La reconstrucción agrícola avanza desde la colada del Tajogaite al empaquetado

Luis G Morera/Efe

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Cinco años después de la erupción del Tajogaite, la reconstrucción agrícola de La Palma continúa en un proceso que empieza en las fincas sepultadas por la lava y termina en instalaciones de procesamiento

Cinco años después de la erupción del Tajogaite, la reconstrucción agrícola de La Palma continúa en un proceso que empieza en las fincas sepultadas por la lava y termina en instalaciones de procesamiento, con los agricultores todavía afrontando trámites administrativos, movimientos de tierra y unos costes elevados para recuperar la capacidad productiva.

El portavoz de la Entidades Empaquetadoras, Exportadoras y Comercializadoras de Frutos de La Palma (ASEPALMA), Hernán Rodríguez, explica a EFE que la recuperación de una finca comienza por obtener una licencia municipal para poder sorribar el terreno, es decir, convertir la colada en una finca fértil.

Una vez en la propiedad, el primer paso es retirar y nivelar la capa de lava, ya que la platanera necesita un terreno plano que permita el drenaje. Después se levantan muros de contención, cuya altura puede oscilar entre un metro y medio y cuatro o cinco metros, en función de la orografía de las coladas.

Sobre ese terreno se incorporan posteriormente unos 60 o 70 centímetros de tierra fértil procedente de las zonas de cumbre, ya que según señala Rodríguez, la ceniza volcánica apenas se ha utilizado como sustrato para la platanera porque no reúne las condiciones necesarias para este cultivo.

El proceso continúa con la instalación del sistema de riego, habitualmente por aspersión, la reconstrucción de los invernaderos en las explotaciones que los tenían y la incorporación de materia orgánica y abono al terreno antes de recuperar el cultivo.

Fincas en proceso de sorriba. EFE / Luis G Morera

Todo este proceso supone un coste aproximado de 55 euros por metro cuadrado, según Rodríguez, al que se suman otros 20 euros por metro cuadrado en las parcelas que necesitan invernadero, lo que sitúa el coste de recuperación de una hectárea en unos 550.000 euros antes de añadir el invernadero, que elevaría la cifra hasta unos 750.000 euros.

En Los Llanos de Aridane, el Ayuntamiento ha concedido hasta ahora 29 licencias de reconstrucción para usos agrícolas y mantiene otras 51 solicitudes de obra mayor de este tipo en tramitación.

En Tazacorte, 122 instalaciones agrícolas están reconstruidas y próximas a entrar en producción, mientras otras 153 cuentan con licencia pero todavía están pendientes de reconstrucción, según datos de la administración.

La dimensión del proceso también se refleja en la situación de la cooperativa Covalle, donde antes de la erupción, sus productores disponían de unas 130 hectáreas, de las que alrededor de 50 quedaron sepultadas por la lava.

Cinco años después, la cooperativa dispone de unas 80 hectáreas y estima que ha recuperado alrededor del 5 % de las superficies perdidas, mientras otro 10 % se encuentra en proceso de recuperación, según su presidente, Juan Vicente Rodríguez.

La reconstrucción de las fincas debe completarse además con la recuperación de las infraestructuras necesarias para comercializar la producción.

Para ello, Covalle se encuentra inmerso en la construcción de su nuevo empaquetado de plátanos sobre las mismas coladas del Tajogaite que destruyeron el anterior, ubicado en el barrio de Todoque.

Zona platanera afectada por la colada. EFE / Luis G Morera

El nuevo empaquetado tendrá unos 2.000 metros cuadrados, de los que alrededor de 1.500 corresponderán al área de producción, y supondrá una inversión de alrededor de 4,5 millones de euros, incluidos unos 350.000 euros destinados a la preparación y roturación del terreno lávico.

Covalle manejaba antes de la erupción alrededor de ocho millones de kilos de plátanos al año, un lustro más tarde trabaja con unos 5,5 millones y aspira a recuperar progresivamente el volumen anterior a medida que sus productores recuperen las fincas.

Tras cinco años, el reto para el sector no es solo volver a poner tierra sobre la lava, sino recuperar toda la cadena que permite que esa tierra vuelva a producir y que el producto llegue al mercado. En Covalle, ese proceso tiene como próximo hito la puesta en marcha de su nuevo empaquetado en 2027.

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