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“Perdí con el volcán el esfuerzo de toda una vida”: los retos en la reconstrucción de La Palma cinco años después de la erupción

Tractores trabajando en la reconstrucción de La Palma en 2023. ALEJANDRO RAMOS.

Jennifer Jiménez

18 de septiembre de 2026 21:07 h (Hora canaria)

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“El volcán era como un enemigo que no podíamos vencer. Un enemigo que se iba a parar o se iba a retirar cuando él quisiera, no cuando nosotros quisiéramos, entonces era una guerra que íbamos a perder”. Era el pensamiento que le recorría a Marcelino Rodríguez aquellos angustiosos tres meses en los que el volcán de Tajogaite no dejó de escupir lava sepultando todos los recuerdos de su vida y la de sus amigos, familiares y otras personas del Valle de Aridane, en La Palma. Su barrio (La Laguna) quedó dividido en dos y asegura que en esos días no daba tiempo de pensar mucho. Este sábado 19 de septiembre se cumplen cinco años de la catástrofe natural. “Solo pensabas que el siguiente ibas a ser tú”. 

La lava finalmente se quedó a un metro de la casa de Marcelino, pero más de una vez pensó que “hubiera sido mejor que se la llevara” porque el calvario vino después cuando se tuvo que enfrentar al paisaje desolador, a un barrio que no era el mismo con un volcán que les acechaba, a volver a una casa pero no poder entrar por la puerta principal, “aguantar meses y meses con la maquinaria abriendo”. “Porque cuando se paró el volcán, nosotros tuvimos otro volcán por aquí que fueron las maquinarias constantes, que era normal y no protestamos porque había que abrir, pero todo eso te afloja un poquito”. 

El presidente de la asociación de vecinos de La Laguna, Marcelino Rodríguez.

El volcán dejó multitud de historias. Marcelino es el presidente de la asociación de vecinos de La Laguna y señala que hay personas que no han vuelto al barrio y hay vecinos que ya no quieren volver. Cree que uno de los retos es impulsar que al que quiera volver se le facilite, aunque psicológicamente ha sido un golpe muy fuerte. Hay personas que no han podido a día de hoy “enfrentarse al volcán” porque es muy duro. 

Dónde viven ahora las personas afectadas por el volcán

Sobre la reconstrucción señala que va despacio, pero “no se puede construir en un día”. “Tenemos que convivir con lo que hay, tú ves que se mueve y el que diga que no se mueve miente, los que estamos aquí nos gustaría que fuera más rápido, pero es lo que hay”, subraya. 

Cuando estalló el volcán, la prioridad se centró en que no hubiera pérdida de vidas humanas. Pero los palmeros y palmeras se iban a dormir cada día con la incertidumbre de no saber qué pasaría con todo aquello por lo que llevaban luchando: viviendas, fincas, negocios… “Yo perdí todo el esfuerzo de 25 años”, asegura Fátima Ramos, de la plataforma de afectados por el volcán. Vivía en el barrio de Todoque, muy cerca del colegio y perdió lo que tenía: su vivienda. Ella se fue a casa de sus suegros y ahí sigue, pero cree que uno de los retos más importantes que sigue teniendo la administración es la vivienda. 

El Gobierno estatal concedió una serie de ayudas por los daños en las viviendas, con importes de hasta 60.480 euros según un decreto de 2021, aunque luego el Ejecutivo central y el Cabildo acordaron ampliar hasta 100.000 euros, con aportaciones adicionales de 30.000. A ello se suma la nueva figura creada por el Gobierno canario de compensación por el valor patrimonial, para lo que también se emplean partidas del Gobierno estatal. 

La lava irrumpe en el pueblo de Todoque, en La Palma en 2021.

“La vivienda es el principal reto sobre todo porque hay mucha gente que aunque han recibido una compensación económica por el valor de lo perdido, aparte de las ayudas que se han recibido del Gobierno del Estado y de Canarias, pues a muchos no les llega para poderse comprar un piso, para comprar un terreno y hacerse una casa”, asegura Fátima Ramos. Los precios se han encarecido en los últimos años tanto de suelo como de vivienda lo que complica aún más la reconstrucción de la vida de los habitantes del Valle de Aridane. 

“Todavía sigue habiendo casas contenedor, todavía sigue habiendo casas de madera y la gente sigue viviendo en situación de provisionalidad”, lamenta Fátima, que añade que aunque “se va abriendo camino” aún queda por hacer. 

En La Palma hay quien ha comprado terrenos y casas modulares, hay quien aún se está construyendo su casa y ha tenido que ir al banco, hay quien espera por una vivienda de protección oficial, quien vive en alquileres que se han desorbitado… Hay muchos casos. Fátima señala que cuando se flexibilizó poder construir en suelo rústico ante la catástrofe que había sufrido La Palma, el precio de ese suelo se disparó. Aunque agrega que hay quien ha empezado a construir sus casas y se ha ido adaptando. “Nos hemos visto abocados a vivir de otra forma”, apunta Fátima, que recuerda que hay personas que vivían con una casa y una “huertita”, “tus flores”, “tus mascotas”... y ahora viven en un piso o en lugares provisionales. 

Viviendas modulares en La Palma. Aldara Diéguez.

Los afectados también añaden que hay quien espera por una vivienda de protección oficial como alternativa y aguardan por las viviendas que están a punto de terminar en Los Llanos de Aridane (55 que esperan ser entregadas a final de año) pero también se están realizando en El Paso y en Tazacorte. 

“Aquí la cuestión es no quedarnos parados y que la Administración siga ayudándonos en ese sentido”, insiste Fátima Ramos. 

La lucha y las secuelas psicológicas

Los afectados insisten en que quedan muchas secuelas psicológicas y que ahora es cuando está aflorando todo. “La secuelas psicológicas la llevaremos con nosotras, yo creo que siempre, aunque nos vean sonreír, aunque nos vean ir a una fiesta…”, dice Fátima. Coinciden además en que para un niño no es lo mismo que para quienes son más mayores y han perdido sus barrios de toda la vida, los lugares donde se reunía. “¿Te acuerdas de esto y de lo otro?”, recuerdan cuando se ven por la calle, ya que es otra de las consecuencias, vecindarios que han quedado esparcidos. 

Una de las cuestiones de las que más orgullosa se siente Fátima es de la Ley de volcanes, que cree que ayudará a generaciones venideras, ya que los volcanes seguirán afectando a Canarias. 

 

Desalojos en el barrio de Todoque ante el avance de la lava. EFE

Francisco Pulido, presidente de la asociación Tierra Bonita, se muestra crítico con el hecho de que cinco años después de la erupción no haya un acto institucional este sábado. También señala que “nunca ha habido una catástrofe de la magnitud del volcán, no en vidas humanas, pero que alteró la vida de muchas personas en La Palma. Es el que más ha impactado en la vida de la gente de la isla”. 

Pulido considera que el Estado ha sido el más transparente a la hora de reflejar las ayudas que se están otorgando y discrepa con el criterio del Gobierno canario de no publicar los beneficiarios de las ayudas por la compensación de daños. Una cuestión que no comparten desde la plataforma de afectados, que considera que son datos privados. 

Retos pendientes

Tierra Bonita también señala que al principio de la erupción había un concepto más “comunitario” de crear bolsas de suelo, de buscar un sistema más corresponsable. Con el Gobierno canario actual se cambió el criterio y ha echado en falta más participación. 

Erupción del volcán de La Palma

Otro de los retos que quedan pendientes es saber cuántas hectáreas se van a proteger del volcán y qué es lo que se pretende realizar con fines turísticos. Recuerda que el terreno por el que pasa las coladas sigue siendo de los afectados y que tendrán que expropiarles por las acciones que se realicen. “Ahora mismo el volcán para ir a verlo hay que pagar, cualquiera tiene que pagar. Incluso no puede ir solo, hay que pagar un guía”, subraya. 

Pulido también coincide en que aún hay que lidiar con el shock que supuso aquella incertidumbre en los primeros días de la erupción cuando a los afectados les daban apenas unos minutos para sacar sus recuerdos y algunos enseres de sus casas. “Hay una anécdota de una mujer que solo sacó dos garrafas de agua porque estaba aturdida”, explica.

Cementerio en La Palma afectado por las coladas. ALEJANDRO RAMOS

En su caso temió por el cementerio de su pueblo, al que quedó la lava a la altura de los nichos, pero “se ha podido ir recuperando”. 

Marcelino Rodríguez, por su parte, lucha en La Laguna por intentar mantener cohesionado el barrio y vivo el recuerdo, también el de otros barrios hermanos como Todoque y Las Manchas. Recientemente, se inauguró una exposición fotográfica con el objetivo de que quienes les visiten sepan que “debajo de las coladas había vida y había color” y “no nos olviden”. 

Para seguir en este camino de reconstrucción el Gobierno nombró un comisionado especial, Héctor Izquierdo. Según los últimos datos del Ejecutivo, entre las ayudas para la recuperación del Valle se encuentran medidas de protección económica y compensaciones por pérdida, ERTES, exenciones del IRPF, ayudas a la agricultura… 

Los afectados y afectadas inciden en que siguen adelante con sus vidas adaptadas y con la resignación de que nada volverá a ser igual. Esperan que paso a paso puedan ir reconstruyendo sus vidas, sus barrios, sus carreteras y sus hogares, pero “no nos pidan que seamos fuertes. En ese momento creo que teníamos que ser fuertes y aguantar. Pero ya no tenemos motivos para ser fuertes ni motivos para decir qué contento estamos”. 

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