Los vecinos de El Médano se hartan de los vertidos fecales, la suciedad y la masificación
Los habitantes de El Médano, un pueblo costero del sur de Tenerife, han decidido “levantar la voz” para denunciar públicamente lo que consideran una gestión municipal marcada por “la incapacidad absoluta, la falta de planificación y el desprecio sistemático a la gente del pueblo”. En una carta conjunta remitida a medios de comunicación desde las organizaciones vecinales Consejo de Barrio y la Plataforma vecinal, explican que durante los últimos años, este barrio del municipio de Granadilla, gobernado por CC, el PP y Vox, ha ido “acumulando quejas que, lejos de resolverse, se multiplican sin que el equipo de gobierno del Ayuntamiento ofrezca respuestas ni soluciones reales”.
“Por si la falta de soluciones fuera poco”, denuncian, “el Gobierno Municipal ha pretendido prohibir que los vecinos y vecinas del pueblo utilicen los espacios públicos para reunirse, debatir y proponer soluciones”.
Entre los puntos que consideran motivo de sus protestas señalan varios: el carril bici, las obras inacabadas, los vertidos de aguas fecales en las playas, la inseguridad y la falta de policías locales, la masificación y el sobreturismo, y la iluminación molesta y contaminante.
“Un carril bici mal planteado desde el origen”
La instalación del carril bici en El Médano se ha llevado a cabo, según estos vecinos, sin un estudio de movilidad ni una planificación adecuada del espacio urbano y sin tener en cuenta las necesidades y problemas de movilidad del pueblo. El resultado, en su opinión, es una infraestructura “inútil” que ha generado más problemas que soluciones, y que solo ha servido para “dilapidar” el presupuesto público destinado a movilidad sostenible.
En cuanto a las obras inacabadas, señalan que el barrio convive desde hace tiempo con obras paralizadas, a medio ejecutar o incluso mal ejecutadas. Da la sensación, explican, que las obras se planifican para gastar dinero público y no para abordar las necesidades del pueblo. Un pueblo que ni siquiera cuenta con un centro cultural o una biblioteca en condiciones, pero que gasta cientos de miles de euros en peatonalizar un paseo que ya era peatonal, como es el caso del paseo Atlántico, cuya obra ha dado lugar a un peor resultado que antes de la misma, opinan.
Vertidos en las playas
También señalan a los habituales vertidos de aguas fecales en las playas del barrio. Según estos vecinos, tanto el Cabildo como Ayuntamiento han dado ya varias fechas para la puesta en funcionamiento de la depuradora comarcal, pero los años pasan, las playas siguen contaminadas y las soluciones no llegan nunca. De hecho, este mismo miércoles se cerró la playa principal por un nuevo vertido de aguas fecales.
Los vecinos recuerdan que recientemente se ha descubierto un vertido de aguas fecales que vierte directamente sobre la arena de la playa y que, según denunciaron activistas en redes sociales, tiene, presuntamente, origen en un conocido hotel y restaurante del pueblo sin que el Ayuntamiento se haya pronunciado sobre “este grave caso de contaminación, que además supone un peligro para la salud pública”.
Respecto a la inseguridad y falta de policía, las organizaciones vecinales aseguran que el municipio lleva 20 años con la misma cantidad de policías, mientras la población y la actividad turística se han multiplicado. “Hay noches completas que no hay ni un solo policía de servicio o atendiendo las llamadas de emergencia”, aseguran.
Las quejas vecinales por la falta de atención policial “se acumulan” mientras la policía ha dejado de hacer horas extra como protesta por la no actualización del convenio colectivo, un convenio que lleva años obsoleto.
Como otras partes de Tenerife, la masificación y sobreturismo también son un problema. Los vecinos de El Médano señalan que el barrio cuenta con “miles de camas turísticas, la mayoría en la modalidad de vivienda vacacional y muchas de ellas ilegales”. Esto, señalan, “ ha producido un encarecimiento de la vivienda a tal punto que un alquiler medio llega a los 1.000 euros”.
Sin embargo, añaden, “no se conocen actuaciones de ningún tipo para inspeccionar la actividad de las viviendas vacacionales y, tras la reciente Ley que regula esta actividad, los negocios ilegales han adaptado su oferta ocultándose en el alquiler de temporada sin que el Ayuntamiento haya movido un dedo para controlarlo”.
La Plataforma Vecinal Barquera, promotora de la pionera ordenanza de regulación municipal de la actividad vacacional, ha presentado varias propuestas para controlar esta actividad sin que haya obtenido respuesta del Ayuntamiento.
A estos problemas se suma la reciente instalación de señalética luminosa en pasos de peatones que numerosos vecinos y vecinas califican de “excesiva, molesta para el descanso y claramente contraria a los criterios de contaminación lumínica que un lugar natural y costero como El Médano debería respetar. Una decisión más tomada sin informar ni consultar a quienes vivimos aquí”.
Los vecinos apuntan que es “curioso” que además estas señales se hayan instalado en pasos de peatones donde, a su juicio, “no hay ningún problema de seguridad vial, pero no en puntos inseguros a la entrada del pueblo donde sí podría ser necesaria una advertencia mayor”.
“Más allá de un pequeño detalle, este caso refleja claramente la absoluta desconexión e incapacidad de la corporación municipal con la gente del pueblo, una gente que ha luchado contra los excesos de iluminación, la contaminación y por la defensa del medio natural en otras ocasiones”, inciden.
Un “ataque directo” a la participación vecinal
Pero lo más grave, según estos vecinos, y lo que ha terminado con la “paciencia del pueblo”, ha sido el intento del gobierno municipal de impedir que las reuniones vecinales preparatorias del Consejo de Barrio se celebren en el edificio público que había sido destinado precisamente a ese fin y sobre el que se ha obtenido permiso.
Los vecinos explican que la concejala de participación ciudadana, de Vox, “intentó expulsarnos del propio espacio que la administración puso al servicio de la participación ciudadana a principios de año. Ante la prohibición, los vecinos y vecinas han decidido seguir ocupando un espacio que es público”.
“En lugar de aprovechar que hay un grupo de personas dispuestas a colaborar, proponer y trabajar por mejorar el pueblo, intentan desmoralizarnos y evitar que nos reunamos. Este episodio no es un hecho aislado, sino la confirmación de una forma de gobernar que entiende la participación vecinal como un obstáculo y no como una herramienta democrática útil para tomar decisiones adecuadas y su resultado está en las decisiones que este gobierno municipal está tomando”, critican.
Los vecinos concluyen asegurando que “El Médano no va a quedarse callado”, ya que seguirán organizándose y exigiendo la “transparencia y la participación que, como vecinos y vecinas, nos corresponde”.