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Guía de urgencia de Albania: consejos e itinerarios para conocer el último paraíso para viajeros intrépidos en Europa

El país que permaneció ajeno al mundo hasta la caída del régimen comunista es aún uno de los escasos lugares del viejo continente que ofrece algo auténtico y diferente a la uniformidad europea

Montañas salvajes dónde aún rigen viejos códigos como las deudas de sangre, viejas ciudades con pasado griego, romano y otomano y playas aún intactas son sólo algunos de los incentivos para los viajeros

El centro de Tirana está repleto de alegorías heroicas sobre la historia albanesa. marc valdener

El centro de Tirana está repleto de alegorías heroicas sobre la historia albanesa. marc valdener

Los Balcanes se han puesto de moda. Las playas y maravillas naturales de Croacia o la potencia de un destino como Eslovenia han puesto esta región europea en el mapa del turismo con mucha fuerza. Un poco más al sur, encajonada entre Grecia y las repúblicas ex yugoslavas se encuentra el último gran desconocido del continente. Albania es una sorpresa. Una muy agradable sorpresa. Sigue siendo el país más pobre de Europa y sus infraestructuras distan mucho de los estándares a los que el turismo de masas está acostumbrado. Como todos los países de la región, su historia es una amalgama de idas y venidas que incluyen invasiones, guerras interminables, insurrecciones y alzamientos de todo tipo. Romanos, bizantinos, otomanos… Todos dejaron un poco de su esencia en el lugar, algo que se nota en la cultura de un pueblo mestizo.

Albania es un país pequeño. Apenas median unos 400 kilómetros por carretera entre su extremo norte y sur. Pero no te puedes fiar del tamaño. Una buena parte de las carreteras, sobre todo las que se internan en las regiones más remotas del país, aún son de tierra y trayectos de apenas 100 kilómetros se eternizan. Por eso es un destino ideal para hacer un viaje de los de antes a apenas un par de horas de avión de casa. El país cuenta con un poco de todo: enormes playas; grandes espacios naturales prácticamente intactos; viejas ciudades con rastros de las más importantes civilizaciones del Mediterráneo; una gastronomía más que interesante; ciudades de estética soviética aunque con un toque muy especial…

Iglesia orotodoxa en la ciudad de Berat. David Stanley

Iglesia orotodoxa en la ciudad de Berat. David Stanley

COMO LLEGAR Y MOVERSE POR EL PAÍS : la principal puerta de entrada a Albania es el Aeropuerto Internacional Madre Teresa de Tirana . Las aerolíneas que vuelan al país balcánico son Adria; Alitalia; Austrian Airlines; British Airways; Jet Air Fly; LufthansaAegeanTurkish AirlinesPegasus AirlinesBlue PanoramaAir SerbiaAlbawingsTransaviaWizz AirErnest Airlines. Adria Ferries ofrece conexiones vía marítima desde Bari, Trieste, Ancona y Brindisi (Italia) con la ciudad de Durrés. Red Star y European Ferries conectan Brindisi (Italia) con el puerto de Vlore. Varias empresas griegas conectan Corfú (Grecia) con el puerto de Saranda. Las conexiones internacionales vía terrestre desde Tirana son a Estambul (20 euros); Atenas (30 euros); Sofía (25 euros) y Pristina (12 Euros).

Moverse en el interior del país es barato. Las conexiones entre las principales ciudades se cubren con Furgons, pequeños minibuses y combis que salen desde distintos puntos de las ciudades y que salen cuando se llenan (la puntualidad del servicio no es uno de sus fuertes). Los precios son bajos (a una media de 80 céntimos de euro por cada hora de recorrido). Para poner algunos ejemplos, el trayecto entre Tirana y Durrés cuesta 82 céntimos; a Saranda unos 10 euros; a Pogradec, 5 euros…

PRESUPUESTO BÁSICO : Albania es un destino barato. En Tirana y las localidades más turísticas, un alojamiento de gama media ronda los 30 euros por noche; un alojamiento modesto puede encontrarse por unos 15 y por 10 puedes compartir una habitación en un hostel para mochileros o en una de las muchas casas de familia que hay por todos lados. Comer es también muy barato; un menú en un restaurante de gama media-baja ronda los 2,5 euros y se puede comer en la calle por el equivalente a cincuenta céntimos. Un coche de alquiler decente cuesta unos 30 euros al día (es la mejor manera de conocer el país a fondo) y moverse por transporte público a razón de un euro cada 70-80 kilómetros recorridos.

La Pirámide, principal vestigio del régimen comunista en Tirana. David Stanley

La Pirámide, principal vestigio del régimen comunista en Tirana. David Stanley

VISITAR TIRANA: La capital albana no es nada del otro mundo; pero visitarla es imprescindible para comprender la historia del país y, al mismo tiempo, advertir las enormes diferencias que existen entre las zonas urbanas y las rurales. Lo que más sorprende de esta ciudad pequeña y aparentemente desordenada ciudad es el enorme peso de su pasado comunista reciente. Grandes edificios cuadrados, búnkers reconvertidos en centros de arte y mastodónticos monumentos dedicados a la memoria de los líderes del partido local (como la Pirámide que recuerda a Enver Hoxa). Pero hay cosas que ver y hacer; como la Mezquita Et’hem Bay, visitar algún museo o perderse por el barrio de Blloku, antigua residencia de los antiguos dirigentes del partido comunista albano y hoy reconvertido en el vecindario hipster que toda ciudad padece. Con dos días basta.

Castillo de Kruge, uno de los iconos del nacionalismo albanés. Dave Proffer

Castillo de Kruge, uno de los iconos del nacionalismo albanés. Dave Proffer

KRUJE, LA CIUDAD FORTALEZA : Visitar Kruje es dar un salto hacia atrás en el tiempo. Esta pequeña ciudad se encuentra a pocos kilómetros de Tirana, por lo que puede verse en una excursión de media jornada desde la capital. Este pequeño pueblo no sólo es digno de verse por su castillo y su casco histórico; también es todo un símbolo nacional de resistencia ante el poderoso Imperio Otomano y principal escenario de las proezas de Jorge Castriota (Skanderbeg para amigos y enemigos), héroe nacional. Muy cerca de Kruje se encuentra la bonita aldea de Zgerdhesh, que es dina deberse y para los amantes de la arqueología otra opción para completar la excursión es visitar las ruinas de Albanopolis, antigua ciudad capital de la tribu de los Ilirios que también pasó por diferentes manos a lo largo de la historia. La tradición cristiana asegura que los romanos crucificaron en este lugar al apóstol San Bartolomé.

El Ojo Azul, una de las muchas maravillas de las Montañas Malditas. Mattias Hallberg

El Ojo Azul, una de las muchas maravillas de las Montañas Malditas. Mattias Hallberg

LAS MONTAÑAS MALDITAS : Que no te asuste el nombre. Este macizo montañoso se encuentra en el extremo norte del país y es el que le dio el nombre en tiempos de los romanos. Sus cumbres nevadas fueron la fuente de inspiración para llamar al luhgar Albión, o país blanco. Las bases de operaciones para explorar esta parte del país son el pequeño pueblo de Thet (con importantes edificios históricos como laTorre de Nikoll Koçeku o la Iglesia de Theti) que tiene casi más casas de huéspedes y pequeños hoteles que casas o Valbone. El acceso de hace en furgón desde Shkoder. Las Montañas Malditas son un verdadero paraíso para los amantes del senderismo. Uno puede pasarse varios días yendo y viniendo siguiendo las flechas rojas que levan a los lugares más espectaculares: La cascada de Grunas; El Ojo Azul –una espectacular poza de río rodeada de bosques tupidos-; el valle de Kelmend o la aldea de Vermosh. El sendero más conocido del lugar es el que une las aledas de Theth y Valbone, pero los valles más apartados son los que atesoran los pueblos más auténticos y los paisajes más salvajes. A principios del siglo XX, la antropóloga inglesa Edith Durham, autora del aún vigente Gran Albania (1904), aseguró que estas montañas eran la parte más salvaje de Europa. Y aún es así.

EL LAGO SKADAR : Es el espejo de agua más grande de Los Balcanes y es una de las fronteras naturales entre Albania y Montenegro. Una de las mejores atalayas para ver el lago desde las alturas es el Castillo de Ruzafa, una de las muchas maravillas históricas de la ciudad de Shkoder –también es imprescindible la visita a la Mezquita del Plomo, una de las pocas construcciones otomanas que sobrevivieron a la época comunista- . El lago es una de las maravillas naturales del país y, también, una oportunidad para pasear por el centro de Shkoder, una ciudad con un pequeño pero bonito centro histórico con algunos edificios históricos notables. Los atardeceres a orillas del lago son espectaculares.

Travesía por la garganta del lago Koman. gailhampshire

Travesía por la garganta del lago Koman. gailhampshire

UNA TRAVESÍA POR EL LAGO KOMAN : Una línea de ferris locales une las localidades de Koman y Dushaj a través del estrecho desfiladero que describe el río Drin entre estas dos localidades. El recorrido es, sencillamente, espectacular y merece mucho la pena. El precio del billete por persona es de seis euros y llevar un coche ronda los 30. Hay tours de un día que incluyen la travesía, actividades acuáticas y el almuerzo.

Berat, la ciudad de las mil ventanas. La arquitectura otomana domina el casco histórico de la villa. gailhampshire

Berat, la ciudad de las mil ventanas. La arquitectura otomana domina el casco histórico de la villa. gailhampshire

BERAT Y SUS MIL VENTANAS : Esta pequeña ciudad lleva consigo más de 2.000 años de historia y forma parte del catálogo de Patrimonio Mundial de la Unesco. Gorica, a un lado y Kajala al otro. El río Osun separa en dos la vieja Berat que parce espiarse a sí misma a través de las ventanas que se abren en las fachadas de las casas de claro estilo otomano. Antiguas iglesias, mezquitas, casas de piedra y el imponente castillo de origen bizantino que corona la ladera en la que se encaraman las casas de Gorica le valen el apelativo de ‘ciudad museo’. Conviene hacer al menos una noche, aunque con una jornada basta para ver lo más interesante.

PARQUE ARQUEOLÓGICO DE APOLLONIA : En esta antigua colonia griega sobreviven los restos de uno de los cinco templos griegos que se encuentran en Albania La ciudad tuvo bastante importancia en la época clásica como punto de conexión marítima con el sur de la Península itálica. El lugar conserva bastantes restos de la ciudad original y también da la oportunidad de visitar el Monasterio ortodoxo de Santa María que cumple la función de museo arqueológico y centro de interpretación de la antigua polis griega. A pocos kilómetros de este yacimiento, junto al pequeño pueblo de Darezeze hay una playa alucinante y kilométrica.

Teatro de Burinto, una de las muchas maravillas arqueológicas de Albania. peter boer

Teatro de Burinto, una de las muchas maravillas arqueológicas de Albania. peter boer

EL LAGO OHRID : La ciudad de Pogradec es uno de los destinos de turismo interior más populares de Albania. Más allá de los paisajes y las playas, las costas cuajadas de antiguos nidos de ametralladora de la época comunista, el lado albano del Ohrid es bastante anodino. Pero es una buena oportunidad de acercarse al lado montenegrino para visitar alguna de las espectaculares iglesias y los monasterios ortodoxos que se asoman a la orilla de este lago de aguas transparentes y frías. Otro lugar interesante en la orilla montenegrina es la Bahía de los Huesos, la reconstrucción de una aldea prehistórica en un yacimiento que también tiene restos romanos bajo las aguas (hay excursiones de inmersión para verlos). La ciudad de Ohrid (también en Montenegro) tiene uno de los cascos históricos más impresionantes de Los Balcanes.

LA RIVIERA ALBANESA : En cuanto a la costa, el país no tiene nada que envidiarle a sus vecinos y puede presumir de aguas limpias, playas impresionantes y, a diferencia de otros destinos de la zona, tranquilidad. El destino playero de Albania por excelencia es la Península de Ksamil, pero antes de bajar hasta el extremo sur del país haremos un recorrido somero por un trozo privilegiado de litoral dónde se alternan los arenales extensos, los bosques, los cantiles y las pequeñas calas de aguas turquesa. Este tramo de unos 100 kilómetros de longitud está plagado de lugares estupendos para encontrarse con el mar. Las playas más famosas y concurridas (con una incipiente infraestructura turística), son las de Dhrale, Dhermi,Drymades, Livhadi, Himaré, Qeparo y Borsh. También hay grandes playas salvajes como Puerto Palermo, una espectacular bahía cuajada de arenales de diverso tamaño sin nada más que un par de casas y un espectacular castillo que según los expertos es de origen veneciano. Si lo que te gustan son las pequeñas calas casi inaccesibles también las hay a cascoporro. Las más fáciles para acceder son Gjipe, Shpella, Llamanit , Kroreces y Kakome, ya a las afueras de la ciudad de Saranda.

GJIROKASTER: Es otro de los destinos obligados en el país. Una joya histórica que atesora el conjunto histórico artístico otomano mejor conservado de todo el territorio albanés y que también forma parte del listado del Patrimonio Mundial de la Unesco. La llaman la ‘ciudad de las piedras’ y basta un paseo por el laberinto de callejas para darse cuenta porqué del sobrenombre. El Castillo es el edificio más notable de la ciudad que también presume de otros monumentos dignos de verse: como la iglesia ortodoxa de Sotiré; la mezquita otomana, el Mausoleo Bektashi, el antiguo Hamman o las Siete Fuentes. Lo mejor es dejarse guiar por la intición e ir descubriendo los diferentes kulles (casas otomanas) que forman el abigarrado casco histórico y dejarse sorprender por maravillas como la Casa Zekate o el conjunto de viviendas que forman el Museo Etnográfico.

LA PENÍNSULA DE KSAMIL Y BUTRINTO : Llegar es todo un espectáculo. A pocos kilómetros al sur de Saranda, una estrecha manda de tierra de apenas unos centenares de metros conduce hasta el corazón de Ksamil. Más allá de ser el destino de sol y playa más popular del país, esta península a tiro de piedra de las costas de la isla de Corfú es famosa entre los amantes de la arqueología por Butrintit, una antigua ciudad de Butrinto, un asentamiento costero que resume en un par de decenas de hectáreas la historia del Mediterráneo Oriental. Los primeros vestigios humanos datan del siglo X antes de Cristo, lo que contradice el origen mítico de la urbe, que habla de su fundación por refugiados de la mismísima Troya. Butrinto fue colonia griega; ciudad romana; pasó a control bizantino tras la división del Imperio Romano; Fue invadida por pueblos bárbaros; recuperada por Constantinopla; formó parte de los estados cruzados y también vivió bajo el control de Venecia y el Imperio Otomano… De ahí la enorme riqueza arqueológica de la ciudad en la que destacan sus restos griegos, romanos y venecianos. Es una de las visitas imprescindibles si viajas por Albania.

Fotos bajo Licencia CC: Dave Proffer; gailhampshire; Nicolas Vollmer; David Stanley; Mattias Hallberg; Manon Albania Tour Guide; peter boer; marc valdener

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