Una ex monja denuncia a un médico por presunta violación

Una ex monja presunta víctima de un delito de agresión sexual acudió este martes a declarar ante la jueza tras denunciar su caso para “defender a las mujeres”. La mujer declaró que acudió a un médico para tratar un caso de ansiedad y que en el momento de la exploración ya “había maldad en sus ojos” porque el doctor “le arrancó el sujetador y la blusa”.

Por su parte, el acusado, Daniel I.P., negó todos los hechos y admitió que “la relación sexual que mantuvieron en su domicilio durante seis horas fue consentida”. Además, el imputado apuntó que cuando invitó a la mujer a marcharse de su domicilio porque tenía prisa, “ella cambió su actitud ya que quería quedarse a pasar la noche en su casa. Entonces me dijo: ya te acordarás de mi, ya tendrás noticias mías”.

La mujer relató que dio su número de teléfono al médico porque éste le ofreció conseguirle un billete de avión para que ella pudiera ver a su hijo, que iba a ser operado de urgencias de una hernia, motivo que le provocó la crisis de ansiedad por la que fue tratada.

Al día siguiente, cuando ella estaba en el aeropuerto devolviendo un coche de alquiler, el doctor la llamó para decirle que saliese del aeropuerto y entregarle los pasajes que le había conseguido para viajar de Fuerteventura, donde ocurrieron los hechos, a Gran Canaria.

Una vez fuera del aeropuerto, según la versión que la víctima contó a la Sala en la Audiencia de Las Palmas, el hombre le dijo que la acompañase a su domicilio para recoger unos objetos personales y posteriormente ir a buscar los pasajes que no tenía en su poder. Ella accedió a acompañarlo y una vez en la puerta del domicilio de su presunto agresor, entró en la casa para tomarse una pastilla. Fue entonces, según cuenta la víctima cuando él cerró con llave y sacó un cuchillo que puso encima de la mesa de la cocina.

En esta situación, ella manifestó que se dio cuenta “de que estaba engañada”. Muy afligida por “la vergüenza” de tener que relatar los hechos, contó que él la obligó a darle un masaje y la forzó para que se desnudase, momento en el que la agredió sexualmente.

“Paralizada por el miedo” la mujer no pudo hacer nada para impedir la violación. Además, “cuando acabó todo y él me dijo que nos marchábamos porque tenía que ver a su novia, sentí alivio”.

Él pidió “perdón”

La mujer explicó que una vez de vuelta al aeropuerto, en el coche descapotable del médico, le preguntó por qué la había elegido a ella para hacer eso: “Él me dijo que no sabía, que lo perdonase. Entonces, yo que tenía una cruz le dije que se la entregaría sin Cristo y sin amor, pero que tenía que devolvérmela cuando se hiciera justicia”.

“No sé que poder tendrá este hombre pero llegué al aerpuerto y me dijo que lo esperase en la puerta del despacho del médico, quien le dio mi billete y una azafata me acompañó hasta dentro del avión y me colocó en el primer asiento”, explicó.

A la pregunta de uno de los magistrados de la posibilidad de que la relación hubiera sido consentida, la mujer contestó textualmente: “Nunca. Con ningún desconocido consiento ni consentiré nada y con algún conocido tendría que enamorarme primero porque llevo 30 años casada”.

Los peritos forenses que examinaron a la denunciante no encontraron ninguna lesión, a pesar de que aclararon que no es preciso encontrar daños para que la agresión haya existido, ya que el miedo de la víctima provoca pasividad ante su agresor.

La víctima estuvo sometida tras la presunta agresión a tratamiento psiquiátrico en una clínica en Pamplona y aún continúa con medicación, así como manifestó sufrir miedo a los hombres y a la oscuridad.

El fiscal solicitó inicialmente una condena de nueve años de cárcel para el acusado y la acusación particular pide 30 años y nueve meses de cárcel frente a la libre absolución que solicita la defensa.