Precintada la panadería Miguel Díaz, de Triana
Como era de prever, las gestiones desplegadas por la familia Díaz, de la panadería Miguel Díaz, en la céntrica calle de Viera y Clavijo, en Las Palmas de Gran Canaria, no han prosperado. 105 años después de su apertura, este viernes ha cerrado sus puertas de manera expeditiva por un precinto colocado por la Policía Local de la ciudad por carecer de licencia y no contar con las condiciones necesarias actualmente para obtenerla.
Se veía venir desde que en octubre pasado recibió una primera notificación municipal de cierre, que fue desoída a la espera de poder resolver los trámites administrativos para tratar de legalizar la actividad. Imposible. El problema no es el despacho de pan, sino el obrador en el que se fabrica.
El horno que empleaba para elaborar sus productos provocaba humos y hollín que molestaban a la vecindad de un edificio vecino del barrio de Triana, La comunidad de propietarios del edificio Kühner formuló denuncia y las autoridades municipales la han tramitado con el resultado de cierre. Muchos de los integrantes de esa comunidad compraban allí el pan cada día, pero no deseaban su cierre, solo que se corrigieran las deficiencias que provocaban esas supuestas molestias. Algunos de esos vecinos se han desmarcado incluso de las denuncias, de las que responsabilizan expresamente a un miembro de la comunidad muy dado a los litigios.
Pero el Ayuntamiento tenía que actuar y, al descubrir la ilegalidad de operar sin licencia, el resultado es el visto este viernes: el precinto.
En lo que dilucidan los pleitos judiciales que ahora se inician, Triana se queda sin pan recién hecho y una decena de familias sin empleo.