Volkswagen planea poner fin a la marca Seat para centrarse en Cupra
Volkswagen prepara el final de la marca Seat. El grupo automovilístico alemán planea dejar de fabricar y vender los modelos de la histórica enseña española como muy tarde a finales de 2029, dentro de la profunda reestructuración con la que pretende reducir costes, simplificar su estructura y concentrar sus inversiones en las marcas con mayor potencial de crecimiento. La estrategia pasa por centrar el negocio en Cupra, la marca nacida dentro de Seat que en los últimos años se ha convertido en una de las principales apuestas del consorcio alemán.
Los planes han sido adelantados por el semanario económico alemán WirtschaftsWoche, que asegura haber tenido acceso a una resolución del comité de dirección de Volkswagen que deberá ser votada por el consejo de administración. Según la publicación, Seat ya no forma parte de la visión estratégica del grupo para 2030 y su eliminación progresiva permitiría reducir la complejidad y la carga de inversión del consorcio.
La dirección de Seat salió al paso de la información sobre la desaparición de la marca asegurando que no se ha tomado “ninguna decisión al respecto” y que informará de “cualquier decisión estratégica” que afecte a la empresa “llegado el momento”. “Toda la industria, incluido el Grupo Volkswagen y, por supuesto, Seat S.A, estamos inmersos en una profunda transformación, basada en nuestro compromiso con la electrificación”, añadió Seat.
En todo caso, el fin de la marca Seat se enmarcaría en los planes globales del grupo alemán. “El contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil, especialmente en el último año. Por eso, el Grupo Volkswagen está trabajando en un plan de transformación del negocio de todo el grupo para reforzar su competitividad y eficiencia”, explicó la dirección de Seat. “El objetivo es hacer que todo el Grupo Volkswagen y sus respectivas compañías sean más eficientes y ágiles, así como aprovechar de forma sistemática potenciales sinergias tecnológicas. Esta estrategia se está debatiendo en diferentes reuniones del Consejo de Supervisión”, explicó la compañía.
Rechazo sindical
El comité de empresa de Seat considera “inaceptable” la posible desaparición de la marca automovilística española a partir de 2029, según los planes de Volkswagen, y reclama un plan alternativo que permita garantizar el futuro industrial de Martorell. El presidente del comité y secretario general de UGT en Seat, Matías Carnero, ha cargado contra la estrategia del grupo alemán y ha advertido de que anunciar con años de antelación el posible final de la enseña supone, en la práctica, “matar” la marca antes incluso de que llegue su fecha de caducidad.
La decisión supondría un cambio histórico para una marca fundada en Barcelona en 1950 y cuya producción se convirtió durante décadas en uno de los principales motores industriales de España. También profundizaría una tendencia que ya se viene observando en los últimos años: Seat ha ido reduciendo progresivamente su gama y actualmente comercializa únicamente tres modelos, el Ibiza, el Arona y el León, después de que la compañía haya concentrado buena parte de sus recursos y lanzamientos en Cupra.
La estrategia de Volkswagen supone, en la práctica, que el grupo quiere aprovechar el crecimiento de Cupra para ocupar el espacio que tradicionalmente correspondía a Seat. Cupra ha pasado de ser una denominación deportiva de Seat a convertirse, desde 2018, en una marca independiente con una gama propia y una estrategia internacional basada especialmente en vehículos electrificados.
Cupra da el sorpasso a Seat
El progresivo desplazamiento de Seat en favor de Cupra explica buena parte de la situación actual. Mientras la marca tradicional ha reducido su oferta con los modelos Ibiza, Arona y León (el único con una versión híbrida enchufable) y tiene previsto incorporar motorizaciones híbridas no enchufables a partir de 2027. En cambio, Cupra ha ampliado rápidamente su gama y se ha convertido en una de las principales vías de crecimiento del grupo. De hecho, el grupo español ya suma más ventas con Cupra que con Seat.
Volkswagen busca así concentrar recursos en una marca que considera con mayor capacidad para competir en segmentos de mayor valor y captar clientes con una oferta basada en diseño, electrificación y tecnología. La decisión, sin embargo, supondría el final de una de las marcas más reconocibles de la industria española con más de 70 años de historia. Seat no solo ha dado nombre durante décadas a la compañía con sede en la Zona Franca de Barcelona primero y después en Martorell, sino que se encuentra estrechamente vinculada a la historia de la automoción española y al desarrollo industrial de Catalunya.
El posible cierre de la marca se produce, además, mientras Volkswagen prepara el lanzamiento en España y Europa de una nueva generación de coches eléctricos urbanos fabricados en la península. Martorell está llamada a desempeñar un papel relevante en esta ofensiva, con modelos de las marcas Volkswagen, Cupra y Skoda, a los que podría sumarse algún vehículo de Audi.
La paradoja es que la desaparición comercial de Seat podría convivir durante años con el crecimiento industrial de Martorell. La fábrica puede ganar producción y empleo gracias a los nuevos eléctricos, pero bajo una estructura de marcas en la que Seat perdería progresivamente protagonismo frente a Cupra.
Una decisión que amenaza con abrir otro frente en Martorell
El posible final de Seat llega en un momento especialmente delicado para Volkswagen, que prepara un drástico plan de reducción de costes ante la pérdida de competitividad frente a los fabricantes chinos, el retroceso de sus ventas en China y el impacto de los aranceles estadounidenses. El consejo de administración del grupo tiene previsto abordar los planes de ahorro, que contemplan 100.000 despidos, una importante reducción de la capacidad industrial y de la gama de modelos y que podrían desembocar también en el cierre de varias fábricas en Alemania, entre ellas las de Zwickau y Emden, además de afectar a Hannover y a la planta de Audi en Neckarsulm. El plan de Oliver Blume pretende reducir la complejidad del grupo, concentrar las inversiones y adaptar la capacidad productiva.
El escenario genera especial preocupación entre los sindicatos españoles, aunque el impacto sobre las plantillas no sería inmediato. Volkswagen cuenta con unos 23.000 trabajadores en España, de los que alrededor de 14.000 corresponden a Seat y sus fábricas de Martorell, El Prat y Barcelona, mientras que la planta de Volkswagen en Navarra emplea a unas 4.000 personas.
De hecho, la situación actual de las fábricas españolas contrasta con la de buena parte de las instalaciones alemanas. Martorell ha incorporado recientemente a 500 trabajadores temporales como indefinidos y mantiene una bolsa de unos 1.300 eventuales ante el aumento de actividad. Navarra también prevé reforzar su plantilla ante el incremento de producción, con la posibilidad de incorporar hasta 1.000 trabajadores en 2027. El problema para las plantas españolas se encuentra, por tanto, más allá del corto plazo. La cuestión clave será qué modelos y plataformas recibirán en los próximos años.
Los sindicatos reclaman una segunda plataforma eléctrica
El secretario general de UGT en Seat y miembro del consejo de administración de Volkswagen, Matías Carnero, advirtió hace unas semanas de que la reducción de la gama y de la capacidad industrial del grupo puede complicar la asignación de nuevos vehículos a Martorell. A su juicio, la prioridad es garantizar una segunda plataforma de vehículos eléctricos para la fábrica catalana. La planta ya está inmersa en la transformación hacia la producción de modelos eléctricos, pero necesita nuevas asignaciones para asegurar su carga de trabajo a largo plazo.
La incertidumbre afecta especialmente a la posible segunda generación eléctrica del Cupra Formentor, uno de los modelos que se perfila como candidato para mantener actividad en Martorell en los próximos años. La ausencia de una nueva asignación ha sido precisamente uno de los principales motivos de preocupación de la representación sindical.
También CCOO consideró que las consecuencias para España no serían inmediatas, aunque advierte de que el escenario empeoraría notablemente si Volkswagen reduce de forma drástica el número de modelos que produce y comercializa.
La preocupación sindical no se limita, además, a la marca Seat. La estrategia de Volkswagen contempla una simplificación de su gama que podría llegar hasta el 50%, junto con una concentración de las inversiones en los proyectos considerados estratégicos.