Bratislava en dos días: lo más importante de la capital eslovaca

El Castillo de Bratislava y la Catedral desde The UFO.

Eslovaquia es un verdadero secreto anclado en el corazón de Europa. Eclipsado por destinos clásicos como las vecinas Austria y Chequia (con Praga a la cabeza) y otros países más ‘exóticos’ tipo Rumanía o Hungría, este pequeño estado pasa desapercibido pese a estar en una de las encrucijadas naturales (el norte está dominado por las alturas de Los Cárpatos, buena parte del sur por el mítico Danubio y más del 40% de la superficie total del país está cubierta de bosques) y culturales (algunos de los mejores castillos de Centroeuropa; las famosas iglesias de madera de Los Cárpatos o la bonita y monumental Kosice, entre otros lugares de interés) más interesantes del Viejo Continente. Entre la frontera con Austria (a poco más de media hora en coche del centro de Viena) y Ucrania (al otro extremo del país) hay apenas 508 kilómetros por carretera. Eslovaquia es un país pequeño. Ideal para un viaje en coche de dos o tres semanas. Pero Bratislava también es un buen destino de fin de semana o un complemento curioso para hacer una excursión desde Viena. Eslovaquia forma parte de la Unión Europea, por lo que no hay que hacer ningún engorroso trámite fronterizo o cambiar los euros.

COMO LLEGAR A BRATISLAVA.- El Aeropuerto de Bratislava se ha convertido en uno de los centros más activos para las compañías low cost de esta parte de Europa, hasta el punto de convertirse en una puerta de entrada habitual para la vecina Viena (a 74,6 kilómetros del aeródromo eslovaco). Hasta Bratislava vuelan compañías como Ryanair, Smart Wings que ofrecen algunas conexiones directas con España. Otra opción es utilizar el Aeropuerto de Viena como punto de llegada. La compañía Flixbus ofrece conexiones directas entre el aeródromo vienés y el centro de la capital eslovaca desde cuatro euros. Si quieres combinar ambas ciudades, puedes usar el autobús (Flixbus, Slovak Lines y Eurobus) o el tren: Austrian Railways ofrece conexiones cada hora entre las dos ciudades (11 euros). Otra opción más romántica es un minicrucero por el Danubio. La empresa LOD ofrece dos conexiones semanales entre ambas ciudades. El viaje cuesta 24 euros e incluye almuerzo.

LA CIUDAD VIEJA.- La capital eslovaca no es grande y bastan un par de horas de paseo para ver todo lo que hay que ver. Pero también es una ciudad de pequeños detalles, algunos museos que demandan un par de horas y una intensa vida nocturna que merece la pena conocer. Al igual que sucede en Praga, que compartió país con Bratislava hasta la división pacífica entre la República Checa y Eslovaquia (el ‘Divorcio de Terciopelo’), el Jazz tiene un papel importantes en las noches de la ciudad. Y sopo por eso ya merece pasar una noche (también son geniales los paseos nocturnos por el casco histórico). La mejor manera de entrar en la Ciudad Vieja es cruzando el Puente de San Miguel, una pequeña pasarela de piedra que servía para salvar el foso de las antiguas murallas. Aquí podrás encontrarte con la primera estampa de una ciudad recogida en sí misma. Los edificios se apelotonan creando pequeños recodos como el que alberga el puente. El viejo foso desecado es ahora un precioso jardín rodeado de edificios. Pasamos bajo el arco de la Puerta de San Miguel, la única superviviente del antiguo complejo de murallas medievales y nos sumergimos de lleno en el pequeño pero coqueto centro.

La puerta monumental está coronada por una torre gótica de finales del siglo XV que se eleva 51 metros sobre el suelo, lo suficiente para ver todo el casco histórico, la Catedral y el Castillo de Bratislava desde las alturas (una experiencia que merece la pena). Aquí también se encuentra una de las sedes del Museo de Historia de la ciudad. La Puerta de San Miguel da paso a la Calle Michalska, que con su continuación Venturska ejerce de arteria principal y comercial del pequeño casco viejo. Desde aquí, las principales atracciones de la zona están a pocos minutos a pie. Empezaremos por los alrededores de la Hlavné námestie (Plaza Mayor), antiguo corazón de la ciudad. Aquí te vas a encontrar con edificios emblemáticos como el Stara Radnica (Ayuntamiento Viejo), un precioso edificio del siglo XIV que alberga otra de las sedes del Museo de Historia de Bratislava o los palacios Palugyayov,  Kutscherfeldov y Miestodržiteľský que forman un conjunto de gran belleza. Los elementos más singulares de la plaza son la Fuente de Maximiliano y el campanario barroco de la Iglesia de Los Jesuitas. Pero la mayor parte de los objetivos fotográficos se concentran en una pequeña escultura que representa a un soldado francés del ejército de Napoleón que, según cuentan, se quedó aquí enamorado por la ciudad. Un pequeño pasaje a la vera de la torre del templo nos deja en la Plaza del Primado, otro espacio recoleto y lindo presidido por el Palacio del Primado, una auténtica joya neoclásica del siglo XVIII que puede visitarse.

Como te decíamos, la ciudad es lo suficientemente pequeña como para ir y venir de un lado a otro en pocos minutos (escápate para ver la Iglesia Azul – Bezručova,2 -). Aprovecha para callejear por el centro buscando las esculturas que adornan las esquinas y rincones. Los pequeños homenajes a ciudadanos singulares o personajes anónimos se suceden. Caben desde un Hombre Trabajando (Panská, 251) que sale de una alcantarilla hasta un mendigo payaso de alma noble que vivió a mediados del siglo XX, Schone Naci (Rybárska brána, 217). Baja hasta la Plaza Hviezdoslav, un precioso boulevard arbolado que culmina en la Opera de Bratislava. El paseo no es muy grande, pero concentra una cantidad notable de viejos palacios y edificios notables. Aquí te darás cuenta de la gran influencia austríaca que aquí se transforma en una pequeña Viena. Este primer paseo puede terminar junto al Danubio. Si vas por la calle Mostová te encontrarás con una curiosa maqueta de bronce que representa a la ciudad medieval. Es una buena forma de ver cómo era la ciudad hace unos siglos.

De la Catedral al Castillo.- Las calles Panska y Laurinska recorren el casco histórico de Este a Oeste de manera perpendicular al eje que forman Michalaska y Venturska. Este par de calles, cuajadas de viejas casonas y palacios, culminan en la pequeña Plaza Rudnayovo, antesala de la Catedral de San Martín, una bonita iglesia gótica del siglo XIII que conserva algunas reliquias de su pasado románico. En los alrededores de la catedral se encuentran algunas de las casas más antiguas de la capital eslovaca (merece mucho la pena ver el Palacio Prepoštský –Kapitulská, 321- y la Academia Istropolitana –Ventúrska, 3-) y varios callejones con muchísimo encanto (Kapitulská; Prepostská; Farská…). Ándate hasta la Torre Baxova, uno de los pocos vestigios de las antiguas murallas que resistió la piqueta. Desde aquí puedes ver la horrenda (lo sentimos pero es así) avenida que separa la Ciudad Vieja de las hileras de casas que se encuentran a los pies del Castillo. Dos pasarelas te permitirán caminar sobre el asfalto hasta la Calle Zidovská (lo poco que queda del antiguo barrio judío –hay un museo de cultura hebrea-). Desde aquí podrás ver el lienzo del antiguo muro que rodeaba toda la ciudad.

Camina por Zidovska hasta la Casa del Buen Pastor (Židovská, 1), un precioso palacete barroco que se encuentra justo en frente de la Catedral y alberga un museo de relojes antiguos. El arranque de la cuesta que sube hasta la fortaleza (calle Beblavého) es uno de los rincones más bonitos de la capital eslovaca. El premio a esta caminata es el Castillo de Bratislava (Plaza Alexandra Dubčeka, 1), un enorme complejo de fortificaciones, palacios y jardines que empezó a construirse en el siglo X y que ha sufrido cientos de ampliaciones y reformas a lo largo de los últimos 1.100 años. En sus muros puedes ver restos de las fortalezas medievales, detalles góticos en estancias y puertas monumentales, imponente salones barrocos y jardines de diseño versallesco. Hoy alberga la Galería Nacional de Eslovaquia con colecciones arqueológicas, históricas, artísticas y de artes decorativas. Las vistas desde sus torres y almenas son dignas de verse.

LA CIUDAD A EXTRAMUROS: PALACIOS, JARDINES Y LOS ECOS DE LA ERA SOVIÉTICA.- Iniciamos el paseo en la Plaza Dodzovo, que sirve de frontera física entre la vieja y la ‘nueva’ Bratislava. Aquí se encuentra el Palacio Grassalkovich, sede de la Presidencia eslovaca, y el acceso al Jardín Presidencial, un enorme jardín público en el que se encuentran otros grandes edificios históricos de interés como Palacio de Verano del Arzobispo o la Casa Karáčoniho. Desde aquí puedes callejear hasta el Cementerio de Savin (Acceso a pie por Lermontovova –apenas 1,4 kilómetros. La Línea 147 de los buses públicos conecta Savin con la Plaza Dodzovo) donde reposan los restos de los más de 6.000 soldados rusos que perecieron durante la liberación de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Las huellas del pasado comunista de Bratislava son numerosas. La más bizarra es la Pirámide Invertida de la Radio Eslovaca (Mýtna, 2826 –junto a la céntrica Plaza de la Libertad-) y la más monumental es el complejo Dom Odborov (Trnavské mýto, 831 –Líneas 61, 63, 74, 151 y N74 de autobuses y 201, 204 y 209 de trolebuses), un enorme edificio de oficinas y auditorio que sirvió de sede al sindicato socialista checoslovaco.

Pero una inmersión en el pasado comunista de Bratislava no está completo sin un paseo por el barrio de Petržalka, el enorme bosque de bloques que se construyeron al otro lado del Danubio para dar cabida a una población de más de 100.000 obreros y obreras industriales. La forma más cómoda de llegar hasta aquí es la Línea 3 del tranvía (con parada en la céntrica Calle Kapucínska). Puedes aprovechar el salto al otro lado del río para volver por el moderno Puente SNP y visitar dos lugares: el Parque Janko Král, una hermosa arboleda que ocupa los huertos de un antiguo monasterio medieval (es el parque público más antiguo de Europa) y el UFO (Puente SNP, 1), un moderno bar situado en las alturas desde dónde puedes ver todo el casco histórico y el propio Petržalka.

Ir hasta el Castillo de Devín.- Es uno de los imprescindibles que no da tiempo a ver si estás aquí sólo un par de horas. Esta imponente fortaleza medieval se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad justo en la confluencia del Danubio y el Morava y frente a la frontera con Austria. El castillo, de origen medieval, sufrió grandes daños durante las guerras napoleónicas, pero aún es uno de los iconos históricos de Bratislava. Puedes visitar las ruinas de la fortaleza, un pequeño museo y varios restos arqueológicos que van desde los siglos XII al XVI. La línea 29 de los autobuses públicos conecta este lugar con el centro de la ciudad.

La Isla de Starý háj.- Si te quedas más de dos días en la ciudad y si el tiempo acompaña no dejes la oportunidad de visitar este pedazo de bosque fluvial que se encuentra justo al sur de Petržalka (puedes acceder en transporte público combinando la Línea 3 del Tranvía y las líneas 84, 87, 99, N80 y N99 de los autobuses urbanos) y es una reserva integral enmarcada por el cauce del Danubio y un viejo canal. Un pulmón verde con abundante fauna y muchísima tranquilidad. Al sur de la reserva puedes ver varios búnkers que se construyeron en los años 30 para repeler una invasión alemana. No sirvieron de nada, pero ahí siguen.

Música en directo en las noches de Bratislava.- Bon Bon Jazz (Štefániková, 31) es uno de los iconos de la música en directo de la capital eslovaca con una muy buena programación que incluye bandas locales y la visita de artistas internacionales. Ideal para tomar una copa y escuchar buena música. NU Spirit (Medená, 16) no sólo es un lugar con buen ambiente. Este bar situado en la Ciudad Vieja ocupa un antiguo algibe, lo que aumenta el encanto del lugar. La sala alterna sesiones de Djs y bandas el vivo con protagonismo de estilos como el Jazz, el Blues y el Hip Hop. Luna Bar (Rajská, 2344) es el lugar ideal para los nostálgicos. Programa centrado en ‘oldies’ de los 60 y 70 y el jazz. También ofrecen espectáculos de Burlesque. Bukowski Bar (Námestie SNP, 24) este bar céntrico tiene un programa centrado en jazz, rock y pop.

Fotos bajo Licencia CC: Herbert Frank; Daniel Thornton; Claire Gribbin; Hernán Piñera; Pedro; Charlie; Luigi De Spiccins; Chris

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Publicado el
28 de octubre de 2020 - 23:24 h

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