Zaandam, la excursión imprescindible al norte de Amsterdam
Mucho más que la famosa Calle Gedempte Gracht y su curiosa arquitectura a la que se la conoce como las casas de ‘lego’. A apenas 10 minutos del centro de Ámsterdam en tren de cercanías, la cuidad de Zaandam se ha convertido en una de las atracciones turísticas más curiosas de la ciudad gracias a esa audaz manera de unir la arquitectura tradicional de la madera con la modernidad y que tiene en el Zaandam Inntel Hotel (Provincialeweg, 102) su máxima expresión. Esta excentricidad formada por 63 casas superpuestas es la imagen paradigmática de una antigua zona de fábricas, galpones, canales y muelles que sirvió de conexión de Ámsterdam con el mar desde la Edad Media. Frente al potente puerto, uno de los más importantes de la fachada atlántica de Europa, se encuentra esta zona que alterna pequeños guiños a la historia con la rabiosa modernidad.
Para llegar hasta este lugar desde el centro de Ámsterdam hay que tomar el tren de cercanías desde Amsterdam Centraal o Amsterdam Sloterdijk (Sprinter o Intercity). El impacto de la llegada es brutal, ya que el famoso ‘hotel de lego’ está junto a la propia estación. Aquí nos vamos a encontrar un pequeño núcleo de casas de madera que culmina en el paseo de la calle Gedempte Gracht y sus puentes sobre los antiguos canales. El ambiente amable de las casas de madera pintadas de colores y la ordenada planificación esconden uno de esos escenarios tan europeos de gentrificación y especulación galopante. El lugar, famoso hace apenas medio siglo por su actividad naval, es ahora una especie de parque temático dedicado a las compras donde también puedes ver algunas obras de arte icónicas como el Sofá Social (muy pensado para las Redes Sociales) o . Aquí puedes encontrar las típicas franquicias internacionales: aún así el lugar es bonito de ver.
Y, además, Zaandam es mucho más que este ‘decorado’ bonito pero artificial. Esta ciudad portuaria tuvo una importancia capital en la Edad de Oro de los Países Bajos. Lo que era un lugar de pantanos y bajíos se convirtió en la zona industrial más importante del país centrada en la construcción naval. De aquellos tiempos quedan algunos rastros en torno a los viejos puertos y el arranque del Puente William Pontbrug. Una de las curiosidades de ese esplendor naval es la Casa del Zar Pedro (Krimp, 23), una vieja casa de madera del siglo XVII en la que el propio Pedro el Grande residió en esta casa bajo la identidad de Pedro Mikhailov. Encontró trabajo en un astillero y se empapó de las técnicas navales de la que era una potencia naval en su tiempo. Esta casa hoy se ha convertido en un museo donde se explora esta curiosa aventura de ‘espionaje industrial’.
Otros lugares de referencia de la zona es el Gemaal Soetenboom -Estación de Bombeo de Soetboom- (Hogendijk, 102), la primera bomba de vapor instalada en el país convertida hoy en museo, y el entorno de la Oostzijderkerk -Iglesia del lado Oeste- (Zuiddijk ,1), donde se pueden ver algunas de las viejas exclusas de la presa de Zaam que servían para regular y controlar el paso del agua hacia Ámsterdam y un bonito conjunto de edificios de ladrillo de entre los que destaca la propia iglesia, un templo del siglo XVI ampliado en el XVII que cuenta con bonitas vidrieras. Monet en Amsterdam (Westzijde,14).- En el verano de 1841 el pintor impresionista Claude Monet llegó a Zandaam para una visita que se prolongaría por más de cinco meses. En esta reproducción de su taller puedes ver reproducciones de las más de 20 obras que pintó en la zona.
Ir hasta Zaanse Schans para ver los famosos molinos de Amsterdam.- Para llegar hasta la zona en transporte público la mejor opción es la línea 391 de los autobuses locales. Tienes paradas muy cerca de la zona de las exclusas (en la Avenida Gerhardstraat) y el viaje apenas demora 10 minutos con parada final en la entrada del complejo cultural de Zaanse Schans (la misma línea de vuelta tiene su parada terminal en Amsterdam Centraal). Este lugar es imprescindible para entender la Edad de Oro de los Países Bajos ya que fue uno de los centros industriales más importantes del país. Y todo gracias al viento. Aquí se concentraban más de 600 molinos en el siglo XVII. Servían para casi todo: moler granos, cortar madera, batanear cueros, mover los fuelles de las forjas o, muy importante, moler las especias que llegaban desde las Indias Orientales.
Hoy puedes ver ocho de estos molinos históricos que sirven para hacerse una idea de lo que suponía aquella gigantesca infraestructura industrial previa al vapor. En la zona también puedes visitar una fábrica de zuecos de madera, una quesería tradicional, una tonelería, talleres de cerámica, un telar y la reconstrucción de almacenes y casas de madera tradicionales. El Museo de Zans (Schansend, 7), donde se custodian más de 32.000 objetos que repasan la historia del lugar desde el siglo XVII a la actualidad, es el punto de partida de un paseo que demanda un par de horas. La entrada a los molinos y los talleres se paga por separado aunque están incluidos en la Amsterdam City Card.
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