La Playa de Puerto de La Cruz que cierra y reabre al baño por sus niveles de e.coli
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz informa de que Playa Jardín vuelve a estar abierta al baño, tras recibir la confirmación oficial de la Dirección del Área de Salud de Tenerife de que el agua es apta y puede levantarse la prohibición temporal. La plataforma vecinal Stop Vertidos al Mar, surgida por las limitaciones al baño en la portuense Playa Jardín entre julio de 2024 y casi un año después, comunicaba este jueves lo que se suele llamar “cierre” al baño de una cala de la relevancia de ésta. Hasta ahora, lo que se había hecho era desaconsejar los ‘chuzos’ como los que se dieron la semana pasada el alcalde, Leopoldo Afonso (PP), y el primer teniente de Alcalde, David Hernández (ACP), para dejar claro, precisamente, la calidad del agua de esta zona.
La playa que estuvo cerrada esta semana, según lo trascendido tras una reunión de los gobernantes locales con miembros de la plataforma, era la más cercana al barrio de Punta Brava, conocida también como playa grande, María Jiménez o simplemente como Punta Brava, con la pequeña playita entre algunas de las viviendas. Justo la zona en la que Afonso y Hernández hicieron el pasado miércoles su gesto ‘Palomares’, como Fraga en 1966 en Almería tras las cuatro bombas nucleares de EEUU caídas por un accidente de dos aviones militares para dar a entender que no había ninguna radiación ni contaminación.
Vecinos de Punta Brava, en el Puerto de la Cruz, los comerciantes de esta zona costera y los asiduos de la colindante Playa Jardín, el área de baño del municipio turístico del Norte de Tenerife más importante y amplia, llevaban semanas notando una considerable reducción del número de bañistas pese a estar en pleno verano, durante todo el mes de julio y estos primeros días de agosto. Por eso, y porque el gobierno portuense (nacido de un pacto “antinatura”, que diría el exalcalde franquista y luego en ATI-CC, el ya fallecido Marcos Brito, por integrar a dos fuerzas de derechas, PP y CC, y una supuestamente a la izquierda del PSOE, la ACP) considera que esa disminución se debe a la polémica por un análisis de las aguas por parte de Salud Pública del pasado día 22 de junio (la Noche de San Juan, que se celebra por todo lo alto precisamente en esta playa con tres amplias áreas de baño), dos de los principales dirigentes del municipio decidieron esta semana emular a Fraga y bañarse en la parte más cercana a las casas del barrio, donde se detectó el exceso de caca.
En 1966, el ministro de Propaganda de Franco y otras autoridades del régimen se trasladaron a la localidad de Palomares (Almería) para darse un remojón (de aquella manera, eso sí, con aquellos pantalones y grasas sobrantes) en una de sus playas tras caer, ni más ni menos, que cuatro bombas atómicas por un choque aéreo entre un avión cisterna de EEUU y un bombardeo estratégico B-52 (también ‘yankee’) en unas maniobras y en plena Guerra Fría con la URSS. Esas imágenes, por supuesto, dieron la vuelta al mundo y forman parte desde entonces del imaginario colectivo español (mayormente para mal), aunque el gesto no despejara, para nada, las dudas, justificada alarma y paranoias (que duraron mucho) sobre la posible contaminación nuclear y los riesgos de semejantes ‘submarinos“ repentinos en la zona.
Pues bien, el alcalde del Puerto, el conservador Leopoldo Afonso, y su socio de la supuesta izquierda alternativa, David Hernández, líder de Asamblea Ciudadana Portuense (ACP), decidieron a principios de esta semana emular ese baño pretendidamente disipador de dudas para remarcar las plenas garantías sanitarias de Playa Jardín y atacar, en el caso de Hernández de forma contundente, al exalcalde socialista Marco González por, a su juicio, lanzar una campaña de desprestigio contra esta playa y la ciudad simplemente por ejercer la oposición, no superar la censura sufrida y discrepar de casi todo lo que haga el gobierno local.
Tras colgar en diversas redes sociales imágenes de sus baños junto a Playa Chica, donde se detectaron los restos fecales en la analítica de Salud Pública (órgano regional) del 22 de junio, las reacciones han sido variopintas, como suele pasar con estas situaciones: gente que defiende la gestión y este gesto por parte de dos autoridades clave del pacto local y otros que no paran de criticarles a fondo, de aludir a lo de Palomares con sarcasmo y casi más bien ácido, de sostener que han sobrepasado los límites del ridículo y que la ciudad no se merece esto.
Fotos comparativas que demuestran el descenso de bañistas
Lo cierto es que las fotos comparativas que manejan y difunden algunos vecinos y usuarios de Playa Jardín también en las redes sobre la asistencia a esta zona costera desde que se supo el resultado de la analítica respecto a otros meses de julio previos resultan muy reveladoras de la reducción del número de bañistas. De ahí la reacción de Afonso y Hernández, que en otro vídeo grabado en la zona (aunque ya vestido como cualquier otro día de su labor de edil) lanza un duro alegato contra González y el PSOE, remarcando que todos los análisis que él posee (pone énfasis en esto) confirman la calidad de las aguas y prueban la campaña de desprestigio que, en su opinión, impulsan los socialistas y, en especial, su anterior socio gubernamental (desde 2019 hasta la censura de agosto de 2024, para la que él resultó determinante).
La polémica se desató desde que González, junto a la secretaria general del PSOE tinerfeño, la también portuense Tamara Raya, ofrecieran una rueda de prensa en Santa Cruz de Tenerife para preguntar sobre si el gobierno local (y el regional) habían ocultado ese análisis del 22 de junio, hasta entonces desconocido por la opinión pública. El alcalde rechazó al principio que se ocultara nada en diversos medios y hasta esgrimió una certificación de una funcionaria para remarcar que no había entrado ninguna información al respecto desde Salud Pública.
Sin embargo, y en el pleno en el que se aborda esta situación, acabó admitiendo que sí había llegado un correo electrónico y que no se comunicó adecuadamente de forma interna para evitar la primera negativa. Esto hizo que el PSOE hablara de mentiras, manipulación y ocultamiento a la ciudadanía con algo tan delicado como la salud, pero el gobierno portuense ha seguido defendiéndose, resaltando que se trata de un único análisis en una zona concreta de la amplia playa y que la polémica la alimenta el PSOE por interés político y para manchar la imagen del actual equipo gobernante.
Sin embargo, el número de bañistas ha seguido decreciendo y de ahí la ‘solución Palomares’, que, de momento, lo que ha hecho, sin duda, es alimentar aún más la polémica, con un gobierno local, eso sí, convencido de que supondrá un punto de inflexión a su favor y en pro de la imagen local, pese a que las dudas sobre la calidad del agua de baño en las Islas no paran de crecer en este verano.
El PSOE también ha criticado duramente al Gobierno regional y, en concreto, a Salud Pública por no informar con detalle de lo sucedido, así como al consistorio y la Comunidad por no aportarle hasta ahora ningún documento o expediente sobre esa ya célebre analítica u otros informes previos o posteriores. Más allá, por supuesto, de que considera que se actuó rematadamente mal cuando se conoció el resultado (al no prohibirse el baño en esa zona, como resulta preceptivo) y aún peor al manejar la situación desencadenada luego ante la ciudadanía.
La explicación de Salud Pública
Preguntado por Canarias Ahora, el departamento autonómico de Salud Pública se limita a repetía esta semana los argumentos que han dado hasta este momento: “El 22 de junio, se realizó la toma de muestras programada en los puntos de muestreo de la zona de aguas de baño Playa Jardín, siguiendo el calendario oficial de vigilancia sanitaria previsto en el Real Decreto 1341/2007, de 11 de octubre, sobre la gestión de la calidad de las aguas de baño. El día 23, se obtuvieron los resultados de los análisis microbiológicos que indicaban contaminación microbiológica de corta duración, lo que se comunicó al ayuntamiento por los cauces habituales, llamada telefónica y correo electrónico, para la adopción de la medida de prohibición temporal del baño por parte del consistorio en el punto de muestreo Playa Jardín PM5 (Playa Chica-Centro), comúnmente conocida como El Charcón”.
De momento, y con apoyos y chanzas en las redes sociales, el gobierno portuense se ha marcado un ‘Palomares’ para contrarrestar la crisis.
Ahora, asegura que los resultados de cinco nuevas analíticas encargadas por el Ayuntamiento a un segundo laboratorio independiente, correspondientes a diferentes puntos de la playa no incumplen los límites de referencia establecidos.