“No corre ni un pizco de aire”: el IES El Doctoral clama contra el calor en las aulas
Hace tiempo que el calor dejó de ser agradable. Aunque quizá nunca lo fue para aquellos centros educativos, principalmente del sur de Gran Canaria, que permanecen durante horas bajo altas temperaturas, con aulas cada vez más difíciles de soportar y alumnos que terminan sofocados en los pasillos. Una situación que ha obligado a la Asociación de Madres y Padres del IES El Doctoral a concentrarse a primera hora de este viernes, antes de que los termómetros alcanzaran los 27ºC, frente a las puertas del instituto para mostrar su desesperación por la falta de recursos: “Esto es inhumano”, denuncia la alumna de 2º de la ESO, Paula Carrillo.
A gritos de “ventiladores” familias, alumnos y docentes reclaman una solución que les permita volver a las aulas en condiciones. La persona que abre el centro se encarga de abrir todas las ventanas para que cuando entren los alumnos no haga excesivo calor. La primera es el aula a la que llaman “Medusa”, donde la cantidad de ordenadores hace que se condense aún más la sala y los niños tengan que salir al pasillo o ir al baño a echarse agua para aliviar el dolor de cabeza. Pero esa solución no parece la idónea.
“Abrir las ventanas no sirve”, explica Ana, la organizadora de esta movilización, quien exige a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias que les ayuden con la ventilación de las aulas: “Los niños están con 40 grados en las aulas, lo cual para un docente que está dando clase es imposible”, cuenta a Canarias Ahora.
Cada profesor tiene una media de 28 alumnos por aula y para las que están situadas en el ala oeste del centro, que linda con la calle Tiscamanita, donde calienta el sol durante toda la mañana, parece imposible estar.
El calor expulsa a los alumnos de las aulas
Daisy, madre de Jean Carlos, asegura que están tratando de luchar para que se les pongan sistemas de climatización “para que estos niños puedan estudiar” y lamenta que, al final, “nos va a tocar como padres meter la mano en el bolsillo y poner nosotros el dinero para ventiladores”. Su mayor miedo es que la llamen del centro educativo para decirle que a su hijo le ha dado un golpe de calor.
Alexis Jesús, alumno de 3º de ESO, critica la situación: “No podemos consentir que estemos pasando calor cuando en otros colegios e institutos hay profesores del equipo directivo que tienen aire acondicionado en sus despachos y nosotros muriéndonos de calor en las aulas. Estamos indignados”.
Por su parte, Rafael Trujillo, alumno de 2º de ESO relata que “es insoportable” y que ha tenido que llamar hasta en tres ocasiones a su casa para que le vayan a buscar: “Mis abuelos ayer tuvieron que salir de un duelo para venir al instituto. No corre ni un pisco de aire y además se quejan de que no estamos concentrados en clase”.
A la reivindicación también se suma Yurena Castro, presidenta del AMPA CEIP Cerruda que, junto a miles de alumnos y profesores, espera a las afueras del instituto a que se abra una puerta que ya debería haberlo hecho. Castro habla para dar voz a su hijo y, como el resto, apuesta por que se pongan climatizadores para que los alumnos “puedan estudiar en condiciones óptimas y los profesores puedan trabajar con calidad”. Pide apoyo, y al igual que Ana, reclama que la Consejería les ayude“.
La Consejería defiende sus medidas ante el calor
Este periódico ha hablado con la Consejería de Educación dirigida por Poli Suárez, que justifica que “son casi 900 centros en toda Canarias” y que, solo este verano, han actuado en casi 300, con diferentes medidas para adaptar los centros a las altas temperaturas. Asimismo, detalla que con una inversión de más de 30 millones de euros han creado 426 espacios de sombras, un centenar de proyectos de naturalización, medio centenar de instalaciones de placas fotovoltaicas y 240 sensores de temperaturas en 120 centros para medir tanto las temperaturas como la humedad y el COâ para tomar decisiones en base a ello.
También habla de intervenciones térmicas en fachadas, tratamiento de cristales y fuentes de agua potable. Pero esas medidas todavía no han llegado al IES El Doctoral y a pesar de que se actúe por orden de prioridades, empezando por las zonas más expuestas al calor y la radiación, la Consejería lamenta que “en 3 años no se puede hacer más ni más rápido”.
Las familias, por su parte, reclaman una respuesta que vaya más allá de las medidas provisionales. En el comunicado difundido con motivo de la protesta, el AMPA Adamsite advierte de que las altas temperaturas están provocando entre el alumnado “fatiga, malestar, agotamiento y dificultades para mantener la atención durante las clases”.
El episodio pone de manifiesto, además, que el calor ya forma parte de los escenarios que los centros educativos canarios deben contemplar. El pasado 14 de septiembre, las clases presenciales fueron suspendidas en Santa Lucía de Tirajana debido al episodio de altas temperaturas. El propio IES El Doctoral contempla, en su documentación, la posibilidad de recurrir a la enseñanza no presencial o semipresencial ante situaciones excepcionales como las olas de calor, atendiendo a las condiciones climáticas de su entorno.
Mientras, los alumnos regresan a unas aulas donde el calor continúa siendo el principal protagonista. Las pancartas de la protesta ya han quedado fuera del centro, pero dentro permanece la misma reivindicación: “tenemos derecho a estudiar en condiciones” o “queremos soluciones ya”.