Protestas y huelgas en la fábrica de Iveco de Madrid

La negociación del convenio colectivo en la planta de Iveco Madrid se enquista y desemboca en una nueva escalada de movilizaciones. CCOO y CGT, sindicatos que suman mayoría en el comité de empresa, han convocado concentraciones, manifestaciones y jornadas de huelga para reclamar una mejora de la oferta salarial planteada por la dirección, en un conflicto que coincide con la recta final de la adquisición del fabricante italiano de vehículos industriales por parte del grupo indio Tata Motors.

  • Puedes contestar el Barómetro de Movilidad y Automoción 2026 en este enlace

Las protestas arrancarán este martes con una concentración entre las 11.30 y las 13.30 horas frente a la factoría madrileña. El jueves, los sindicatos celebrarán una manifestación entre las embajadas de India e Italia para visibilizar, según explican, “el impacto de la venta de la compañía al grupo Tata” y reclamar garantías para el futuro de la planta.

La convocatoria llega después de los paros parciales celebrados el pasado viernes, que CCOO califica de “masivos” pese a que UGT, que ostenta la presidencia del comité de empresa, decidió desmarcarse de las movilizaciones tras aceptar la última propuesta presentada por la compañía.

Según el sindicato, la oferta empresarial contempla un incremento salarial del 2,5% más un 1% adicional desde agosto de 2026 —equivalente a un aumento efectivo del 2,93% ese año—, un 3,5% para 2027 y un 2,5% en 2028, además de una cláusula de revisión salarial condicionada a una futura negociación.

CCOO y CGT consideran insuficiente este planteamiento al entender que ya en 2026 supondría una pérdida de poder adquisitivo respecto a las previsiones de inflación del Banco de España. Los representantes de los trabajadores reclaman que el convenio, con vigencia hasta 2028, garantice subidas equivalentes al IPC más un punto porcentual anual, además de mejoras en jornada, categorías profesionales y otras condiciones laborales.

Valladolid logra un acuerdo mientras Madrid eleva la presión

El conflicto refleja la diferente evolución de la negociación en las dos principales plantas españolas de Iveco. Mientras Madrid afronta un calendario de huelgas, la fábrica de Valladolid ha alcanzado un principio de acuerdo con la representación sindical que pone fin, al menos de forma provisional, a varios meses de tensión.

El preacuerdo contempla una subida salarial acumulada del 9,5% entre 2026 y 2028: un 3,5% este año —distribuido entre un 2,5% con efectos retroactivos desde enero y un 1% adicional a partir de agosto—, otro 3,5% en 2027 y un 2,5% en 2028. Además, incorpora una cláusula de garantía que permitirá revisar los salarios hasta un máximo del 2% adicional si el IPC acumulado supera el incremento pactado durante la vigencia del convenio.

El texto también incluye la revalorización de pluses y ayudas sociales, la sustitución del plus de presencia por un complemento por fichaje, medidas de flexibilidad organizativa, mejoras en la polivalencia y cambios en la gestión del absentismo. Entre las novedades sociales figuran la ampliación a cinco días del permiso retribuido por fallecimiento de familiares de primer grado, la apertura de una negociación específica sobre teletrabajo y la limitación del Índice de Bradford exclusivamente a fines estadísticos.

La dirección considera que el acuerdo aporta estabilidad a la planta vallisoletana y refuerza su competitividad industrial, aunque todavía deberá ser ratificado por la plantilla.

La venta a Tata añade incertidumbre

El pulso laboral coincide con un momento decisivo para Iveco. Tata Motors anunció la compra del fabricante italiano por 3.800 millones de euros, una operación que todavía espera completar tras obtener las autorizaciones regulatorias pendientes. La Comisión Europea ya dio luz verde a la transacción, aunque aún faltan algunos vistos buenos nacionales antes de cerrar definitivamente la adquisición, previsiblemente entre julio y septiembre.

Los sindicatos sostienen que la incertidumbre derivada del cambio de propietario y el deterioro de los resultados financieros están siendo utilizados por la empresa para justificar una política de mayor contención salarial. La dirección, por el contrario, insiste en que mantiene sus planes industriales para España y que la integración en Tata Motors no alterará la actividad prevista en las plantas de Madrid y Valladolid.

CCOO recuerda además que la fábrica madrileña ya vivió un conflicto similar durante la negociación del convenio de 2024, cuando las movilizaciones desembocaron en la mediación de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Aquella intervención permitió desbloquear las conversaciones y mejorar de forma sustancial las condiciones salariales de la plantilla, un precedente que el sindicato contrapone al actual bloqueo de la negociación.