Vecinos de Costa Calma exigen al Ayuntamiento de Pájara que asuma los servicios básicos que lleva décadas ignorando
Frente a kilométricas playas de arena blanca, la localidad de Costa Calma, en el sur de Fuerteventura, presume de ser un destino paradisíaco para el turismo. Hay 22 hoteles y 33 urbanizaciones con unos 5.500 residentes empadronados. En su mayoría trabajan para el turismo o son extranjeros retirados. En temporada alta este municipio majorero llega a recibir unos 15.000 visitantes diarios.
Estos son los números de Costa Calma. La realidad que denuncian sus vecinos es distinta. “El palmeral está completamente abandonado, lleva desde la pandemia sin mantenimiento y se está muriendo. La inseguridad se ha disparado, los hoteles les dicen a los turistas que tengan cuidado si salen por la noche. En general vamos de mal en peor. ” se queja Chelo Brenlla, vicepresidenta de la plataforma de vecinos Pájara: el sur despierta.
Desde la plataforma critican una grave falta de infraestructuras y servicios básicos. Tras más de 30 años con distintos gobiernos, en el ayuntamiento “no han sabido o no han querido” dar respuesta a sus demandas.
El alcalde de Pájara, Alejandro Jesús Jorge Moreno, califica de lamentable la situación en Costa Calma, y reconoce que la situación es “muy compleja y derivada de las urbanizaciones no recepcionadas, que ha ralentizado la inversión”. Aunque entiende el malestar de los vecinos, señala que todos los gobiernos que han pasado por el Ayuntamiento “han intentado mejorar con los medios que han tenido a su alcance”. Recuerda que llevan menos de tres años en el gobierno de Pájara y que han realizado actuaciones, pero entiende que siguen sin ser suficientes, ya que la localidad “necesita de más y mejores servicios e infraestructuras”.
Urbanizaciones sin recepcionar
Como apunta el alcalde y los vecinos coinciden, el problema radica en que hace décadas las urbanizaciones no se recepcionaron correctamente. Costa Calma lleva desde entonces funcionando como un conjunto de espacios públicos, pero sin haber sido formalmente aceptadas por el municipio, lo que permite al Ayuntamiento “eludir su obligación de mantenerlas”. Los vecinos señalan que el Ayuntamiento ni siquiera ha asumido sus obligaciones en las urbanizaciones que tuvieron que ser recepcionadas por sentencia firme en febrero de 2022.
Lo confirma quién ganó aquella sentencia, el empresario Gregorio Pérez, presidente del grupo SBH Hoteles, que en declaraciones a esta redacción asegura que “la situación cada día es peor”. Recalca que el palmeral de 500.000 metros cuadrados está completamente abandonado desde hace 5 años, y que todas sus palmeras sufren la infección del picudo negro de las palmeras (Diocalandra frumentii). Gregorio Pérez asegura que el Ayuntamiento “justifica el abandono del palmeral y de los incendios constantes que sufre para recalificar ese espacio y hacer una hilera comercial”. El empresario señala concretamente al redactor del Plan General de Ordenación y al alcalde de Pájara por su pasividad.
El Ayuntamiento de Pájara reconoce que a pesar de tener a personal trabajando en el palmeral “no es suficiente”, y que actuarán “con mayor compromiso” mientras esperan tener pronto la licitación en marcha.
El pasado 31 de marzo, los presidentes de las comunidades de propietarios, que representan a más de 1.500 vecinos, presentaron un escrito formal ante el Ayuntamiento de Pájara reclamando nueve puntos concretos: desde el estado del procedimiento de licitación del servicio de agua potable y saneamiento, “actualmente insostenible”, según señalan en el documento, hasta la construcción de un muro de contención en la calle Tenerife-Barranco, donde el desplazamiento de inmuebles está causando daños graves a propietarios y vecinos.
El agua, un negocio que pagan las comunidades
Uno de los principales focos de malestar es el suministro de agua. Costa Calma se abastece a través de contadores patrón, lo que obliga a cada comunidad a asumir la gestión de los recibos individuales con precios que rozan los 5 euros por metro cúbico, que pagan a la empresa FuertCan SL, y no al Ayuntamiento como otros vecinos de Pájara, a mitad de precio. “Hay comunidades al borde de la quiebra que no pueden afrontar los pagos de las fugas”, denuncian desde la plataforma.
El empresario Gregorio Pérez ya no es el administrador de FuertCan, sino la familia Sánchez García. Pero recuerda que él entregó las redes de abastecimiento como decía la sentencia, “pero las redes van desde el depósito de la potabilizadora/depuradora hasta el contador de las viviendas. Los depósitos no han sido entregados porque no lo decía la sentencia”. Señala que están en “fase de interpretación y ejecución de la sentencia”, en la que se decretó que obligaba a vender el agua a los vecinos. Reconoce que hubo una subida “justificada” de los precios del agua, “debido a la crisis de Ucrania y a que no han cambiado en 25 años”. Asegura que “los precios podrían bajar” si le permiten instalar placas fotovoltaicas en los tejados de sus diez hoteles y en la potabilizadora. Y que recientemente trató de llegar a acuerdos con el Ayuntamiento involucrando a otras empresas suministradoras y al Consejo Insular de Aguas para “unificar precios” y que sea el mismo en todo Morro Jable, pero “el Ayuntamiento no ha dado ningún tipo de respuesta”, asegura.
El Ayuntamiento de Pájara asegura que tiene como objetivo sacar pronto una licitación para solucionar el problema del agua. Señala que es un tema “muy complejo” y reconoce que los vecinos y vecinas de su municipio “llevan muchos años pagando una de las aguas más caras de Canarias”.
Ratas, oscuridad e inseguridad
El escrito presentado al Ayuntamiento de Pájara por los presidentes de la mayoría de comunidades de vecinos, al que ha tenido acceso esta redacción, describe un panorama de abandono desolador, con imágenes de: asfaltado y aceras en muy mal estado, tapas de arquetas rotas, y alumbrado público deficiente que deja de funcionar cuando llueve, contenedores en mal estado, basura que no se recoge, y plagas de ratas, cucarachas y mosquitos consecuencia de los vertidos de aguas fecales en zonas que las comunidades no pueden gestionar.
Desde el Ayuntamiento indican que “el nuevo contrato de limpieza mejorará el servicio también en Costa Calma”, el municipio contará con nuevos contenedores, papeleras y más maquinaria, “mientras tanto seguiremos haciendo campañas de limpieza de choque”, aseguran desde el Consistorio.
La inseguridad también se ha disparado: según los vecinos, los incidentes crecieron hasta el punto de que algunos hoteles advierten a sus clientes de que “tengan precaución al salir por la noche”. Tras una reunión con la Delegación del Gobierno, “la situación mejoró ligeramente”, confirman desde la plataforma, pero aseguran que las medidas adoptadas son insuficientes.
Sin médico de urgencias, ni polideportivo
La lista de carencias no se detiene en el asfalto o la basura. Costa Calma carece de servicio de urgencias médicas las 24 horas; el centro más próximo está a 30 kilómetros. No existe un polideportivo ni espacios para actividades. El colegio permanece cerrado por las tardes porque el Ayuntamiento no ha provisto de un bedel, lo que impide cualquier actividad extraescolar. Y los estudiantes de secundaria deben recorrer 60 kilómetros diarios hasta el instituto, “llegando agotados”, según denuncian algunos familiares.
El Ayuntamiento asegura que el polideportivo está dando los pasos correctos en su tramitación. “Anunciamos en su día que sacábamos a licitación la redacción del proyecto. Una vez que nos entreguen el proyecto tenemos que aprobarlo y sacar a licitación la obra”, afirma.
El palmeral, uno de los símbolos identitarios de Costa Calma, lleva sin mantenimiento desde la pandemia. Los vecinos alertan de que se está muriendo: incendios, falta de riego y abandono total. “¿Dónde está el presupuesto destinado a su cuidado?”, pregunta el escrito dirigido al consistorio.
6 millones recaudados, 30 años de preguntas
Según los cálculos de las comunidades de propietarios, el Ayuntamiento de Pájara recauda aproximadamente 6 millones de euros anuales procedentes de Costa Calma. “¿Dónde se ha invertido ese dinero en los últimos 30 años?”, se preguntan los vecinos. Los presidentes de comunidades aseguran que han comunicado con documentos todas las deficiencias detectadas en aceras, alumbrado y otras infraestructuras, y que “a día de hoy no están resueltas”. Los vecinos anuncian próximas movilizaciones para principios de mayo.
Por su parte desde el Ayuntamiento concluyen que “han recepcionado por primera vez en la historia del municipio una urbanización sin necesidad de sentencia judicial”. Ocurrió en Esquinzo y agradecen la altura de miras del empresario. “Estamos trabajando para que ocurra lo mismo en Costa Calma y continuar recepcionando urbanizaciones de forma progresiva”, aseguran. Y terminan reconociendo que “la responsabilidad de todo lo que ocurra en este mandato y sea competencia del Ayuntamiento la asume este grupo de gobierno. Los vecinos y vecinas tienen el derecho de exigir y de manifestarse y jamás tendrán la culpa de pretender acceder a mejores servicios y mejores infraestructuras”, concluyen.