El pacifismo y la solidaridad con los migrantes florecen como nunca en las alfombras de tierra y pétalos de La Orotava

Álvaro Morales

11 de junio de 2026 15:22 h

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Han pasado veinte años y, por supuesto, muchas cosas, como que el discurso racista y excluyente de la ultraderecha (con su “prioridad nacional” en el centro y aceptada por la derecha supuestamente más civilizada) ha ido calando cada vez más en múltiples latitudes. Dos decenios, cuatro lustros, desde que, en el municipio de mayor extensión de Tenerife, con el 70% del Parque Nacional del Teide, playas paradisíacas y unas de las fiestas más intensas de Canarias, una alfombra de flores en la célebre infraoctava del Corpus causó sensación y polémica. En 2006, unos valientes alfombristas de La Orotava se atrevieron a colocar a ese tal Jesús a la proa de una embarcación humilde repleta de negros africanos. Lo hicieron en pleno debate y primeros impulsos xenófobos en las Islas (como en el barrio garachiquense de La Montañeta, con vecinos que protestaron contra un centro de menores: sí ya entonces) por la creciente llegada en ese año de cayucos y pateras. Era uno de esos tapices efímeros de flores que se hacen desde primeras horas de un jueves como el de hoy y se pisan por la noche en la procesión, pero el mensaje era rotundo y más que loable (algún medio lo destacó; otros, nada).

Aunque hubo polémica durante días porque los más ortodoxos villeros creían que no era un motivo adecuado para las alfombras (sobre todo por el mensaje político de fondo, seguramente porque no era el suyo), sino que hay que insistir en los tapices geométricos o de temática puramente religiosa (está claro el cambio con papas posteriores como Francisco o León XIV), durante las ediciones que vinieron luego se fueron sumando otras alfombras con mensajes similares, si bien sin la fuerza de esa figura de Jesús dirigiendo la travesía de los que simplemente buscan una vida mejor. No obstante, y pese a esa mancha ultra que se extiende y que estos días deja su odio infernal en calles como las de Belfast, aquellos pioneros temerarios de 2006 parece que han creado escuela y en el Corpus orotavense de este jueves ya han sido cinco las alfombras con el mismo y explícito mensaje.

Cinco tapices que, encima, se unen al de la plaza consistorial, el que se hace con arenas de Las Cañadas del Teide (el único uso permitido en una tradición que, en flores, nace en 1847). Y es que justamente este año, y aparte de incluir al papa León XIV por su visita de hoy y mañana a las Islas o alusiones a las arenas del Teide, la imagen central y maravillosa de la plaza del ayuntamiento tributa un homenaje a Cruz Roja por su labor precisamente con la migración desde hace ya tanto tiempo. Qué cambio, qué genial y edificante evolución.

Por supuesto, y como en las de arena, no faltaron (al contrario) los motivos religiosos, con un enorme homenaje a la virgen del Carmen en la plaza, numerosas imágenes de Jesús, motivos eclesiásticos, iglesias o detalles de templos locales. Sin embargo, y en la comparativa con 2006, esas cinco alfombras con mensajes claros de “un mundo para todos” evidencia ese cambio a mejor pese a tantos, con la paz como bandera (junto a la “amabilidad y felicidad”, según rezaba uno de los lemas cerca de la casa Lercaro), otra muy artística y casi de cinemascope con una imagen de una madre y su niño negro en brazos (justo en frente de ese inmueble de Lercaro) y hasta otra con Jesús y la lucha actual entre el hombre la máquina (con la IA como trasfondo).

De resaca, madrugones y camisas cuan equipos deportivos

Como es habitual, y pese a la cada vez mayor resaca del miércoles previo por la muestra de vinos y las fiestas en múltiples bares, casas, restaurantes y demás, los distintos colectivos de alfombristas amanecieron y se pusieron pronto a la labor en un día que, de la habitual panza de burro del Valle, se pasó a un espléndido sol. Numerosos niños y niñas, adolescentes, jóvenes y habituales de la asociación, con sus respectivas camisas de distintos colores, como si se tratara de equipos deportivos (algunos cumpliendo 40 años), fueron dejando sus dotes de dibujo, relleno de flores y brezo para goce de los múltiples visitantes, muchos de ellos turistas más que avisados de uno de los días grandes cada año en La Orotava.

Los marcos o moldes geométricos para los pasillos entre tapices contrastaban con la destreza de los mejores alfombristas, con sus tizas blancas pintando el suelo para luego rellenar de forma delicada con los colores de flores seleccionados de forma extrema. Por supuesto, muchos lo hacían sobre los adoquines (sin veleidades o inconscientes parisinos del mayo francés del 68), pero otros seguían los trazos previamente delineados en papel, sobre el que desplegar este arte efímero sin pocos parangones mundiales en cuanto a las alfombras de tierra, salvo el de algunos monjes budistas del Tibet.  

Pena porque el papa no viniera hoy a Tenerife

A medida que iban pasando las horas, los tapices avanzaban y crecían los visitantes, pero en numerosas conversaciones salía la cuestión del papa. Sobre todo, la pena de que su visita a Canarias no hubiera empezado este jueves por Tenerife. Seguramente, la mayoría de estos orotavenses o visitantes desconocen que hubiera resultado imposible, según las consultas hechas por Canarias Ahora, que León XIV visitara las alfombras (lo que hubiese sido un hito para la Villa) por una cuestión de seguridad, por las dimensiones de las calles y otros imponderables, pero sí les queda el lamento de que, al menos, hubiese coincidido con el día en que La Orotava se viste de flores y preciosas tierras (aunque mañana podrá ver las portadas -y páginas interiores- de los periódicos en Tenerife con esta tradición del Corpus).

Otro lamento procede de algunos alfombristas que se ofrecieron a dedicarle un tapiz a León XIV en el sitio que les dijesen, pero que aún esperan (ya tarde, evidentemente) por una respuesta, toda vez que la Villa siempre ha hecho alfombras especiales ante visitas ilustres, como la de Alfonso XIII en 1906 o la que se hizo por el paso de la antorcha olímpica en julio de 1992. 

Por la tarde, con los tapices de flores terminados, las calles que se abrigan de este arte efímero fueron recibiendo cada vez más turistas; los bares y restaurantes reabrían tras el intenso miércoles y la procesión del Corpus puso el colofón religioso (con ausencias notables de autoridades por la presencia del papa en Gran Canaria). Sin embargo, la edición de este año pasará a la historia como una en la que la solidaridad con el migrante y la lucha por la paz ante tanto belicista imperialista (o pobre belillo que idolatra a ciertos magnates) florecieron como nunca en La Orotava.