El estado del auditorio de Tenerife empeora con las lluvias mientras el Cabildo se enreda con su reforma

Álvaro Morales

4 de marzo de 2026 14:51 h

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El estado de uno de los supuestos emblemas de Tenerife sigue empeorando. Las intensas lluvias dejadas en la Isla por las últimas y concatenadas tormentas han deteriorado aún más algunas de las partes más afectadas de la brillante piel del auditorio Adán Martín, esos azulejos blancos tan característicos de las obras del célebre y, al mismo tiempo, polémico arquitecto valenciano Santiago Calatrava llamados trencadís. Como muestran las imágenes que acompañan a este texto, diversas zonas de una de las creaciones públicas más caras de la historia tinerfeña han seguido levantándose de forma acelerada en las últimas semanas, lo que agrava una situación, de por sí, impropia de un supuesto referente arquitectónico, cultural y también turístico de la Isla del Teide, dado el alto número de visitantes diarios que recibe simplemente para sacarse fotos.

Como prueban las fotos, tomadas en la mañana de este miércoles y con imágenes inéditas, como las relativas a la parte trasera del auditorio, hay partes con mucho trencadís perdido y otras, con áreas muy levantadas. Las humedades y goteras han obligado al cierre de la segunda planta de la parte principal, y los cubos o jardineras reconvertidas para recoger agua se multiplican por doquier en los dos niveles del aparcamiento de la parte baja del pretendido emblema.  

Este lamentable e indignante deterioro se acrecienta mientras continúa la incertidumbre sobre cuándo, quién y por cuánto dinero se afrontará la rehabilitación que se ha ido preparando, sugiriendo, calculando y que es cada vez más perentoria. Una reforma que, según el último informe difundido hace unos cuatro años, requiere un mínimo de 24 millones (habría que actualizar precios por la inflación, y más con la espiral en los materiales de construcción). Curiosamente, esa cifra de 24 millones fue la primera que se dijo que iba a costar esta “escultura” (así la conciben muchos, más que como un auditorio) hace ya tres decenios, si bien al final se multiplicó por tres y alcanzó los 75 millones. Tras años de obras, su inauguración se celebró en 2003. 

Pese a que esta cuestión se abordó en un pleno insular del pasado enero, el director insular de Hacienda del Cabildo de Tenerife, Juan Carlos Pérez Frías, no pudo dar una fecha concreta del comienzo de los trabajos ni tampoco si finalmente los costeará el propio Calatrava, que se niega y echa la culpa a las empresas que ejecutaron sus planos y maquetas, estas compañías o, de nuevo, el dinero de todos los contribuyentes.

Unos trabajos complejos que ya disponen de proyecto  

Pérez Frías, además, reconoció la “complejidad” de los trabajos, aunque sí desveló que, tras cumplirse el plazo de 19 meses dado al arquitecto desde noviembre de 2024, ya disponían, justamente en ese enero, del proyecto técnico, por lo que debían decidir la dirección de obra, que también ha declinado Calatrava. Eso sí, recalcó que han de tratar de alcanzar un acuerdo con las empresas por recomendación del juez que lleva el conflicto sobre a quién corresponde esta corrección de unos desperfectos visibles desde hace ya bastantes años. Hasta tal punto, que la propia presidenta del Cabildo, la nacionalista Rosa Dávila, ha reconocido, de manera literal, que “el auditorio se cae a cachos”.

En esa sesión plenaria, y a preguntas del portavoz del PSOE, Aarón Afonso, el director general detalló los pasos dados durante 2025 con el arquitecto y una empresa especializada para ultimar un proyecto que, según dijo, ya está prácticamente terminado, si bien aún no se ha presentado ni entregado a la oposición, según lo confirmado este miércoles por los socialistas a Canarias Ahora. Este proyecto se solicitó desde enero de 2025, toda vez que se había anunciado su entrega por parte de Calatrava en noviembre de 2024. Sin embargo, y según la explicación de Pérez Frías entonces, había que realizar modificaciones que, finalmente, introdujo esa compañía experta y el resultado cumple las expectativas de los técnicos insulares, si bien aún se desconoce ese contenido ni el presupuesto actualizado. 

En línea con lo que ha hecho hasta ahora la presidenta insular, Rosa Dávila, Pérez Frías criticó la gestión del PSOE y Cs con este expediente en el mandato anterior, aunque se trata de un argumento ya esgrimido por CC y PP desde mediados de 2024. Entonces, Dávila alardeó de haber reimpulsado y acelerado una imprescindible reforma de un “emblema” de Tenerife (término repetido en ese pleno por el director general), pero, desde luego, se han ido incumpliendo los plazos anunciados por el gobierno actual y sigue sin aclararse cuándo se presenta oficialmente el proyecto, cuándo comenzarán las obras, si éstas obligan al cierre total o parcial del auditorio y durante cuánto tiempo, cómo afectará esto a la programación cultural y, sobre todo, quién asume el coste de un hito que ya triplicó su coste inicial.

Aarón Afonso recrimina al gobierno que haya estado un año sin entregarle el proyecto ni informarle de ninguno de los pasos o reuniones celebradas, dejando clara su preocupación por el estado de un pretendido icono de la Isla, que “se cae a cachos”.