La atracción de los fósiles marinos en Azores, un ejemplo para Canarias

Efe

Santa Cruz de Tenerife —

Los yacimientos de fósiles marinos son semejantes en Canarias y Azores pero, a diferencia del archipiélago español, el portugués realiza una enorme divulgación científica de sus espectaculares acumulaciones de conchas de moluscos bivalvos y algas calcáreas, entre otros.

Esther Martín, conservadora de Paleontología y Geología del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife, explica a Efe que Canarias y Azores comparten, además de su origen volcánico, semejanzas en los yacimientos paleontológicos litorales y no en los terrestres, ya que la latitud de ambos archipiélagos es diferente y da lugar a procesos de colonización y diversificación distintos.

En Azores hay yacimientos muy bien conservados con acumulaciones espectaculares de algas calcáreas (rodolitos), que también se pueden observar en Gran Canaria, Fuerteventura y algo en Tenerife “pero no se les saca rédito”, precisa Esther Martín.

En el caso de Las Palmas de Gran Canaria los yacimientos están incrustados en la ciudad y han sido rodeados por infraestructuras, edificios y carreteras, lo que los convierte en un patrimonio paleontológico “totalmente olvidado”, añade, a pesar de su enorme valor científico y patrimonial.

La paleontóloga canaria ha realizado una estancia de dos semanas en las islas de São Miguel y Santa Maria del archipiélago de las Azores, en el primer caso para asistir a la reunión científica del Comité Regional sobre Estratigrafía del Neógeno en el Atlántico, que se celebró en Ponta Delgada del 10 al 13 de julio.

Allí Esther Martín presentó tres comunicaciones para dar a conocer los resultados de la línea de investigación sobre las asociaciones de moluscos fósiles del Neógeno de las islas Canarias que se desarrolla en el Área de Paleontología y Geología del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife.

Esta reunión constituye un foro fundamental de discusión e intercambio de ideas de los investigadores que trabajan en los depósitos marinos del Mioceno y Pleistoceno del litoral atlántico, detalla Martín, quien posteriormente, del 14 al 21 de julio, participó en un taller internacional de Paleontología en las islas atlánticas celebrado en Santa Maria.

Este trabajo intensivo de campo y presentaciones le ha permitido conocer el extenso patrimonio paleontológico de la isla más antigua del archipiélago lusitano, Santa Maria, con una edad aproximada de unos 8 millones de años, al mismo tiempo que plantear nuevos trabajos de investigación, indica la paleontóloga.

Los yacimientos paleontológicos del Mioceno y Plioceno de Santa Maria contienen un importante registro de icnofósiles, es decir, de fósiles producidos por la actividad de los animales que vivían sobre el fondo marino, y que permiten conocer datos como la profundidad y el tipo de sustrato en el que se desarrollaban.

Asimismo, algunos de los yacimientos visitados constituyen espectaculares acumulaciones de conchas de moluscos bivalvos, como es el caso de Pedra-que-Pica, en las que destacan las enormes conchas de Gigantopecten latissimus, incluidas en una matriz de algas calcáreas.

En lo que se refiere a los depósitos fósiles más recientes, los pertenecientes al último estadio interglaciar (hace unos 130.000 años), son de escasa extensión si se comparan con los existentes en Fuerteventura y Lanzarote, pero al igual que estos, constituyen un importante testigo de la distribución de las especies tropicales hasta estas latitudes septentrionales cuando las condiciones ambientales eran mucho más cálidas que las actuales.

Subraya Esther Martín que Santa Maria, una isla muy pequeña con una extensión parecida al macizo de Anaga en Tenerife, tiene unos yacimientos muy bien conservados y de ellos se realiza una divulgación “enorme”, por lo que la investigadora lamenta que no haya una actuación parecida en las administraciones canarias con el patrimonio fósil de las islas.

La paleontóloga plantea hacer “una correlación” entre los yacimientos de fósiles marinos de Canarias, Azores, Madeira, Salvajes y Cabo Verde para analizar la productividad de los mares a partir de su temperatura y nutrientes y ver su variación de una latitud más tropical y cálida hacia una más septentrional.

Al respecto, explica Esther Martín que va a codirigir una tesis de un estudiante de la Universidad de Azores sobre los moluscos del último episodio interglaciar en todas las islas de la Macaronesia, y que para su investigación acudirá a Tenerife para una estancia de un par de meses.

Asimismo el investigador estadounidense Markes Johnson proyecta visitar Canarias para completar su trabajo de estudio de rodolitos en playas de Australia, California y Namibia, para lo que ha solicitado la colaboración del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife.