Canarias se llena de cruceristas mientras otros destinos intentan limitarlos para proteger a sus ciudades de la masificación

Canarias Ahora

17 de mayo de 2026 20:34 h

0

Esta semana el alcalde de Barcelona, el socialista Jaume Collboni, dio un paso más para intentar reducir el impacto que el turismo de masas tiene sobre la ciudad y sus residentes. A las medidas ya existentes para tratar de contener la llegada masiva de visitantes y preservar, en lo posible, la calidad de vida de los barceloneses, se ha sumado la propuesta de aumentar de 5 a 8 euros la tasa turística que se aplica a los cruceristas.

El objetivo, según el regidor, es “financiar los servicios que estos cruceristas utilizan en la ciudad” y “desincentivar económicamente un tipo de estancia que no deja ingresos en Barcelona”, pero sí genera “impacto” en la urbe. En el punto de mira de Collboni, los cruceros de escala, que según él, generan “masificación turística”.

Barcelona no es pionera en este tipo de medidas contra los cruceros. Otras ciudades como Ámsterdam o Venecia, importantes destinos turísticos internacionales, hace ya años que han puesto coto a este tipo de turismo, al considerar que genera más impacto negativo que beneficios en las ciudades y sus residentes.

Sin salir de España, también otras ciudades portuarias como Palma o Vigo han contenido este tipo de turismo, el más contaminante que existe, según diferentes estudios, que calculan que un crucero atracado con los motores encendidos genera tanto CO2 como 12.000 coches, aparte de varias toneladas de residuos al día.

Desde limitar el número de barcos que pueden atracar a la vez, hasta reducir el tamaño de los buques permitidos, las ciudades han entendido que la llegada al mismo tiempo de varias decenas de miles de personas para pasar unas horas en la ciudad genera pocos ingresos y sí muchos choques con la población local, que se siente invadida de pronto por tantos visitantes que llegan en tropel a sus lugares más emblemáticos.

Mientras tanto, en Canarias...

Mientras el resto del mundo pone freno al turismo de cruceros en los puertos y les obliga a utilizar combustibles menos contaminantes, en Canarias la apuesta es la contraria: “Que vengan más barcos”. Así de contundente lo expresó el alcalde Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez (Coalición Canaria), este mismo mes de mayo durante una comisión parlamentaria sobre turismo, una intervención en la que también lamentó que la Consejería de Turismo no haya considerado al turismo de cruceros dentro de sus líneas estratégicas.

Santa Cruz de Tenerife es uno de los principales puertos del Atlántico medio y recibió en 2025 cerca de 950.000 cruceristas. Solo en los tres primeros meses de este año ya son más de 477.000, de los que un 60% son en puerto base, es decir, que el buque parte o culmina su viaje en la ciudad.

Pero el puerto de España que recibe más cruceristas es el de Las Palmas. En el conjunto de puertos de la provincia oriental canaria, con el puerto de La Luz a la cabeza, el número de cruceristas superó los dos millones en 2025, todo un récord. Cuenta, además, con la terminal de cruceros más grande de Europa, recién inaugurada.

La Consejería respondió a Bermúdez confirmando que prevé un aumento en el número de solicitudes de atraque en invierno, lo que es la tendencia habitual, y que aún es pronto para determinar si el conflicto en Oriente Medio va a implicar un incremento similar para la temporada estival de 2027. Sin embargo, cabe señalar que algunas navieras, como Costa, ya han confirmado que para la próxima temporada de invierno Canarias “gana peso” en la programación mientas que de nuevo desaparecen los trayectos por Oriente Medio, 

No obstante la consejera del ramo, Jéssica de León, enfatizó que este segmento turístico brinda además la oportunidad de “despertar” a otras cadenas de valor, como el suministro y la atención a buques en puerto, incluida la reparación naval.

El Gobierno canario, por tanto, no está valorando poner límites a este tipo de turismo, sino todo lo contrario; sobre el impacto de la llegada de cruceros en la población local no se dijo nada en dicha comisión.

Sin carburantes ecológicos en los puertos canarios

“Hay que actuar sobre las emisiones del puerto sin falta”, señaló en 2022 a elDiario.es Xavier Querol, investigador del CSIC y experto en contaminación atmosférica. Este geólogo indicó que, entre otras emisiones, los cruceros atracados en el puerto de Barcelona generan una polución que cuando entra la brisa marina acaba en la ciudad. “El dinero que aportan debería invertirse en reducir las emisiones”, comentó.

Ocurre algo similar en Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife. En ambas ciudades soplan de manera predominante los vientos del noreste, los alisios, empujando hacia el interior de la ciudad los humos del puerto. Pero hasta el momento, ninguna administración ha señalado a los cruceros por la contaminación del aire en las ciudades canarias.

Al contrario. Mientras Europa avanza hacia la descarbonización de sus puertos, en Canarias, sin embargo, el Gobierno regional presionó al Estado para que los puertos isleños quedasen al margen de la obligatoriedad del uso de combustibles menos contaminantes. Y así ocurrió en 2025, como ya había pasado en 2023 con los combustibles para la aviación, cuando las islas también quedaron exentas del uso de carburantes más sostenibles. La exención fue entonces celebrada por el Gobierno de CC-PP y por las patronales turísticas, pero generó inquietud entre los expertos consultados por Canarias Ahora, que advirtieron de que las Islas se quedaban atrás en el proceso de descarbonización, mientras se daba continuidad a un turismo menos sostenible.

De hecho, los puertos canarios de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, al quedar al margen de este tipo de regulación obligatoria (zona de control de emisiones, ECA, por sus siglas en inglés) en el resto de la Unión Europea, se colocarán para 2027 a la cabeza de los más contaminantes, según el estudio Investigando el potencial de electrificación de los ferris en Europa del consorcio europeo Transport and Environment (T&E), que analiza el transporte marítimo de pasajeros.

Según esta investigación, sin control sobre las emisiones en Canarias, en apenas cuatro años el puerto de Las Palmas pasará de la cuarta posición (2023) en contaminación, a la primera en 2027, mientras que Santa Cruz de Tenerife habrá escalado del puesto 10 (2023) al segundo en 2027.