Canarias afronta la vuelta al cole con calor extremo: ¿están las aulas ya preparadas?

Empieza el curso, y lo hace igual que como terminó. Marcado por el calor. Casi tres meses después, el alumnado ha vuelto hoy a las aulas con temperaturas extremas en la mayor parte de Canarias y con uno de los septiembres más calurosos desde que existen registros.

De hecho, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) amplió el aviso amarillo por episodios de temperaturas que podrán superar los 36 grados hasta esta noche, que será cuando los termómetros empiecen a descender.

El problema, que ya era palpable en mayo y junio, vuelve a ser el tema principal en esta vuelta al cole para multitud de estudiantes. Ante las altas temperaturas que aún se mantienen, existe la necesidad de adaptar las infraestructuras escolares para el correcto aprendizaje. La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias presentó un proyecto piloto a principios de verano llamado Clima Escolar Canarias, con el objetivo de monitorizar en tiempo real las condiciones térmicas de 120 centros educativos.

Sensores, sombra y soluciones frente al calor

La herramienta permite conocer al instante qué ocurre dentro y fuera de las aulas gracias a una red de sensores que mide la temperatura, la humedad y la concentración de COâ‚‚ y que están ya operativos en el curso 2026/2027.

En paralelo, la Consejería asegura a este periódico que ya se han realizado pruebas con distintas soluciones para combatir el calor en los centros. Entre ellas, la instalación de sistemas adiabáticos -basados en una transformación termodinámica sin intercambio de calor con el entorno- y el tratamiento de cristales para limitar la entrada de calor y rebajar la temperatura en el interior de las aulas.

Las actuaciones pasan también por naturalizar los centros y ampliar las zonas de sombra, una de las medidas que más ha avanzado sobre el terreno. Hasta ahora, 346 centros educativos ya cuentan con estos espacios, 186 más de los previstos para el año pasado, aunque todavía quedan actuaciones por finalizar. Pese a este avance, la cifra representa apenas el 38,5% del total, es decir, solo dos de cada cinco centros educativos de Canarias disponen de zonas de sombra o tienen obras en marcha para incorporarlas.

El propio consejero de Educación, Poli Suárez, reconocía en una entrevista con Canarias7 que la finalización de algunas de estas obras “estaba costando”, en buena medida por las dificultades de las propias empresas para disponer de los materiales necesarios.

Sin embargo, las medidas adoptadas por la Consejería siguen generando críticas entre la oposición. “Lo que están haciendo es claramente insuficiente”, aseguró Carmen Hernández, diputada de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC), durante una comisión parlamentaria el pasado 9 de julio, en referencia a la respuesta del área de Educación ante las altas temperaturas en las aulas.

Hernández reprochó a la Consejería “ni siquiera compran ventiladores” y recordó que su formación había presentado un proyecto para adaptar los centros educativos al cambio climático, con medidas como el aislamiento térmico de fachadas y cubiertas, actuaciones destinadas a favorecer la ventilación cruzada y la habilitación de zonas de sombra. Una iniciativa que fue rechazada

El consejero defendió, en cualquier caso, los avances realizados y recordó que anteriormente “ni siquiera existía un protocolo”, como el actual de adaptación ante las altas temperaturas, para hacer frente a estas situaciones.

Un problema que va más allá de Canarias

Pero estas críticas no se limitan a Canarias. Frente al aumento de las temperaturas a nivel nacional, desde Greenpeace plantean una serie de soluciones para hacer frente al problema del calor en las aulas. Entre ellas, la organización reclama reformas estructurales basadas en una climatización eficiente y descarbonizada de los centros educativos. En los espacios exteriores, señala además la naturalización de los patios como un factor clave para aportar frescor y generar beneficios tanto físicos como cognitivos para el alumnado.

Junto a estas actuaciones, la organización ecologista apunta a la necesidad de dotar a los centros de presupuestos suficientes y de mejorar la coordinación entre administraciones, dos elementos que considera fundamentales para que la adaptación de las infraestructuras educativas pueda llevarse a cabo.

Temperaturas cada vez más altas

Una necesidad que resulta especialmente evidente en el Archipiélago, donde el aumento de las temperaturas ya está dejando huella en los registros. Desde 1950, Santa Cruz de Tenerife ha registrado este año una temperatura media 0,5 grados superior a su promedio histórico, junto con un 37% más de días cálidos en julio que hace 75 años. En Las Palmas de Gran Canaria, el incremento es todavía mayor. A medida que avanza el final del verano, la ciudad acumula 0,8 grados por encima de su media histórica, situándose en el puesto número 12 entre los años más cálidos desde 1950.

Los datos apuntan así a un escenario en el que los episodios de calor extremo son cada vez más frecuentes, mientras que la adaptación de los centros educativos avanza a un ritmo desigual. Ya se han puesto en marcha medidas como la instalación de zonas de sombra, la monitorización de las condiciones térmicas o las pruebas con distintos sistemas para reducir el calor en las aulas, pero existe una gran parte de centros todavía no dispone de todas las actuaciones necesarias para hacer frente a estas temperaturas.

La cuestión pasa por determinar hasta qué punto las infraestructuras educativas están preparadas para un escenario climático que muestra una tendencia sostenida hacia temperaturas más elevadas.