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Este fuego ya es cosa de todos: Gran Canaria ofrece refuerzos para sofocar los “indómitos” incendios de Madrid y Ávila

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —
25 de julio de 2026 20:10 h (Hora canaria)

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Hace años que los incendios ya no se comportan igual. Son fuegos convectivos, que generan sus propias corrientes de viento y cambian bruscamente de dirección. Los bomberos vienen advirtiendo de que es mejor prevenirlos que extinguirlos, porque su voracidad se alimenta de factores nunca vistos -y agravados cada verano-, como el cambio climático o el abandono de los campos.

El avance de las llamas en el incendio de Ávila y Madrid ya afecta a más de 88.000 personas y su gestión trasciende a municipios y comunidades; incluso se plantea como un problema que debe ser abordado de manera global, con una red clara de actuación que determine las competencias de gobiernos y profesionales.

Por ello, el Cabildo de Gran Canaria ha puesto a disposición refuerzos para combatir el fuego, que ya ha consumido, insaciable, 45.000 hectáreas. “Cuando Gran Canaria necesitó ayuda para apagar los incendios que se han producido en nuestra isla, la hemos recibido”, explicó este sábado el presidente insular.

También han ofrecido su ayuda Andalucía, Extremadura y la Comunitat Valenciana, y ya han llegado medios aéreos procedentes de Grecia e Italia, además de apoyo del Ejército portugués.

“Indómitos y hambrientos”

“Estos fuegos son difíciles de apagar debido a la intensidad que se genera en ellos”, explica a Canarias Ahora el director insular de Emergencias de Gran Canaria, Federico Grillo. “Nosotros tenemos una capacidad de extinción, bien con las mangueras o con los medios aéreos, de un par de metros en llano, pero hay situaciones en que los incendios son hambrientos, muy fuera de capacidad, con grandes columnas convectivas, en este caso con viento”.

Grillo explica que esto provoca “una proyección, como una avalancha primero de humo, que carga toda la zona y lo hace más complicado”. A la caída de cenizas, que también prenden, se añade la generación de “incendios secundarios por delante”, lo que complica cualquier estrategia de posicionamiento.

Los incendios que afectan a Madrid y Ávila están siendo tan complicados en su extinción que los bomberos han tenido que priorizar: no pueden apagar todo, pero sí ciertos sectores, como la cabeza o algunos flancos. “Pierdes la maniobra, pierdes la posición, pierdes todo el trabajo, porque el incendio está indómito”, señala, aunque añade que, en estos casos, “los operativos terminan retrocediendo y atrincherándose en las zonas que tradicionalmente deberían frenar el avance, que son las agrícolas y urbanas”.

Esas zonas, en muchos casos, están sucias: son solares, antiguas huertas que padecen abandono y, sobre todo, no cuentan con medidas preventivas. “Esto genera un gasto de personal, de esfuerzo y de exposición enorme, y lo único que se consigue es defenderse sin contraatacar”, sostiene Grillo.

“Si el incendio se trabaja desde el punto de vista forestal, se va haciendo más grande: cada vez tienes más problemas y colapsas. Por muchos medios que tengas, al final colapsas”, explica.

La red de colaboración

La Comisión Europea ha movilizado este sábado cuatro aviones Canadair -dos desde Grecia y dos desde Italia- para sofocar estos fuegos, después de que el Gobierno español activara un día antes el Mecanismo Europeo de Protección Civil para solicitar más recursos a sus socios comunitarios.

Federico Grillo explica que el Cabildo de Gran Canaria ha puesto a disposición efectivos de las áreas de coordinación aérea e intervención, análisis, comunicaciones, vigilancia, seguimiento y apoyo técnico. Señala que son ahora los responsables de la emergencia en la zona quienes deben decidir si es más beneficioso o problemático movilizar estos efectivos desde las islas, “ya que contamos con la desventaja de no poder llegar con vehículos al terreno”.

Ahora la comunicación se establece entre el Estado y las comunidades autónomas, así como entre comunidades limítrofes, “que están muy acostumbradas a trabajar juntas y, ahora, con el nivel 3, en el que hay coordinación estatal, se reparten el trabajo independientemente de si pertenece a una comunidad u otra”.

Prevención todo el año

Para Grillo, el problema no son ni los medios ni la calidad de las redes interinstitucionales establecidas o por establecer.

“Es como si tenemos muchos accidentes y ponemos como solución muchas ambulancias, pero no vamos a resolver el problema de raíz”, explica. “En el caso de los incendios, el problema es de carga; esa carga ya de por sí incrementa la intensidad, pero además estamos teniendo cada vez más horas de calor, sequías, crecimientos extraordinarios de la vegetación en primavera, olas de calor muy intensas y todo ello sumado al abandono”.

Por ello, “esa red debería contemplar la prevención durante todo el año y trabajar con un eslabón que no podemos olvidar: la parte municipal”, concluye.