“Las familias pagamos hasta las fuentes de agua”: se intensifican las quejas por el calor en las aulas canarias
Más de 6.000 firmas lleva recogidas la Federación de ampas de Gran Canaria Fapa Galdós para exigir soluciones ante el calor que está sufriendo el alumnado y el personal en las aulas de Canarias. Su portavoz, Sergio de la Fe, señala que “las familias somos las que estamos pagando las fuentes de agua que han instalado en los colegios, porque los colegios y los institutos no están ningunos preparados para dar agua al alumnado”.
Este es uno de los ejemplos, pero señala a este periódico que también se han llevado a los centros por parte de las familias ventiladores y equipos de climatización, lo que ocurre es que “ los centros no están preparados para que la instalación eléctrica soporte esa demanda eléctrica”.
En la recogida de firmas se reclama que se realice desde la Consejería de Educación una auditoría urgente, un plan de Choque con presupuesto regional y que “las aulas sean seguras por ley”. Sergio de La Fe subraya que para iniciar esta recogida de firmas la “gota que colmó el vaso” ha sido que desde la Consejería se “derive la responsabilidad a los centros educativos” cuando “los centros están infrafinanciados y estamos pagando hasta los folios”.
Ya hay asociaciones de Ampas que se han movilizado como la del IES El Doctoral que convocó una concentración recientemente a las puertas del centro con profesorado y alumnado. “Esto es inhumano”, alertaba una alumna a las puertas de ese centro, en una movilización donde reclamaban aulas en condiciones y “ventiladores”.
De La Fe también reprocha que no se está llegando al mínimo exigido por la Ley de destinar el 5% del PIB a Educación, una cuestión que desde el Consejo de Escolar de Canarias siguen reclamando, ya que con esa mejora en la inversión se podrían acondicionar los centros por ejemplo. A ello se suma el protocolo de la Consejería ante las altas temperaturas que sigue recibiendo críticas de las familias y de los sindicatos que creen que lo que se necesita es acondicionar las aulas cuanto antes. “Todo ello ha hecho que no solo ardan las aulas sino los ánimos de las familias”.
Subraya que el hecho de que se suspendan las clases por la ola de calor ha supuesto que de nuevo se vean las carencias en las clases telemáticas, además el comienzo de curso ha estado marcado por el “muchos profesores pendientes de nombrar”.
“Y de nuevo se vuelve a echar sobre las espaldas de la familia la responsabilidad de la custodia y de verificar que el alumnado está haciendo en casa la que debería estar haciendo en el aula. Y eso en una comunidad autónoma como la nuestra, prácticamente dependiente del turismo, pues es muy complicado por nuestros horarios”, apunta.
Sostiene que tener un plan de infraestructuras hasta 2034 y un protocolo no es “suficiente” y que las familias se sienten “desamparadas”.
Por su parte, Gerardo Rodríguez del sindicato STEC-IC, apunta que le resulta “absolutamente inconcebible, que los colegios estén como están, sabiendo que las olas de calor son cada vez más recurrentes y son cada vez más intensas porque lo predicen los científicos. Y junto con las olas de calor, las calimas, que no están recogidas en el protocolo que hizo público la Consejería porque el protocolo de la Consejería es casi que un corta y pega del de Andalucía. Y entonces las particularidades de Canarias no están recogidas en ese protocolo”.
Para Rodríguez el reprochable que “el protocolo de calor llega un momento en donde, con determinadas temperaturas, unos centros pueden decidir cerrar y pasar a la modalidad online y otros estar abiertos. Y eso en la misma acera”.
Destaca que muchos centros han colocado zonas de sombra también con la colaboración de los ayuntamientos, pero que dentro de las aulas hay clases donde se han llegado a registrar “40 grados” porque hay que tener en cuenta también las ratios. “Hay muchos edificios que tienen efecto invernadero y, por lo tanto, hay muchísimo más calor que fuera”, afirma Rodríguez.
Subraya que su sindicato realizó una serie de recomendaciones en la Ley de Cambio climático como “acondicionados con zonas de sombra, techado en las canchas, con ventilación cruzada, sellado del edificio en la medida de lo posible, con el cuidado y la extensión de los huertos escolares, de los jardines dentro de los centros que producen frescor, o sea, todo ese tipo de cuestiones. Y los nuevos centros, los centros de nueva creación con materiales sostenibles, materiales del siglo XXI...”ç
STEC-IC ha denunciado ante Inspección de Trabajo para que investigue el “cumplimiento de las obligaciones preventivas de la Administración ante las altas temperaturas”. Asimismo, ha pedido dimisiones en la Consejería.
El sindicato ANPE también ha solicitado a la Consejería tomar “medidas urgentes ante las cada vez más frecuentes situaciones de altas temperaturas y la falta de recursos para afrontarlas en los centros educativos públicos de Canarias”.
“No ha terminado septiembre y ya hemos sufrido dos olas de calor” recuerda ANPE en un comunicado, donde destaca que “el Protocolo de actuación en el ámbito educativo ante situaciones de altas temperaturas es insuficiente o no se está aplicando adecuadamente. Es imprescindible analizar el escenario en el que nos encontramos, evaluar la aplicación del protocolo y revisar las medidas que sean necesarias”.
“No se puede depender para un tema tan importante de los escasos fondos con los que cuentan los centros, que, además, deben utilizarse para atender muchas otras necesidades. El calor en las aulas es ya un problema de primer orden que debe atenderse de manera urgente y planificada desde la Administración”, agrega.
Desde la Consejería de Educación, por su parte, han señalado que de casi 900 centros en Canarias se ha intervenido en 300. Desde el departamento que dirige Poli Suárez aseguran que llevan trabajando desde hace tiempo y seguirán en ello.
Entre las actuaciones remarcan que con una inversión de más de 30 millones de euros han creado 426 espacios de sombras, un centenar de proyectos de naturalización, medio centenar de instalaciones de placas fotovoltaicas y 240 sensores de temperaturas en 120 centros para medir tanto las temperaturas como la humedad y el COâ para tomar decisiones. Asimismo, mencionan intervenciones térmicas en fachadas, tratamiento de cristales y fuentes de agua potable.