entre sus reivindicaciones figura igualmente la publicación de los criterios y protocolos empleados para valorar las propiedades, conceder compensaciones y seleccionar a las personas beneficiarias de las ayudas públicas, así como publicar la lista de beneficiarios.
“El anonimato, aunque se haya querido blindar picarescamente en La Ley de Volcanes con una enmienda parlamentaria in voce de última hora, no solo puede ir contra la legislación estatal sino que solo sirve para acrecentar las suspicacias y la desconfianza en el empleo de los fondos públicos ya distribuidos”, advierten.
OTRAS REIVINDICACIONES
El colectivo pide, además, que se revise la situación de quienes, por no ser propietarios, tener la condición de usufructuarios o encontrarse en circunstancias familiares particulares, no han recibido una respuesta adecuada en la normativa aprobada para ayudar a los damnificados.
A ello añade la necesidad de aprobar una planificación territorial integral y consensuada con la sociedad.
Asimismo, la asociación plantea la creación de un Museo de la Memoria del Volcán Tajogaite, concebido como un espacio dedicado a las personas afectadas y a la conservación del patrimonio material, sentimental y social sepultado por las coladas.
EL CONSEJO SECTORIAL
Tierra Bonita recuerda que el Consejo Sectorial para la Reconstrucción Económica y Social de La Palma debía convertirse en el principal espacio de participación de las personas afectadas por la catástrofe en las decisiones sobre el futuro de su territorio, sin embargo, exponen, el hecho de que nunca se haya reunido muestra “el modelo escasamente participativo” que siguen las Administraciones públicas.
En este contexto, han considerado igualmente necesario la constitución de un consorcio público único que evite la “dispersión” de competencias entre las distintas consejerías del Gobierno de Canarias, el Cabildo de La Palma, los ayuntamientos y empresas públicas como Gesplan.
Como referencia internacional en estos aspectos, Tierra Bonita ha recordado la reconstrucción de Christchurch, en Nueva Zelanda, ciudad devastada por un terremoto en 2011, donde se creó una autoridad específica y se impulsaron plataformas de participación ciudadana, proyectos culturales y actuaciones urbanas integradas.
UN MUSEO EN MEMORIA
La propuesta de impulsar el Museo de la Memoria del Volcán Tajogaitese se inspiraría en Eldheimar, el museo construido en la isla islandesa de Heimaey tras la erupción del Eldfell de 1973.
La asociación defiende que ese espacio expositivo no sea únicamente un centro dedicado a la divulgación geológica o un atractivo turístico, sino también un espacio consagrado al impacto de la erupción en la población y a la recuperación de la identidad de los barrios desaparecidos.
El proyecto podría reunir objetos recuperados de la zona de la erupción, fotografías, testimonios, documentos, herramientas agrícolas y artesanales, y otros elementos vinculados a la vida cotidiana anterior a la catástrofe.
También sugiere incorporar una recreación virtual, interactiva e inmersiva que permitiera recorrer las antiguas calles y los paisajes de El Paraíso, Calle Alcalá, Todoque y otros núcleos agrícolas sepultados por las coladas.
ACTAS Y GRABACIONES DEL PEVOLCA
La asociación ha reiterado su exigencia de acceder a las actas y grabaciones de las reuniones de los comités científico y director del PEVOLCA celebradas durante los días y las horas anteriores al inicio de la erupción.
Insisten en que esta documentación es “indispensable” para conocer qué información manejaban los responsables científicos, técnicos y políticos antes de la catástrofe; qué escenarios llegaron a valorarse; por qué no se ordenó una evacuación preventiva de los barrios próximos a Cabeza de Vaca pese a la inminencia de la erupción, y por qué no se comunicó a la población el desplazamiento del área de mayor riesgo hacia el lugar donde finalmente comenzó el proceso eruptivo.
Según sostiene la asociación, el comité científico disponía de esa información, pero no se trasladó a los vecinos de El Paraíso, Calle Alcalá, El Pastelero, Camino Campitos y Todoque, los núcleos más cercanos a las primeras bocas eruptivas y los primeros en ser destruidos por la lava.
Para este colectivo palmero, mantener “ocultas” las actas y grabaciones ha contribuido a aumentar las sospechas y el enfado de los afectados, y no garantiza ante la opinión pública que se haya aprendido de los errores para mejorar los protocolos de actuación ante futuras crisis volcánicas.
0