<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Caruana Húder]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo-caruana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Caruana Húder]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1035511/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Yerma' vuelve al teatro en el que nació, bajo la influencia del asesinato de su autor y en el gran año de Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yerma-vuelve-teatro-nacio-influencia-asesinato-autor-gran-ano-lorca_1_13638286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6263eccb-c09f-44fb-8b81-f115f1499c2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154946.jpg" width="4125" height="2320" alt="&#039;Yerma&#039; vuelve al teatro en el que nació, bajo la influencia del asesinato de su autor y en el gran año de Lorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director Eduardo Vasco propone un arriesgado y disruptivo final para su versión del gran drama rural del poeta granadino en el Teatro Español, donde Margarita Xirgu estrenó hace casi cien años</p><p class="subtitle">La productora de 'El rey león' rectifica y permitirá a los trabajadores de sus musicales ejercer el derecho a huelga</p></div><p class="article-text">
        El peso hist&oacute;rico y teatral de la velada era mucho. <em>Yerma</em> volv&iacute;a 97 a&ntilde;os despu&eacute;s de su estreno a tomar vida en las mismas tablas donde vio la luz, el Teatro Espa&ntilde;ol de Madrid. En el ensayo general, su director, Eduardo Vasco, decidi&oacute; hablar con el p&uacute;blico antes de que la representaci&oacute;n diese comienzo para contextualizar la velada y recordar a quienes estuvieron en aquel estreno de 1934: a la actriz Margarita Xirgu, al director Cipriano Rivas Cherif y el poeta Federico Garc&iacute;a Lorca. Un comienzo emocional para una velada que acabar&iacute;a en sobrecogimiento.
    </p><p class="article-text">
        En la platea, el p&uacute;blico es heterog&eacute;neo, gente de teatro comparte butaca con una nueva generaci&oacute;n de j&oacute;venes. Los tiempos han cambiado y Lorca est&aacute; m&aacute;s presente que nunca. Las nuevas investigaciones acad&eacute;micas que han sacado a la luz correspondencia y entrevistas del escritor, las obras de teatro de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-cancelacion-causas-ideologicas-tipo-censura_1_10881922.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Conejero</a>, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/autores-obra-lorca-cancelada-vox-valladolid-hablar-paso-choca-llaman-neutralidad-ideologica_128_13608845.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a San Miguel</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-diego-botto-vuelve-convulsionar-teatro-espanol-noche-luna_129_13197591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Diego Botto</a>; y, sobre todo, la irrupci&oacute;n de la pel&iacute;cula <em>La bola negra</em>, han hecho que toda una nueva generaci&oacute;n se haya acercado de nuevo al poeta granadino. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-nadie-conocia-luis-martin-santos-muestra-lado-existencialista_1_12276179.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduardo Vasco</a> es uno de los directores con mayor recorrido de este pa&iacute;s. Desde hace tres a&ntilde;os dirige el Teatro Espa&ntilde;ol, donde ya ha logrado un gran &eacute;xito con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luces-bohemia-celebra-100-anos-imponente-montaje-gines-garcia-millan-reinventa-max-estrella_129_11747251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luces de bohemia</em></a> de Valle-Incl&aacute;n. Pero ahora, el director acomete todo un reto: dirigir su primer Lorca. La obra elegida ha sido <em>Yerma</em>, segundo drama rural del granadino posterior a <em>Bodas de sangre</em> y justo anterior a <em>La casa de Bernarda Alba</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Yerma</em> se estren&oacute; un 28 de diciembre de 1934. A aquel ensayo general fueron, entre otros, el premio Nobel Jacinto Benavente, Miguel de Unamuno y el propio Valle-Incl&aacute;n. A pesar de 'espont&aacute;neos' que intentaron acabar con el estreno con insultos a Margarita Xirgu, la obra tuvo un &eacute;xito descomunal. 
    </p><p class="article-text">
        En el ensayo general de esta Yerma del siglo XXI, salvando las distancias, tambi&eacute;n hab&iacute;a personajes centrales del teatro en democracia de este pa&iacute;s como los gestores Miguel Garrido o Jos&eacute; Antonio Campos. Ambos dirigieron en su momento el Instituto Nacional de Artes Esc&eacute;nicas y su presencia pon&iacute;a de relieve la importancia de este estreno en un pa&iacute;s que ha tenido que luchar mucho para que una obra como <em>Yerma</em> pueda subir al cartel del teatro p&uacute;blico m&aacute;s importante de la ciudad sin importar el color del Gobierno de turno. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_50p_1154948.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_50p_1154948.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_75p_1154948.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_75p_1154948.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_default_1154948.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_default_1154948.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25484fc5-bca0-4989-985e-46785353f99e_16-9-aspect-ratio_default_1154948.jpg"
                    alt="&#039;Yerma&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Yerma&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Vasco tiene esa capacidad. La de trabajar desde una direcci&oacute;n de escena que entronca con la tradici&oacute;n teatral m&aacute;s conservadora, y as&iacute; no levantar odios, pero al mismo tiempo hacerlo sin soslayar el peso ideol&oacute;gico de un teatro, el del siglo XX, que est&aacute; vertebrado por grandes hombres de la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Para la ocasi&oacute;n, el director ha contado con una potente actriz en el papel de Yerma, Lara Grube, y un coro de mujeres de tintes tr&aacute;gicos que encarnan ese pueblo de Espa&ntilde;a donde el hombre reina sobre la mujer bajo un sistema moral f&eacute;rreo y opresor. Doce actores dan vida a la obra. Francisco Ortiz es Juan, el marido. Veteranas actrices como Mar&iacute;a Isasi, Yolanda Arestegui o Silvia de P&eacute; encarnan ese pueblo que palpita en las p&aacute;ginas de Lorca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, es fundamental la afirmaci&oacute;n de Lorca cuando dice que en <em>Yerma</em> quiere hacer una tragedia con ropajes modernos&rdquo;, explica Eduardo Vasco, tras el ensayo general, a este peri&oacute;dico. &ldquo;Mi propuesta es muy teatral, <em>Yerma</em> est&aacute; ideada como una tragedia con coro y es ah&iacute; donde he insistido, en c&oacute;mo unir ese coro tr&aacute;gico con la l&iacute;rica del texto&rdquo;, argumenta este director siempre apegado al libreto y obsesionado con legar un canon al teatro de repertorio de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza. Todo es correcto. Las escenas est&aacute;n bien hilvanadas. La m&uacute;sica, dirigida por el mismo director, une con tino lo popular y la m&uacute;sica m&aacute;s culta. El texto, de una gran carga po&eacute;tica, se dice con solvencia. Los trajes de Lorenzo Caprile, el manejo del coro, homenajes velados al montaje de N&uacute;ria Espert en 1971, todo funciona y eleva una <em>Yerma </em>sobria y tr&aacute;gica. Pero ya en la primera escena el espectador puede percatarse de que, adem&aacute;s de esa forma de hacer m&aacute;s normativa, por el montaje fluye una corriente subterr&aacute;nea. Para esa escena, Lorca escribe: &ldquo;Un pastor sale de puntillas mirando fijamente a Yerma. Lleva de la mano a un ni&ntilde;o vestido de blanco&hellip;&rdquo;. Sin embargo, en escena el p&uacute;blico ve a un soldado siniestro que coge un vestido de marinero y de manera enigm&aacute;tica sale por un lateral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_50p_1154949.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_50p_1154949.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_75p_1154949.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_75p_1154949.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_default_1154949.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_default_1154949.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/046c50bc-cfee-4d30-beb3-af0eed6c4213_16-9-aspect-ratio_default_1154949.jpg"
                    alt="&#039;Yerma&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Yerma&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La obra contin&uacute;a, llegan las escenas famosas, las lavanderas que cantan &ldquo;&iexcl;Ay de la casada seca!, &iexcl;ay de la que tiene los pechos de arena!&rdquo;. Ya en el tercer acto, otro momento pone de manifiesto que aqu&iacute;, adem&aacute;s del texto del propio Lorca, hay una mirada hist&oacute;rica y pol&iacute;tica por parte de la direcci&oacute;n. Las cu&ntilde;adas de Yerma, esas dos mujeres tiesas, comienzan a cubrir con paladas de tierra el escenario. Aparece el mundo de las fosas, se cruzan la ficci&oacute;n de Lorca y su destino. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el final rompe con todo. Una Lara Gurbe ya rendida y condenada despu&eacute;s de matar a su marido baja al pasillo de la platea y, como una Ant&iacute;gona cl&aacute;sica, recita su texto: &ldquo;&iexcl;No os acerqu&eacute;is, porque he matado a mi hijo, yo misma he matado a mi hijo!&rdquo;. Pero ah&iacute;, donde el texto dice &ldquo;tel&oacute;n&rdquo;, Vasco vuelve a convocar a aquel soldado negro del principio que desde el proscenio apunta con un fusil hacia la platea. &ldquo;No apunta al p&uacute;blico, apunta a Yerma&rdquo;, corrige el director ante la pregunta de ese cambio diametral del final. 
    </p><p class="article-text">
        Vasco se defiende de lo que tilda de lecturas f&aacute;ciles: &ldquo;No es un final cerrado, pero hace referencia directa al contexto hist&oacute;rico. Los espa&ntilde;oles no podemos leer a Lorca sin tener presente su asesinato&rdquo;, dice, para luego pasar a explicar la especial incidencia que esta obra ha tenido para las gentes del teatro. &ldquo;La desintegraci&oacute;n del equipo de <em>Yerma</em> [con Lorca muerto, Margarita Xirgu en el exilio y el director, Rivas Cherif, en la c&aacute;rcel] fue y sigue siendo muy significativa. No se entiende el retraso teatral de este pa&iacute;s sin esa brecha. La profesi&oacute;n, despu&eacute;s de todo aquello, tuvo que hacer tabula rasa. El trauma fue descomunal&rdquo;, argumenta para luego a&ntilde;adir desde un plano m&aacute;s &iacute;ntimo: &ldquo;El equipo que hemos montado esta obra vivimos en los mismos pasillos que ellos, estamos en los mismos camerinos, trabajamos sobre el mismo escenario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la escena tiene un poder sem&aacute;ntico m&aacute;s all&aacute; de lo hist&oacute;rico y la intrahistoria teatral. La imagen de ese fusil en escena se queda pegada a la pupila, supera aquel 18 de agosto en el que fusilaron al poeta. Adem&aacute;s, ciertas decisiones desde la direcci&oacute;n apuntan a una voluntad de que as&iacute; sea. En uno de los cantos previos a ese final, el coro canta un sorpresivo &ldquo;Mirad qu&eacute; oscuro se pone el coraz&oacute;n de Espa&ntilde;a&rdquo;, cuando el original dice: &ldquo;Mirad qu&eacute; oscuro se pone el chorro de la monta&ntilde;a&rdquo;. El director confiesa: &ldquo;Es el &uacute;nico verso que le he cambiado a la obra&rdquo;. &ldquo;El p&uacute;blico es plenipotenciario, si quiere vincularlo a las elecciones, tan solo decir que esta obra la hemos trabajado sin saber que iban a ser convocadas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_50p_1154950.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_50p_1154950.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_75p_1154950.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_75p_1154950.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_default_1154950.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_default_1154950.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/53c622ff-31f5-4167-9c44-3395c809afc1_16-9-aspect-ratio_default_1154950.jpg"
                    alt="&#039;Yerma&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Yerma&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Normalmente, los directores no se prestan a hablar del final de sus obras, pero Vasco parece entender la relevancia de su decisi&oacute;n y tambi&eacute;n confiesa que el final tiene lecturas m&aacute;s pol&iacute;ticas que se entrelazan con la actualidad: &ldquo;La capacidad que tenemos en este pa&iacute;s de no entendernos, de acabar polarizados y radicalizados en posturas que acaban con la posibilidad de cualquier consenso es enorme, debemos cuidar el di&aacute;logo, si no desapareceremos&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        Todo parece indicar que hasta finales de diciembre, que la obra se mantendr&aacute; en cartel para iniciar su gira por Espa&ntilde;a, se hablar&aacute; mucho de este final, de su pertinencia. Vasco confiesa que la idea lleg&oacute; con la obra casi montada, que vio necesario confrontarla con lo que rodeaba al poeta en aquel momento, &ldquo;es incre&iacute;ble la belleza torrencial que emana de todas sus declaraciones y trabajos en aquella &eacute;poca. No encuentras una declaraci&oacute;n agresiva de su parte. Siempre contrapone la fragilidad, la ternura y la poes&iacute;a al pragmatismo inhumano, al cerrilismo. Y el final de Lorca es tan terrible, hay un contraste tan brutal, que yo, con un juego de pura direcci&oacute;n teatral, he intentado plasmarlo en escena&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la obra acaba, el p&uacute;blico reacciona con un gran aplauso. <em>Yerma</em> ha vuelto a sonar en el Teatro Espa&ntilde;ol. Lara Gurbe resopla, se emociona y suenan vivas y apoyos cerrados desde las butacas. Aun as&iacute;, uno puede sentir cierta electricidad sobrevolando el aire que llega hasta las puertas del Teatro Espa&ntilde;ol, a una plaza de Santa Ana donde se oyen unas voces que vienen de la calle del Pr&iacute;ncipe. Doscientas personas gritan a cien pasos del teatro, justamente frente al Teatro de la Comedia donde en 1933, un a&ntilde;o antes del estreno de <em>Yerma</em>, se fund&oacute; la Falange Espa&ntilde;ola. Se oyen gritos de &ldquo;Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, presente&rdquo;, se encienden bengalas, se canta el <em>Cara al sol</em> a pleno pulm&oacute;n con el brazo en alto y la barbilla prominente. 
    </p><p class="article-text">
        No parece que el Teatro Espa&ntilde;ol tuviese planeado realizar este ensayo general que sab&iacute;a hist&oacute;rico el mismo d&iacute;a que se fund&oacute; Falange, pero la jornada irremediablemente acaba con esa <em>performance </em>no programada, la de una Yerma fusilada entre gritos de Falange, una <em>performance </em>tan urbana y siniestra como actual. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/yerma-vuelve-teatro-nacio-influencia-asesinato-autor-gran-ano-lorca_1_13638286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2026 21:14:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6263eccb-c09f-44fb-8b81-f115f1499c2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154946.jpg" length="2942641" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6263eccb-c09f-44fb-8b81-f115f1499c2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154946.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2942641" width="4125" height="2320"/>
      <media:title><![CDATA['Yerma' vuelve al teatro en el que nació, bajo la influencia del asesinato de su autor y en el gran año de Lorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6263eccb-c09f-44fb-8b81-f115f1499c2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154946.jpg" width="4125" height="2320"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Federico García Lorca,Falange,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ben Attia, el genio desconocido del teatro independiente que sobrevive como guía turístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ben-attia-genio-desconocido-teatro-independiente-sobrevive-guia-turistico_1_13610171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1478439-a0cb-45ac-9800-47cd0fac2000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1321y416.jpg" width="1200" height="675" alt="Ben Attia, el genio desconocido del teatro independiente que sobrevive como guía turístico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director escénico ha presentado 'Opus tres' en Pamplona, una obra cruzada por la migración, la raza y la muerte</p><p class="subtitle">Los autores de la obra sobre Lorca cancelada por Vox en Valladolid: “Hablar de lo que pasó choca con lo que llaman neutralidad ideológica”
</p></div><p class="article-text">
        En un piso del centro de Pamplona, unos espectadores asisten a una escena que no saben c&oacute;mo calificar. Un hombre sale de la ducha y se encamina al sal&oacute;n. All&iacute;, tres mujeres con el rostro tapado, como espectros, le esperan. El hombre se atilda y desayuna lento, sin prisa. Las tres figuras comienzan a gemir hasta llegar al llanto desesperado. El hombre ni se inmuta y abandona el piso. Ellas siguen gimiendo mientras comienza a sonar el <em>Miserere</em> de Arvo P&auml;rt. Unos trozos de pan y un pez presiden la mesa. El p&uacute;blico, sin saber qu&eacute; hacer, contempla esa mesa transformada en s&iacute;mbolo cristiano. Es el teatro inclasificable de Ahmed Ben Attia, un teatro creyente y profanador que est&aacute; convulsionando la escena independiente de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El acto descrito forma parte de su nueva creaci&oacute;n, <em>Opus tres</em>, estrenada en el <a href="https://teatrodix.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Teatrodix</a>. &ldquo;Me gusta el teatro, me gusta mucho el teatro, todo del teatro. La representaci&oacute;n es otra capa m&aacute;s de mi trabajo. Lo que buscamos es que pasen cosas. Cosas que se acerquen a lo sobrenatural, que tengan que ver con la fe, con poder entender este mundo y esta realidad tambi&eacute;n desde esos otros planos que occidente tanto rechaza&rdquo;, dice Ben Attia en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        Su padre es de T&uacute;nez y su madre, charnega hija de obreros del textil, de Sabadell. &ldquo;Soy mitad tunecino, mitad proletario&rdquo;, dice. &Eacute;l naci&oacute; en 1991 en Granada y a los diez a&ntilde;os se fue a vivir a Marruecos. Su padre, exiliado y militante del partido islamista de T&uacute;nez, decidi&oacute; vivir en T&aacute;nger, y all&iacute; creci&oacute; Ahmed hasta que a los 18 a&ntilde;os quiso volver a su ciudad natal para estudiar filolog&iacute;a &aacute;rabe. All&iacute; es donde el teatro se cruzar&aacute; en su vida, al conocer a Sara Molina, una de las buceadoras del teatro de investigaci&oacute;n de este pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dbae3637-34b3-4647-8d7e-5e90710bed2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El comienzo de la presentación de la obra &#039;Opus tres&#039;, de Ahmed Ben Attia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El comienzo de la presentación de la obra &#039;Opus tres&#039;, de Ahmed Ben Attia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora vive en el campo de Gibraltar, donde llena la nevera trabajando como gu&iacute;a tur&iacute;stico para musulmanes venidos de Malasia, Indonesia y todo el Magreb que quieren conocer Al-&Aacute;ndalus. All&iacute;, en medio de la nada, &eacute;l y su compa&ntilde;era Mar&iacute;a Moncada abrieron en 2022 un teatro, <a href="https://www.facebook.com/AsociacionAlcultura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Box Levant&ndash;Centro esc&eacute;nico del Estrecho</a>. El escenario est&aacute; hecho con un contenedor mar&iacute;timo de mercanc&iacute;as. Y all&iacute;, en &ldquo;el teatro m&aacute;s al sur de Europa, el primero&rdquo;, dice con chufla, han conseguido crear uno de los n&uacute;cleos del teatro de investigaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy musulm&aacute;n, me dedico al teatro igual que los talibanes se dedican a su vida y al yihad. En invierno est&aacute;n con sus cabras en el monte, haciendo su vida. Pero cuando llega el momento de la guerra, cogen el fusil que tienen colgado en la pared, lo cargan a sus hombros, encomiendan a sus cabras a quien sea y bajan a hacer la batalla. Luego vuelven&rdquo;, dice Ben Attia. &ldquo;Concibo la creaci&oacute;n, el arte, casi como una misi&oacute;n divina. No quiero un teatro obligado por lo econ&oacute;mico, sino un teatro lib&eacute;rrimo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Su teatro mezcla instalaci&oacute;n, la <em>performance</em>, el <em>happening </em>y la utilizaci&oacute;n del espacio de manera no convencional, y se aleja del eurocentrismo. &ldquo;Estoy harto de que me llamen como al morito, a hacer cosas de morito, nosotros estamos intentando saber qu&eacute; teatro queremos hacer, descubri&eacute;ndolo&rdquo;, afirma sobre su compa&ntilde;&iacute;a que, adem&aacute;s de a Moncada, integra a Maxi Labrador y a otros, m&aacute;s itinerantes, como Carmen Aldama. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5c12d170-e518-4b80-937d-9ce67865b229_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La obra &#039;Isabel&#039; de Ahmed Ben Attia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra &#039;Isabel&#039; de Ahmed Ben Attia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ben Attia ha sembrado su propio camino desde que estren&oacute; en 2016 su primer trabajo, <em>Alifato</em>. Con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/david-foster-wallace-vuelve-vida_1_8796211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Navarro</a> &mdash;<em>performer</em> y director inclasificable que ha trabajado con creadores como La Fura dels Baus, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rodrigo-garcia-teatro-idiota-bomba-relojeria-escenica_1_10241730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rodrigo Garc&iacute;a</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jan-lauwers-acoso-sexual-teatro-expulsado_1_8330834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jan Lawer</a>&mdash; estren&oacute; <em>Opus Nigrum, </em>una obra oscura y otra vez profanadora en la que el p&uacute;blico asist&iacute;a a un asesinato y un entierro<em> </em>en mitad campo (pudo verse en <a href="https://www.tea-tron.com/freetour/blog/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Freetour</a>). Luego, estren&oacute; <em>Isabel</em> en el festival Tach&aacute;n, una lectura libre y subversiva de la relaci&oacute;n de la reina espa&ntilde;ola con el Islam. 
    </p><p class="article-text">
        Pero fue con una obra anterior, con <a href="https://www.tea-tron.com/pablocaruana/blog/2024/10/09/nota-de-urgencia-opus-cero-la-vida-vendra-de-fuera-o-no-vendra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Opus cero</em></a>, donde su carrera eclosion&oacute;. Contiene una violencia arrolladora para con el espectador occidental. Es un teatro de la crueldad, con ecos a la Fura dels Baus y a la profanaci&oacute;n de Ang&eacute;lica Liddell, pero la comparaci&oacute;n de su teatro con otros que fueron tampoco llega a explicarlo. Su teatro no se entiende sin su carga racial y cultural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b313135-ff29-44f8-a6f6-1cfd26296501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La obra &#039;Opus cero&#039; de Ahmed Ben Attia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra &#039;Opus cero&#039; de Ahmed Ben Attia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Opus tres</em>, la obra estrenada en Pamplona, es un buen ejemplo de c&oacute;mo opera su teatro. En esas dos horas de periplo el p&uacute;blico sigue a Maxi Labrador que camina melanc&oacute;lico por las calles. Mientras ese coro, ahora acompa&ntilde;ado por un oficiante marroqu&iacute; con el rostro rojo que blande una extra&ntilde;a bandera verde, tambi&eacute;n lo sigue con sus gemidos. Maxi llega hasta la iglesia g&oacute;tica de San Cernin en la cual, frente a sus rejas, se arrodilla. 
    </p><p class="article-text">
        Los paseantes le miran con desconfianza, no entienden la presencia de ese penitente y ese grupo abanderado y gimiente conformado por personas migrantes. Pieles oscuras provenientes de Cuba, Camer&uacute;n, Per&uacute; y Marruecos, con los rostros tapados, escoltan a ese doliente arrodillado que reza frente al templo m&aacute;s antiguo de la vieja ciudad. Poco a poco, el p&uacute;blico va comprendiendo que el hombre que encarna Maxi est&aacute; viviendo su &uacute;ltimo d&iacute;a; unos textos le&iacute;dos por el propio Ben Attia as&iacute; lo delatan. Fragmentos po&eacute;ticos que son el testimonio de quien ha decidido, por amor, acabar con su vida. 
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo es de una espiritualidad muy europea, deudora del movimiento <em>Sturm und Drang</em> del romanticismo alem&aacute;n. <em>Opus 3, </em>realmente<em>,</em> es una revisaci&oacute;n de la figura del joven Werther, personaje de Goethe, pero cruzada, mestiza, imbuida en las culturas que sufrieron la colonizaci&oacute;n de occidente y que hoy deben migrar a pa&iacute;ses donde se les repudia. Un cruce que todo lo resignifica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a04c378a-774f-4807-9ddb-c0b7ef617352_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escenas de la presentación de &#039;Opus 3&#039; en Pamplona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escenas de la presentación de &#039;Opus 3&#039; en Pamplona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los textos son de una belleza tremenda, la verdad del actor va m&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n; la exposici&oacute;n y la entrega son evidentes. Pero ese coro gimiente, que pudiera ser griego y representar el dolor espiritual del protagonista, tambi&eacute;n son las l&aacute;grimas de una ciudad, de sus gentes abandonadas, un dolor ante el que las cuitas rom&aacute;nticas quedan reducidas a cenizas. Es en ese cruce donde surge el teatro de este creador. A un lado el occidente intelectual, pero tambi&eacute;n despiadado. Al otro, esas otras culturas milenarias, pero expoliadas y vejadas, hoy migrantes a quienes nuestra sociedad mira con el m&aacute;ximo recelo. 
    </p><p class="article-text">
        Para presentar esta obra, Ben Attia ha trabajado en un taller, organizado por el festival, junto al colectivo navarro Negu Gorriak, dedicado a acoger migrantes en Pamplona. La ciudad comienza a reaccionar ante una emergencia migratoria que las instituciones no acaban de solventar. Negu Gorriak, que ha cambiado <a href="https://www.elsaltodiario.com/ceuta/derecho-techo-deja-llamarse-negu-gorriak-campana-ultra-mantiene-brigada-solidaria-ceuta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su nombre en Derecho a Techo</a> tras la <a href="https://www.eldiario.es/navarra/negu-gorriak-colectivo-acoge-migrantes-hogar-pamplona-querian-agredir-ceuta_1_13527034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute;n sufrida en Ceuta</a>, sigue su activismo y hoy est&aacute; en uno de los proyectos m&aacute;s esperanzadores surgidos del activismo marxista y libertario de la capital navarra, <a href="https://www.fraktal.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fraktal</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El actor marroqu&iacute; de rostro pintado de rojo, que porta la bandera y mira con orgullo al horizonte, vive, como muchos j&oacute;venes de origen magreb&iacute;, en tiendas improvisadas a la orilla del r&iacute;o Arga. De ah&iacute; surge parte de la fuerza del teatro de Ben Attia, de la rabia y el dolor de la periferia. Despu&eacute;s del estreno en Pamplona, el creador regresa a Algeciras con su pareja, a trabajar como gu&iacute;a tur&iacute;stico, a cuidar de sus hijos, a seguir mimando el teatro que regenta. Al reposo que es tambi&eacute;n espera para la siguiente batalla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ben-attia-genio-desconocido-teatro-independiente-sobrevive-guia-turistico_1_13610171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 21:42:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a1478439-a0cb-45ac-9800-47cd0fac2000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1321y416.jpg" length="12268711" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a1478439-a0cb-45ac-9800-47cd0fac2000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1321y416.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12268711" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ben Attia, el genio desconocido del teatro independiente que sobrevive como guía turístico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a1478439-a0cb-45ac-9800-47cd0fac2000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1321y416.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Marruecos,Pamplona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Verborrea': cómo acabaron los punkis de postal y el punk de escaparate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/verborrea-acabaron-punkis-postal-punk-escaparate_129_13567063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe6a19fb-a460-40b8-995c-239f2a69d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1062y717.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Verborrea&#039;: cómo acabaron los punkis de postal y el punk de escaparate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Remón dirige a Javier Cámara, Israel Elejalde, Emilio Tomé y Marta Nieto con una historia sobre el fracaso de las ambiciones de la juventud contestataria de los años ochenta</p><p class="subtitle">Nacho Duato y BDS piden la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel
</p></div><p class="article-text">
        Una banda de punk de finales de los a&ntilde;os ochenta formada por Seguis T&oacute;xico, Johnny Cassettes, Lola Metralla y Kike. Un grupo surgido de las faldas del Valle de los Ca&iacute;dos, amamantados a la sombra del r&eacute;gimen. De eso habla <a href="https://www.nave10matadero.es/actividades/verborrea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Verborrea </em></a>(hasta el 1 de noviembre en la Nave 10 Matadero de Madrid), que al mismo tiempo es tambi&eacute;n la historia de una generaci&oacute;n &mdash;la del autor, Pablo Rem&oacute;n, y de los actores, Javier C&aacute;mara entre ellos&mdash; que nacieron de las fauces de una dictadura sin saberlo, que fueron descubriendo qui&eacute;nes eran a golpetazo de dexedrina, speed y socialismo soft.
    </p><p class="article-text">
        Para contar esa historia, Rem&oacute;n ha levantado una carpinter&iacute;a teatral de las m&aacute;s s&oacute;lidas de toda su carrera. El t&eacute;rmino &ldquo;carpinter&iacute;a&rdquo; nada tiene que ver con la escenograf&iacute;a, sino con los mecanismos, reglas, trucos y sabidur&iacute;a para componer la estructura de la obra, su ritmo y sus transiciones, y el arco emocional de los personajes. Porque esta es una obra de actores: de Israel Elejalde que es Seguis; de Emilio Tom&eacute; que es el bateria Johnny Cassettes; de Marta Nieto que es Lola; y de Kike, el hermano de Seguis y manager de la banda, que interpreta Javier C&aacute;mara. 
    </p><p class="article-text">
        Es impresionante c&oacute;mo Rem&oacute;n conoce a cada actor, escribe para &eacute;l, y le da espacio para que vaya construyendo con volumen y verdad su personaje. Con un dominio del salto temporal y la escenificaci&oacute;n del recuerdo impresionantes, Rem&oacute;n apuesta siempre por un juego esc&eacute;nico que facilite la teatralidad. C&aacute;mara ser&aacute; a quien Rem&oacute;n encomiende &ldquo;tirar del carro&rdquo;. Suyo es el comienzo de la obra. 
    </p><h2 class="article-text">Un gesto de Javier C&aacute;mara</h2><p class="article-text">
        Un inciso. La obra est&aacute; llena de humor al que ya podemos llamar 'remoniano'. El relato de C&aacute;mara sobre su padre, borracho en el bar del asentamiento donde viven &mdash;unas viviendas de Patrimonio Nacional de los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vidas-enterradas-presos-levantaron-valle-caidos_130_7931886.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajadores de mantenimiento</a> del Valle de Cuelgamuros que hoy siguen en pie&mdash; es un gran ejemplo. En esa tirada de texto, llena de referentes bien patrios, Rem&oacute;n demuestra su capacidad para hacer emerger toda la cutrez amarga de este pa&iacute;s a trav&eacute;s de una hilaridad brillante. C&aacute;mara cabalga ese humor al galope, dando br&iacute;o, matizando y meti&eacute;ndose a toda la platea en el bolsillo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el gran ejemplo de esa carpinter&iacute;a a favor del actor son los dos papeles, en teor&iacute;a secundarios, de la obra. Emilio Tom&eacute; y Marta Nieto son los que tradicionalmente llamar&iacute;amos personajes de reparto. Sin miedo a la caracterizaci&oacute;n, ambos se arrojan con valor a moldear desde el v&eacute;rtice, con la verdad en una mano y el riesgo de caer en el clich&eacute; en la otra. Tom&eacute; es el <em>punkarra</em> descerebrado, pero Rem&oacute;n va dej&aacute;ndole espacio para que el personaje vaya cogiendo aristas, encarnando la pureza de la entrega, de la amistad, siendo al final el m&aacute;s clarividente de todos ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_50p_1153041.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_50p_1153041.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_75p_1153041.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_75p_1153041.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_default_1153041.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_default_1153041.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb815fe2-9999-42cb-9c67-5cc53d3df287_16-9-aspect-ratio_default_1153041.jpg"
                    alt="Marta Nieto en &#039;Verborrea&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Marta Nieto en &#039;Verborrea&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A su vez Rem&oacute;n despliega una alfombra a Marta Nieto. Y esta actriz experimentada, m&aacute;s asidua a la interpretaci&oacute;n contenida, es capaz de tirarse a la piscina y echarse uno de los &oacute;rdagos m&aacute;s grandes de su carrera. Nieto construye una Lola roquera de acento marcad&iacute;simo que es puro murcianismo lleno de vida. Ambos personajes se van ganando al p&uacute;blico y lo que deb&iacute;a ser epis&oacute;dico se carga de verdad y dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Rem&oacute;n es consciente de los mecanismos y el espacio que cada actor necesita para brillar con luz propia. Es un placer verles con la cercan&iacute;a que da la Nave 10 y as&iacute; poder observar c&oacute;mo van construyendo los personajes. Es un privilegio contemplar, por ejemplo, la solvencia de C&aacute;mara que es capaz de hacer re&iacute;r o emocionar con un gesto, con un peque&ntilde;o truco que funciona a la perfecci&oacute;n. Pero, la obra, en verdad, es de Israel Elejalde. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_50p_1153032.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_50p_1153032.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_75p_1153032.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_75p_1153032.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_default_1153032.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_default_1153032.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d0f842f-e988-4a96-872a-653f78071ded_16-9-aspect-ratio_default_1153032.jpg"
                    alt="Israel Elejalde en &#039;Verborrea&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Israel Elejalde en &#039;Verborrea&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Elejalde es Segismundo, el que tendr&aacute; que despertar del sue&ntilde;o que es la vida, el h&eacute;roe tr&aacute;gico de esta obra. Y el madrile&ntilde;o lo borda. Seguis es el d&iacute;scolo, el punki, el que decidi&oacute; confrontar y atacar su herencia, la de un padre dogm&aacute;tico, brutal, fascista y castrante al que rechaza. Elejalde est&aacute; gracioso, tiene <em>charme </em>arrabalero y canalla. Y hasta la peluca, un tanto heavy, eso s&iacute;, le queda perfecta. Pero al mismo tiempo, a <em>sotto voce,</em> el actor va construyendo un personaje luchador, fr&aacute;gil y equivocado. Es una lecci&oacute;n actoral verle sostener la obra sobre sus hombros sin exhibici&oacute;n alguna, sabiendo que en los segundos planos est&aacute; el misterio. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte de la obra acomete la carrera de la banda. Tres discos de culto (<em>Bakaziones nazis</em>, <em>Eskizofrenia pa ti</em> y <em>Parque de atracciones Valle de los Ka&iacute;dos)</em> y la sacrosanta ca&iacute;da en desgracia. Purismos de actitud punk y un talento justito hacen que todo descabalgue. La elecci&oacute;n de que el desencadenante sea una conversaci&oacute;n en el Vi&ntilde;a Rock entre Seguis y Robe Iniesta es otro de esos aciertos que demuestran que Rem&oacute;n sigue en un gran momento. Lo de Iniesta citando a Foucault, &ldquo;el sistema somos t&uacute; y yo&rdquo;, es de otro planeta. 
    </p><h2 class="article-text">La comedia del fracaso y una sombra</h2><p class="article-text">
        Se emparenta esta obra, por tem&aacute;tica, estructura y registro a aquel <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/anos-paz-historia-vivimos-peligrosamente_1_4146835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>40 a&ntilde;os de paz</em></a><em>, </em>en el que Rem&oacute;n nos adentraba en una familia que habitaba la casa de un padre ausente, un militar fascista con dos hijos desnortados, envueltos en su sombra. En las &uacute;ltimas obras (<em>Do&ntilde;a Rosita</em>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/barbara-lennie-terca-ahora-omnivora_1_8950992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Farsantes</em></a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-desmonta-anton-chejov-racion-doble-vania_129_10973318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vania x Vania</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-remon-copia-si-entusiasmo_129_12765839.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El entusiasmo</em></a>), Rem&oacute;n indag&oacute; sobre c&oacute;mo desentra&ntilde;ar la realidad a trav&eacute;s de capas de ficci&oacute;n en que lo imaginado y lo real se mezclaban, se confund&iacute;an y conviv&iacute;an buscando el destello. Aqu&iacute; Rem&oacute;n abandona esa l&iacute;nea y vira.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a arg&uuml;ir que <em>Verborrea</em> es un teatro con acci&oacute;n escasa, donde los personajes nos cuentan su vida y que su final se sostiene en un golpe de guion final que acaba en moraleja. Y es cierto. Incluso la obra pierde el halo <em>pinteriano</em> de <em>40 a&ntilde;os de paz</em>, donde el espacio era otro personaje, el lenguaje era elusivo y los silencios abr&iacute;an mundos no resueltos e inquietantes. <em>Verborrea</em> es una comedia tradicional, pero perfectamente hilada en la que Rem&oacute;n lo desplaza todo al poder metaf&oacute;rico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e3bb295-f8f1-4196-82d9-030be1921ce8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Emilio Tomé en &#039;Verborrea&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Emilio Tomé en &#039;Verborrea&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La infancia a las faldas del fascismo, el nombre de Segismundo, esa juventud pretendidamente antisistema propia de los ochenta, el final con el sonido de los helic&oacute;pteros que llegaron para desalojar a Franco un 24 de octubre de 2019; incluso la riada del 86 o el paso por Soto del Real de Kike por haber desfalcado a una tonadillera&hellip; Todo es un aguafuerte de estos &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La obra se mueve entre dos planos sem&aacute;nticos, de significaci&oacute;n: la sombra del padre que nos toc&oacute; por genes y aquel que heredamos pol&iacute;ticamente. La fina tela que separa las vidas &iacute;ntimas de los ciudadanos y la vida pol&iacute;tica y social del pa&iacute;s. Ah&iacute; es donde Rem&oacute;n trabaja. La obra invita al espectador a ir haciendo paralelismos a lo largo de toda la obra, a llevar esa invitaci&oacute;n a la met&aacute;fora hasta el extremo. Est&aacute;n bien esas comparaciones, a veces un tanto locas o exageradas, pero no tan descabelladas.
    </p><p class="article-text">
        Seguis quiere ser punk, enfrentarse a ese padre desmedido y autoritario. Sobre aquella &eacute;poca Rosendo Mercado cant&oacute; en uno de sus temas m&aacute;s imprescindibles, <em>Flojos de pantal&oacute;n</em>, aquello de: &ldquo;Son la musa que inspira la ambici&oacute;n / Sue&ntilde;o de libertad / Noches al pie del ca&ntilde;&oacute;n&rdquo;. Antes, en el 84, La Polla Records lo dejar&iacute;a incluso m&aacute;s claro en su tema <em>Muy punk</em> con aquel fraseo que dec&iacute;a: &ldquo;Punki de postal, lalalala, punk de escaparate&rdquo;. Si esa fue la contestaci&oacute;n musical a 40 a&ntilde;os de franquismo, si as&iacute; fue el punk nacional, una visi&oacute;n algo reduccionista y quiz&aacute; injusta aunque no exenta de trazas de verdad, &iquest;cu&aacute;l fue, entonces, la contestaci&oacute;n pol&iacute;tica? &iquest;Fue el PSOE el hijo punk del franquismo? 
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de preguntas sobrevuelan la obra, preguntas que indagan a una sociedad que se crey&oacute; contestataria y a la que Rem&oacute;n espeta que quiz&aacute; no lo fue tanto, que quiz&aacute; llev&aacute;bamos al animal mucho m&aacute;s dentro de lo que cre&iacute;amos. La obra acaba cansada, solitaria, con unos personajes gastados por el tiempo, descre&iacute;dos, fracasados, mayores al fin y al cabo. Hoy, en el que m&aacute;s de media Espa&ntilde;a est&aacute;, f&iacute;sica o mentalmente, en esa Puerta del Sol &mdash;las obras se resignifican por lo que pasa al otro lado de la puerta de la sala de teatro&mdash; este final, que es el de toda una generaci&oacute;n, deber&iacute;a alertar a las nuevas. 
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Veroborrea </em>tiene previstas estas fechas por Espa&ntilde;a: 6, 7 y 8 de noviembre en el Teatro Soho de M&aacute;laga. 14 de noviembre en el Teatro Mira de Pozuelo (Madrid). 20 de noviembre en el Teatro F&eacute;lix Petite de Vitoria. 28 de noviembre en el Teatro Falla de C&aacute;diz. 2 de diciembre en el Teatro Gayarre de Pamplona. 4 de diciembre en el Festival Temporada Alta (Girona). 11 de diciembre en el Teatro Romea de Murcia. 18 de diciembre en el Teatro Bret&oacute;n de Logro&ntilde;o. En Barcelona, estar&aacute; en el Teatro Coliseum, del 29 de diciembre de 2026 al 17 de enero de 2027. En Valladolid, estar&aacute; los d&iacute;as 13 y 14 de marzo de 2027 en el Teatro Calder&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/verborrea-acabaron-punkis-postal-punk-escaparate_129_13567063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe6a19fb-a460-40b8-995c-239f2a69d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1062y717.jpg" length="11087651" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe6a19fb-a460-40b8-995c-239f2a69d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1062y717.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11087651" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Verborrea': cómo acabaron los punkis de postal y el punk de escaparate]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe6a19fb-a460-40b8-995c-239f2a69d0e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1062y717.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Punk,Punk español,Javier Cámara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mauricio Kartun, el dramaturgo de una Argentina en crisis: "La fiesta es un lugar de poder popular, de justicia y disidencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mauricio-kartun-dramaturgo-argentina-crisis-fiesta-lugar-popular-justicia-disidencia_1_13563395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fc7abb5-58f1-4881-9b41-3babadf0f1eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152736.jpg" width="2250" height="1265" alt="Mauricio Kartun, el dramaturgo de una Argentina en crisis: &quot;La fiesta es un lugar de poder popular, de justicia y disidencia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gran maestro latinoamericano llega a Madrid con 'Baco polaco', una recreación de 'Las bacantes' trasladada a la Argentina de los años 30</p><p class="subtitle">Nacho Duato pide la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel</p></div><p class="article-text">
        Este hombre de <a href="https://www.eldiario.es/temas/teatro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teatro</a> no escribe ensayos pol&iacute;ticos, no sale en la televisi&oacute;n ni participa de la contienda pol&iacute;tica, pero pocos intelectuales tienen su peso en la Argentina actual. El p&uacute;blico espera las obras de Mauricio Kartun, de 79 a&ntilde;os, como agua de mayo. Desaparecidos los grandes del teatro latinoamericano, como Augusto Boal o Enrique Buenaventura, &eacute;l ha tomado el testigo de ser faro y referente del teatro latinoamericano. 
    </p><p class="article-text">
        Cada tres a&ntilde;os, como un reloj, Mauricio Kartun estrena en su ciudad, Buenos Aires. El p&uacute;blico espera paciente sus obras en las que sabe que tras esas historias siempre situadas en un pasado difuso, y siempre con un lenguaje dialectal y extra&ntilde;o, Kartun les habla de lo que est&aacute;n viviendo, de su identidad hecha de mil tradiciones distintas, de su presente pol&iacute;tico, de aquello que no quieren ver y de aquello que quiz&aacute; ya hab&iacute;an olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Su teatro ha llegado a cuenta gotas a Espa&ntilde;a, pues siempre antepuso estar en cartel en su pa&iacute;s. No se internacionaliz&oacute; como sus compatriotas Daniel Veronese o Javier Daulte. Hace diez a&ntilde;os lleg&oacute; por primera vez a Espa&ntilde;a con una obra maravillosa, <em>Terrenal,</em> con la que consigui&oacute; estar en cartel en Buenos Aires m&aacute;s de diez a&ntilde;os, y ahora vuelve a Espa&ntilde;a (<a href="https://www.teatroscanal.com/espectaculo/baco-polaco-mauricio-kartun/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Teatros del Canal</a> de Madrid y <a href="https://fitdecadiz.org/proyectos/16-2/baco-polaco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Iberoamericano de C&aacute;diz</a>) con su &uacute;ltima obra, <em>Baco polaco</em>, un trabajo nacido del presente convulso de la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Con <em>Baco polaco, </em>Kartun ha realizado un pastiche de la obra de Arist&oacute;fanes <em>Las bacantes</em>. En esta tragedia griega se nos cuenta la venganza de Dionisio contra los poderosos de Tebas que no lo quieren reconocer y lo encarcelan. El autor y director traslada la acci&oacute;n al latifundio argentino de los a&ntilde;os 30 donde una bella feriante desata, con sus discos de jazz, la bacanal all&iacute; por donde pasa. En la obra, esa bacanal popular se enfrenta al poder, la fiesta se erige como resistencia y lucha contra la violencia sist&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuenta que para esta obra fue fundamental la lectura del </strong><em><strong>El manjar de los dioses</strong></em><strong> de Jan Kott, el estudio sobre la tragedia griega que hiciera uno de los grandes cr&iacute;ticos del teatro del siglo XX. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Kott es capaz de leer un texto teatral y encontrar las resonancias, los arm&oacute;nicos, es inspirador. En el libro, que est&aacute; estructurado a trav&eacute;s de <em>Las bacantes</em>, me atrap&oacute; c&oacute;mo el concepto de bacanal que se enfrenta al odio, la dial&eacute;ctica entre fiesta y poder. El lugar de la fiesta como el lugar de empoderamiento de lo popular donde el disfrute es tambi&eacute;n un lugar de justicia y creaci&oacute;n de disidencia. Penteo, el poderoso rey de Tebas que aqu&iacute; es due&ntilde;o de la hacienda y se&ntilde;or del pueblo, en la obra de Arist&oacute;fanes era destrozado por su madre. En esta, adem&aacute;s de destrozado, es parte de un asado criollo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f8464ab-a60c-48f6-8f4b-1a17920a6853_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Baco polaco&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Baco polaco&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Escribi&oacute; la obra ya hace a&ntilde;os, la posterg&oacute; ante otros proyectos. No parece fortuito que tras a&ntilde;os en el caj&oacute;n, ahora, en la situaci&oacute;n que vive Argentina, haya decidido estrenarla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda. En momentos de convivencia pac&iacute;fica, el odio es un defecto que se oculta o que, por el contrario, se lo se&ntilde;ala como defecto. Hay algunos momentos en las civilizaciones, cualquiera que mire la historia los encontrar&aacute;, en los que el odio pasa adelante. Es decir, deja de ser lo que hay que tapar y se vuelve una presencia legitimada. Cada vez que esto ha pasado fue pr&oacute;logo de una guerra. Y en este momento est&aacute; pasando eso. No solo en Argentina, hay muchos lugares del mundo que enaltecen el odio, lo ensalzan, lo promueven, lo practican y hasta le dan alguna especie de connotaci&oacute;n simp&aacute;tica. Para m&iacute;, lector de Historia, esto es un lugar temido. Sent&iacute; que le hab&iacute;a llegado el momento a esta obra porque hablaba exactamente de eso, de alguien que hace del odio su bandera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute; Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un momento de una siniestra singularidad. El odio est&aacute; encaramado en las acciones del poder p&uacute;blico. El Gobierno se manifiesta a trav&eacute;s del odio y no del amor. Todo gobernante tiene cierta responsabilidad de tener una relaci&oacute;n amorosa con el gobernado, de buscar su bienestar, su felicidad. Un ejemplo bien popular que hasta mereci&oacute; una &oacute;pera rock fue, precisamente, el de Evita Per&oacute;n. Sin embargo, en este momento, la singularidad de Argentina es un Gobierno que ha hecho del odio su fuerza mayor. Insisto, para alguien de mi edad y estudioso de la Historia, no hace m&aacute;s que prenderme luces de alarma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c039876c-53c1-4661-8092-6713cd4e386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mauricio Kartun durante la presentación de &#039;Baco polaco&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mauricio Kartun durante la presentación de &#039;Baco polaco&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cree que es lo m&aacute;s grave que est&aacute; pasando en su pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un malentendido en la Argentina por el que nos han hecho creer que un sistema financiero puede dar equilibrio a un pa&iacute;s. Pero no es verdad. En realidad la econom&iacute;a es much&iacute;simo m&aacute;s que su aspecto financiero. Ellos no son economistas como dicen ser, son especialistas en el accionar financiero, ven el mercado como un espacio de juego donde ganar mucho dinero. Esto significa lo que nosotros llamamos timba y <em>escolazo</em> [t&eacute;rmino lunfardo que significa apuesta]. Y esa concepci&oacute;n es imposible aplicarla al d&iacute;a a d&iacute;a de los habitantes. Si los alquileres son imposibles de conseguir, si la comida est&aacute; alt&iacute;sima, si no hay acceso a ning&uacute;n medio cultural porque el Estado no lo provee, si no se puede llegar a cierto nivel de formaci&oacute;n porque no hay educaci&oacute;n p&uacute;blica, entonces la econom&iacute;a est&aacute; herida. La econom&iacute;a no es solo el dinero que entra, el enriquecimiento, sino lo que esta genera, lo que de ella sale.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Gobierno de Milei se manifiesta a través del odio y no del amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Aun as&iacute; la nave va&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero es un Gobierno que ha fracasado. No han podido bajar la inflaci&oacute;n que era su gran batalla. A pesar de que han hecho un desguace violento de todos los gastos del Estado, con el icono de la motosierra como bandera, la inflaci&oacute;n continua. Milei volvi&oacute; al Estado inactivo, recort&oacute; todos los presupuestos, trato al pa&iacute;s como un enfermo con fiebre, le quit&oacute; toda la comida pensando que si no hab&iacute;a calor&iacute;as para quemar se acabar&iacute;a la fiebre. Pues no, el pa&iacute;s tiene fiebre. Fracasaron. Como contador de historias para m&iacute; todo tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace. Lo que pasa es que todav&iacute;a seguimos en el nudo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina siempre fue un pa&iacute;s movilizado, capaz de luchar desde las calles la injusticia y los desmanes de los gobiernos. Eso, &iquest;ha cambiado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una desmovilizaci&oacute;n motivada por una decadencia en los modelos progresistas. Pero la desmovilizaci&oacute;n no es completa. Todos los mi&eacute;rcoles hay manifestaciones de los jubilados que han visto recortadas las ayudas. Los estudiantes y los movimientos obreros siguen batallando. Lo que no ha pasado es que esas manifestaciones hayan conseguido alguna transformaci&oacute;n. Adem&aacute;s, el Gobierno de Milei, argumentando que cualquier reuni&oacute;n puede colisionar con los derechos de circulaci&oacute;n del ciudadano, ha reprimido brutalmente cualquier protesta. Pero las movilizaciones que producen los cambios no las producen las ideolog&iacute;as, debe pasar algo que provoque el desenlace. Llegar&aacute; y creo que en nuestro caso ser&aacute; un desenlace feliz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No teme que pueda ser violento, que acabe en sangre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El odio tiene un desenlace violento. No tiene otra. Siempre desemboca en el ataque al pr&oacute;jimo. Claro que estoy preocupado, me preocupa esa alternativa, pero espero que haya un momento en que el relato de este Gobierno entre en crisis y se pueda sentir el hartazgo, un momento donde los argentinos podamos ver que debemos salir todos juntos a enfrentar ciertas decisiones, a frenarlas. Soy optimista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b34f390-f528-425a-bf17-bd3fcc4f00bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Baco polaco&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Baco polaco&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo han afectado las pol&iacute;ticas de Milei al tejido teatral de Buenos Aires?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Argentina tuvo un salto extraordinario en lo teatral hace 25 a&ntilde;os con la creaci&oacute;n de la Ley Nacional de Teatro. Fue una cosa muy luchada, sobre todo por el campo del teatro independiente. A trav&eacute;s del Instituto se otorgaban ayudas a peque&ntilde;os grupos, a peque&ntilde;as salas que hasta entonces eran lugares de formaci&oacute;n y a las que se ayud&oacute; a establecerse como espacios dotados t&eacute;cnicamente. Eso produjo una proliferaci&oacute;n de salas espectacular y al mismo tiempo se gener&oacute; m&aacute;s producci&oacute;n y creci&oacute; el p&uacute;blico. Adem&aacute;s, el plan era nacional, se promov&iacute;an las giras a provincias, los viajes de profesionales que iban all&iacute; donde hab&iacute;a una carencia en alguna especialidad&hellip; Y esto arm&oacute; un c&iacute;rculo virtuoso extraordinario que le cambi&oacute; la cara al teatro argentino. Hoy, el Instituto Nacional de Teatro est&aacute; pr&aacute;cticamente desfinanciado. Los subsidios son magros, por llamarlo de alguna manera, en algunos casos inexistentes. Y ha desaparecido la proyecci&oacute;n de cursos, encuentros, formaci&oacute;n, festivales. No se han atrevido a hacerlo desaparecer por las protestas que eso generar&iacute;a, pero su presencia es hoy tan solo formal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso c&oacute;mo est&aacute; afectando a la realidad teatral, se est&aacute;n cerrando espacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, espacios que funcionaban como teatros vuelven a funcionar como talleres que se alquilan para clases. Y sobre todo lo que empieza a pasar es que al no tener el aliento producido por ese subsidio tambi&eacute;n empieza a haber una merma en la producci&oacute;n. Produce aquel que tiene ciertas garant&iacute;as. Para los creadores j&oacute;venes se ha puesto extremadamente dif&iacute;cil.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El teatro empodera al individuo contra la corporación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hace tres a&ntilde;os en Madrid pudimos ver una gran obra, </strong><em><strong>Las cautivas</strong></em><strong>, de Mariano Tenconi. Una obra en que se notaba que su teatro est&aacute; bien presente en las nuevas generaciones, &iquest;que siente cuando ve que su teatro plant&oacute; semillas que hoy comienzan a ver sus frutos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teatro es un eterno devenir est&eacute;tico donde siempre tomamos algo del anterior, ponemos algo nuestro y lo que creamos es una originalidad que tomar&aacute; el que sigue. Tenconi es amigo, compartimos mucho, me gusta su teatro. Creo mucho en ese fen&oacute;meno de herencias. As&iacute; como el ADN se alimenta del abuelo y del bisabuelo, en teatro hay una herencia. Soy un gran optimista sobre el futuro del teatro, sobre todo porque empodera al cuerpo, y empodera al individuo contra la corporaci&oacute;n. En teatro si un grupo se junta, persevera y trabaja puede crear y ganarse la vida. Y en realidad lo &uacute;nico que han invertido es tiempo y cuerpo. No necesita de las redes, no necesita de la corporaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su madre es asturiana. Pero su teatro no lleg&oacute; a Espa&ntilde;a hasta el 2016. Extra&ntilde;a paradoja, &iquest;cu&aacute;l es su relaci&oacute;n con este pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vine cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os a conocer a mi abuela a una aldea de Asturias, La Isla. Pero mi relaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;. Los domingos de mi infancia los pasaba en el centro asturiano comiendo fabada y escuchando gaita. Espa&ntilde;a siempre estuvo. Mi madre, cuando era peque&ntilde;o y ten&iacute;a problemas escolares me puso una maestra particular, y ella tambi&eacute;n daba clases para mejorar su caligraf&iacute;a, porque su caligraf&iacute;a era lo que llegaba a Espa&ntilde;a en las cartas. Quer&iacute;a escribir cartas m&aacute;s bellas. Espa&ntilde;a siempre fue eso: el lugar de los amores. Incluso est&aacute; presente en esta obra. La imagen generadora de <em>Baco polaco</em> proviene de mi relaci&oacute;n con los carnavales. Soy gran coleccionista de fotos de carnaval, una afici&oacute;n que comenz&oacute; porque guardaba tres fotos de mi infancia en las que sucesivamente mi madre me hab&iacute;a disfrazado de gaitero, baturro y torero. Mi madre los cos&iacute;a a mano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mauricio-kartun-dramaturgo-argentina-crisis-fiesta-lugar-popular-justicia-disidencia_1_13563395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 21:10:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fc7abb5-58f1-4881-9b41-3babadf0f1eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152736.jpg" length="528127" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fc7abb5-58f1-4881-9b41-3babadf0f1eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152736.jpg" type="image/jpeg" fileSize="528127" width="2250" height="1265"/>
      <media:title><![CDATA[Mauricio Kartun, el dramaturgo de una Argentina en crisis: "La fiesta es un lugar de poder popular, de justicia y disidencia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fc7abb5-58f1-4881-9b41-3babadf0f1eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152736.jpg" width="2250" height="1265"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Javier Milei,Argentina,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ane Gabarain, actriz: “Millán-Astray, que representa el peligro del fanatismo, tenía mucho de folclórica”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ane-gabarain-actriz-millan-astray-representa-peligro-fanatismo-tenia-folclorica_1_13546866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e004d101-fcf4-409d-905c-df45d5a0f11a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ane Gabarain, actriz: “Millán-Astray, que representa el peligro del fanatismo, tenía mucho de folclórica”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Cantando bajo las balas' es una sátira donde el fundador de la Legión recrea en clave musical su choque con Unamuno en 1936</p><p class="subtitle">Susana Abaitua: “Ha vuelto la hiperdelgadez extrema y es imposible no agobiarse con el físico”
</p></div><p class="article-text">
        Durante hora y media, Mill&aacute;n-Astray canta al mismo tiempo que destila ideolog&iacute;a y odio. Es un aquelarre sat&iacute;rico sobre el militar franquista y fundador de la Legi&oacute;n, interpretado por la actriz Ane Gabarain (Donosti, 1963) con el t&iacute;tulo<em> Cantando bajo las balas,</em> una producci&oacute;n teatral estrenada en Euskadi que ahora llega a Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto exigente y de riesgo en el que Gabarain se acompa&ntilde;a en escena por el m&uacute;sico y actor Marc Severa. Escrito por Antonio &Aacute;lamo, dirigido por Asier Andueza y con escenograf&iacute;a de un hist&oacute;rico, Jos&eacute; Luis Raymond, la obra <a href="https://teatreapolo.com/cartelera/cantando-bajo-las-balas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">permanece en cartelera</a> hasta el 4 de octubre en el <a href="https://teatreapolo.com/cartelera/cantando-bajo-las-balas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatre Apolo</a>. En el horizonte, dos nuevas series para esta actriz: <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/infamia-hbo-max-susana-abaitua-elenco-completo_1_13023346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Infamia</em></a><em>,</em> con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/susana-abaitua-vuelto-hiperdelgadez-extrema-imposible-no-agobiarse-fisico_1_13402627.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susana Abaitua</a> y la esperada <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/vecinas-amplia-reparto-ane-gabarain-nora-navas-estaran-acompanadas-laura-weissmahr-ana-rujas-manolo-nueva-serie-atresplayer-vt_1_13396329.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las vecinas</em></a>, de Suma Content, la productora de los Javis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mill&aacute;n-Astray no deja de cantar en toda la funci&oacute;n&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que le gustaba mucho cantar, cantaba mal, pero cantaba. Era un hombre al que le gustaba disfrutar de la vida y cantar le liberaba mucho. Era colega de Celia G&aacute;mez, de hecho fue padrino de su boda. Por lo visto cuando iban hacia el altar, la muchedumbre que hab&iacute;a no les dejaba paso y &eacute;l se puso a gritar: &ldquo;&iexcl;A m&iacute; la legi&oacute;n!&rdquo;. Era as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obra tiene un ritmo endemoniado, todo un reto tambi&eacute;n en&eacute;rgico para el actor, &iquest;c&oacute;mo la ha abordado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es intens&iacute;sima, es una obra muy punky, de alto voltaje desde el principio. Mill&aacute;n-Astray se levanta de la tumba y empieza a pedir cuentas a las Espa&ntilde;as. Luego va contando toda su biograf&iacute;a y se centra en <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vencer-no-convencer_132_12617729.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el episodio que tuvo con Miguel de Unamuno</a> en 1936. Es un texto magn&iacute;fico, muy estilizado. Es incre&iacute;ble c&oacute;mo Antonio &Aacute;lamo ha cogido las actas de ese d&iacute;a y las ha convertido en puro teatro. Aquello ya fue muy teatral, pero Antonio lo convierte en teatro de culto.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xbelp8u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Cuando acaba la funci&oacute;n, despu&eacute;s de estar hora y media encarnando a un personaje tan lejano a sus propios ideales, tan furibundo, &iquest;le pesa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si pesa, s&iacute; que es dif&iacute;cil. La obra es una s&aacute;tira, Mill&aacute;n acaba siendo un esperpento, tiene mucho humor. Pero f&iacute;jate lo que te digo, creo incluso que la obra es luminosa... Teatralmente, es una celebraci&oacute;n, lo siento as&iacute;, lo vivo as&iacute;. No es una obra que te tira para abajo, que te deja entre sombras. La obra tiene mucho de psicol&oacute;gico, de psiqui&aacute;trico, de filos&oacute;fico, pol&iacute;tico e hist&oacute;rico, pero en el fondo es cat&aacute;rtica, el espectador sale diferente, porque si de algo habla esta obra es del peligro de volvernos fan&aacute;ticos y de que no seamos capaces de movernos un mil&iacute;metro de nuestra posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido Mill&aacute;n-Astray es un esperpento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el personaje que se comi&oacute; a la persona. Mill&aacute;n-Astray tiene mucho de folcl&oacute;rica, incluso llegas a re&iacute;rte con &eacute;l. En camerino, cuando me estoy vistiendo tengo que ir quit&aacute;ndome un brazo, luego un ojo, luego poni&eacute;ndome el uniforme, luego el faj&iacute;n, volvi&eacute;ndome coja... Es terrible y al mismo tiempo divertido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Millán Astray fue el fundador de Radio Nacional, pero a nadie se le ocurre, digo yo, poner un gran retrato suyo en la entrada de la sede, aunque mejor no dar ideas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; c&oacute;mo ver&aacute; desde Euskadi que en Madrid se haya vuelto a poner el nombre de la </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/justicia-salva-calle-millan-astray-no-probarse-manera-inequivoca-participara-golpe-1936_1_7929111.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>calle Mill&aacute;n-Astray</strong></a><strong>, quit&aacute;ndosela a la maestra </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/movilizacion-cultural-sabado-poner-nombre-justa-freire-calle-franquista-madrid_1_12324279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Justa Freire</strong></a><strong>, o que el alcalde </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/almeida-homenajea-millan-astray-inauguracion-monumento-legion_1_9693861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida</strong></a><strong> </strong><strong>inaugurase un monumento a la legi&oacute;n en plena Castellana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parece tremendo que personajes de estas caracter&iacute;sticas en 2026 tengan una calle, una estatua o lo que sea. Volver a ponerla es como una doble insistencia que clama al cielo. Mill&aacute;n-Astray fue el fundador de Radio Nacional, pero a nadie se le ocurre, digo yo, poner un gran retrato de Mill&aacute;n-Astray en la entrada de su sede, aunque mejor no dar ideas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La obra trata tambi&eacute;n de la posici&oacute;n del fascismo ante los nacionalismos. El montaje se estren&oacute; en Euskadi y ahora llega a Catalunya. Ciertos pasajes tienen que sonar bien fuerte en estos sitios, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; solo tengo que recitar las palabras del propio Mill&aacute;n: &ldquo;[pone la voz del personaje] &iexcl;Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco, el Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a son dos c&aacute;nceres en el cuerpo de la Naci&oacute;n! El fascismo, remedio de Espa&ntilde;a, viene a exterminarlos, rotando en la carne viva y sana como un fr&iacute;o bistur&iacute;. La carne sana es la tierra; la enferma, su gente. El fascismo y el ej&eacute;rcito arrancaron a la gente para restaurar en la tierra el sagrado reino nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; reflexi&oacute;n le merece el personaje despu&eacute;s de haberlo estudiado para la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dios m&iacute;o, libr&eacute;monos de estos personajes. Mill&aacute;n-Astray representa el peligro del fanatismo. Era un iluminado. Al final ni los propios sab&iacute;an qu&eacute; hacer con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Cantando bajo las balas</strong></em><strong> </strong><a href="https://kproducciones.com/cantando-bajo-las-balas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se estren&oacute; en 2007</strong></a><strong> con </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-adolfo-fernandez-actor-policias-aguila-roja-silencio-67-anos_1_12841436.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adolfo Fern&aacute;ndez</strong></a><strong>, quien falleci&oacute; recientemente. Han pasado ya veinte a&ntilde;os; cu&aacute;nto ha cambiado todo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Adolfo le tengo muy presente en este montaje, mucho. Y lamentablemente, esta obra escrita hace diez a&ntilde;os y que habla de 1936, es m&aacute;s actual ahora. Algunas de las palabras, de las frases y de las consignas que podemos escuchar en escena no est&aacute;n lejos de lo que escuchamos ahora mismo. Y eso cala en el p&uacute;blico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5b32d8d-c014-4c3e-aa1b-95f2ace563d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ane Gabarain en &#039;Cantando bajo las balas&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ane Gabarain en &#039;Cantando bajo las balas&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Primera obra de la productora Luna Hiena, hora y media sola en escena con un mon&oacute;logo en el que tiene que encarnar a una de las personalidades m&aacute;s endemoniadas de nuestra historia. &iquest;Qu&eacute; le decidi&oacute; a meterse en esta aventura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso digo yo. La verdad es que soy una actriz absolutamente vocacional y un tanto kamikaze. A veces me digo: pero qu&eacute; necesidad tengo de meterme en estos berenjenales, en un proyecto tan exigente&hellip; Pero no tengo remedio, es lo que me pone. Cuando vi el montaje de Adolfo ya me fascin&oacute;, pero cuando volv&iacute; a leerlo me dije: qu&eacute; pedazo de texto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comenz&oacute; carrera en los ochenta, con el gran Juan Pastor, con la compa&ntilde;&iacute;a de Ram&oacute;n Barea y Alex Angulo, Karraka, y tambi&eacute;n estuvo en los comienzos de otra compa&ntilde;&iacute;a hist&oacute;rica vasca, Tanttaka&hellip; Una &eacute;poca bien distinta ahora e ilusionante, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, comenc&eacute; en el 83. Las autonom&iacute;as estaban reci&eacute;n constituidas, todo estaba por hacerse. El teatro y tambi&eacute;n la televisi&oacute;n. &Eacute;ramos j&oacute;venes y fuimos de la mano, construyendo la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica, profesionaliz&aacute;ndonos, creando&hellip; Fue una &eacute;poca donde ya compaginaba teatro y tele. Comenzamos haciendo programas infantiles, luego lleg&oacute; la primera <em>sitcom</em>, <em>Bi eta bat</em>&hellip; Trabajamos mucho y duro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque nunca perteneci&oacute; a ninguna compa&ntilde;&iacute;a, &iquest;siempre fue un poco por libre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era menos org&aacute;nica en ese sentido. S&iacute; lo fui con nuestra primera compa&ntilde;&iacute;a Bederen 1, pero luego he trabajado con casi todas las compa&ntilde;&iacute;as vascas, son 43 a&ntilde;os currando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desprenderme de la Poncia de &#039;La casa de Bernarda Alba&#039; de Lorca para mí fue dolorosísimo. Es tan inmensa la obra y el personaje, que hubiera seguido años haciéndola. Los grandes personajes son aquellos que te llevas a la intimidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Conoce bien el teatro que se hace hoy en Euskadi. Si lo compara con aquel de los a&ntilde;os 80 y 90 &iquest;qu&eacute; grandes diferencias ve?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ahora se hace un teatro infinitamente m&aacute;s profesional y con m&aacute;s recursos. Hay compa&ntilde;&iacute;as que siguen haciendo teatro m&aacute;s social y comprometido, pero no es lo que abunda. Posiblemente sea mi percepci&oacute;n, que ya estoy mayor y haya alguien que me diga que no es as&iacute;. Es verdad que las l&iacute;neas de lo social y lo comprometido a veces son muy difusas, pero yo estoy descre&iacute;da ya de muchas cosas. Muy decepcionada tambi&eacute;n. Pero eso quiere decir tambi&eacute;n que cre&iacute;&hellip; y sigo creyendo. Quiz&aacute; sea el cansancio de la pelea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tiene que recordar un momento sobre un escenario que, aunque fuera fugaz, le diera sentido a toda esa pelea, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira, yo tengo un momento, igual lo tengo idealizado, pero me acuerdo de hacer <em>Gure herria</em>, <em>Nuestro pueblo,</em> de Thornton Wilder en 1986 con Juan Pastor. La hac&iacute;amos en castellano y euskera. Recuerdo tener un momento de iluminaci&oacute;n en el escenario y decir: &ldquo;qu&eacute; bien que me dedico a esto, qu&eacute; bonito que es&rdquo;. Pero tambi&eacute;n he tenido momentos en que he dicho: &ldquo;qu&eacute; mierda, no s&eacute; qu&eacute; hago haciendo esto&rdquo;. Otro momento especial fue en 2014 con <em>El amor despu&eacute;s del amor</em> que hice con Ados Teatroa. Fue un montaje con el que disfrut&eacute; tanto, en el que estaba tan conectada, fue muy especial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cre&iacute;a que me iba a hablar de la Poncia que hizo en el Centro Dram&aacute;tico Nacional en </strong><em><strong>La casa de Bernarda Alba</strong></em><strong> de Lorca&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Bernarda tambi&eacute;n, que se me olvidaba. Tienes raz&oacute;n, es uno de mis momentos m&aacute;gicos absolutos. Siempre te duele cuando te desprendes de una obra o de un personaje, siempre hay un momento de duelo, pero desprenderme de la Poncia para m&iacute; fue doloros&iacute;simo. Es tan inmensa la obra y el personaje, hubiera seguido a&ntilde;os haci&eacute;ndola, investigando. Los grandes personajes son aquellos que te llevas a la intimidad y Poncia es uno de ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ane-gabarain-actriz-millan-astray-representa-peligro-fanatismo-tenia-folclorica_1_13546866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e004d101-fcf4-409d-905c-df45d5a0f11a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5887527" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e004d101-fcf4-409d-905c-df45d5a0f11a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5887527" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ane Gabarain, actriz: “Millán-Astray, que representa el peligro del fanatismo, tenía mucho de folclórica”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e004d101-fcf4-409d-905c-df45d5a0f11a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Millán Astray,José Millán Astray,Artes escénicas,Franquismo,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacho Duato pide la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nacho-duato-pide-cancelacion-teatros-canal-compania-danza-sostenida-israel_1_13538917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71ac6cae-3de2-4b10-83ef-dbbb9e388c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacho Duato pide la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ruperto Merino, el director de los escenarios gestionados por la Comunidad de Madrid, afirma que la programación "está basada en criterios estrictamente artísticos" y que no se pueden "censurar compañías en función del país de origen"</p><p class="subtitle">Lo que destapa la retirada de una invitación a Ariana Harwicz por su negación del genocidio palestino</p></div><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a Batsheva Dance fue creada en Israel en 1966 por Martha Graham, una de las figuras fundamentales de la danza del siglo XX. A partir de los a&ntilde;os 90, Ohad Naharin la impuls&oacute; con su reconocible estilo &ldquo;gaga&rdquo;, que combina la delicadeza extrema con momentos de pura explosi&oacute;n de movimiento. La compa&ntilde;&iacute;a ha sido y es una embajadora por el mundo de su pa&iacute;s, que financia un tercio del presupuesto de sus producciones, as&iacute; como los costes de desplazamiento para las giras internacionales. El pr&oacute;ximo 15 de octubre <a href="https://www.teatroscanal.com/espectaculo/sadeh21-batsheva-dance-company/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegar&aacute; a Madrid</a>, a los teatros p&uacute;blicos gestionados por la Comunidad de Madrid, con una coreograf&iacute;a creada por Naharin en 2011, <em>Sadeh21, </em>que se interpretar&aacute; durante tres d&iacute;as consecutivos.
    </p><p class="article-text">
        Con esta fecha en el horizonte, Nacho Duato, director art&iacute;stico durante 20 a&ntilde;os de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza y actual director del ballet del Teatro Mij&aacute;ilovski en San Petesburgo, ha publicado <a href="https://www.instagram.com/reels/Ddl9B9iK_TH/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos v&iacute;deos en redes sociales</a> pidiendo la cancelaci&oacute;n de estas actuaciones: &ldquo;La Comunidad de Madrid invita a una compa&ntilde;&iacute;a subvencionada por el Estado Genocida de Israel&rdquo;, dice. A&ntilde;ade: &ldquo;En Francia lo han conseguido, Batsheva no va a bailar en Par&iacute;s, &iquest;qu&eacute; pasa en Madrid, vamos a dejar que esto suceda?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El movimiento global de presi&oacute;n contra Israel, BDS (boicot, desinversiones y sanciones), est&aacute; preparando una carta que har&aacute; llegar esta semana al director de los Teatros del Canal, seg&uacute;n ha informado un portavoz a este peri&oacute;dico.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Razones tan solo art&iacute;sticas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las protestas contra esta compa&ntilde;&iacute;a vienen de lejos. En 2012, su gira por Reino Unido, estuvo repleta de incidentes: protestas en todas las ciudades, interrupciones de su espect&aacute;culo, cacheos al p&uacute;blico para poder entrar a la sala y una tensi&oacute;n que nunca ha abandonado desde entonces a esta compa&ntilde;&iacute;a y que, desde que comenz&oacute; el genocidio en Gaza, se ha agudizado. Asociaciones civiles alrededor del mundo han protestado por la presencia de esta compa&ntilde;&iacute;a en M&eacute;xico, Estados Unidos, Canad&aacute;, Francia, Italia o Nueva Zelanda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una injusticia, a m&iacute; no me dejan traer a los ballets rusos por la Guerra de Ucrania, pero en Madrid los israel&iacute;es s&iacute; pueden bailar&rdquo;, dice en declaraciones a elDiario.es refiri&eacute;ndose al veto acordado por la Uni&oacute;n Europea a la cultura rusa. &ldquo;Entiendo que no se inviten a las compa&ntilde;&iacute;as rusas y lo asumo, pero esto de Batsheva bailando en Madrid, &iquest;c&oacute;mo se come?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puedes estar censurando compañías en función del país de origen. El arte tiene que estar por encima de todo eso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ruperto Merino</span>
                                        <span>—</span> Director de los Teatros del Canal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ruperto Merino, director de los Teatros del Canal, dice que &ldquo;las razones de la programaci&oacute;n tan solo son art&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Ten&iacute;a muy claro que esta temporada quer&iacute;a tener a las grandes compa&ntilde;&iacute;as del mundo, Batsheva est&aacute; en la programaci&oacute;n por la misma raz&oacute;n que la Sydney Dance Company&rdquo;, explica a elDiario.es. &ldquo;La mayor&iacute;a de los elencos de compa&ntilde;&iacute;as internacionales tienen pasaportes de distintas nacionalidades. No puedes estar censurando compa&ntilde;&iacute;as en funci&oacute;n del pa&iacute;s de origen. El arte tiene que estar por encima de todo eso&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi programaci&oacute;n est&aacute; basada en criterios estrictamente art&iacute;sticos. Para m&iacute;, sus trabajos est&aacute;n por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n&rdquo;, recalca Merino, que prefiere &ldquo;no entrar&rdquo; a valorar si hay que mantener o no los criterios art&iacute;sticos en relaci&oacute;n a un Estado que comete un genocidio. &ldquo;Aqu&iacute; se tiene en cuenta lo art&iacute;stico. Punto&rdquo;, reafirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi programación está basada en criterios estrictamente artísticos. Para mí, sus trabajos están por encima de cualquier otra consideración</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ruperto Merino</span>
                                        <span>—</span> Director de los Teatros del Canal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Duato explica que publicar esos v&iacute;deos no ha sido f&aacute;cil para &eacute;l, pues mantiene una relaci&oacute;n de amistad con Ohad Naharin, cuyas piezas de una danza que considera &ldquo;hermosa&rdquo; &eacute;l mismo ha bailado. &ldquo;Ya siento que esto tenga que pasar, pero no puede ser y no debemos callarnos, no pueden bailar en Madrid&rdquo;, afirma. &ldquo;Que el arte no es pol&iacute;tica no hay quien se lo crea&rdquo;, dice, &ldquo;pero, sobre todo, es que el problema no es art&iacute;stico, el problema es que Batsheva est&aacute; financiado por un estado genocida, ese es el tema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El core&oacute;grafo recuerda que cuando Aznar meti&oacute; a Espa&ntilde;a en la Guerra de Irak, &eacute;l acababa los espect&aacute;culos de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Danza con un cartel de &ldquo;no a la guerra&rdquo;: &ldquo;Ya fuera en el Teatro de la Zarzuela, en Par&iacute;s o en Nueva York. Otro caso ser&iacute;a si Ohad Naharin viniese a Madrid y al final dijera 'free Palestine', entonces s&iacute;, que bailen, pero eso no va a pasar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Otras protestas ante Teatros del Canal</h2><p class="article-text">
        Miembros de BDS se quejaron a los Teatros del Canal en abril de 2025 con motivo de las representaciones de <em>House, </em>obra dirigida por el cineasta y dramaturgo Amos Gitai. &ldquo;La obra, financiada por Israel, formaba parte de una clara estrategia de lavado cultural en pleno genocidio y con &oacute;rdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y otros altos cargos israel&iacute;es&rdquo;, explica la actriz Elisa Gelabert, como portavoz de este movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Galabert afirma que pidi&oacute; sin &eacute;xito una reuni&oacute;n con Ruperto Merino y que solo obtuvo una respuesta &ldquo;telegr&aacute;fica&rdquo;: &ldquo;Ignor&oacute; todo el contexto de la petici&oacute;n y se escud&oacute; en el prestigio del teatro que produc&iacute;a la obra, el Th&eacute;&acirc;tre National de la Colline&rdquo;. Afirma que es un &ldquo;grave error&rdquo; que los Teatros del Canal y la Comunidad de Madrid no escuchen a los artistas que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/rodrigo-sorogoyen-alana-portero-500-firmas-carta-negacionismo-genocidio-gaza-espacios-literarios_1_13537650.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;en tantas ocasiones&rdquo;</a> han mostrado &ldquo;rechazo al blanqueamiento cultural mediante cartas, comunicados y acciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Act&uacute;an como si el genocidio no existiese&rdquo;, abunda Gelabert. &ldquo;Programar a Batsheva es una forma de legitimaci&oacute;n indirecta de un Estado que est&aacute; siendo investigado por genocidio y cr&iacute;menes contra la humanidad&rdquo;. Al mismo tiempo, cree. Para concluir Gelabert asegur&oacute; que BDS &ldquo;seguir&aacute; presionando y denunciando estas pol&iacute;ticas culturales c&oacute;mplices, ya que es un movimiento cada vez m&aacute;s fuerte, como hemos visto muy recientemente al conseguir la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/allianz-retira-festival-ideas-despues-30-participantes-amenazaran-cancelar-presencia-vinculacion-israel_1_13511079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retirada de Allianz como patrocinador</a> del Festival de las Ideas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nacho-duato-pide-cancelacion-teatros-canal-compania-danza-sostenida-israel_1_13538917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71ac6cae-3de2-4b10-83ef-dbbb9e388c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2782135" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71ac6cae-3de2-4b10-83ef-dbbb9e388c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2782135" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nacho Duato pide la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71ac6cae-3de2-4b10-83ef-dbbb9e388c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Comunidad de Madrid,Israel,Conflicto Palestina-Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Édouard Louis: "El rol de la izquierda se ha convertido en comentar lo que dice la extrema derecha, siempre llegando tarde"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edouard-louis-rol-izquierda-convertido-comentar-dice-extrema-derecha-llegando-tarde_128_13528456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95b37aa8-acdb-403b-9e3b-66e6b783b295_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151743.jpg" width="2000" height="1125" alt="Édouard Louis: &quot;El rol de la izquierda se ha convertido en comentar lo que dice la extrema derecha, siempre llegando tarde&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor francés de novelas como 'Quién mató a mi padre' reflexiona sobre política, literatura y el proceso de transformación que le facilitó escapar de la miseria
</p><p class="subtitle">Zadie Smith: “Nos tocará responder por qué preguntábamos cosas absurdas a ChatGPT mientras el planeta se iba al garete”</p></div><p class="article-text">
        Es media tarde y la plaza de Espa&ntilde;a de Madrid bulle de gente, pues cientos de personas esperan para escuchar el debate entre <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/swing-time-zadie-smith-inacabado_1_3053861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zadie Smith</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/edouard-louis-exorciza-escena-relacion-padre-frances_129_9884561.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Eacute;douard Louis</a>. Ambos escritores comparten una literatura que intenta indagar en la violencia social de la pobreza, en las consecuencias pol&iacute;ticas y psicol&oacute;gicas de la exclusi&oacute;n, en las brechas de clase y las heridas que conllevan. Se llevan casi 20 a&ntilde;os, pero se entienden a la perfecci&oacute;n y se cuidan en el escenario apoyando lo que el otro dice, construyendo sobre las palabras del otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la charla, elDiario.es convers&oacute; con el escritor franc&eacute;s sobre sus posicionamientos pol&iacute;ticos y sobre su proceso de transformaci&oacute;n, desde el llamado <em>white trash</em> franc&eacute;s a las altas cotas de la intelectualidad europea. Este franc&eacute;s, que salt&oacute; a la fama con su primer libro escrito con 21 a&ntilde;os, <em>Para acabar con Eddy Bellegueule</em>, no ha dejado desde entonces de publicar y sumar lectores en todo el mundo. Ya est&aacute; trabajando en su nuevo libro, que tratar&aacute; sobre la historia de su hermano, que muri&oacute; alcoh&oacute;lico y encerrado en el ambiente asfixiante del que &eacute;l s&iacute; pudo escapar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su trato es exquisito. Su postura y su mirada invitan al di&aacute;logo, respiran respeto y escucha. &Eacute;douard Louis tiene bastante de seductor, sus reflexiones demuestran inteligencia, brillantez, preparaci&oacute;n. Aunque sus libros describen con aspereza a una clase despose&iacute;da, llena de prejuicios, racista y que siempre lo humill&oacute; por su homosexualidad, &Eacute;douard Louis tiene algo de &ldquo;h&eacute;roe de clase&rdquo;, los defiende a cada paso y ha asumido la literatura como un arma pol&iacute;tica en la que &eacute;l siempre se pone al frente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_50p_1151747.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_50p_1151747.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_75p_1151747.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_75p_1151747.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_default_1151747.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_default_1151747.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/beaebdec-0694-4c36-8c09-2a7b89278dda_16-9-aspect-ratio_default_1151747.jpg"
                    alt="Zadie Smith y Édouard Louis conversan en el Festival de las Ideas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Zadie Smith y Édouard Louis conversan en el Festival de las Ideas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Antes de comenzar el </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/allianz-retira-festival-ideas-despues-30-participantes-amenazaran-cancelar-presencia-vinculacion-israel_1_13511079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Festival de las ideas</strong></a><strong> una veintena de intelectuales espa&ntilde;oles invitados publicaron un comunicado en que suspend&iacute;an&nbsp;su participaci&oacute;n hasta que el festival no se desvinculase de uno de sus patrocinadores, Allianz, por su vinculaci&oacute;n con Israel, &iquest;qu&eacute; posici&oacute;n tiene ante lo que ha pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alana-s-portero-lamentable-sentido-comun-considere-partido_1_12949188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alana S. Portero</a> me avis&oacute;, lo supe un poco m&aacute;s tarde de que saliera el comunicado, estaba en Francia. Les di mi apoyo, la participaci&oacute;n de Allianz en el genocidio de Gaza es extremadamente grave. Era una posici&oacute;n que hab&iacute;a que tomar. Pero tambi&eacute;n he de decir que este tipo de gestos se est&aacute;n multiplicando en los eventos literarios. Y creo que participar o retirarse es una elecci&oacute;n compleja. Hay que analizar cada caso. A veces las demandas no tienen tanto peso. El caso de Allianz s&iacute; lo ten&iacute;a, es un caso especialmente brutal, pero si hablamos de Gaza tambi&eacute;n hay que ser consciente de que vivimos en un mundo hiperconectado, todo el mundo, de manera directa o indirecta, participa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; se refiere?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos bancos que tienen conexiones con el ej&eacute;rcito israel&iacute;, Barclays, por ejemplo. Y otras muchas marcas como McDonald's, Starbucks o Carrefour que sostienen a ese mismo ej&eacute;rcito. Vivimos en un mucho en el que no podemos escapar de la violencia, participamos de ella, sabemos que detr&aacute;s de nuestros tel&eacute;fonos hay una explotaci&oacute;n de los ni&ntilde;os que est&aacute;n extrayendo el cobalto, por ejemplo. Quiero decir: la exigencia de pureza en pol&iacute;tica es imposible. Y en mi opini&oacute;n hoy esa exigencia se ha vuelto sofocante. En ocasiones me he negado a boicotear eventos. No se puede convertir en algo sistem&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cierto modo, usted ha abanderado este tipo de posiciones. Hace ya m&aacute;s de 10 a&ntilde;os, en 2015, junto con el pensador Geoffroy de Lagasnerie, se atrevieron a rehusar participar en unos actos porque participaba Marcel Gauchet, uno de los fil&oacute;sofos con mayor peso de su pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, luego se ha visto el calado de este pensador, que incluso pidi&oacute; el voto para la extrema derecha en Francia, para la Agrupaci&oacute;n Nacional de Marie Le Pen. Lo que entonces intent&aacute;bamos decir es que la palabra fascismo y fascinaci&oacute;n son palabras que se parecen y que est&aacute;n m&aacute;s cerca de lo que parece. Hoy vemos como cuando alguien propaga una idea fascista r&aacute;pidamente est&aacute; en todas partes. En <em>Le Monde</em>, <em>The New York Times</em> o <em>The Guardian</em> leemos las &uacute;ltimas palabras racistas de Trump, de Jean Evans o de Javier Milei&hellip; En los peri&oacute;dicos franceses no puedo leer nada de las pol&iacute;ticas del gobierno de Pedro S&aacute;nchez, en cambio, no s&eacute; cu&aacute;ntos art&iacute;culos he le&iacute;do de las ocurrencias de Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quiere decir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parece que el rol de la izquierda se ha convertido en comentar lo que dice la extrema derecha, siempre llegando tarde. Y esa fascinaci&oacute;n es una &ldquo;fachizaci&oacute;n&rdquo; al mismo tiempo, porque se deja de hablar de muchas cosas importantes que ocurren en el mundo progresista, nuevas maneras de pensar, de acometer problemas&hellip; Lo que quer&iacute;amos hace diez a&ntilde;os era romper con esa fascinaci&oacute;n, pero de una manera contraria a la censura: decidimos callarnos, dejarles hablar. Y nos acusaron de ejercer la censura. Creo que aquello demostr&oacute; que la extrema derecha necesita de un interlocutor para existir, necesita alguien en frente para reaccionar en contra, esa es su naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n en 2015 publicaron en el peri&oacute;dico </strong><em><strong>Liberation </strong></em><strong>el &ldquo;manifiesto por una contraofensiva intelectual y pol&iacute;tica&rdquo;. En &eacute;l se instaba a la izquierda a posicionarse y denunciaba un ambiente de tristeza e impotencia alarmante, &iquest;cu&aacute;nto han cambiado las cosas hoy, despu&eacute;s de m&aacute;s de diez a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fascismo ha seguido creciendo en Am&eacute;rica Latina, en Estados Unidos, en Europa. Pero miremos, por ejemplo, con perspectiva lo que ha pasado en Francia. En los setenta la extrema derecha se comenz&oacute; a presentar a las elecciones, no sacaban representantes, eran grup&uacute;sculos racistas y violentos que pegaban a &aacute;rabes en las calles. Pero ya en los ochenta comenzaron a tener resultados, un 3 o 4 por ciento de los votos. La gente lloraba ante las c&aacute;maras espantados de que uno de cada veinte votantes les hubiera votado. En las &uacute;ltimas elecciones, en que Le Pen consigui&oacute; 41,5 % de los votos, la gente, en cambio, dijo: &ldquo;Bueno, solo es el 40 por ciento, no van a conseguir el poder&rdquo;. Y yo me pregunto d&oacute;nde est&aacute;n las l&aacute;grimas. Esas l&aacute;grimas que han desaparecido son el reflejo del proceso pol&iacute;tico en que la extrema derecha nos ha ido ganando la partida. Adem&aacute;s, la izquierda, los socialistas sobre todo, han abandonado a la clase obrera, han dejado de combatir el sufrimiento en el mundo laboral, de hablar de clases.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No parece optimista&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser consciente de que si queremos crear una contraofensiva de la izquierda no se va a dar en un a&ntilde;o o dos. Es un proceso m&aacute;s lento y hace falta que sea durable, ya hemos visto proyectos como Podemos que no han funcionado como quer&iacute;amos. Pero estamos viendo, creo, que hay una contraofensiva real en marcha: Zohran Mamdani en Nueva York, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/extrema-derecha-gana-nuevas-elecciones-regionales-alemania-partido-merz-obtiene-peor-resultado-historia-sondeos_1_13524492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elif Eralp</a> en Berl&iacute;n, Jean-Luc M&eacute;lenchon en Francia&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su &uacute;ltimo libro, </strong><em><strong>Monique se evade</strong></em><strong>, se intuye un cambio en su escritura. Parece que el acto de escribir como venganza ante las injusticias que sufri&oacute; como ni&ntilde;o y adolescente desaparece en favor de una alegr&iacute;a que incluso afecta a su prosa y al ritmo de escritura&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un libro sobre la felicidad, sobre una mujer, mi madre, que se libera de una historia de violencia. El libro comienza con una llamada suya dici&eacute;ndome que tiene que abandonar a su pareja, que est&aacute; todo el d&iacute;a bebido y la humilla e insulta. En cuanto le abandon&oacute; mi madre se convirti&oacute; en una persona m&aacute;s libre y feliz. Nunca hab&iacute;a escrito sobre la felicidad. Me dec&iacute;a que la felicidad no necesita a los escritores y, en cambio, a la violencia s&iacute; que hab&iacute;a que combatirla, que cuanto m&aacute;s la combati&eacute;semos m&aacute;s felicidad crear&iacute;amos. Sent&iacute;a una verg&uuml;enza horrible cuando escrib&iacute;a un pasaje feliz. Pero la historia de mi madre me hizo cambiar y eso ha motivado otra escritura, otro lenguaje, otra actitud. La felicidad tambi&eacute;n puede ser pol&iacute;tica. Cuando vemos a una lesbiana bailando en una marcha del Orgullo, esa felicidad es pol&iacute;tica. Lo que ha vivido como lesbiana, toda esa infancia llena de verg&uuml;enza, de secretos que la hac&iacute;an esconderse&hellip; Ese baile es bien pol&iacute;tico. Y eso yo lo sab&iacute;a; sin embargo, he tardado demasiado en poder integrarlo en mi escritura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf024a6f-1c9f-4a3c-bac0-0faa8114b036_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El público disfruta de la charla entre Zadie Smith y Édouard Louis"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El público disfruta de la charla entre Zadie Smith y Édouard Louis                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En su libro anterior, </strong><em><strong>Cambiar: M&eacute;todo, </strong></em><strong>cuenta su huida de la pobreza, de ese pueblo del norte de Francia donde lo humillaban por ser homosexual y estaba condenado a un futuro sin horizontes. En &eacute;l narra un proceso de transformaci&oacute;n en el que reaprende a hablar, a comportarse e incluso se opera para mejorar su f&iacute;sico. En la &uacute;ltima parte del libro cuenta c&oacute;mo acaba code&aacute;ndose con industriales y la alta burgues&iacute;a. Se entrev&eacute; que aquello dej&oacute; de interesarle, &iquest;cu&aacute;ndo, por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un libro que surge de un juramento que me hice: escapar de mi destino, que era el de mi hermano, que muri&oacute; alcoh&oacute;lico, o el de mi padre, que acab&oacute; lisiado y siendo barrendero. Nadie en mi familia hab&iacute;a ido al instituto, nadie fue a la universidad. Pero incluso ya en Par&iacute;s&nbsp;siempre quer&iacute;a ir m&aacute;s lejos, tem&iacute;a recaer en ese universo de pobreza y violencia. Por eso me acerqu&eacute; a ese mundo de dinero y facilidad. L&oacute;gicamente, me daba cuenta de que ese mundo puede llegar a ser muy est&uacute;pido, de gran pobreza espiritual, pero durante un tiempo me forzaba a que me gustase. Hasta que un d&iacute;a un hombre al que frecuentaba, un ministro de Francia, me invit&oacute; a ir con &eacute;l a un c&oacute;ctel. Ah&iacute; mi cuerpo explot&oacute; y le dije que no de una manera brutal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le sigue gustando el lujo, lo busca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que no. Vivo en un peque&ntilde;o apartamento en Par&iacute;s, visto normal... No tengo un deseo enorme de lujo, me da placer cuando es un exotismo, como dec&iacute;a Roland Barthes. A veces me escapo y me voy a un hotel de cinco estrellas y lo disfruto&hellip; Mi madre, sin embargo, lo adora, si la llevo a la terraza del Ritz a beber champ&aacute;n y comer caviar lo disfruta como una ni&ntilde;a, lo vive como una venganza al mundo, como si ella, que siempre fue excluida, pudiera robar algo a la sociedad. Yo a veces sigo sintiendo eso mismo. En Madrid, en el Festival de las Ideas, me han alojado en un hotel bien chic. Cuando entr&eacute; a la habitaci&oacute;n, me dije: &ldquo;<em>Voil&aacute;</em>!, le rob&eacute; algo a la burgues&iacute;a&rdquo; (r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el proceso de transformaci&oacute;n que cuenta en </strong><em><strong>Cambio: M&eacute;todo</strong></em><strong>. Las horas frente al espejo aprendiendo a pronunciar bien, ensayando otra risa que no lo delatara como &ldquo;paleto&rdquo;, prostituy&eacute;ndose para poder pagar el dentista&hellip; Hay momentos que sobrecogen. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El transfuguismo de clase es como escapar de una prisi&oacute;n y l&oacute;gicamente es necesaria la violencia para romper esa c&aacute;rcel. Intent&eacute; contar esa violencia, pero el libro es tambi&eacute;n una reacci&oacute;n a la manera en que siempre se cont&oacute; ese proceso. En el cine y la literatura, este tipo de personaje siempre es un psic&oacute;pata, un malvado, un asesino, un manipulador. En el gran libro de Stendhal, <em>El rojo y el negro</em>, Julien Sorel mata a alguien, Ripley m&aacute;s de lo mismo, igual ahora en la serie <em>Saltburn</em>&hellip; El nombre de Rastignac, el personaje de <em>La comedia humana</em> de Honor&eacute; de Balzac, se ha convertido en un insulto en Francia para tildar a alguien de arribista. La sociedad de clases detesta que alguien cambie de clase social. Mi libro est&aacute; escrito contra todo eso, quer&iacute;a vengar a Ripley y Rastignac. Quer&iacute;a vengar a mi pueblo, que siempre ha sido insultado en la historia del arte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Madrid pudimos verle tambi&eacute;n como actor en la adaptaci&oacute;n teatral </strong><em><strong>de </strong></em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/edouard-louis-exorciza-escena-relacion-padre-frances_129_9884561.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Quien mat&oacute; a mi padre</strong></em></a><strong>, dirigido por Thomas Ostermeier. En esto del teatro no le ha ido nada mal, ha trabajado tambi&eacute;n con Ivo Van Hove o Milo Rau. &iquest;Cu&aacute;l ha sido su relaci&oacute;n con el teatro desde el instituto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el teatro me salv&oacute;, fue la puerta que me permiti&oacute; ir a Amiens a estudiar y salir de mi pueblo. Pero desde que llegu&eacute; a la universidad, a Par&iacute;s, lo ten&iacute;a abandonado. Hasta que un d&iacute;a me llam&oacute; Ostermeier y me propuso actuar. Me pareci&oacute; una locura y se lo dije, pero me contest&oacute; que me iba a transformar en un actor. Acept&eacute;, era fan, lo estudiaba en el instituto... Luego m&aacute;s gente me ha propuesto actuar, pero no he querido, no me gusta la escena, es demasiado duro, todos ah&iacute; mir&aacute;ndote, escuchando&hellip; A m&iacute; me gusta escribir, estar todo el d&iacute;a en casa, solo, en pijama, con mi t&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sus libros ya han tenido m&aacute;s de 100 adaptaciones por todo el mundo, y el teatro, por otra parte, le ha dado el hermoso final de su novela </strong><em><strong>Monique se evade</strong></em><strong>. Quiz&aacute; lo de alejarse del teatro no va a ser tan f&aacute;cil&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que mis libros han tenido mucha vida en los escenarios. No puedo estar m&aacute;s contento. Adem&aacute;s, soy autor f&aacute;cil, cuando me llaman para una adaptaci&oacute;n les digo que hagan lo que quieran, que me traicionen. As&iacute; que adaptaciones s&iacute;, me encantan, pero actuar no, por favor, no quiero actuar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edouard-louis-rol-izquierda-convertido-comentar-dice-extrema-derecha-llegando-tarde_128_13528456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/95b37aa8-acdb-403b-9e3b-66e6b783b295_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151743.jpg" length="900178" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/95b37aa8-acdb-403b-9e3b-66e6b783b295_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151743.jpg" type="image/jpeg" fileSize="900178" width="2000" height="1125"/>
      <media:title><![CDATA[Édouard Louis: "El rol de la izquierda se ha convertido en comentar lo que dice la extrema derecha, siempre llegando tarde"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/95b37aa8-acdb-403b-9e3b-66e6b783b295_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151743.jpg" width="2000" height="1125"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Filosofía,Francia,circulo de bellas artes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coque Malla canta la ópera que Alemania estrenó poco antes del nazismo: "Habla de lo que nos pasa hoy y del capitalismo más salvaje"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/coque-malla-canta-opera-alemania-estreno-nazismo-habla-pasa-hoy-capitalismo-salvaje_1_13513573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7da84d-f189-4e74-a8b9-f0e934a20582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y368.jpg" width="1200" height="675" alt="Coque Malla canta la ópera que Alemania estrenó poco antes del nazismo: &quot;Habla de lo que nos pasa hoy y del capitalismo más salvaje&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cantante y actor protagoniza 'La ópera de los tres centavos', mítica obra de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill que es también "un retrato cruel y salvaje del alma humana"</p><p class="subtitle">El contundente discurso del director israelí Yuval Abraham en Venecia: “EEUU está financiando gran parte de la matanza en Gaza”</p></div><p class="article-text">
        Coque Malla afirma que este proyecto le lleg&oacute; en el momento justo. Muchos a&ntilde;os con una rutina que dice le encanta, pero que quer&iacute;a romper. El joven que con 17 a&ntilde;os sac&oacute; el primer disco de Los Ronaldos, hoy, con 56 bien peinados, protagoniza su primera obra de teatro. 
    </p><p class="article-text">
        Lo hace con una obra emblem&aacute;tica, <em>La &oacute;pera de los tres centavos</em>. Estrenada en 1928, cinco a&ntilde;os antes de la subida de Adolf Hitler al poder, es una de las cotas m&aacute;s altas del musical, pero tambi&eacute;n una cr&iacute;tica feroz y marxista al capitalismo y a la Alemania de entreguerras. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mackie Navaja, menudo personajazo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que lo es, es uno de esos villanos que est&aacute; lleno de carisma, que es macarra, pero tambi&eacute;n tiene infinitas capas. Creo que si le dices a Al Pacino, Brando y Robert de Niro que elijan cinco personajes de toda la historia del teatro que quisieran interpretar, uno de ellos seguro que ser&iacute;a Mack the Knife.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primera vez que protagoniza una obra de teatro, &iquest;qu&eacute; ha sido lo m&aacute;s dif&iacute;cil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la m&uacute;sica. Los temas de Weill en la obra se las traen, no son nada f&aacute;ciles y no estaba acostumbrado a esos registros, he tenido que trabajarlos mucho. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a explicar por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay cambios arm&oacute;nicos. Las canciones en el rock normalmente son tonales, es decir, est&aacute;n escritas, compuestas y tocadas en un tono. En cambio, en la obra, en much&iacute;simas de las canciones, a mitad, el tono cambia. No en <em>Mack the Knife</em> que justo es muy sencilla arm&oacute;nicamente, pero en muchas otras s&iacute; y adem&aacute;s con melod&iacute;as muy complejas. Eso s&iacute;, cuando haces clic y la interiorizas y entiendes, va perfecto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s, los temas hay que interpretarlos actoralmente, &iquest;esa faceta no ha sido tan dif&iacute;cil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tanto. Est&aacute;s dentro del personaje, est&aacute;s en el clima: en esa cuadra maloliente, en ese prost&iacute;bulo donde Mack tiene su vida, en la c&aacute;rcel&hellip; Y no te lo planteas, cantas desde el personaje, sale de una manera natural. Pero hay una dificultad y es que todas las imperfecciones, todas las roturas de voz, las afon&iacute;as y las peque&ntilde;as desafinaciones que el rock y el pop no solo permiten, sino que agradecen, aqu&iacute; no funcionan tanto, hay que mantener las notas con un cierto rigor l&iacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Impone el registro oper&iacute;stico que tiene la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo he afrontado desde ah&iacute;. Escuchando otros montajes, sobre todo los que se dieron en los a&ntilde;os 50 en Broadway, en esa &eacute;poca dorada, pude ver que a Mackie Navaja siempre lo abordaban m&aacute;s desde el musical, desde el vodevil, sin t&eacute;cnica oper&iacute;stica. Eso me permiti&oacute; relajarme. Yo conecto m&aacute;s con ese mundo, es lo que mam&eacute;, de peque&ntilde;o era ac&eacute;rrimo de Gene Kelly, de Fred Astaire, del Sinatra en Hollywood, de Bing Crosby&hellip; A mi hermano Miguel [director musical del montaje] le gustan m&aacute;s las versiones alemanas, en eso es m&aacute;s talib&aacute;n que yo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2070740c-311b-4429-aff4-93bdff73dfe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Coque Malla en &#039;La ópera de los tres centavos&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Coque Malla en &#039;La ópera de los tres centavos&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El equipo es de primera. Dirige Mario Vega, las luces est&aacute;n a cargo de Juan G&oacute;mez-Cornejo y la banda, con ocho m&uacute;sicos, la dirige su hermano Miguel Malla, un m&uacute;sico de larga trayectoria con proyectos tan potentes como </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/funeral-madrid-recupero-alegria-cafe-central-muda-ateneo-banda-musica-infinita_1_13146738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Racalmuto</strong></a><strong>. Y en escena lo acompa&ntilde;an actores como Paula Iwasaki, Andrea Guasch, Miquel Mars, Diego Molero o Camen Barrantes&hellip; &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le gusta del montaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo el equipo es magn&iacute;fico&hellip; De elegir dir&iacute;a que me flipa la banda. La banda que ha montado Miguel es incre&iacute;ble. Cuando Mario Vega me propuso el proyecto, uno de los puntos a favor fue cuando me dijo que quer&iacute;a que Miguel dirigiera la m&uacute;sica. Miguel es muy buen m&uacute;sico, pero adem&aacute;s es un ferviente admirador de esta &oacute;pera, la ha estudiado de arriba abajo. Y ha formado una banda que pertenece al lenguaje de la m&uacute;sica de Weill, el jazz. Por ejemplo, Gaby (Gabriel Maruj&aacute;n), que es mi bater&iacute;a y lo conozco muy bien, es de esos bater&iacute;as que parece que son malos y son los mejores, tipo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/charlie-watts-baterista-timido-elegante-marco-ritmo-rolling-stones_1_9769959.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charlie Watts</a> [Rolling Stones], m&uacute;sicos que vienen del jazz y no son de pegada, sino que le sacan las tripas al instrumento. Eso, mezclado con la potencia de los vientos, hace que la banda suene a lo que tiene que sonar&hellip; Creo que es lo que m&aacute;s me gusta del montaje. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sus padres, Gerardo Malla y Amparo Valle, fueron dos grandes actores de teatro. Pero, aparte de </strong><em><strong>El hombrecito</strong></em><strong>, que dirigi&oacute; su padre en 2002, esta es su primera incursi&oacute;n en teatro. Es un actor experimentado en cine, pero en teatro, sin embargo&hellip; Extra&ntilde;o teni&eacute;ndolo tan cerca. </strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que cerca. Miguel y yo hemos estado dentro. Ha sido nuestra vida. Nos hemos criado en teatro, nos hemos criado de gira con dos actores con los que com&iacute;amos, cen&aacute;bamos, nos acostaban, nos contaban cuentos, nos hablaban de Marlon Brando, de Bette Davis, del montaje de <em>Hamlet</em>&hellip; Eso es com&eacute;rtelo con patatas desde que te levantas hasta que te acuestas. Es decir, lo tenemos en el ADN. No tengo la sensaci&oacute;n de &ldquo;&iexcl;Uy, hostia!, estoy haciendo teatro&rdquo;. Simplemente, la vida me llev&oacute; al rock&rsquo;n&rsquo;roll. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nunca tuvo tentaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca ocurri&oacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-S_Gv4V0sudU-4348', 'youtube', 'S_Gv4V0sudU', document.getElementById('yt-S_Gv4V0sudU-4348'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-S_Gv4V0sudU-4348 src="https://www.youtube.com/embed/S_Gv4V0sudU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alg&uacute;n consejo paterno, sin embargo, le habr&aacute; ayudado a afrontar este reto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestros padres nunca nos sentaban y nos dec&iacute;an: &ldquo;Os vamos a dar un consejo&rdquo;. Era una cosa que se respiraba. Los consejos aparec&iacute;an continuamente en situaciones que ve&iacute;amos. No hac&iacute;a falta decir nada. Evidentemente que hay ense&ntilde;anzas, pero son dif&iacute;cilmente aislables... Los olores, el acabar una pel&iacute;cula e ir caminando hacia casa hablando sobre ella, el verles en escena. Ha sido nuestra vida, es nuestro lenguaje. Algo que yo despu&eacute;s tambi&eacute;n he volcado en mis espect&aacute;culos de rock.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &oacute;pera se estren&oacute; en 1928, cinco a&ntilde;os antes de que Hitler subiera al poder. Hacer hoy </strong><em><strong>La &oacute;pera de los tres centavos</strong></em><strong>, &iquest;tiene una significaci&oacute;n pol&iacute;tica especial? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente s&iacute;, creo que hay una lectura que habla de todo lo que est&aacute; pasando, del capitalismo en su aspecto m&aacute;s salvaje. Pero creo que la &oacute;pera va m&aacute;s all&aacute;, es m&aacute;s profunda, m&aacute;s compleja. En las grandes obras, a los grandes artistas, y Bertolt Brecht lo era, la pol&iacute;tica y los problemas sociales se les quedan peque&ntilde;os. Los grandes artistas tienen una necesidad de hablar sobre el universo, del alma humana en toda su complejidad y profundidad. <em>La &oacute;pera de los tres centavos</em> habla de pol&iacute;tica, habla del explotado y del explotador, pero es un retrato cruel y salvaje del ser humano, del alma humana. No hay buenos y malos, no es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ken-loach-esperanza-cuestion-politica-gente-pierde-vota-fascismo_1_10243093.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ken Loach</a>. Es mucho m&aacute;s cruel. La izquierda no se puede sentar a ver esta obra y decir &ldquo;qu&eacute; bien, Bertolt Brecht nos defiende&rdquo;. Aqu&iacute; no se salva nadie, todos son unos hijos de puta. El humilde tambi&eacute;n es un hijo de puta que traiciona a su compa&ntilde;ero por dos pesetas. Y para m&iacute; eso la hace m&aacute;s interesante y m&aacute;s universal. Por eso es un cl&aacute;sico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/caf74544-3d44-4728-965a-6343d9204aa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escenografía de &#039;La ópera de los tres centavos&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escenografía de &#039;La ópera de los tres centavos&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Prepara nuevo disco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada, hasta oto&ntilde;o del 27, nada. Grabar&eacute; en febrero y la gira ser&aacute; en oto&ntilde;o. Lo cual se me hace demasiado largo. He calculado mal. No fui consciente de lo que me iba a faltar tocar con la banda. En mayo, por eso del mono, aprovechando que el bajista de la banda estaba dando un concierto en Zaragoza, hicimos un bolo medio clandestino de versiones en el Rock and Blues, un garito maravilloso. Hablamos con ellos, lo anunciamos el d&iacute;a antes, se agotaron las entradas en una hora y nos dimos el gustazo de hacer dos horas de versiones y alguna canci&oacute;n m&iacute;a y de Los Ronaldos. Esa ha sido la &uacute;nica vez&hellip; Demasiado tiempo sin tocar. Aunque ya tenemos la primera fecha de gira del a&ntilde;o que viene que ser&aacute; el 22 de octubre, el d&iacute;a de mi cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y sobre el libro de memorias que ha escrito su mujer, Macarena Cabo, </strong><em><strong>Un sitio donde ser salvaje </strong></em><strong>y se publica este octubre&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No puedo hablar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No puede decir al menos si est&aacute; contento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy contento, muy contento, pero no puedo hablar. No hemos calculado que el lanzamiento del libro iba a coincidir con el estreno de la obra en Madrid&hellip; Me han pedido, por favor, que no diga nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las elecciones de 2018, Vox utiliz&oacute; su tema </strong><em><strong>No puedo vivir sin ti</strong></em><strong> en la campa&ntilde;a. Con mucha iron&iacute;a hizo unas declaraciones sobre c&oacute;mo mucha gente relacionaba la canci&oacute;n con el consumo de coca&iacute;na y que quiz&aacute; aquello fuera una metedura de pata&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        [Sonr&iacute;e]. Dije que mucha gente piensa que es sobre la coca&iacute;na, no lo confirm&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En estos a&ntilde;os esa versi&oacute;n m&aacute;s farmacodependiente ha ganado adeptos, pero nada que ver, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, no es sobre la coca&iacute;na. La coca&iacute;na no se merece una canci&oacute;n. Es un co&ntilde;azo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/coque-malla-canta-opera-alemania-estreno-nazismo-habla-pasa-hoy-capitalismo-salvaje_1_13513573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 20:33:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db7da84d-f189-4e74-a8b9-f0e934a20582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y368.jpg" length="2853289" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db7da84d-f189-4e74-a8b9-f0e934a20582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y368.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2853289" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Coque Malla canta la ópera que Alemania estrenó poco antes del nazismo: "Habla de lo que nos pasa hoy y del capitalismo más salvaje"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db7da84d-f189-4e74-a8b9-f0e934a20582_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y368.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Musical,Ópera,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Cómo mola ser tan comunista!": Alba Flores canta en un cabaret el poder "desde abajo" de las mujeres del 36]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mola-comunista-alba-flores-canta-cabaret-abajo-mujeres-36_1_13501198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68af64dd-4f5a-48a2-8bc4-b1b43866514a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150876.jpg" width="851" height="479" alt="&quot;¡Cómo mola ser tan comunista!&quot;: Alba Flores canta en un cabaret el poder &quot;desde abajo&quot; de las mujeres del 36"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz y el director Andrés Lima repiten el éxito de público de '1936' con 'Libres!!!', una obra teatral sobre la asociación anarcofeminista Mujeres Libres</p><p class="subtitle">Javier Bardem y Penélope Cruz conquistan Venecia con 'Búnker': “Sería contradictorio estar aquí y decir que no hablamos de política”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alba-flores-90-paparazzi-consumian-carne-historias-limite_1_12795842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alba Flores</a> y <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/andres-lima-1936-gran-ejercicio-memoria-historica_1_12135911.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Lima</a> se han embarcado en un cabaret anarca tan divertido como activista titulado <em>Libres!!!</em>, para el que ya se han vendido todas las entradas de las 27 funciones que se realizar&aacute;n en el Teatro de la Abad&iacute;a de Madrid, una locura similar a la que provoc&oacute; la obra <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1936</em></a><em>, </em>que tambi&eacute;n reuni&oacute; a la actriz y al director esc&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La obra recoge la historia de tres mujeres valientes (Luc&iacute;a S&aacute;nchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gasc&oacute;n), que en 1936 crearon la primera asociaci&oacute;n anarcofeminista de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/amanecer-feminista-segunda-republica_130_8608320.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mujeres Libres</a>, una de las principales del movimiento libertario. Pero <em>Libres!!!</em> no es un espect&aacute;culo doctrinal y de genealog&iacute;as pol&iacute;ticas, sino puro cabaret, incorrecto y un tanto pendenciero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me flipa de esas mujeres &mdash;explica Alba Flores a elDiario.es&mdash; es que en un momento que podr&iacute;an haber dicho, 'mira vamos a esperar a que pase la guerra y luego ya vemos si hacemos algo anarquista', deciden hacer&rdquo;. &ldquo;Creo que esa actitud es un referente muy v&aacute;lido para hoy, la &uacute;nica manera de hacer pol&iacute;tica no es la pol&iacute;tica de los partidos y la pol&iacute;tica participativa, los cambios se hacen desde abajo, organizando y administrando tu vida como la quieres vivir&rdquo;, explica la actriz. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La izquierda necesita aprender mucho de todas esas mujeres, porque no se trata de jugar al bipartidismo, es otra cosa, se trata de conquistar la autonom&iacute;a pol&iacute;tica del pueblo&rdquo;, se&ntilde;ala el director esc&eacute;nico Andr&eacute;s Lima a este peri&oacute;dico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76bf7e4e-9fa4-40cb-8ada-93510511d090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Escrita por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/esther-carrodeguas-resucita-fraga-teatro-obra-no-hay-hueco-espectador-no-sea-antifranquista_1_10591005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esther Carrodeguas</a> <em>(Iribarne)</em>, la obra une la historia de estas mujeres anarquistas con la explosi&oacute;n en esos mismos a&ntilde;os de las <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/sicalipticas-cupleteras-copleras-reinas-cabaret_132_8645894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cabareteras sical&iacute;pticas</a>. Temas como <em>La diputada</em> de Amalia Molina (&ldquo;&iexcl;Viva el divorcio! &iexcl;Vivan mis manos que a&uacute;n no han cosido ni un calcet&iacute;n!&rdquo;) o <em>La sindicalista</em> de Carmen Flores, van trufando un espect&aacute;culo lleno de humor e incorrecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza fuerte. N&uuml;ll Garc&iacute;a y Laura Gal&aacute;n piden al respetable que se levante y que haga una &ldquo;reverencia descomunal&rdquo; al gran s&iacute;mbolo: La Pasionaria. Ah&iacute; entra en escena Alba Flores, con dos pezoneras con la hoz y el martillo cantando una versi&oacute;n del tema de Carmelita Aubert, <em>Comunista</em>. &ldquo;No me ri&ntilde;as mam&aacute;, no me ri&ntilde;as pap&aacute;, porque sea mujer modernista. Y es que en el 36, diputada ser&eacute;! C&oacute;mo mola ser tan comunis-comunis-comunista!&rdquo;, canta Flores con todo el garbo. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; pasar&aacute;n por escena los grandes nombres como Emilia Pardo Baz&aacute;n, Victoria Kent o Clara Campoamor. Para todas habr&aacute; estopa. <em>Libres!!!,</em> en cierto modo, se levanta contra la historiograf&iacute;a aceptada del feminismo espa&ntilde;ol para contraponer la intrahistoria de uno de los movimientos m&aacute;s relevantes del siglo XX: el anarcofeminismo. 
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Lima explica que quer&iacute;an resaltar la importancia del movimiento en esos a&ntilde;os: &ldquo;De todas aquellas mujeres han quedado cuatro nombres. El hecho de rebajar los humos a algunas, con gracia y respeto, no est&aacute; de m&aacute;s&rdquo;. &ldquo;El anarcofeminismo fue uno de los movimientos m&aacute;s aplastados, casi borrados, por el franquismo. Y no eran cuatro, no hubo tan solo 500 milicianas como se nos ha intentado vender, fueron m&aacute;s de 5.000, la base del movimiento era espectacular&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e34b5f8-7ea5-487b-bd17-6ced2d9f6505_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero el quiz del espect&aacute;culo no est&aacute; solo en la incorrecci&oacute;n. Aparte de las pullas bien afiladas &mdash;hay una al cofundador de Podemos Pablo Iglesias que el d&iacute;a del ensayo general provoc&oacute; una gran risotada&mdash;, est&aacute; la recuperaci&oacute;n de un legado del que Lima destaca la moralidad avanzada de esas mujeres. &ldquo;Pero no solo de las anarquistas, donde en la obra vemos discursos muy potentes de Federica Montseny o Guillermina Rojas sobre el divorcio, el amor libre y la prostituci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de todas esas cabareteras y cupletistas que, pese al machismo y el patriarcado de la &eacute;poca, salen desnudas, dicen lo que les da la gana y consiguen tener una relevancia social incre&iacute;ble&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase del espect&aacute;culo que resume muy bien el esp&iacute;ritu de la obra. En un momento aparece en escena una de las grandes te&oacute;ricas del anarquismo,<a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/emma-goldman-mujer-miedo_1_2673116.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Emma Goldman,</a> quien lleg&oacute; a ser tildada como la mujer &ldquo;m&aacute;s peligrosa de Estados Unidos&rdquo; y que escribi&oacute; textos fundamentales como <em>Viviendo mi vida</em> (1931). La anarquista rusa, al son de la Macarena, dice: &ldquo;Si no puedo bailar: no es mi revoluci&oacute;n&rdquo;. Algo que, como dejan muy claro en la obra, tampoco los anarquistas puros entendieron nunca muy bien. &ldquo;Anarcomachista, &iexcl;un cl&aacute;sico de libro!&rdquo;, se dice con retranca en la obra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dde083c9-4924-4ba9-b183-f98fc558aec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo est&aacute; lleno de aciertos. La adaptaci&oacute;n musical hecha por Jaume Manresa, la potencia de Laura Gal&aacute;n como Federica Montseny o la Pardo Baz&aacute;n, la de N&uuml;ll Garc&iacute;a en el papel de Teresa Claramunt, la presencia disruptiva de Eva Valdelomar al piano, la energ&iacute;a y el cante de las tres actrices en escena&hellip;&nbsp;<em>Libres!!!&nbsp;</em>es un espect&aacute;culo con una fuerza que se contagia a la platea.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una primera parte en la que se realiza una especie de genealog&iacute;a por los personajes fundamentales de la pol&iacute;tica y el feminismo de la &eacute;poca, la obra se centra en la historia de las tres mujeres que en 1936 decidieron crear la primera asociaci&oacute;n anarquista de mujeres. Ah&iacute; el presente y el pasado comienzan a darse la mano.
    </p><p class="article-text">
        La obra, en su final, defiende que a partir de 1936, en ciertas zonas no franquistas, se pudo vivir realmente la utop&iacute;a: colectivizaciones, c&aacute;maras de lactancia en las f&aacute;bricas, formaci&oacute;n y alfabetizaci&oacute;n de las mujeres&hellip; &ldquo;Todo es de todas porque todas las personas somos lo mismo, significamos lo mismo, que haya durado poco no significa que no haya sido la hostia&rdquo;, grita Laura Gal&aacute;n en escena mientras resuenan las letras y los acordes de <em>People Have The Power</em> de Patti Smith. 
    </p><h2 class="article-text">Converge realidad y ficci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En ese momento, las actrices dejan de estar &ldquo;en personaje&rdquo;, los planos de ficci&oacute;n y realidad se funden. Son Luc&iacute;a S&aacute;nchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gasc&oacute;n, pero tambi&eacute;n son N&uuml;ll, Laura y Alba. Flores destaca lo importante que ha sido para la compa&ntilde;&iacute;a poder recuperar unos referentes que hab&iacute;an ca&iacute;do en el olvido, &ldquo;es muy importante sentirte respalda, no estar tan solita, adem&aacute;s puedes aprender de las cosas que hicieron y pensaron, qu&eacute; les sali&oacute; bien y qu&eacute; mal, aprender de c&oacute;mo se organizaron, tenemos que recuperar la capacidad de la autogesti&oacute;n del pueblo, creo que ah&iacute; radica el esp&iacute;ritu anarquista de la obra&rdquo;, resume Flores. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70d03b90-80c0-4be0-b7af-4c239a89c9cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Libres!!!&#039;, de Andrés Lima                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Siguiendo ese mismo esp&iacute;ritu, la productora del espect&aacute;culo ha decidido implantar una estrategia para poder llegar a m&aacute;s sitios. <em>Libres!!!</em> es una producci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-barrio-premio-nacional-teatro-2024_1_11660040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro del Barrio</a>, uno de los focos teatrales m&aacute;s activos de la capital, y la celebraci&oacute;n de los 50 a&ntilde;os de Espa&ntilde;a en libertad, promovida por el Gobierno. La directora art&iacute;stica del Teatro del Barrio, Ana Bel&eacute;n Santiago, anunci&oacute; en rueda de prensa que la productora hab&iacute;a decidido que los beneficios de la gira fueran utilizados para poder llegar a sitios que, por presupuesto o posicionamientos pol&iacute;ticos, no fuera posible. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con Ana Bel&eacute;n nos reunimos para ver c&oacute;mo pod&iacute;amos llevar la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n hacia un lugar m&aacute;s coherente con lo que creemos. Y pensamos en esta f&oacute;rmula de reutilizar la plusval&iacute;a&rdquo;, explica Flores que ya aplic&oacute; esta manera de hacer en su compa&ntilde;&iacute;a La Extra&ntilde;a. &ldquo;Tenemos que experimentar c&oacute;mo hacerlo, pero el 23 de noviembre ya vamos a La Ben&eacute;fica de Pilo&ntilde;a, el espacio que lleva Rodrigo Cuevas. Se trata de compartir y tambi&eacute;n de recuperar un esp&iacute;ritu bien presente en los a&ntilde;os treinta con experiencias como La Barraca o las Misiones Pedag&oacute;gicas y esas mujeres libres que fueron de pueblo en pueblo. Ellas lo hac&iacute;an, pues nosotras tambi&eacute;n&rdquo;, concluye. Tras las funciones en Madrid el espect&aacute;culo partir&aacute; por toda Espa&ntilde;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mola-comunista-alba-flores-canta-cabaret-abajo-mujeres-36_1_13501198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 19:57:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/68af64dd-4f5a-48a2-8bc4-b1b43866514a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150876.jpg" length="1618553" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/68af64dd-4f5a-48a2-8bc4-b1b43866514a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150876.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1618553" width="851" height="479"/>
      <media:title><![CDATA["¡Cómo mola ser tan comunista!": Alba Flores canta en un cabaret el poder "desde abajo" de las mujeres del 36]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/68af64dd-4f5a-48a2-8bc4-b1b43866514a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150876.jpg" width="851" height="479"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Feminismo,Anarquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bailarín Juan Berlanga, tras la agresión por manifestantes en apoyo a Ceuta: “Seguí bailando, no iba a dejarles salirse con la suya”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bailarin-juan-berlanga-agresion-manifestantes-apoyo-ceuta-segui-bailando-no-iba-dejarles-salirse_1_13490869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80eadbb7-f375-4a0d-805a-4d3ad0fe38b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x755y1157.jpg" width="1200" height="675" alt="El bailarín Juan Berlanga, tras la agresión por manifestantes en apoyo a Ceuta: “Seguí bailando, no iba a dejarles salirse con la suya”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista relata cómo vivió el ataque que sufrió esta semana en Manzanares (Ciudad Real) durante la representación de su obra 'Juancaballo', con la que recibió este año el premio Max al mejor intérprete masculino</p><p class="subtitle">Tanxugueiras responden a los ultras que intentaron boicotear su concierto en Palencia: “Tenemos que reflexionar, la violencia es muy peligrosa”</p></div><p class="article-text">
        El bailar&iacute;n jiennense Juan Berlanga dice tener mal cuerpo todav&iacute;a, no entender nada. Han pasado cinco d&iacute;as desde que en la inauguraci&oacute;n del ciclo CallejeArtes en Manzanares (Ciudad Real) sufri&oacute; una agresi&oacute;n mientras bailaba en la plaza de la Constituci&oacute;n: recibi&oacute; insultos, le arrojaron una silla e intentaron detener la representaci&oacute;n haciendo sonar bocinas. Los ataques vinieron por parte de algunas de las personas que se hab&iacute;an congregado en esa misma plaza como parte de las concentraciones convocadas por el PP, con el apoyo de Vox, <a href="https://www.eldiario.es/politica/miles-ciudadanos-salen-calle-apoyo-ceuta-gestion-gobierno-sanchez-traidor_1_13482914.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con motivo del D&iacute;a de Ceuta</a>.
    </p><p class="article-text">
        Berlanga no es alguien nuevo en la profesi&oacute;n, es bailar&iacute;n del Ballet Nacional, desde hace tres a&ntilde;os dirige su propia compa&ntilde;&iacute;a y justo con la pieza que estaba mostrando en el municipio de Ciudad Real, <em>Juancaballo</em>, recibi&oacute; este a&ntilde;o el Premio Max al mejor int&eacute;rprete masculino. Estas tablas le dieron la fortaleza para tomar una determinaci&oacute;n: no dejar de bailar a pesar de los ataques.
    </p><p class="article-text">
        Juan Berlanga atiende a <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> desde Tenerife, donde est&aacute; bailando con el Ballet Nacional. Con <em>Juancaballo</em> continua una larga gira que en los pr&oacute;ximos meses le llevar&aacute; a Dinamarca y Per&uacute;. Y ya est&aacute; preparando una gran pieza para diciembre que estrenar&aacute; en el Centro de Danza Matadero (Madrid), <em>El salto de Bultes</em>, en la que contar&aacute; con la direcci&oacute;n musical de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/nino-elche-persigue-ruido-espacio-posibilidad-silencio_128_8523350.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ni&ntilde;o de Elche</a> y la dramaturgia de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-cancelacion-causas-ideologicas-tipo-censura_1_10881922.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Conejero</a>, con quien tambi&eacute;n colabor&oacute; para <em>Juancaballo</em>. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xb4wvw2" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a contar qu&eacute; pas&oacute; exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento nos inform&oacute; que esa noche hab&iacute;a una manifestaci&oacute;n por Ceuta, pac&iacute;fica en todo momento, nos dijeron, a la misma hora en el lado opuesto de la misma plaza. Llegamos antes para preparar todo, la plaza estaba de bote en bote. Ellos en un lado y nosotros con sillas para que el p&uacute;blico pudiese ver, en el otro. Y cuando comenz&oacute; el espect&aacute;culo a las ocho de la tarde y se empez&oacute; a o&iacute;r la m&uacute;sica, empezaron a acercarse y a pitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con qu&eacute; intenci&oacute;n se acercaban?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;an parar la pieza. En los primeros cuatro minutos empezaron a gritar, a no dejar escuchar con las bocinas&hellip; Se fueron calentando y comenzaron los insultos. Yo decid&iacute; no parar, en el comienzo estoy yo solo en el espacio, en un lin&oacute;leo de ocho por 10 metros que estaba a ras de suelo. Pod&iacute;an haber entrado sin dificultad, pero me sent&iacute; con fuerza, estaba haciendo mi trabajo y decid&iacute; seguir y hasta que el Ayuntamiento no decidiera pararlo, continuar. Segu&iacute; bailando, no iba a dejarles salirse con la suya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; clase de insultos escuch&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio eran m&aacute;s generales, parec&iacute;a que les daba igual si fuese una pieza de danza o cualquier otra manifestaci&oacute;n art&iacute;stica, pero la cosa se fue complicando y comenzaron a ir contra la pieza, contra m&iacute; directamente. Eran insultos a nivel personal, incluso de naturaleza hom&oacute;foba. Quer&iacute;an parar la obra e incluso llegaron a desenchufar uno de los altavoces y amenazaron al t&eacute;cnico. Hubo un momento complicado, la verdad, que empeor&oacute; cuando alguien tir&oacute; una silla al escenario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese momento, &iquest;decidi&oacute; parar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, segu&iacute; bailando, en ning&uacute;n momento par&eacute;. Fue cuando entr&oacute; mi compa&ntilde;ero Arthur Bernard a escena que el Ayuntamiento decidi&oacute; parar la pieza. La Guardia Civil y la Polic&iacute;a intentaron acordonar la zona y alejar a los manifestantes porque la situaci&oacute;n se estaba yendo de madre, pero yo nunca par&eacute;, hice mi trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; luego?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos atr&aacute;s y luego la Polic&iacute;a nos llev&oacute; a camerinos. Una hora m&aacute;s tarde pudimos recomenzar cuando buena parte de los manifestantes ya se hab&iacute;an dispersado. Volvimos a hacerla entera, mucho p&uacute;blico decidi&oacute; quedarse, se aplaudi&oacute; y sali&oacute; una funci&oacute;n especialmente emotiva. Quer&iacute;a aprovechar para agradecer a ese p&uacute;blico que se qued&oacute; y nos defendi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&aacute;ndo estaba bailando, &iquest;era consciente de lo que pasaba, o&iacute;a los insultos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, era plenamente consciente. Me gritaban que no era espa&ntilde;ol, perroflauta&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hubo insultos hom&oacute;fobos, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, maric&oacute;n, que es el insulto b&aacute;sico de este tipo de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este país está yendo hacia un lugar muy feo, por eso he decidido hablar y dar a conocer lo que pasó. Hay que posicionarse. Entiendo que se manifiesten, lo respeto, incluso lo apoyo, yo me he manifestado en otras ocasiones, pero lo que pasó fue otra cosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le hab&iacute;a pasado algo parecido alguna vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca, fue muy desagradable. Este pa&iacute;s est&aacute; yendo hacia un lugar muy feo, por eso he decidido hablar y dar a conocer lo que pas&oacute;. Hay que posicionarse. Entiendo que se manifiesten, lo respeto, incluso lo apoyo, yo me he manifestado en otras ocasiones, pero lo que pas&oacute; fue otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se le ha quedado el cuerpo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por suerte a nivel f&iacute;sico estamos bien, no nos ocurri&oacute; nada, pero a nivel emocional te deja tocado, no entiendes muy bien el porqu&eacute;. Es verdad que yo me mantuve firme y fuerte, pero con los d&iacute;as lo vas viendo con cierta perspectiva&hellip; En estos d&iacute;as me ha ayudado sentir el apoyo de mucha gente, de las instituciones...
    </p><p class="article-text">
        <strong>La SGAE, la Red Nacional de Teatros P&uacute;blicos y el Ballet Nacional donde usted es bailar&iacute;n, ya han condenado estos hechos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante ese apoyo, pero tambi&eacute;n el de toda la profesi&oacute;n, el de amigos e incluso gente desconocida que me han escrito y me alaban el no haber parado, creo que hice bien, que no parar fue ya un posicionamiento, defend&iacute; algo que siento que es m&iacute;o. En vez de avanzar estamos retrocediendo y pienso que es m&aacute;s importante que nunca posicionarse y defenderse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El grupo de m&uacute;sica </strong><a href="https://www.eldiario.es/galicia/tanxugueiras-responden-ultras-intentaron-boicotear-concierto-palencia-reflexionar-violencia-peligrosa_1_13490320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Tanxugueiras</strong></a><strong> sufri&oacute; un episodio similar en Palencia. Las integrantes han realizado un comunicado donde piden visibilizar este tipo de actos y abrir un debate donde predomine el respeto, el cari&ntilde;o y el amor, &iquest;est&aacute; de acuerdo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente de acuerdo, transmit&iacute; tambi&eacute;n el mismo mensaje. Hay que visibilizarlo y denunciarlo, no nos podemos quedar callados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una sociedad que por suerte ha ido avanzando, pero últimamente hay un claro retroceso. No se trata solo de la danza, los ataques homófobos están aumentando en todos los sectores de la sociedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hace unos meses, el bailaor </strong><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/cajon_flamenco/manuel-linan-premio-nacional-danza-mochilas-toxicas-han-servido-inspiracion-espectaculo_1_11470786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Manuel Li&ntilde;&aacute;n</strong></a><strong> (Premio Nacional de Danza) </strong><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/vicioso-enfermo-degenerado-ataque-homofobo-manuel-linan-bailar-bata-cola-manton_1_12257150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>sufri&oacute; una oleada de ataques hom&oacute;fobos</strong></a><strong> en las redes por presentar una pieza donde bailaba con falda. La danza es un arte que muchas veces es diana de la homofobia, &iquest;est&aacute; de acuerdo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aquello fue tremendo, intolerable. Estamos en una sociedad que por suerte ha ido avanzando, pero &uacute;ltimamente hay un claro retroceso. No se trata solo de la danza, los ataques hom&oacute;fobos est&aacute;n aumentando en todos los sectores de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Li&ntilde;&aacute;n contaba que empez&oacute; a bailar a los cinco a&ntilde;os y que de ni&ntilde;o, por miedo a que lo insultasen, se encerraba en su cuarto a bailar&hellip; Quiero decir, estos ataques no son algo nuevo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En absoluto, yo tambi&eacute;n sufr&iacute; acoso y <em>bullying </em>por ser diferente. Era una sociedad, la de los noventa, que simplemente no permit&iacute;a una realidad. Eras el maric&oacute;n de la clase. Sigo pregunt&aacute;ndome por qu&eacute;, c&oacute;mo a un ni&ntilde;o que est&aacute; creciendo, form&aacute;ndose, se le puede se&ntilde;alar de ese modo. Sigo sin entender por qu&eacute; hay que atacar a alguien por su condici&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha sacado alguna conclusi&oacute;n de todo lo que ha pasado&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que hay que defender lo que uno es y su trabajo, siempre. Esa es la conclusi&oacute;n. Y no estoy en contra de nadie, incluso podr&iacute;a llegar a manifestarme por lo que est&aacute; pasando en Ceuta, lo que no me voy a unir es a ese grupo de individuos que venden una manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica cuando no es as&iacute;. Su actitud es otra, son como unos gremlins a los que se les echa agua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bailarin-juan-berlanga-agresion-manifestantes-apoyo-ceuta-segui-bailando-no-iba-dejarles-salirse_1_13490869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 19:24:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/80eadbb7-f375-4a0d-805a-4d3ad0fe38b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x755y1157.jpg" length="805935" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/80eadbb7-f375-4a0d-805a-4d3ad0fe38b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x755y1157.jpg" type="image/jpeg" fileSize="805935" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El bailarín Juan Berlanga, tras la agresión por manifestantes en apoyo a Ceuta: “Seguí bailando, no iba a dejarles salirse con la suya”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80eadbb7-f375-4a0d-805a-4d3ad0fe38b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x755y1157.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Danza,Danza contemporánea,Ciudad Real,Agresiones,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Natalia Huarte: "A las actrices jóvenes se nos va a quitar el síndrome de impostoras ya"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/natalia-huarte-actrices-jovenes-quitar-sindrome-impostoras_1_13414066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0801b92-7b64-4442-96fb-e3c8fe280e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1499y364.jpg" width="1200" height="675" alt="Natalia Huarte: &quot;A las actrices jóvenes se nos va a quitar el síndrome de impostoras ya&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz navarra, que vive un momento de madurez conquistada, triunfa en el Festival de Olite con un monólogo de Alberto Conejero sobre Leonora Carrington</p><p class="subtitle">Muere el actor Manolo Solo a los 62 años, ganador del Goya por 'Tarde para la ira'
</p></div><p class="article-text">
        Natalia Huarte es de Pamplona. Se fue muy pronto a Madrid a estudiar teatro. De eso hace 16 a&ntilde;os. Ahora, con 36, est&aacute; en plenitud. Bajo las murallas del castillo de Olite (Navarra) demostr&oacute; el momento de libertad y sabidur&iacute;a esc&eacute;nica que ha conquistado. Lo hizo con su nueva obra, <em>Leonora</em>, un mon&oacute;logo escrito y dirigido por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Conejero</a> sobre la pintora inglesa Leonora Carrington. Una hora de despliegue actoral, de dominio esc&eacute;nico, de cuerpo y palabra que el p&uacute;blico del festival agradeci&oacute; a quien ya es su actriz preferida. 
    </p><p class="article-text">
        Huarte est&aacute; contenta, se le nota en los ojos, en la mirada. La actriz que lo hizo todo en teatro lleva dos a&ntilde;os m&aacute;s quieta, comenzando carrera en cine, afianzando su presencia en las series <em>(Legado, Innato, Querer)</em> y apostando por este proyecto que ha levantado junto a Conejero. La actriz joven que era todo talento y t&eacute;cnica, perfecta en el decir, recta en el estar, ha ido asalvaj&aacute;ndose, chupando de cada director y cada proyecto, dej&aacute;ndose, permiti&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Leonora Carrington fue una inglesa de buena familia, de padre autoritario, rebelde desde peque&ntilde;a, que conoci&oacute; la Francia intelectual de los a&ntilde;os treinta, que mantuvo un romance con Max Ernst, que huy&oacute; a Espa&ntilde;a y fue v&iacute;ctima de una violaci&oacute;n grupal por unos oficiales requet&eacute;s, que escap&oacute; de este pa&iacute;s y se afinc&oacute; en un M&eacute;xico fruct&iacute;fero donde su arte, alucinado, surreal y enigm&aacute;tico, floreci&oacute; como nunca. Esta obra sobre ella abrir&aacute; en septiembre la temporada de Teatro de la Abad&iacute;a de Madrid. Despu&eacute;s le seguir&aacute; una larga gira por Espa&ntilde;a. De aqu&iacute; a mayo del a&ntilde;o que viene ya tiene cerradas veinte plazas, Londres entre ellas. Antes, este mismo primero de agosto, la obra aterriza en Palma de Mallorca, con una versi&oacute;n <em>site-specific</em> para el museo Cran Prunera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo naci&oacute; </strong><em><strong>Leonora?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Alberto Conejero me llam&oacute; para una lectura dramatizada del texto. No nos conoc&iacute;amos, y en esos cuatro d&iacute;as de ensayo pas&oacute; algo, nos enamoramos un poco. Y luego, cuando Alberto decidi&oacute; dirigirlo, me llam&oacute;. Es un proyecto que ahora va muy bien, hay funciones, la gente la aprecia, pero al principio era todo un poco kamikaze. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ese flechazo con Conejero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son cosas que pasan en la vida, te encuentras con alguien en un determinado momento y conectas. Funcion&oacute; porque nos empezamos a re&iacute;r mucho. De Alberto ten&iacute;a una imagen de hombre serio que sabe mucho. Yo iba un poco cagada, pero ya el primer d&iacute;a vi que ten&iacute;a el mismo humor que yo. Nos pusimos a proponer, cada uno desde su bagaje. Lo que ha sido precioso es la mirada horizontal que ha tenido todo el rato como director. Hay un momento en tu vida que te apetece eso: encontrarte con alguien que va a sacar de ti muchas cosas, pero que te va a dejar hacer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7ea9dc66-7324-416c-9268-53963c9ab35a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Natalia Huarte durante la representación de &#039;Leonora&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Natalia Huarte durante la representación de &#039;Leonora&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Leonora Carrington es un personajazo con una fuerza sobrehumana, &iquest;c&oacute;mo ha sido la relaci&oacute;n con ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio del proyecto le pregunt&eacute; a Alberto si deb&iacute;a investigar sobre ella. Decidimos que no, incluso su libro <em>Memorias de abajo</em> lo he le&iacute;do a posteriori, un libro terrible, con mucho dolor. Sin embargo, yo me centr&eacute; en el texto de Alberto, que no est&aacute; tan ah&iacute;, que es m&aacute;s luminoso. Trabaj&eacute; lo que me pasaba a m&iacute; con el texto, m&aacute;s que con la figura de Leonora. Decid&iacute; llevar mi ropa en escena, Conejero decidi&oacute; quitar toda escenograf&iacute;a, no hacer proyecciones de sus cuadros. Las im&aacute;genes ya est&aacute;n en el texto. No quisimos imitarla o llevar su imagen a escena, sino, como dice el texto, pintar un lienzo cada noche con la palabra y el cuerpo. Esa idea, quiero creer, le gustar&iacute;a a Leonora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajé lo que me pasaba a mí con el texto, más que con la figura de Leonora Carrington. Decidí llevar mi ropa en escena. Conejero decidió quitar toda escenografía y no hacer proyecciones de sus cuadros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Han pasado muchas cosas desde que, reci&eacute;n salida de la escuela, ingres&oacute; en la compa&ntilde;&iacute;a joven de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico (CNTC) en 2013. Despu&eacute;s de una larga estancia en la compa&ntilde;&iacute;a, trabaj&oacute; con Alfredo Sanzol y, tras la pandemia, la locura. Directores muy diferentes no dejaron de llamarla. Le planteo un juego: hablemos de su evoluci&oacute;n a trav&eacute;s de los montajes que ha realizado. De la &eacute;poca en la CNTC, &iquest;con qu&eacute; obra, por las razones que sea, se queda? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con <em>El perro del hortelano</em> dirigido por Helena Pimenta, sin duda. Ah&iacute; not&eacute; que algo cambiaba en mi forma de hacer. Interpretaba a Marcela, un personaje m&aacute;s grande que adem&aacute;s hac&iacute;a con la compa&ntilde;&iacute;a principal de la CNTC, con un reparto de gente mayor que yo, con mucha m&aacute;s experiencia. Los protagonistas eran <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/marta-poveda-lluis-homar-deberia-dimitir-director-compania-nacional-teatro-clasico_1_11518017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Poveda</a> y Ra&uacute;l Castej&oacute;n. Me acuerdo que dije: &ldquo;Aqu&iacute; tienes que ser valiente o, si no, desapareces&rdquo;. Yo siempre hab&iacute;a sido muy obediente. Yo me atrev&iacute; y Pimenta me lo permiti&oacute;. Hab&iacute;a d&iacute;as que me dec&iacute;a &ldquo;&iquest;pero qu&eacute; haces?&rdquo;, y yo le respond&iacute;a, &ldquo;cosas&rdquo; [r&iacute;e]. Luego volv&iacute; a ser obediente, dio un paso para atr&aacute;s&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevaba muchos a&ntilde;os en la compa&ntilde;&iacute;a. Ten&iacute;a ganas de salir, de probar otras cosas, enfrentarme a llamar a puertas, a hacer pruebas, a crecer&hellip; Y justo en Olite me apunt&eacute; a un taller con Alfredo Sanzol y Andr&eacute;s Lima. Conoc&iacute; a Sanzol, trabaj&eacute; mucho las improvisaciones, habl&eacute; en escena incluso con acento navarro, fue superintenso. Y justo despu&eacute;s me llam&oacute; para montar <em>La valent&iacute;a.</em> Me cagu&eacute;, me asust&eacute;. Le dec&iacute;a a Sanzol que yo no pod&iacute;a, que no sab&iacute;a hacerlo. Ve&iacute;a el reparto con Natalia Huarte, con Inma Cuevas, con Francesco Carril&hellip; Y me volv&iacute; obediente de nuevo. Francesco me impon&iacute;a mucho, por ejemplo, me daba miedo tenerle al lado. No me cre&iacute;a capaz de ser graciosa. S&iacute;, me cagu&eacute;. Tengo que reconocerlo. Fue un montaje que sent&iacute; que me hac&iacute;a peque&ntilde;a. Pero Alfredo, que es maravilloso, me dec&iacute;a que no y luego me llam&oacute; para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-publico-milagros-sigue-adelante-gracias-funcionarios_1_8297538.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El bar que se trag&oacute; a todos los espa&ntilde;oles</em></a><em>.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7c7e352b-3756-4392-9ef4-55ac6d3c6780_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Natalia Huarte en el Festival de Teatro de Olite"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Natalia Huarte en el Festival de Teatro de Olite                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>&iquest;El bar que se trag&oacute; a todos los espa&ntilde;oles</strong></em><strong> es el montaje que destacar&iacute;a de su siguiente etapa, tras la CNTC y antes de la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda. Fue un montaje muy especial, la hac&iacute;amos todav&iacute;a con restricciones. No hab&iacute;a cervezas ni conversaciones con el p&uacute;blico. No sab&iacute;amos nada de lo que pasaba. &Iacute;bamos al teatro, la hac&iacute;amos y nos ten&iacute;amos que volver a casa corriendo. Fue m&aacute;s tarde que fuimos viendo lo que hab&iacute;a supuesto en el p&uacute;blico. La gente estaba con ganas de ir al teatro y la obra creo que daba ganas de vivir&hellip; Creo que le vino muy bien, parad&oacute;jicamente, ese comienzo de casa-funci&oacute;n-casa. Los actores hicimos un grupo muy fuerte, concentrado todo en el trabajo. Fue hermoso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras este montaje comienzan tres a&ntilde;os de frenes&iacute; absoluto, de un montaje tras otro con directores tan buenos como distintos: I&ntilde;aki Rekarte, Josep Mar&iacute;a Flotats, </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Marta Pazos</strong></a><strong>, </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lucia Carballal</strong></a><strong>, </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luisa-carnes-escritora-obrera-republicana-teatro-descubrio-tea-rooms-regresa-natacha_1_12060118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Laila Ripoll</strong></a><strong> y Luz Arcas con quien le dieron el Premio Max a la mejor interpretaci&oacute;n femenina por </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/insoportable-actualidad-sarah-kane-obra-psicosis-4-48_1_10281946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Psicosis 4:48</strong></em></a><em><strong>.</strong></em><strong> Me imagino que imposible elegir uno, pero &iquest;qu&eacute; momento personal elige?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que es dif&iacute;cil, fue una &eacute;poca que pude llevar a cabo porque estaba muy centrada, era un montaje tras otro, me llamaban y me quer&iacute;an, no sab&iacute;a bien por qu&eacute;, no s&eacute; qu&eacute; ve&iacute;an, pero me mont&eacute; en la ola. Tengo una conversaci&oacute;n muy guardada con Luc&iacute;a Carballal en la segunda semana de ensayos de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-desvela-esconden-showrunners-series-television_129_9956162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los p&aacute;lidos</em></a>. Luc&iacute;a me sent&oacute; en una cafeter&iacute;a y me dijo: &ldquo;Me encanta todo. Te he llamado porque quiero trabajar contigo, pero s&eacute; que hay un lugar m&aacute;s, hay algo m&aacute;s&rdquo;. No fue muy espec&iacute;fica, pero a la vez s&iacute;. Ella sab&iacute;a que la iba a entender y se atrevi&oacute;, porque podr&iacute;a no haber tenido esa conversaci&oacute;n conmigo. Y me dijo: &ldquo;Atr&eacute;vete a ese sitio. Vamos a hacerlo juntas. No se trata del resultado, no s&eacute; a d&oacute;nde va y no empieza hoy ni acaba ma&ntilde;ana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es ese lugar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un lugar donde sabes menos, m&aacute;s inc&oacute;modo de habitar. Y dije, &ldquo;qu&eacute; cabrona, ese viaje lo voy a hacer contigo&rdquo;. Luc&iacute;a abri&oacute; una puerta muy importante para m&iacute;, no siempre lo hago, a veces vuelvo a lo que ya s&eacute;, a sitios m&aacute;s conocidos, pero cuando me atrevo a recordar aquella conversaci&oacute;n me aventuro a ir a ese sitio donde s&eacute; que se me puede ir la funci&oacute;n a la mierda o puede brillar. Y a veces se va un poco a la mierda y otras veces brilla. Pero Luc&iacute;a fue la que me llev&oacute; ah&iacute;. Y para m&iacute; ese momento es vital, cambi&oacute; mucho mi forma de trabajar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4732538-0c4f-44d6-9126-0133e6949dc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Natalia Huarte durante el monólogo &#039;Leonora&#039; de Alberto Conejero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Natalia Huarte durante el monólogo &#039;Leonora&#039; de Alberto Conejero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Esa lucha entre la obediencia y el rebelarse, entre el control y el dejarse ir est&aacute; muy presente en su evoluci&oacute;n, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay gente que empieza desde un sitio m&aacute;s ca&oacute;tico e intuitivo, y luego con los a&ntilde;os va apareciendo la parte m&aacute;s t&eacute;cnica y eso ayuda a ordenar. Mi camino creo que es justo lo contrario: sentir que tengo que llegar a la perfecci&oacute;n, que tengo que hacerlo bien. Desde peque&ntilde;a, con mi uniforme en el colegio de monjas de Pamplona, con mi pelito y buenas notas. El asunto es que no s&eacute; para qui&eacute;n ten&iacute;a que hacerlo todo bien, qui&eacute;n me estaba mirando todo el rato juzg&aacute;ndome. Esa es la pregunta que tengo ahora, pero &ldquo;&iquest;para qui&eacute;n quer&iacute;as hacerlo bien?&rdquo;. Ahora estoy en un momento de mandarlo a tomar por culo y poder equivocarse, de no tener palabras para todo, de perderse. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras esos tres a&ntilde;os de frenes&iacute; par&oacute; un poco, &iquest;fue voluntario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo fue. La acumulaci&oacute;n produce cansancio, no pod&iacute;a seguir con ese ritmo. Habl&eacute; con mi manager y decidimos parar. Tambi&eacute;n me apetec&iacute;a hacer m&aacute;s audiovisual, ya hac&iacute;a series (<em>Amar es para siempre</em>, <em>Innato</em> o <em>Por cien millones</em>), pero quer&iacute;a hacer m&aacute;s cine. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé para quién tenía que hacerlo todo bien, quién me estaba mirando todo el rato juzgándome. Ahora estoy en un momento de mandarlo a tomar por culo y poder equivocarse, de no tener palabras para todo, de perderse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ahora va a estrenar </strong><em><strong>P&aacute;jaro que agoniza</strong></em><strong> de Diego Llorente e inicia el rodaje de </strong><em><strong>Perseidas </strong></em><strong>con Ignacio Lasierra. En teatro, de repente, o poco a poco, se fue revelando la gran luz y fuerza, la mezcla de t&eacute;cnica y fragilidad, que tiene como actriz. &iquest;Est&aacute; por llegar que eso pase en el celuloide?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute;. Pero estoy comenzando, aprendiendo lo que es un rodaje. En el cine no tienes el mismo control de lo que haces que en teatro. En cine haces una escena que no sabes c&oacute;mo se registra, con qu&eacute; plano, c&oacute;mo se montar&aacute; luego. Haces una escena y te olvidas, nunca m&aacute;s la volver&aacute;s a hacer. Y al d&iacute;a siguiente llega otra. Es muy distinto. Estoy aprendiendo. Ahora me apetece comenzar a desobedecer frente a la c&aacute;mara, atreverme a aparecer&hellip; Pero para eso hay que trabajar y aprender. Cuando veo a Vicky Luengo o a Susana Abaitua, flipo con c&oacute;mo se atreven, aprendo mucho. Tengo referentes de mi generaci&oacute;n y eso es muy grande. Creo que estamos ante un gran momento de actrices. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tema de la obediencia que comenta, &iquest;tiene que ver un poco con el s&iacute;ndrome del impostor? &iquest;Cree que es algo m&aacute;s habitual para las mujeres que para los hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que nos ha ocurrido m&aacute;s. Pero ego&iacute;stamente no me lo quiero contar as&iacute;. Yo soy una persona que a veces me hablo mal. Y no quiero hacerlo m&aacute;s. Si los hombres llevan a&ntilde;os sin ning&uacute;n problema yo tambi&eacute;n lo voy a aprender y no estar siempre afirmando que no soy impostora, que no le estoy quitando un lugar a nadie. Esa sensaci&oacute;n de ser obediente porque alguien me va a decir que lo hago mal, que no vales, es una mirada dura y bastante masculina. Estamos en un momento, y por eso hablo de referentes de mi generaci&oacute;n, donde s&iacute; podemos conquistar el espacio que nos toca. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; se refiere?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya no solo hablo de los trabajos de Luengo, Abaitua, St&eacute;phanie Magnin o Loreto Maule&oacute;n, que me encantan, sino del paso que han dado al frente. Me encanta verlas en entrevistas, me flipa c&oacute;mo van a los sitios, desde d&oacute;nde hablan, desde d&oacute;nde reflexionan sobre la amistad entre nosotras, de d&oacute;nde nos colocamos cada vez que vemos a una colega subir un escal&oacute;n m&aacute;s que t&uacute;. Nos estamos atreviendo a hablar desde nuestro propio lenguaje y eso es honesto y valiente. Para m&iacute;, ese lenguaje es nuevo y lo estamos haciendo entre todas. Creo que se nos va a quitar el s&iacute;ndrome de impostoras ya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ahora, despu&eacute;s de </strong><em><strong>Leonora</strong></em><strong>, &iquest;tiene ya un nuevo proyecto en teatro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta el verano que viene estar&eacute; centrada en esta obra y entre medias har&eacute; los rodajes. Quer&iacute;a comprometerme con este proyecto independiente, hacer posible que tenga gira y no dejarme llevar por este tiempo de tanta incertidumbre, tanta prisa y tanto miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/natalia-huarte-actrices-jovenes-quitar-sindrome-impostoras_1_13414066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 20:27:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b0801b92-7b64-4442-96fb-e3c8fe280e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1499y364.jpg" length="13309620" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b0801b92-7b64-4442-96fb-e3c8fe280e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1499y364.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13309620" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Natalia Huarte: "A las actrices jóvenes se nos va a quitar el síndrome de impostoras ya"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b0801b92-7b64-4442-96fb-e3c8fe280e6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1499y364.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Cine,Actores,Actrices,Entrevistas,Navarra,Pamplona,Festivales de teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rakel Camacho dirige una revisión de Cervantes del Juan Mayorga más político en ‘Palabra de perro’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rakel-camacho-dirige-revision-cervantes-juan-mayorga-politico-palabra-perro_129_13394015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/571c4765-0e6f-4bf4-9f93-445ac721414f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y315.jpg" width="1200" height="675" alt="Rakel Camacho dirige una revisión de Cervantes del Juan Mayorga más político en ‘Palabra de perro’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra, una versión teatral libre de la novela ejemplar de Cervantes 'El coloquio de los perros', se estrenó en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro
</p><p class="subtitle">Pepe Viyuela encarna a un furibundo, anticapitalista y estupendo Timón de Shakespeare
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-mayorga-reaviva-cenizas-memoria-historica-jardin-quemado_129_13271377.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Mayorga</a> se ha dejado meter mano a fondo. A la directora <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fuenteovejuna-brutal-grita-voz-feminista-guerras-violencia_129_12439803.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rakel Camacho</a> le interes&oacute; la versi&oacute;n teatral que Mayorga realiz&oacute; hace a&ntilde;os de la novela de Cervantes. Se lo propuso, Mayorga acept&oacute; y se puso a reescribirla. Una reescritura profunda y siempre a favor del universo de la directora. El resultado es una obra mucho m&aacute;s pol&iacute;tica. <em>Palabra de perro</em> es una revisitaci&oacute;n de Cervantes, de la novela picaresca, pero ante todo es un alegato pol&iacute;tico contra la inmoralidad de esta sociedad que veja al inmigrante hasta deshumanizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es m&aacute;s conocida la mala leche de Quevedo o G&oacute;ngora, Cervantes tambi&eacute;n la ten&iacute;a. Un claro ejemplo es <em>El coloquio de los perros</em>,<em> </em>donde el autor no deja t&iacute;tere con cabeza. Cervantes nos presenta la novela como el fruto de la alucinaci&oacute;n del soldado Campuzano, un sifil&iacute;tico que cree o&iacute;r a dos perros conversar por la noche en el Hospital de la Resurrecci&oacute;n de Valladolid. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no se enga&ntilde;en, aquello no era como el Hospital 12 de Octubre, sino un antiguo prost&iacute;bulo reconvertido en almacenamiento y contenci&oacute;n de pobres de la ciudad. Ese es el emplazamiento elegido por Cervantes para llevar a cabo una afilada cr&iacute;tica a la sociedad del siglo XVI. Con estructura de novela picaresca, el perro Berganza relata su vida a su compa&ntilde;ero Cipi&oacute;n para intentar entender c&oacute;mo y cu&aacute;ndo adquirieron la facultad del habla. Cervantes utiliza este ardid narrativo para reflejar la bajeza moral de una sociedad hip&oacute;crita y corrupta. Pero los perros al final del d&iacute;a vuelven a ser guardianes del hospital en silencio. En la versi&oacute;n de Mayorga el asunto cambia, y mucho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2406c69-b6a7-4293-9e41-1a3fc57b9d15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un momento de la adaptación de Cervantes escrita por Juan Mayorga"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un momento de la adaptación de Cervantes escrita por Juan Mayorga                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mayorga escribi&oacute; este texto hace ya m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Se llev&oacute; incluso a escena en el 2010 en un peque&ntilde;o montaje dirigido por Sonia Sebasti&aacute;n. Ahora, la obra ha renacido en el Festival Internacional de Almagro. La directora ha llamado a dos muy buenos actores para interpretar a los perros, a Jimmy Castro y Cecilia Solaguren. Y a su actor m&aacute;s cercano, Jorge Kent, que interpreta a los diferentes amos que va teniendo Berganza: un qu&iacute;mico que experimenta con &eacute;l, un granjero, un potentado empresario con casa en Madrid, un maestro, un polic&iacute;a torrentiano, una poeta teatrera y hasta una bruja. 
    </p><p class="article-text">
        Mayorga, en esta nueva versi&oacute;n, ha dado mayor entidad a todos esos personajes. En la anterior versi&oacute;n, gran parte de lo que dec&iacute;an los personajes era dicho por el propio perro. Aqu&iacute;, pensando en el montaje y el potencial de Jorge Kent, el autor los dota de palabra y entidad. Y la obra, que parece que est&aacute; pensada para tener a dos perros en escena que dialogan, vira por completo. 
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica camp-ca&ntilde;&iacute;</h2><p class="article-text">
        Las aventuras de Berganza est&aacute;n narradas hacia atr&aacute;s, &ldquo;de la Z a la A&rdquo;, se dice en el texto. Y Camacho convierte ese periplo invertido de este Lazarillo del siglo XXI en una pesadilla cutre, en una s&aacute;tira que llega a la s&iacute;ntesis a trav&eacute;s de la deformaci&oacute;n grotesca. Kent la acompa&ntilde;a en ese viaje dibujando cada personaje con escalpelo despiadado. 
    </p><p class="article-text">
        La mezcla entre el di&aacute;logo de otro tiempo de Berganza y Cipi&oacute;n con esa Espa&ntilde;a tan alucinada como real y desagradable es uno de los atractivos de esta propuesta. Adem&aacute;s, Camacho no perder&aacute; una posibilidad de bajar a tierra lo dicho en romance por Mayorga. Los polic&iacute;as llevar&aacute;n uniformes del ICE, la polic&iacute;a nazi de Donald Trump. La escenograf&iacute;a ser&aacute; un centro de detenci&oacute;n destartalado, no deja que el espectador se vaya a la belleza de la palabra dicha por los canes. A cada momento lo coge del cuello para que mire y se vea en ese espejo donde se refleja la podredumbre de esta sociedad democr&aacute;tica que trata a algunos de sus iguales peor que a perros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46c46565-3e81-466b-b5dc-70224d24e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un momento de la adaptación de Cervantes dirigida por Rakel Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un momento de la adaptación de Cervantes dirigida por Rakel Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mayorga atiza siguiendo la estela de la picaresca a todos los estamentos de la sociedad espa&ntilde;ola. Alguno de ellos, de manera curiosa. Su parlamento sobre la vanguardia teatral es cuando menos &ldquo;picante&rdquo;. Algunos asistentes quisieron ver referencias en esas pullas al trabajo de  Ang&eacute;lica Liddell. No lo creo, pero tampoco anda lejos y tampoco pasar&iacute;a nada. Es ring dial&eacute;ctico. La Liddell en algunas de esas performances vanguardista bien que se despach&oacute; con el propio Mayorga. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n contiene la obra su parte de misterio. El pasaje con la bruja sat&aacute;nica es uno de ellos. Camacho lo lleva hasta el paroxismo con un Kent encendido en ubres y latigazos. Acaba el periplo hispano otra vez en aquelarre. En qu&eacute;, si no, puede acabar esa Espa&ntilde;a animal, parece preguntarse la obra. En Cervantes, el pasaje de la bruja era tambi&eacute;n una cr&iacute;tica a la ignorancia que cree en sortilegios antes que en la raz&oacute;n, una cr&iacute;tica incluso a la Inquisici&oacute;n y su delirante dogma. Aqu&iacute; es conclusi&oacute;n, decantaci&oacute;n de una Espa&ntilde;a brutal y cada vez m&aacute;s desacomplejada a la que Camacho viste con traje camp y alma ca&ntilde;&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Palabra de perro</em> es uno de los textos pol&iacute;ticamente m&aacute;s expl&iacute;citos de este autor. Su final, en que una &ldquo;patrulla ciudadana&rdquo; acaba humillando y silenciando a Berganza por negro e ilegal, no tiene doblez ni segundos sentidos: es una acusaci&oacute;n directa a esta sociedad. Y las &uacute;ltimas palabras, en las que se aboga directamente por la lucha, aunque sea a dentelladas, sorprenden.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/48710803-2a90-4348-8aa3-570c00e28bce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un momento de la adaptación de Cervantes, &#039;Palabra de perros&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un momento de la adaptación de Cervantes, &#039;Palabra de perros&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La obra (despu&eacute;s de su estreno absoluto en el Festival de teatro cl&aacute;sico de Pe&ntilde;iscola) se estren&oacute; en la Casa Palacio de los Villarreal, al aire libre. Dif&iacute;cil plaza. El 28 de octubre llega al Teatre Romea de Barcelona. Ah&iacute; llegar&aacute;, seguro, m&aacute;s erguida y consistente. Algunas escenas todav&iacute;a no han cogido su sitio y las idas y venidas de Jorge Kent por detr&aacute;s del escenario han de ir asent&aacute;ndose. Del estreno, constatar el vuelo que cogen las palabras de Mayorga en manos de Rakel Camacho. Su universo y su mano firme en la direcci&oacute;n le dan una fuerza nueva, furiosa, al teatro de este dramaturgo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que resaltar el buen momento que vive el Festival de Almagro. En esta tercera semana se vieron las calles y la plaza llenas, a rebosar. Al igual que los teatros. Adem&aacute;s, se pudo ver un hermoso <em>El avaro de Moli&egrave;re</em> de la compa&ntilde;&iacute;a parisina Th&eacute;&acirc;tre de la Temp&ecirc;te. Un trabajo grupal, comunal y lleno de vida de esta ya legendaria compa&ntilde;&iacute;a que el p&uacute;blico disfrut&oacute; a rabiar. Uno de los mejores Moli&egrave;re que el que escribe haya visto. 
    </p><p class="article-text">
        Y otra vez en las ma&ntilde;anas hubo premio. Si el a&ntilde;o pasado fue Sc&aacute;ndere con <em>Errantes</em>, este a&ntilde;o fue<em> De ida y vuelta.</em> Obra producida por el festival y su programa Plataforma Corral que contaba con los mismos autores, Laura Garmo y Nacho Le&oacute;n, pero nueva directora: Cristina Mart&iacute;n-Miro. Directora y actriz que el a&ntilde;o pasado impresion&oacute; con una estupenda Laurencia en<em> Fuenteovejuna. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>De ida y vuelta</em> es una maravilla que viaja al M&eacute;xico del XVII y celebra la diversidad y el hermanamiento a trav&eacute;s de la palabra y el juego esc&eacute;nico. Todav&iacute;a quedan dos funciones, el 25 y el 26 de julio. Por la respuesta del p&uacute;blico, es de esperar que haya tortas para entrar. Y atenci&oacute;n a Cristina Mart&iacute;n-Mir&oacute;, actriz que surge de la pen&uacute;ltima compa&ntilde;&iacute;a joven de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico, pero que comienza a volar por cielos m&aacute;s amplios y se dibuja ya como una de las figuras m&aacute;s prominentes del teatro de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rakel-camacho-dirige-revision-cervantes-juan-mayorga-politico-palabra-perro_129_13394015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/571c4765-0e6f-4bf4-9f93-445ac721414f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y315.jpg" length="2647684" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/571c4765-0e6f-4bf4-9f93-445ac721414f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y315.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2647684" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rakel Camacho dirige una revisión de Cervantes del Juan Mayorga más político en ‘Palabra de perro’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/571c4765-0e6f-4bf4-9f93-445ac721414f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x638y315.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Almagro,Teatro,Teatro Clásico,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pepe Viyuela encarna a un furibundo, anticapitalista y estupendo Timón de Shakespeare]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pepe-viyuela-encarna-furibundo-anticapitalista-estupendo-timon-shakespeare_129_13388431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c77d76b-a518-4573-a8c7-ef0d60497f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1167y389.jpg" width="1200" height="675" alt="Pepe Viyuela encarna a un furibundo, anticapitalista y estupendo Timón de Shakespeare"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra, estrenada en el Festival Internacional de teatro clásico de Merida, cuenta con una acertada dirección de Hernán Gené
</p><p class="subtitle">Ana Zamora consigue levantar un Valle-Inclán histórico y nunca visto
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pepe-viyuela-redes-sociales-ahora-son-tabernas-infames-minimo-encuentras-navajazo_1_13347753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuerza actoral de Pepe Viyuela</a> pudo de nuevo con el <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/fernando-tejero-lidia-bosch-miguel-angel-munoz-debutaran-festival-merida-150-funciones_1_13079153.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro Romano de M&eacute;rida.</a> Pero en esta ocasi&oacute;n no fue gracias a un papel c&oacute;mico, sino galopando a lomos de un personaje amargo, bien negro y resentido. Viyuela es Tim&oacute;n de Atenas, un noble de una generosidad desmedida que cuando se arruine y nadie lo ayude se transformar&aacute; en un anacoreta lleno de odio hacia sus cong&eacute;neres. En un protoanarquista cabreado. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tim&oacute;n de Atenas</em> es una de las obras &ldquo;raras&rdquo; de Shakespeare. Nunca la estren&oacute; en vida. Los te&oacute;ricos creen que est&aacute; en cierto modo inacabada, que el ingl&eacute;s la abandon&oacute; cuando se le cruz&oacute; otro proyecto, nada menos que <em>Coriolano</em>. <em>Tim&oacute;n</em> es una de sus obras menos representadas. En Espa&ntilde;a, la llev&oacute; a escena Ariel Garc&iacute;a Vald&eacute;s con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/polemicos-contratos-propiedad-intelectual-han-provocado-caida-lluis-homar_1_11579003.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Homar</a> en los noventa. Francisco Su&aacute;rez la dirigi&oacute; en este mismo festival en 2008 y el &uacute;ltimo montaje, de la compa&ntilde;&iacute;a La Brutal con Julio Manrique a la cabeza, fue hace doce a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora le ha llegado el turno al argentino Hern&aacute;n Gen&eacute;, director ya senior que adem&aacute;s es teatrero de raza. Hern&aacute;n es hijo del gran Juan Carlos Gen&eacute;, uno de los hombres de teatro m&aacute;s relevantes del siglo XX latinoamericano. Desde que este director se qued&oacute; a vivir a principios del siglo XXI en nuestro pa&iacute;s ha dado buena cuenta en numerosos montajes de su saber y buen hacer. En esta ocasi&oacute;n tampoco ha decepcionado. Es un director con olfato y aunque es un especialista en el clown y el teatro f&iacute;sico, Gen&eacute; no se ha perdido en vericuetos c&oacute;micos y ha sabido centrarse en la naturaleza negra de la obra, que es donde reside su verdadera fuerza. 
    </p><p class="article-text">
        La escenograf&iacute;a, que firma M&oacute;nica Florensa, da ya muchas pistas de la orientaci&oacute;n que este director ha querido dar al montaje. Una escenograf&iacute;a simple, m&iacute;nima, que aparece cubierta por una tela negra al comienzo de la pieza. Gen&eacute;, en ese ambiente funesto, incluso g&oacute;tico, se atreve a comenzar por el final de la obra, con Tim&oacute;n ya muerto. Una declaraci&oacute;n de intenciones donde el director deja bien claro que no es la trama lo importante. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b86dcba-fa48-452a-9559-2cb07e536151_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pepe Viyuela en un momento de su actuación como Timón"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pepe Viyuela en un momento de su actuación como Timón                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La trama de la obra, por otro lado, es bien simple. Tim&oacute;n, noble y rico ateniense, vive rodeado de los que cree son sus amigos. Con ellos es de una generosidad tan grande como inconsciente. Todos se aprovechan. Al final, de tanto dar se ver&aacute; en la ruina. Pedir&aacute; ayuda a sus amigos, nadie se la dar&aacute;. Desilusionado del mundo se ir&aacute; a vivir a las afueras de la ciudad, donde comer&aacute; ra&iacute;ces y dormir&aacute; a la intemperie. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Shakespeare &ldquo;anticapi&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Es ah&iacute;, ya en el tercer acto, cuando Tim&oacute;n sufre una metamorfosis. Un cambio total de personalidad. El resultado es un ser desenga&ntilde;ado que luchar&aacute; con todas sus fuerzas contra la sociedad, el ser humano e incluso la vida misma. Por su boca saldr&aacute;n, quiz&aacute;s, las palabras m&aacute;s duras que escribi&oacute; Shakespeare contra el g&eacute;nero humano. Tim&oacute;n se convierte en un eremita descre&iacute;do y 'anarca' que despotrica contra todo: la amistad, el amor, la justicia y, especialmente, contra el dinero, en el que ve el elemento corruptor por excelencia. Pero no es el enfado lo que motivan esas palabras, sino la profunda convicci&oacute;n de que ha descubierto el verdadero rostro de la vida.  No se bajar&aacute; nunca de la burra y llevar&aacute; sus ideas hasta las &uacute;ltimas consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble c&oacute;mo acoge ese cambio Viyuela, que se transforma en un verdadero Mr. Snoid, ese personaje de c&oacute;mic que cre&oacute; Robert Crumb al que Kortatu dedic&oacute; una canci&oacute;n, aquella que dec&iacute;a: &ldquo;Odio a todo el mundo / estoy lleno de mezquindad / y rezo para que llegue / una guerra nuclear&rdquo;. Viyuela, de igual modo, se convierte en un ser furibundo. Un anticapitalista de tomo y lomo que incluso cuando encuentra oro buscando ra&iacute;ces para comer lo utiliza para destruir Atenas. Dinero con el que financiar&aacute; a las prostitutas, a los ladrones y al militar golpista Alcibiades (Miguel Uribe) para que as&iacute; reine la confusi&oacute;n que acabe con todo. 
    </p><p class="article-text">
        La totalidad del elenco juega a favor de la propuesta. La obra inicialmente est&aacute; pensada para 40 personajes. Aqu&iacute; no son tantos, pero hay unos cuantos y los actores tienen que ir desdobl&aacute;ndose con agilidad y juego. Aparte de su fiel sirviente Flavio (Esther Acevedo) y del fil&oacute;sofo c&iacute;nico Apemanto (Tom&aacute;s Pozzi) los dem&aacute;s personajes son m&aacute;s secundarios. Un aparte merece Pozzi, actor que da vida a ese fil&oacute;sofo que sirve a Shakespeare para dar r&eacute;plica argumental al protagonista. La batalla dial&eacute;ctica entre Pozzi y Viyuela es canela fina. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/759a5e74-b90e-42a6-805a-163b5fe3bc5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Otro momento de la representación de &#039;Timón&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otro momento de la representación de &#039;Timón&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero lo dicho, todos est&aacute;n muy bien. Es un gusto volver a ver a Pepa Zaragoza con esa fuerza o al hijo del propio Viyuela, Samuel, que dibuja con tino el personaje del poeta. Completa el elenco una Beatriz Melgares llena de br&iacute;o, actriz que hace dos a&ntilde;os estuvo en este mismo teatro justamente con <em>Coriolano</em>.
    </p><p class="article-text">
        Gen&eacute; ha utilizado la versi&oacute;n que del texto hiciera Joaqu&iacute;n Hinojosa, versi&oacute;n que tambi&eacute;n ha podado con inteligencia para que el montaje no sobrepase las dos horas. En la primera parte de la obra, cuando la vida todav&iacute;a es una fiesta, Gen&eacute; dinamiza ciertas escenas con m&uacute;sica de los Beatles o Madonna. Este recurso, de amenizar a los cl&aacute;sicos con m&uacute;sica contempor&aacute;nea para mover la escena y mantener entretenido al p&uacute;blico, se ha convertido hoy en lugar demasiado com&uacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se permite Gen&eacute; la licencia de meter un periodista que nos narra la muerte de Tim&oacute;n como en un reportaje televisivo. No le hacen bien a la obra este tipo de recursos tan manoseados, alejan m&aacute;s que suman. El montaje, que est&aacute; lleno de buenas soluciones teatrales, se sostiene por s&iacute; solo. Los diferentes registros que se utilizan, cercanos al <em>clown </em>y la Comedia del Arte, como esos senadores tan risibles como melifluos, son estupendos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay que enga&ntilde;arse, la obra es de Pepe Viyuela. En los dos &uacute;ltimos actos, se come la obra construyendo un Tim&oacute;n que m&aacute;s que tr&aacute;gico es terrorista. Tim&oacute;n es uno de los personajes m&aacute;s desconocidos de Shakespeare y merece mucho la pena. El ingl&eacute;s lo har&aacute; morir fuera de escena, no sabemos si se suicida o c&oacute;mo acaba sus d&iacute;as, tan solo lo vemos hacer mutis por el fondo deseando la peste y el contagio a sus cong&eacute;neres. Tim&oacute;n es de una modernidad aberrante, es el comienzo de la desobediencia civil, es un &ldquo;anticapi&rdquo; del siglo XVII en esa Inglaterra que comenzaba a &ldquo;florecer&rdquo; al capital. La obra, que estar&aacute; hasta este domingo en el Festival de M&eacute;rida, llegar&aacute; el 23 de julio al Festival Olmedo Cl&aacute;sico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pepe-viyuela-encarna-furibundo-anticapitalista-estupendo-timon-shakespeare_129_13388431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c77d76b-a518-4573-a8c7-ef0d60497f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1167y389.jpg" length="457857" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c77d76b-a518-4573-a8c7-ef0d60497f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1167y389.jpg" type="image/jpeg" fileSize="457857" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pepe Viyuela encarna a un furibundo, anticapitalista y estupendo Timón de Shakespeare]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c77d76b-a518-4573-a8c7-ef0d60497f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1167y389.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Mérida,Teatro Clásico,William Shakespeare,Pepe Viyuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Zamora consigue levantar un Valle-Inclán histórico y nunca visto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ana-zamora-levantar-valle-inclan-historico-visto_129_13368429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a3887d4-e8eb-4e24-a4b4-78c191f371ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147055.jpg" width="3000" height="1688" alt="Ana Zamora consigue levantar un Valle-Inclán histórico y nunca visto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estreno de 'Farsa y licencia de la Reina Castiza' se revela como uno de los estrenos más importantes de la temporada</p><p class="subtitle">Laila Ripoll inaugura Almagro con un gótico Caballero de Olmedo que no termina de brillar</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/realidad-grotesca-describio-valle-inclan-explica-convirtio-espana-siglo-xx_1_11716483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle-Incl&aacute;n</a> ha renacido en escena con el estreno de <em>Farsa y licencia de la Reina Castiza</em>. Un Valle m&aacute;s Valle que nunca y nuevo a la vez. La culpable es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ana-zamora-estrena-monasterio-derruido-obra-teatro-fervientemente-creyente_129_12458228.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Zamora</a> y su compa&ntilde;&iacute;a Nao d&rsquo;amores. El texto, nada menos que una de las obras donde el teatro del gallego comienza a mutar hacia el esperpento. Una &eacute;poca de su teatro oscura, por poco y mal representada, que Zamora consigue iluminar. 
    </p><p class="article-text">
        La obra transcurre a lo largo de un d&iacute;a en que la Isabelona, como buena borbona, sale de juerga a un baile de candil, que era c&oacute;mo los j&oacute;venes de la &eacute;poca se divert&iacute;an por la noche. Ser&iacute;a, salvando las distancias, como hoy <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/si-confinamiento-pandemia-pilla-rave-maria-velasco-propone-musica-desobediencia_129_13214202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">irse de rave</a>. Era la manera que ten&iacute;a la reina de poder pescar amantes tersos y de buen ver. La correr&iacute;as de Isabel II fueron bien conocidas en esta reina que se mov&iacute;a entre el desenfreno y su confesor, el Padre Claret y Sor Patrocinio, aquella monja de las llagas que tan bien inmortaliz&oacute; Valle.
    </p><p class="article-text">
        Valle utiliza esta velada para mostrar la decadencia moral y pol&iacute;tica de la corte en todos sus estamentos. Convierte la corte en un gran gui&ntilde;ol, tan vivo como abyecto. Cada personaje, desde los criados hasta el rey consorte, est&aacute; retratado en mueca, son fantoches con alma de t&iacute;tere. Esa visi&oacute;n sat&iacute;rica permite al autor el retrato de una &eacute;poca sin concesiones, un retrato lleno de libertad cr&iacute;tica donde no queda t&iacute;tere con cabeza. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_50p_1147060.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_50p_1147060.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_75p_1147060.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_75p_1147060.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_default_1147060.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_default_1147060.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcaa452f-ee59-43eb-b1e8-455a8995e3ce_16-9-aspect-ratio_default_1147060.jpg"
                    alt="La obra &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo eso recoge Zamora. El teatro nuevo de Valle que todav&iacute;a tiene retazos modernistas en el l&eacute;xico y m&eacute;trica, pero que ya mira desde otro lado y est&aacute; dos pasos del esperpento. El juego teatral que recoge la tradici&oacute;n del sainete y Valle transforma en otra cosa. La vena popular llena de vida que Zamora sabe recoger en tonadillas de la &eacute;poca como el Tripili, en coplillas de tradici&oacute;n oral castellana o en ese &ldquo;tr&aacute;gala perro, t&uacute; que no quieres la constituci&oacute;n&rdquo; que los espa&ntilde;oles cantaron desde Fernando VII hasta la Guerra Civil. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; importante es la m&uacute;sica en esta compa&ntilde;&iacute;a. Y en esta ocasi&oacute;n, con Isabel Zamora al piano, la m&uacute;sica vuelve a relanzar el montaje, a elevarlo al conseguir iluminar los hilos que unen la prosa de Valle con el arte popular. Y es que Zamora sabe fusionar como nadie la investigaci&oacute;n y la creaci&oacute;n. La combinaci&oacute;n del rigor con una clara apuesta por la creaci&oacute;n (tanto a nivel actoral, de vestuario, de concepci&oacute;n espacial y de dramaturgia) consiguen que la directora alcance hallazgos memorables. 
    </p><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o ejemplo: al comenzar la obra, la Isabelona (Paula Iwasaki) reina vertical en el espacio. Y en sus faldas enormes, que se despliegan por todo el escenario, descansa el pueblo, una sarta de mu&ntilde;ecos dormidos en su regazo. La falda construye un ruedo emulando as&iacute; la serie literaria que Valle comenz&oacute; a escribir y no pudo acabar, <em>El ruedo ib&eacute;rico</em>. Sint&eacute;tico comienzo, tan metaf&oacute;rico como pertinente, ah&iacute; est&aacute; toda Espa&ntilde;a habitada con sus seres de cachiporra en vertical injusticia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_50p_1147061.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_50p_1147061.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_75p_1147061.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_75p_1147061.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_default_1147061.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_default_1147061.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8ee9090-859d-46b6-a031-39e000489a26_16-9-aspect-ratio_default_1147061.jpg"
                    alt="El espectáculo de &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El espectáculo de &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El proyecto del ruedo ib&eacute;rico comenz&oacute; precisamente con uno de los libros m&aacute;s impresionantes de este autor, <em>La Corte de los milagros</em>, ejemplar donde el autor acomete la autopsia m&aacute;s despiadada sobre, precisamente, el reinado de Isabel II. Esa ligaz&oacute;n que hace Zamora entre la obra narrativa y el teatro de Valle es inspiradora. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que recalcar que el teatro de Valle no solo no se estrenaba por su dificultad, sino tambi&eacute;n por razones pol&iacute;ticas. <em>Farsa y licencia</em> se public&oacute; por partes en la revista <em>La Pluma</em> en 1920, pero tardar&iacute;a once a&ntilde;os en estrenarse. Tuvo que llegar la II Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola para que la compa&ntilde;&iacute;a de Irene L&oacute;pez Heredia y Mariano Asquerino la estrenasen en el Teatro Mu&ntilde;oz Seca. 
    </p><p class="article-text">
        La obra recoge una &eacute;poca que dista 60 a&ntilde;os del momento en que Valle lo escribi&oacute;. Pero la intenci&oacute;n es clara: hablar del pasado reciente y afrontarlo con furibunda mirada de presente. Valga una an&eacute;cdota que ilustra esta voluntad. El historiador Melchor Fern&aacute;ndez Almagro cont&oacute; que Valle Incl&aacute;n hizo llegar a Alfonso XIII la primera copia de la obra con este dedicado: &ldquo;A S. M. el Rey D. Alfonso XIII. Se&ntilde;or: Tengo el honor de enviaros este libro, estilizaci&oacute;n del reinado de vuestra abuela Do&ntilde;a Isabel II, y hago votos porque el vuestro no sugiera la misma estilizaci&oacute;n a los poetas del porvenir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_50p_1147062.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_50p_1147062.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_75p_1147062.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_75p_1147062.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_default_1147062.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_default_1147062.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/364da0e6-fd68-4f95-8e2a-d19baee39584_16-9-aspect-ratio_default_1147062.jpg"
                    alt="Una escena de &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una escena de &#039;Farsa y licencia de la Reina Castiza&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Durante la dictadura de Primo de Rivera, y bien que lo intent&oacute; con denuedo <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/escuela-teatro-presos-republicanos-monto-cunado-presidente-azana-penal-dueso_1_12640471.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cipriano Rivas Cherif</a>, no fue posible. Alguien deber&iacute;a escribir un libro sobre la vida truncada, tanto pol&iacute;tica como teatral, de este madrile&ntilde;o. Lo tiene todo. Este montaje es en cierto aspecto un acto de justicia hacia &eacute;l. Rivas Cherif siempre quiso montarla incluyendo las acotaciones l&iacute;ricas, como ahora ha hecho Zamora. 
    </p><p class="article-text">
        Hay cierta emoci&oacute;n hist&oacute;rica cuando los actores las dicen. Zamora las incorpora todo lo que puede a la acci&oacute;n dram&aacute;tica. Es incre&iacute;ble c&oacute;mo encajan, c&oacute;mo podemos o&iacute;r a Valle describiendo con escalpelo a sus personajes. Un ejemplo es la descripci&oacute;n de Isabel II cuando flirtea: &ldquo;R&iacute;e la comadre feliz y carnal, y un temblor cachondo le baja del papo al anca fondona de yegua real&rdquo;. Maravilla que desvela la mirada de Valle a sus personajes, desde  la reina hasta el general Narv&aacute;ez (Rafa Ortiz) o el codicioso Sopl&oacute;n (Aisa P&eacute;rez).
    </p><p class="article-text">
        Pero los hallazgos caen uno detr&aacute;s de otro. Quiz&aacute; el mayor est&eacute; en la manera de tratar actoralmente lo gui&ntilde;olesco sin que se llegue a robotizar la mec&aacute;nica del actor, sin caer nunca en la caricatura, salvando al personaje siempre. Incluso permiti&eacute;ndose un homenaje como el que se hace con Jorobeta (Alejandro Pau), quien de repente sale de registro para acometer unas hermos&iacute;simas palabras &mdash;&ldquo;Mi reino fue una nube de verano&hellip;&rdquo;&mdash; con toda la dignidad del pueblo llano. 
    </p><p class="article-text">
        El secreto de este montaje est&aacute; en la medida. En tratar todo con equilibrio, con mala leche, pero sin llegar a la caricatura que reste vida y juego. Un gran ejemplo es c&oacute;mo est&aacute; tratado el rey consorte, Francisco de As&iacute;s y Borb&oacute;n (Miguel &Aacute;ngel Amor), de quien cantaba el pueblo lo siguiente: &ldquo;Paco Natillas es de pasta y flora, y mea de cuclillas como una se&ntilde;ora&rdquo;. Zamora lo dibuja blando y afectado, un tanto histri&oacute;nico y melifluo, pero sin ensa&ntilde;arse nunca. 
    </p><h2 class="article-text">Un elenco que brilla</h2><p class="article-text">
        Todo el elenco est&aacute; magn&iacute;fico. Un elenco muy joven que significa tambi&eacute;n una renovaci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a. Por &uacute;ltimo, se&ntilde;alar la escenograf&iacute;a y el vestuario a cargo de Deborah Macias y David Faraco. Son descomunales. Y lo son porque est&aacute;n entregados al juego esc&eacute;nico al mismo tiempo que a la met&aacute;fora. El juego con los sombreros, que servir&aacute;n para que el actor cambie de personaje, no puede ser m&aacute;s efectivo. Pero, adem&aacute;s, esos sombreros se construyen con los tabloides de la &eacute;poca que al principio est&aacute;n esparcidos por el espacio. 
    </p><p class="article-text">
        Los personajes surgen de esas letras impresas, de esa &eacute;poca, la de Isabel II, donde nacieron m&aacute;s de 600 peri&oacute;dicos. Una prensa que se le&iacute;a en voz alta en cafeter&iacute;as y ateneos. Combativa, parcial y punzante donde el trampantojo y la caricatura iba vistiendo a este pa&iacute;s de carnaval funesto. Y qu&eacute; decir de esas faldas de la Isabelona, que unas veces son ruedo ib&eacute;rico, otras campo de lenocinio y otras palacio. 
    </p><p class="article-text">
        Este montaje deber&iacute;a girar por toda Espa&ntilde;a y que el pueblo pueda mirar a su autor renacido, con fuerza, tan teatral como vanguardista, tan barriobajero como excelso. C&oacute;mo suenan hoy esas &uacute;ltimas palabras en este Madrid recalentado hasta la m&eacute;dula: &ldquo;En el reino de Babia de la Reina Castiza rueda por los tejados la pelota del sol&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Manuel Machado que esta era la pieza m&aacute;s importante de las tres farsas que Valle public&oacute; bajo el t&iacute;tulo <em>Tablado de marionetas para educaci&oacute;n de pr&iacute;ncipes</em>. Y en este &uacute;ltimo agraciado trienio teatral, en el que hemos visto tres muy buenos valles &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luces-bohemia-celebra-100-anos-imponente-montaje-gines-garcia-millan-reinventa-max-estrella_129_11747251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luces de bohemia</em></a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vuelve-cuernos-don-friolera-trallazo-valle-inclan-moral-catolica-espanola_1_12581885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los cuernos de Don Friolera</em></a> y este montaje&mdash;, destaca sobre manera esta farsa, por innovadora, valiente e iluminadora. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ana-zamora-levantar-valle-inclan-historico-visto_129_13368429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a3887d4-e8eb-4e24-a4b4-78c191f371ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147055.jpg" length="3410043" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a3887d4-e8eb-4e24-a4b4-78c191f371ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147055.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3410043" width="3000" height="1688"/>
      <media:title><![CDATA[Ana Zamora consigue levantar un Valle-Inclán histórico y nunca visto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a3887d4-e8eb-4e24-a4b4-78c191f371ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147055.jpg" width="3000" height="1688"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Teatro,Actores,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Alberto Cortés místico, queer y entregado se come al público del Festival Grec de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/alberto-cortes-mistico-queer-entregado-come-publico-festival-grec-barcelona_1_13360427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a9653d9-95c1-4d20-b3d6-8f8f5798bb95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1244y1110.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Alberto Cortés místico, queer y entregado se come al público del Festival Grec de Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista presenta por primera vez en España 'El corazón de Ester', su nueva creación y en la que se viste como mujer victoriana, invocándola para ser poseído por ella</p><p class="subtitle">Entrevista - Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”</p></div><p class="article-text">
        Alberto Cort&eacute;s lleva ya cinco a&ntilde;os y cuatro piezas navegando solo hacia el desastre y la salvaci&oacute;n. Su teatro es contradicci&oacute;n atravesada de poes&iacute;a. En su &uacute;ltima pieza, <em>El coraz&oacute;n de Ester</em>, Cort&eacute;s eleva la apuesta. Un teatro dif&iacute;cil, hilvanado por un texto de una poes&iacute;a lib&eacute;rrima, en el que el artista se ofrece al p&uacute;blico como alimento. Cort&eacute;s quiere ser comido hasta desaparecer y al mismo tiempo ser sol. Narciso y Agnus Dei al mismo tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Atr&aacute;s queda aquella pieza, <em>El ardor</em>, que estren&oacute; tambi&eacute;n en Barcelona en el festival S&acirc;lmon, en la que Cort&eacute;s clamaba por un batall&oacute;n de maricas que incendiaran la ciudad de deseo. Cort&eacute;s hoy est&aacute; m&aacute;s solo, m&aacute;s viejo, m&aacute;s sabio. Su teatro se ha ido destilando, tambi&eacute;n amanerando, torci&eacute;ndose sobre s&iacute; mismo hasta poder lamerse la espalda. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, en aquel 2022, Cort&eacute;s era la gran esperanza blanca del teatro contempor&aacute;neo, de un teatro anti representativo y de creaci&oacute;n. Hoy el malague&ntilde;o es una diosa para un buen n&uacute;mero de espectadores que cada d&iacute;a sigue creciendo. Su presencia esc&eacute;nica y su apuesta extrema por un teatro de exposici&oacute;n m&aacute;xima, ha hecho que mucha gente lo adore. 
    </p><p class="article-text">
        Algo que en septiembre, cuando se estrene la pel&iacute;cula de los Javis, <em>La bola negra</em>, donde Cort&eacute;s encarna a Lorca en una sorprendente coda final, se multiplicar&aacute; exponencialmente. Alberto es puro magnetismo entregado y eso hoy, en esta sociedad insaciable del espejo y la avidez consumista, es convertirse en alimento para los peces. Pero centr&eacute;monos en esta Ester. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61bb6a42-639a-407f-9103-c37ace020af5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alberto Cortés en un momento de la actuación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alberto Cortés en un momento de la actuación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ester es una Dickinson calenturienta, una Catherine de <em>Cumbres borrascosas</em> queer y entregada. Cortes ha creado un alter ego que lo atraviesa. Dice, para presentar la pieza, haber encontrado unos poemas y cartas en la campi&ntilde;a inglesa de esta mujer rom&aacute;ntica del XIX. Para encarnarla, Cort&eacute;s se viste como mujer victoriana, invoc&aacute;ndola para ser pose&iacute;do por ella. Tiene algo de fantasmal esta obra que recuerda a su anterior trabajo, <em>Analphabet</em>, donde Cortes tambi&eacute;n invocaba a un fantasma rom&aacute;ntico y marica. 
    </p><p class="article-text">
        En esta obra tambi&eacute;n estar&aacute;n, como en aquella, el ni&ntilde;o analfabeto de Bergam&iacute;n, el acto de salir de uno mismo y verse desde fuera y, sobre todo, todav&iacute;a de manera m&aacute;s extrema, la poes&iacute;a. Bien es cierto que a Cortes lo adoran, pero su teatro, cada d&iacute;a m&aacute;s gobernado por una poes&iacute;a casi surrealista, es dificil&iacute;simo. Su escritura es cr&iacute;ptica al mismo tiempo que posee la iluminaci&oacute;n de un Rimbaud extra&ntilde;ado. Seguir como espectador esa escritura alterada, que mira al mundo con los ojos del m&iacute;stico, del San Juan nocturno y elevado, no es f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En esta Ester, Cortes utiliza binomios como amor/teatro, amante/p&uacute;blico o Ester y &eacute;l mismo que en escena se confunden hasta hacerse intercambiables. Habla Cort&eacute;s de esta Ester que se entrega hasta desaparecer en un amor carnal y masoquista al mismo tiempo que est&aacute; hablando de &eacute;l mismo que se entrega como diosa queer al p&uacute;blico para que lo coma hasta hacerlo desaparecer. Un p&uacute;blico de quien tambi&eacute;n sabe que un d&iacute;a acabar&aacute; arrastr&aacute;ndolo por el suelo, &ldquo;y se acercar&aacute; el momento / en que todo mi reba&ntilde;o / una noche de verano / abandone a este pastor&rdquo;, dice en escena. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el amor, la relaci&oacute;n entre el artista y el espectador, a quien llama su &ldquo;Milord&rdquo;, es una relaci&oacute;n llena de masoquismo. El se dejar&aacute; comer a cambio de ser el sol venerado, &ldquo;aqu&iacute; ver es comer&rdquo; dice al p&uacute;blico ofreci&eacute;ndose. Un ritual sat&aacute;nico, enfermo, pero al mismo tiempo valiente, lleno del deseo de vivir en comuni&oacute;n que muchas veces acaba anegado. En la vida, el amor acaba anegado por el sexo vacuo. En el teatro, por el triunfo, por ese deseo malsano de que lo adoren y ese espectador que lo mira como un siervo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e95d45cf-40e8-49c3-9782-6d8af908cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alberto Cortés ha emocionado a todos con su actuación en el Grec"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alberto Cortés ha emocionado a todos con su actuación en el Grec                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todo ese aquelarre (al que como banda sonora le encajar&iacute;a a la perfecci&oacute;n aquel tema de los <em>Sonic Youth Bull in the Heather</em>) vemos a un Cort&eacute;s erosionado, que ve c&oacute;mo va gast&aacute;ndose en esas relaciones a las que apost&oacute; todo: la poes&iacute;a esc&eacute;nica y el amor. Por eso, no dejar&aacute; en toda la obra de mirarse las manos, cada d&iacute;a m&aacute;s gastadas, m&aacute;s traslucidas e insatisfechas. Unas manos que bailar&aacute;n gracias a esos brazos gigantescos que las mover&aacute;n denodadamente por el espacio. 
    </p><p class="article-text">
        Me repito. Cort&eacute;s en esta obra es Emily Dickinson escribiendo el poema No soy nadie, ese que dice &ldquo;&iexcl;No soy nadie, &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;? / &iquest;T&uacute; tampoco eres nadie? / &iexcl;Ya somos dos!&rdquo;.  Lean el poema, vean c&oacute;mo acaba, sus palabras parece haberlas escrito el propio Alberto para este trabajo. Porque la comuni&oacute;n que busca Cort&eacute;s est&aacute; en compartir con el otro un amor despojado, lleno de la conciencia dolorida ante lo ef&iacute;mero, lleno de entrega al otro en medio de un p&aacute;ramo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s lejos de divismos, de ese final ego maniaco que tiene la obra, el aroma final de la pieza es amargo, triste. El espectador puede oler el sudor de un Cort&eacute;s asustado ante la apuesta que le hizo a la vida, oler su miedo a que este teatro y esa manera de amar acabe en martirio. A&uacute;n s&iacute; Cort&eacute;s decir seguir en lucha, decide seguir buscando un teatro que sea amor y un amor que sea renacimiento. Puro misticismo teresiano. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la carta del Tarot enorme que aparece en escena al final de la pieza. La carta no es otra que La Estrella. Ester quiere decir justamente estrella en persa. Ester la que escondi&oacute; su naturaleza jud&iacute;a para luego salvar a su pueblo, Ester la que hoy siguen celebrando los jud&iacute;os en su Purim. Pero, sobre todo, esa carta con el n&uacute;mero 17 significa esperanza, sanaci&oacute;n, paz interior. 
    </p><p class="article-text">
        Cort&eacute;s acaba de publicar nuevo libro en Continta me tienes. Se llama<em> Libro de las devociones</em>. Muy recomendable. Aparte del texto de la obra, el libro contiene la relaci&oacute;n epistolar que el artista ha mantenido con el religioso carmelita descalzo y sacerdote Fernando Donaire. Las cartas que se env&iacute;an son el mejor pr&oacute;logo de esta pieza, en ellas Cort&eacute;s se desnuda en prosa clara y confesional. 
    </p><p class="article-text">
        Al final de la pieza, el malague&ntilde;o dej&oacute; su coraz&oacute;n en medio del escenario e invit&oacute; al p&uacute;blico a cogerlo, &ldquo;solo un pedazo&rdquo;, dijo el artista mientras citaba la hora, el lugar y el n&uacute;mero de funci&oacute;n en que lo hac&iacute;a. La que hoy narro fue la quinta tras su paso por el festival belga Kunsten donde estren&oacute; la pieza. Una funci&oacute;n que acab&oacute; en aplauso entregado. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n proyectadas 50 funciones. La obra emula as&iacute; la pieza numerada de las artes pl&aacute;sticas, pero sobre todo quiere tambi&eacute;n avisar del desgaste de este teatro de gran exposici&oacute;n y entrega, de un teatro que tambi&eacute;n va desgast&aacute;ndose con la mirada del p&uacute;blico. As&iacute; ser&aacute; pues, 50 funciones para desaparecer y renacer en este teatro tan carnal como m&iacute;stico, tan marica como universal. 
    </p><p class="article-text">
        Este fin de semana, tambi&eacute;n pudo verse en el Grec la &uacute;ltima pieza de uno de los grandes, el italiano Romeo Castellucci. <em>Credere alle maschere</em> es un trabajo perform&aacute;tico e inmersivo en el que el p&uacute;blico debe portar unas m&aacute;scaras hiperrealistas.  Pieza corta, menos de cuarenta minutos, con toda la finura dispositiva y perform&aacute;tica del italiano. Un p&uacute;blico sin identidad mira por las ranuras m&iacute;nimas de sus caretas lo que pasa en escena. Dos operarios muestran objetos que van siendo titulados con palabras en un asociacionismo libre. 
    </p><p class="article-text">
        Un crucifijo llevar&aacute; el t&iacute;tulo de lluvia, un altavoz el de pulso, un zorro el de caballo&hellip; As&iacute; sucesivamente, proponiendo un lenguaje po&eacute;tico, expansivo y abierto hasta que a escena sale una silla el&eacute;ctrica en la que el t&iacute;tulo coincidir&aacute; con el objeto. En ese momento donde se impone el lenguaje exacto, cient&iacute;fico, Castellucci, con bastante mala leche, propone un juego naif y violento a esa masa informe de espectadores callados. Piza sutil, peque&ntilde;a, pero retadora: &iquest;Hasta cu&aacute;ndo estaremos mirando el horror en silencio?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/alberto-cortes-mistico-queer-entregado-come-publico-festival-grec-barcelona_1_13360427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4a9653d9-95c1-4d20-b3d6-8f8f5798bb95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1244y1110.jpg" length="4118242" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4a9653d9-95c1-4d20-b3d6-8f8f5798bb95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1244y1110.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4118242" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un Alberto Cortés místico, queer y entregado se come al público del Festival Grec de Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4a9653d9-95c1-4d20-b3d6-8f8f5798bb95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1244y1110.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laila Ripoll inaugura Almagro con un gótico Caballero de Olmedo que no termina de brillar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/laila-ripoll-inaugura-almagro-gotico-caballero-olmedo-no-termina-brillar_129_13354740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09300374-577a-47cc-b948-cb4eaf1852aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x890y519.jpg" width="1200" height="675" alt="Laila Ripoll inaugura Almagro con un gótico Caballero de Olmedo que no termina de brillar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La que es una de las obras más conocidas y difíciles de Lope de Vega aterriza en el Festival de Almagro antes de llegar al Teatro de la Comedia</p><p class="subtitle">Entrevista - Pepe Viyuela: “Las redes sociales ahora son tabernas infames donde lo mínimo que encuentras es un navajazo”</p></div><p class="article-text">
        Almagro andaba inquieto y el&eacute;ctrico ante uno de los estrenos m&aacute;s esperados desde hace a&ntilde;os. La directora de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/laila-ripoll-directora-compania-nacional-teatro-clasico-necesita-chute-dinero-evidente_128_12372237.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laila Ripoll</a>, dirig&iacute;a un espect&aacute;culo por primera vez desde que fue nombrada hace dos a&ntilde;os. Ripoll se la jugaba y lo hac&iacute;a con todo un reto: <em>El Caballero de Olmedo</em>, una de las obras m&aacute;s conocidas y dif&iacute;ciles de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lope-vega-triunfando-siglos-despues_1_1765814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lope de Vega</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Se abri&oacute; la noche en la Plaza de Almagro con un espect&aacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/gran-sorpresa-almagro-pequena-obra-teatro-comediantes-siglo-oro_129_12444111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producido por el propio festival</a>. La propuesta gir&oacute; en torno a la baraja de cartas pintada a mano que se encontr&oacute; en 1950 en una posada de la Plaza de Almagro. Una baraja que dio la pista de que bajo la posada estaba enterrado el que es hoy el centro neur&aacute;lgico del festival y del teatro &aacute;ureo, el Corral de Comedias.
    </p><p class="article-text">
        Malabares, telas a&eacute;reas, acrobacias y contorsiones abrieron esta edici&oacute;n en una invitaci&oacute;n al juego que el p&uacute;blico supo agradecer y sigui&oacute; pese a que en esos momentos jugaba Espa&ntilde;a su partido en el Mundial de f&uacute;tbol. Una 49 edici&oacute;n en que la imagen del festival, creada por Judit Canela, recrea de manera colorida y contempor&aacute;nea aquella baraja que acab&oacute; siendo br&uacute;jula. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2cc52f50-e23c-4926-a4d9-65a9d88f521e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;El Caballero de Olmedo&#039; inaugura Almagro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;El Caballero de Olmedo&#039; inaugura Almagro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya con la noche cerrada todos los ojos se centraron en el Hospital de San Juan, sede al aire libre de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional en Almagro. Un inmenso tel&oacute;n rojo de tul se dejaba cimbrear por el viento. No quiere ser po&eacute;tica esta frase, sino se&ntilde;alar uno de los vectores principales de esta propuesta, en las que esas inmensas gasas juegan un papel fundamental. 
    </p><p class="article-text">
        Ripoll presentaba con esa imagen sint&eacute;tica su visi&oacute;n de esta obra escrita en 1620, en la que Lope de Vega se inspir&oacute; en una tragedia real que se hab&iacute;a convertido en mito popular. Alonso, caballero de Olmedo, visitando la cercana Medina conoce a una mujer, In&eacute;s, de la que se enamora. Rodrigo, vecino de Medina y pretendiente de In&eacute;s, despechado y humillado por la brillante figura del de Olmedo, acaba mat&aacute;ndolo. 
    </p><p class="article-text">
        Lope une en esta obra la trama amorosa, con cierto grado de enredo y comedia, con la tragedia de este joven agraciado que, aun vi&eacute;ndose correspondido en amores, tiene un final funesto. Una tragicomedia donde se unen muerte y amor, destino y fatalidad, de un modo que se adelanta dos siglos al sentir rom&aacute;ntico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_50p_1146685.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_50p_1146685.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_75p_1146685.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_75p_1146685.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_default_1146685.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_default_1146685.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00a8337f-2690-4d29-a221-ad7c0d779c82_16-9-aspect-ratio_default_1146685.jpg"
                    alt="&#039;El Caballero de Olmedo&#039; de Laila Ripoll"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;El Caballero de Olmedo&#039; de Laila Ripoll                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa misma ha sido la propuesta de Laila Ripoll: llevar el drama al esp&iacute;ritu rom&aacute;ntico del XIX. El espect&aacute;culo tiene una est&eacute;tica subyugante. Ese tul rojo ser&aacute; remplazado por otros m&aacute;s vaporosos y negros, que son como la niebla de otro mundo y transportan al espect&aacute;culo hacia lo fant&aacute;stico. El escenario geom&eacute;trico del artista pl&aacute;stico Arturo Mart&iacute;n Burgos y el vestuario de Almudena R. Huertas acaban de dar ese imaginario que tanto recuerda a la pel&iacute;cula de Gonzalo Su&aacute;rez <em>Remando al viento</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La est&eacute;tica del espect&aacute;culo, adem&aacute;s, se apoya en el trabajo de v&iacute;deo de &Aacute;lvaro Luna, que va enfatizando c&oacute;mo la obra pasa del juego a la pesadilla, de la vida amorosa al canto f&uacute;nebre. Una pintura de un paisaje se proyecta en la escenograf&iacute;a met&aacute;lica, un horizonte rom&aacute;ntico que recuerda a aquel cuadro de Caspar David Friedrich, <em>El caminante sobre el mar de nubes</em>. Ripoll marca mucho la est&eacute;tica para conseguir convertir a ese Cabellero de Olmedo en un Lord Byron castellano. 
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza ligera con su trama amorosa y sus versos limpios a ritmo de juego juvenil y vivo, pero la directora aprovecha cualquier ocasi&oacute;n para anunciar, presagiar, lo que se viene. Ya en el primer encuentro entre Alonso y Fabia (la alcahueta que interpreta una estupenda Arantxa Aranguren), la directora deja caer las primeras gotas g&oacute;ticas acercando todo lo que puede a Fabia hacia la brujer&iacute;a y lo fant&aacute;stico. Esa Fabia ya no solo bebe de la Celestina de Fernando de Rojas, sino tambi&eacute;n de los cuentos de terror de E.T.A. Hoffmann.
    </p><h2 class="article-text">Del romanticismo al terror</h2><p class="article-text">
        La polimetr&iacute;a de la obra &mdash;los narrativos romances, las sentidas d&eacute;cimas y las amorosas redondillas&mdash; son acometidos con m&aacute;s que solvencia por todo el elenco. El verso se dice claro, musical y con intenci&oacute;n sem&aacute;ntica. Se nota la mano de Eva Rufo y el saber de la propia directora. Se nota tambi&eacute;n la maestr&iacute;a de actores como David Lorente, que se divierte como nadie con los versos de Tello, el criado de Alonso.
    </p><p class="article-text">
        Pero Ripoll lleva su apuesta m&aacute;s all&aacute; en la segunda parte y quiere pasar del romanticismo al terror, entrar en territorio g&oacute;tico. La obra lo acepta, y el tercer acto tiene apariciones, fantasmas y es de claro sentir negro. Pero la alquimia teatral es caprichosa y el espect&aacute;culo no acaba de eclosionar. 
    </p><p class="article-text">
        La Compa&ntilde;&iacute;a Nacional no hab&iacute;a producido esta obra desde 1990, cuando Miguel Narros la dirigi&oacute;. Es curioso que el primer director de la Compa&ntilde;&iacute;a, Adolfo Marsillach, no decidiera montarla. No es una obra f&aacute;cil y la dificultad no la dan los versos, que tambi&eacute;n, sino ese tr&aacute;nsito de la comedia hacia una tragedia de naturaleza moderna. <em>El Caballero de Olmedo</em> es la tragedia de un joven Werther castellano donde el ideal de lo bello se enfrenta a la muerte. Hoy, el recuerdo de los que la vieron el montaje de Narros es dadivoso, dicen que el Alonso que interpret&oacute; Carmelo G&oacute;mez era magn&iacute;fico. Leyendo las cr&iacute;ticas de la &eacute;poca, uno puede deducir que la memoria es m&aacute;s generosa que el juicio desde el presente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_50p_1146686.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_50p_1146686.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_75p_1146686.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_75p_1146686.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_default_1146686.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_default_1146686.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c5191df-ae70-4c0d-b7ed-124cbebf7ef7_16-9-aspect-ratio_default_1146686.jpg"
                    alt="El Festival de Almagro queda inaugurado con &#039;El Caballero de Olmedo&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Festival de Almagro queda inaugurado con &#039;El Caballero de Olmedo&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a arg&uuml;ir que las interpretaciones de los m&aacute;s j&oacute;venes es una de las causas por las que el montaje no acaba de despegar. Pero esa raz&oacute;n es demasiado f&aacute;cil. Tanto V&iacute;ctor Saiz como Alonso, Elisabet Altube como In&eacute;s y Jorge Varandela como Rodrigo est&aacute;n a la altura. Aunque tambi&eacute;n es cierto que esta obra gravita sobre Alonso, sobre ese caballero que debe encandilar a los enamoradizos, subyugar a los aprendices de Rilke y hacer suspirar a los mayores. 
    </p><p class="article-text">
        Es lo que tienen los estrenos, son complicados, enga&ntilde;osos, hay que dejarlos respirar. No est&aacute; dicho todo en este montaje que tras Almagro llegar&aacute; a la sede madrile&ntilde;a de la Compa&ntilde;&iacute;a, el Teatro de la Comedia; y que, si bien en su estreno no vol&oacute; en emoci&oacute;n tr&aacute;gica, despleg&oacute; maneras, sabidur&iacute;a esc&eacute;nica y potencia est&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Laila Ripoll es quiz&aacute; una de las personas del teatro que mejor conoce la obra de Lope de Vega. Su compa&ntilde;&iacute;a, Micomic&oacute;n, naci&oacute; del brazo de este autor. Primero ser&iacute;an <em>Los melindres de Belisa</em> en 1992, luego llegar&iacute;an <em>El acero de Madrid</em>, <em>Mudarra&hellip; </em>Ripoll naci&oacute; con Lope, siempre anduvo con &eacute;l y con &eacute;l posiblemente acabe su carrera. Y este Caballero trastocado, lanzado a esa Inglaterra del XIX de los Shelley y Byron, es una enigm&aacute;tica rareza a paladear. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/laila-ripoll-inaugura-almagro-gotico-caballero-olmedo-no-termina-brillar_129_13354740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 13:43:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/09300374-577a-47cc-b948-cb4eaf1852aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x890y519.jpg" length="2653288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/09300374-577a-47cc-b948-cb4eaf1852aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x890y519.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2653288" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Laila Ripoll inaugura Almagro con un gótico Caballero de Olmedo que no termina de brillar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/09300374-577a-47cc-b948-cb4eaf1852aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x890y519.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Almagro,Actores,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Festival Grec celebra su cincuenta aniversario con un Mackie el Navaja del Paral·lel barcelonés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/festival-grec-celebra-cincuenta-aniversario-mackie-navaja-paral-lel-barcelones_1_13334185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4815077e-dce6-48b9-9699-290eaf5c600d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Festival Grec celebra su cincuenta aniversario con un Mackie el Navaja del Paral·lel barcelonés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marta Pazos dirige L'Òpera de tres rals, un clásico de Bertol Brecht protagonizado por Nao Albet</p><p class="subtitle">La directora Andrea Jiménez invita al público a ocupar el escenario del Teatre Lliure en su montaje de 'Antígona'</p></div><p class="article-text">
        Comienza el gran festival de Barcelona, 99 espect&aacute;culos para cumplir 50 a&ntilde;os en buena salud. Con un presupuesto de 4 millones de euros la fiesta se iniciar&aacute; con la <em>L&rsquo;&Ograve;pera de tres rals,</em> que estrenaran Bertol Brecht y Kurt Weill en 1928. La directora elegida no es otra que la creadora del momento, Marta Pazos, que ha ideado un viaje desde el Londres industrial a la Barcelona brutalista. Mackie el Navaja se traslada del Soho londinense al Paral.lel barcelon&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Leticia Mart&iacute;n, que ejerce de directora del festival por segundo a&ntilde;o, est&aacute; contenta. La venta de entradas va mejor que el a&ntilde;o pasado en que se vendieron 130.000 butacas, un 80 por ciento del aforo total. &ldquo;Es pronto para decirlo, pero s&iacute;, parece que va mejor, hay espect&aacute;culos que ya est&aacute;n agotados&rdquo;, afirma Mart&iacute;n a este diario.
    </p><p class="article-text">
        Quien quiera ver a las grandes estrellas del teatro europeo como Romeo Castellucci, Florentina Holzinger, Christiane Jatahy o Ang&eacute;lica Liddell llegan tarde. Pero tambi&eacute;n hay que tener cuidado con las propuestas de aqu&iacute;, Lucia Carballal, por ejemplo, ya ha agotado las entradas para esa maravilla llamada <em>La fortaleza</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n confiesa que su gran miedo era que el 50 aniversario se &ldquo;comiese&rdquo; el propio festival. &ldquo;Creo que hemos llegado a un equilibrio, comenzamos con <em>L&rsquo;&Ograve;pera de tres rals</em> que conmemora los 50 a&ntilde;os y luego  el 17 de julio estaremos en la Sagrada Familia&rdquo;, dice Mart&iacute;n refiri&eacute;ndose a <em>Arrels de Llum</em>, espect&aacute;culo musical que contar&aacute; con las cantantes Lidia Pujol y Mar&iacute;a Arnal. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; ten&iacute;a claro es que el festival deb&iacute;a comenzar con una coproducci&oacute;n con el Teatre Lliure en el gran espacio del festival, el Teatre Grec. El Lliure tambi&eacute;n cumple 50 a&ntilde;os de existencia y la fiesta deb&iacute;a ser conjunta. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/judit-martin-revela-director-lluis-pasqual-imitacion-montserrat-caballe-veridica_1_13258915.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&eacute;mica que ha llevado a la exclusi&oacute;n de Lluis Pasqual de los actos</a> conmemorativos del Lliure la directora afirma no tener nada que decir. &ldquo;Es una decisi&oacute;n art&iacute;stica, est&aacute; en tu potestad decidir con quien quieres contar. Lo que parece un poco exagerado es que haya sido por el tema del homenaje a Caball&eacute;, pero es una decisi&oacute;n art&iacute;stica, cada uno celebra como quiere sus aniversarios y, la verdad, les ha quedado una programaci&oacute;n fant&aacute;stica&rdquo;, afirma. 
    </p><h2 class="article-text">Barcelona brutalista </h2><p class="article-text">
        Marta Pazos lleva meses ya instalada en la ladera del Montju&iuml;c, primero ensayando en el Teatre Lliure y ahora afinando los &uacute;ltimos detalles en el Teatre Grec. &ldquo;Esta monta&ntilde;a tiene algo m&aacute;gico&rdquo;, confiesa a este peri&oacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        La directora gallega no para. Acaba de estrenar &oacute;pera en el Liceu, <em>Las bodas de F&iacute;garo</em>, ha recogido numerosos premios por su Orlando tanto en los Premios Talia como en los Premios Max, y tras inaugurar el Festival GREC partir&aacute; al Teatro Nacional de S&atilde;o Jo&atilde;o de Lisboa para montar una obra de Gil Vicente. Adem&aacute;s, ya en 2027 estrenar&aacute; un Lope de Vega, <em>El amor enamorado</em>, en la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta inauguraci&oacute;n no es menor. Pazos estrena en el coraz&oacute;n mismo del teatro catal&aacute;n una de las obras de repertorio m&aacute;s emblem&aacute;ticas del teatro pol&iacute;tico europeo. Adem&aacute;s muchos espectadores guardan en la memoria el montaje que hiciera Calixto Bieito en el 2002 tambi&eacute;n en este festival. 
    </p><p class="article-text">
        Pazos para esta ocasi&oacute;n cuenta con el mismo director musical, Dani Espasa, ha realizado una nueva traducci&oacute;n al catal&aacute;n de Marc Rosich, y con grandes figuras de la actuaci&oacute;n catalana como Eduard Farelo, J&uacute;lia Truyol o Miriam Moukhles. Macky Navaja, ese personaje del hamp&oacute;n que ha cantado desde Louis Amstrong hasta Nick Cave, ser&aacute; Nao Albet.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Bertol Brecht y Kurt Weill se estren&oacute; en 1928, como piquete de resistencia en una Alemana a la que el nazismo llegar&iacute;a al poder 5 a&ntilde;os despu&eacute;s. &ldquo;La verdad es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os me he especializado un poco en obras que se han escrito en ese a&ntilde;o, es un a&ntilde;o entreguerras, hay toda una profundidad en ese periodo&rdquo;, afirma Pazos refiri&eacute;ndose a los montajes de Orlando de Viriginia Woolf y <em>Comedia Sin t&iacute;tulo</em> y <em>Viaje a la luna</em> de Garc&iacute;a Lorca, todas escritas en el mismo a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle si hay establecidos v&iacute;nculos con la Europa presente donde est&aacute; resurgiendo con fuerza el fascismo la directora gallega afirma que no hace falta &ldquo;empujar&rdquo; mucho un texto que deja claro desde el principio su orientaci&oacute;n. &ldquo;La frase &iquest;Qui&eacute;n es un criminal mayor? &iquest;El que roba un banco o el que funda uno? creo que ya define mucho&rdquo;, explica Pazos sobre esta pieza musical que va sobre delincuentes, polic&iacute;a corrupta y empresarios mafiosos. &ldquo;Lo que s&iacute; creo importante es seguir uniendo lazos con las obras que el siglo pasado funcionaron como altavoces de lo que ven&iacute;a, porque las similitudes con el presente son muchas&rdquo;, observa la directora. 
    </p><p class="article-text">
        Pazos afirma que tambi&eacute;n ha tenido mucho en cuenta para el montaje el 1976, a&ntilde;o en que naci&oacute; el Festival y se cre&oacute; el Lliure. &ldquo;Un momento de profundos cambios que adem&aacute;s es el a&ntilde;o en que nac&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade. La directora afirma tambi&eacute;n haber buceado mucho en el archivo del Teatre Lliure, &ldquo;sobre todo me he centrado en la figura de Fabi&agrave; Puiserver como escen&oacute;grafo&rdquo;, apunta esta creadora sobre el que fuera fundador de un Teatre Lliure y gran conocedor del teatro de Bertol Brecht. 
    </p><p class="article-text">
        Para la escenograf&iacute;a, Pazos ha trabajado mucho sobre la arquitectura de la ciudad. &ldquo;Me he basado mucho en el brutalismo catal&aacute;n, barcelon&eacute;s, para conectar con ese mundo industrial, m&aacute;s duro, en el que el individuo se enfrenta al sistema&rdquo;, afirma la directora. 
    </p><p class="article-text">
        El otro v&eacute;rtice sobre el que Pazos ha levantado la obra es tambi&eacute;n netamente barcelon&eacute;s. &ldquo;A nivel social me he centrado en el Paral.lel&rdquo;, explica sobre la arteria condal que fue durante muchos a&ntilde;os del siglo XX el epicentro del musical y el cabaret peninsular. &ldquo;Esos bajos fondos tienen mucho que ver con el Soho londinense&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Otro de los sellos de esta directora es la especial atenci&oacute;n al cuerpo y la energ&iacute;a de los actores. Para esta ocasi&oacute;n, Pazos vuelve a contar con la core&oacute;grafa Mabel Olea. &ldquo;Hemos trabajado mucho para unir la acci&oacute;n teatral con la parte cantada, para unir la gestualidad y el movimiento y que no hubiera una diferencia cuando est&aacute;n en un registro u otro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son tres horas y pico sin parar, con mucha complejidad t&eacute;cnica y la entrega del elenco es total, hay un personaje que es el todo, que lo componen todos&rdquo;, argumenta sobre este elenco, donde hay actores de varias generaciones y de distinta procedencia. &ldquo;Marta Bernal proviene del cabaret, luego hay grandes figuras del Lliure como Farelo o Truyol, pero tambi&eacute;n grandes nuevos talentos como Biel Rossell&rdquo;, afirma Pazos sobre este joven actor que viene de triunfar con <em>La tercera fuga</em> de Victoria Szpunberg. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la directora destaca el trabajo musical que se ha llevado a cabo en esta obra donde se rompi&oacute; la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica de la &oacute;pera en una fusi&oacute;n entre el jazz y el cl&aacute;sico revolucionaria para su &eacute;poca, &ldquo;el director, Daniel Espasa ha conseguido 13 m&uacute;sicos que son multi instrumentistas, trabajan todos los instrumentos originales y es impresionante el trabajo que realizan&rdquo;, concluye Pazos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/festival-grec-celebra-cincuenta-aniversario-mackie-navaja-paral-lel-barcelones_1_13334185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 20:01:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4815077e-dce6-48b9-9699-290eaf5c600d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="189223" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4815077e-dce6-48b9-9699-290eaf5c600d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="189223" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Festival Grec celebra su cincuenta aniversario con un Mackie el Navaja del Paral·lel barcelonés]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4815077e-dce6-48b9-9699-290eaf5c600d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Artes escénicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vodevil del politiqueo español sigue vivo en 'La escopeta nacional']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vodevil-politiqueo-espanol-sigue-vivo-escopeta-nacional_129_13323105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/668dd910-ae63-46c1-9b90-8bf6753780bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vodevil del politiqueo español sigue vivo en &#039;La escopeta nacional&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra, dirigida por Juan Echanove y que adapta la película de Berlanga y Azcona con aciertos y un buen reparto, no consigue eclosionar teatralmente</p><p class="subtitle">Una bicha escénica de fuerza insólita llamada Rosa Romero
</p></div><p class="article-text">
        Hab&iacute;a mucha expectaci&oacute;n por esta adaptaci&oacute;n llevada a cabo por Juan Echanove del pelicul&oacute;n de Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a-Berlanga. Se presagiaban posibles deleites: <a href="https://www.teatroespanol.es/la-escopeta-nacional" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">gran montaje con 18 actores en el Teatro Espa&ntilde;ol de Madrid</a>, el aditivo de poder escuchar en escena la especial mala leche del t&aacute;ndem Azcona y Berlanga, y un relato conocido por todos, que es ya parte de nuestra historia e imaginario.
    </p><p class="article-text">
        Echanove ha enfrentado el proyecto con la desfachatez necesaria, llevando el asunto a una especie de vodevil zarzuelero y farsesco. Olvidando lo cinematogr&aacute;fico y d&aacute;ndole a la obra un cariz netamente teatral. Lamentablemente, la cosa no acaba de despegar.
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza con una declaraci&oacute;n de intenciones, con todo el elenco cantando una loa a la caza con tono zarzuelero donde destacan actores que provienen del musical y la l&iacute;rica como Enrique Viana, tenor que adem&aacute;s construye un desternillante marqu&eacute;s de Leguineche, el personaje al que dio vida Luis Escobar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_50p_1145830.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_50p_1145830.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_75p_1145830.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_75p_1145830.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_default_1145830.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_default_1145830.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/433df162-5cc3-456c-a39a-298ee4f9f4a1_16-9-aspect-ratio_default_1145830.jpg"
                    alt="&#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se nota el ojo de Echanove para elegir el reparto. Por ejemplo, el acierto en escoger a Pere Ponce para interpretar a Canivell, el empresario catal&aacute;n que bord&oacute; Jos&eacute; Sazatornil. Ponce es capaz de llevarlo por otros derroteros. Tambi&eacute;n est&aacute; muy bien Pedro Mari S&aacute;nchez quien, aunque m&aacute;s cercano a la interpretaci&oacute;n de Agust&iacute;n Gonz&aacute;lez, est&aacute; tel&uacute;rico como el Padre Calvo. Y Chusa Barbero clava a la marquesa tuerta que hizo Amparo Soler Leal en la pel&iacute;cula. 
    </p><p class="article-text">
        Acertadamente, porque ser&iacute;a imposible, el montaje no ha querido alejarse del inevitable referente cinematogr&aacute;fico. El p&uacute;blico podr&aacute; hacer sus comparaciones con el filme que se estren&oacute; en esa Espa&ntilde;a de 1978. Son m&aacute;s dudosos los paralelismos pol&iacute;ticos con nuestro presente que se han intentado hacer. Aunque las pulsiones humanas siguen siendo las mismas, la sociedad actual es m&aacute;s compleja que la ci&eacute;naga palaciega franquista. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante del montaje es su voluntad de independizarse, de pasar de un lenguaje cinematogr&aacute;fico a uno netamente esc&eacute;nico. Algo que la obra consigue en ciertos momentos, pero que no llega a estabilizarse a causa de un ritmo desenfrenado, donde se pretende que la obra eclosione al mismo tiempo que quepa todo. Algo que ya le pas&oacute; a Echanove en la adaptaci&oacute;n que hizo del cl&aacute;sico de Ernest Lubitsch, <em>Ser o no ser</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_50p_1145829.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_50p_1145829.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_75p_1145829.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_75p_1145829.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_default_1145829.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_default_1145829.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/507334d8-7cb5-4ead-8a12-a4a272181509_16-9-aspect-ratio_default_1145829.jpg"
                    alt="&#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tampoco acompa&ntilde;a una escenograf&iacute;a que tiene una factura muy viejuna y que adem&aacute;s se utiliza de modo tradicional. El problema no es la direcci&oacute;n de arte. Su est&eacute;tica espa&ntilde;ola, muy manchega latifundista, funciona. Pero no se juega con ella, con todo lo que da de s&iacute; lo demod&eacute; del asunto, de un modo imaginativo, sino que se utiliza de una manera muy tradicional. Cuando de repente baja un decorado y seg&uacute;n la convenci&oacute;n teatral cambiamos de aposento, algo en ese subir y bajar impregna la obra de un sabor a&ntilde;ejo que no le ayuda. 
    </p><h2 class="article-text">Torbellino de subtramas</h2><p class="article-text">
        Hace 25 a&ntilde;os que Echanove, como int&eacute;rprete, estren&oacute; con &eacute;xito <em>El verdugo</em> bajo la direcci&oacute;n de Luis Olmos (se nota su legado en la obra). Para este montaje, el actor y director madrile&ntilde;o ha decidido contar con quien hizo aquella versi&oacute;n, uno de los especialistas en Azcona y Berlanga, el escritor Bernardo S&aacute;nchez Salas. S&aacute;nchez es un gran conocedor de los entresijos y el humor de Azcona y Berlanga, pero en esta ocasi&oacute;n parece haberse perdido en la b&uacute;squeda de una carpinter&iacute;a teatral que acaba por enmara&ntilde;ar la trama que, aunque alocada y llena de vicisitudes, en la pel&iacute;cula es meridiana. 
    </p><p class="article-text">
        El argumento en la pel&iacute;cula es claro: el empresario Canivell (Pere Ponce) asiste a una cacer&iacute;a, que &eacute;l mismo financia, donde est&aacute; la nobleza arrejuntada con ministros, ministrables y dem&aacute;s marionetas del R&eacute;gimen para conseguir la influencia que le facilite forrarse con su nuevo negocio de &ldquo;porteros serenos tecnol&oacute;gicos&rdquo;, es decir, los hoy conocidos telefonillos que por aquel entonces no exist&iacute;an.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_50p_1145831.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_50p_1145831.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_75p_1145831.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_75p_1145831.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_default_1145831.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_default_1145831.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec8b519c-aeca-47d3-80c9-6383a24c9fcb_16-9-aspect-ratio_default_1145831.jpg"
                    alt="&#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la cacer&iacute;a est&aacute; el ministro de Obras p&uacute;blicas (Patxi Freytez) a quien intenta liar. Ah&iacute; se monta un guirigay porque el ministro est&aacute; enredado con una vedette del destape, Vera del Bosque (Elisa Matilla). Un foll&oacute;n que utiliza Canivell para conseguir el favor del ministro. Pero el desencadenante, lo que hace que la acci&oacute;n avance, es el anuncio desde el Pardo de que el ministro va a ser cesado y ser&aacute; sustituido por un ministrable tambi&eacute;n presente en la cacer&iacute;a, L&oacute;pez Carri&oacute;n (Javier Mora), opusino hasta la m&eacute;dula. 
    </p><p class="article-text">
        Muestran as&iacute; Azcona y Berlanga c&oacute;mo se las gastaba Franco, aupando a unos para defenestrar a otros de manera sucesiva y as&iacute; mantener a las distintas familias del r&eacute;gimen unidas en la sumisi&oacute;n. Pero con la subida de L&oacute;pez Carri&oacute;n lo que tambi&eacute;n ocurre es que Canivell, que cre&iacute;a haber vencido, ve que el negocio se diluye como un azucarillo y tiene que humillarse hasta la genuflexi&oacute;n ante los nuevos &ldquo;tecn&oacute;cratas&rdquo; para salvar los muebles.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la adaptaci&oacute;n teatral esa sucesi&oacute;n de hechos se mezcla desde el principio desdibujando por completo el desarrollo emocional y moral del personaje. En vez de ese tr&aacute;nsito, la adaptaci&oacute;n propone un personaje que se ve inmerso en un torbellino. Es una opci&oacute;n, pero su ejecuci&oacute;n es confusa. Algo que llega a su cenit en la escena cuarta, donde Canivell va saltando de puesto de caza en puesto de caza y todos los argumentos se mezclan. Se pierde as&iacute; la finura de las subtramas urdidas por Azcona: la de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola mezclada con los enredos de faldas y la de todo el ecosistema de oportunismo y privilegio en torno a los focos del poder.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b1526fc-eeeb-4c7c-b1ae-d3564f91e9f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ensayos de &#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ensayos de &#039;La escopeta nacional&#039; en el Teatro Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es una pena porque la idea de una <em>Escopeta nacional</em> como vodevil es retadora. Echanove, acerc&aacute;ndose a la farsa, consigue aproximar la obra al esperpento de Valle-Incl&aacute;n por momentos, incluso se permite un gui&ntilde;o al <em>Viridiana</em> de Bu&ntilde;uel que le sienta como anillo al dedo. Pero los ritmos desaforados y cierta confusi&oacute;n argumental no permiten que las escenas que quieren acabar en dislate siempre lo consigan. La obra cae en ocasiones en un teatro de comedia convencional que aunque vaya r&aacute;pida se estanca. Berlanga est&aacute; ah&iacute;, sus personajes tambi&eacute;n, pero si aburres, irremediablemente, Berlanga desaparece.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la obra tiene momentos de gran m&eacute;rito, como esa colecci&oacute;n de &ldquo;pelos del co&ntilde;o&rdquo; del marqu&eacute;s que funciona como un tiro o la escena final donde s&iacute; hay una verdadera condensaci&oacute;n teatral. Una escena en la que la esposa de Canivell, Merc&eacute; (una estupenda Marta Ribera), canta con gran potencia y sentimiento mientras Pere Ponce interpreta a un Canivell ya vencido y rid&iacute;culo que ve c&oacute;mo se ha gastado todo en prebendas y no ha vendido ni una escoba.<em> &ldquo;&iexcl;Quina merda!&rdquo;</em>, clama Canivell&hellip; Ah&iacute; s&iacute; aparece el antih&eacute;roe berlanguiano que se quiere caradura, pero la historia y la sociedad terminan siempre tom&aacute;ndole el pelo hasta dejarlo tan desnudo como desamparado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vodevil-politiqueo-espanol-sigue-vivo-escopeta-nacional_129_13323105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 19:01:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/668dd910-ae63-46c1-9b90-8bf6753780bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2444579" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/668dd910-ae63-46c1-9b90-8bf6753780bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2444579" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El vodevil del politiqueo español sigue vivo en 'La escopeta nacional']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/668dd910-ae63-46c1-9b90-8bf6753780bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una bicha escénica de fuerza insólita llamada Rosa Romero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bicha-escenica-fuerza-insolita-llamada-rosa-romero_1_13308225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5708cc35-00f2-47f7-909e-53407b940b36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una bicha escénica de fuerza insólita llamada Rosa Romero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La creadora gaditana vive un momento explosivo con tres obras en cartel y un estreno por venir</p><p class="subtitle">Lolita Flores: “Tengo 68 años. Esta es mi cara y estas son mis arrugas, y la arruga es vida”</p></div><p class="article-text">
        Son las doce de la ma&ntilde;ana y la gente de C&aacute;diz, que sabe la perla que tiene, forma una cola largu&iacute;sima para ver la nueva creaci&oacute;n de Rosa Romero. Con paciencia, los espectadores van llenando la sala de La Merced. Con todos ya sentados sale a escena un bicho rojo en traje de seda, un gl&oacute;bulo sangu&iacute;neo que es todo cuerpo, gesto y presencia. Es la propia Romero transformada en un bicho que es, al mismo tiempo, pura destilaci&oacute;n de la mujer gaditana e icono bufo de la <em>performer </em>moderna. Romero todav&iacute;a no es conocida por el gran p&uacute;blico, pero lleva tiempo avisando. Esta artista lo tiene todo: cabeza, presencia, guasa, cuerpo y, sobre todo, comp&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La pieza se llama <em>El discurso</em> y no est&aacute; acabada. Tan solo mostr&oacute; 30 minutos dentro del programa del Festival C&aacute;diz en Danza. El estreno ser&aacute; en el Festival TNT de Terrasa en septiembre. Los espectadores del festival ya saben de la potencia de la artista que tienen en frente. Pero da igual: cualquiera, avezado o no en esto de la danza y las artes vivas, puede darse cuenta de la fuerza ins&oacute;lita de este bicho. De que pisa como nadie el escenario, de la extra&ntilde;a mezcla entre tradici&oacute;n y<em> moderneo </em>y de su dominio del tempo esc&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Romero en <em>Debut</em> es capaz de mezclar el <em>Macbeth</em> de Shakespeare con un discurso feminista y hacerlo mof&aacute;ndose de s&iacute; misma y de toda la escena contempor&aacute;nea al mismo tiempo. &ldquo;En las tragedias griegas los personajes femeninos mueren justo despu&eacute;s de discursar, alertando del peligro al que se expone una mujer al hablar&rdquo;, explica Romero en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;De un modo similar, las contempor&aacute;neas estamos siempre d&aacute;ndolo todo en escena, hasta reventar, entregadas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/angelica-liddell-premio-nacional-teatro-2025_1_12628507.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Liddell,</a> venga a cortarnos las venas&rdquo;, a&ntilde;ade con ojos de p&iacute;cara. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-1oxuN_2HEeU-3901', 'youtube', '1oxuN_2HEeU', document.getElementById('yt-1oxuN_2HEeU-3901'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-1oxuN_2HEeU-3901 src="https://www.youtube.com/embed/1oxuN_2HEeU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Romero siempre se agarra al humor y, sin romper ese c&oacute;digo, poco a poco la guasa va cogiendo un sabor agridulce. Poco a poco, ese ser rojo va mostrando otro lado que recoge la esencia de esas mujeres andaluzas que arrastran por las calles sus vidas colgadas de bolsas, hijos y hombres in&uacute;tiles. La p&eacute;rdida, la vida como un calvario, todo un sentir <em>jondo</em> se va dejando entrever en esa supuesta puesta en escena tan moderna y contempor&aacute;nea. Pero, &iquest;qui&eacute;n es esta gaditana que parece un Ignatius Farray reencarnado en una mujer que canta mientras fr&iacute;e tortillitas de camarones? &iquest;Qui&eacute;n es Rosa Romero?
    </p><h2 class="article-text">Cinco a&ntilde;os de locura eremita</h2><p class="article-text">
        Rosa Romero tiene ojos de ni&ntilde;a, pero ya peina los cuarenta. Comenz&oacute; joven, hace ya 20 a&ntilde;os, con esa generaci&oacute;n a la que hoy se conoce bajo el nombre de &ldquo;M&aacute;laga <em>power&rdquo;</em>. All&iacute; estudi&oacute; e hizo sus primeras obras junto a nombres como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/malditismo-queer-alberto-cortes_1_8928621.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Cort&eacute;s</a>, la Chachi, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/blogs/dias-de-empresa/rara-avis-llamada-bengalas-cooperativa-artistica-salio-malaga-afincarse-pueblo_132_12428249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alessandra Garc&iacute;a</a>, Violeta Niebla o Luz Prado. A&ntilde;os de experimentaci&oacute;n y &ldquo;h&aacute;ztelo t&uacute; mismo&rdquo; que fueron desgastando a esta joven, que ve&iacute;a que aquello no daba para vivir: &ldquo;Hac&iacute;a t&iacute;teres para cumplea&ntilde;os infantiles o me vest&iacute;a de conejo gigante, y acab&eacute; cansada de ganar 50 euros por funci&oacute;n, as&iacute; que decid&iacute; irme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un paso ef&iacute;mero por Madrid, Rosa volvi&oacute; a su San Fernando y decidi&oacute; alquilarse un local antes que un piso donde vivir: &ldquo;Me pasaba la vida all&iacute;, currando, tirada en un sof&aacute;&rdquo;. Aquel encierro fue un volver en s&iacute;, a su origen: &ldquo;Ya hab&iacute;a recorrido mucho, conocido otras gentes y pude comenzar a valorar lo que hab&iacute;a aprendido en casa, que tiene que ver con el comp&aacute;s y el flamenco. Comenc&eacute; a investigar sobre cosas que eran m&iacute;as, que me sal&iacute;an natural&rdquo;. Romero recuerda que comenz&oacute; a bailar todos los d&iacute;as, como hac&iacute;a de peque&ntilde;a en su habitaci&oacute;n. Pero se fue quedando sola: ninguno de sus compa&ntilde;eros pod&iacute;a seguirle el ritmo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74ff5e9c-b488-4241-9203-43cf0229828f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Rosa Romero durante una representación de &#039;El discurso&#039; en el Festival Cádiz en Danza"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rosa Romero durante una representación de &#039;El discurso&#039; en el Festival Cádiz en Danza                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Romero no sal&iacute;a de aquel local donde estuvo encerrada cinco a&ntilde;os; poco a poco fue pasando gente que la fue ayudando. Entre ellos, el propio Alberto Cort&eacute;s &mdash;con quien mont&oacute; varias piezas&mdash;, pero tambi&eacute;n la core&oacute;grafa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/patricia-caballero-vuelve-ocho-anos-ausencia-danza-rota-sagrada_129_11304001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Caballero</a>, que supo ver su esencia. &ldquo;Un d&iacute;a Patricia, vi&eacute;ndome bailar, me dijo: <strong>'</strong>Quieta, ah&iacute;, sigue con eso, sigue<strong>'&rdquo;</strong>, rememora. Romero se&ntilde;ala uno de los momentos de giro en su carrera en el que se dio cuenta de que aquellas improvisaciones pod&iacute;an tener un valor art&iacute;stico, que eran la piedra sobre la que fundar su teatro. Empec&eacute; a descubrir la necesidad de poner el cuerpo en el centro, de trabajar con la voz y con el comp&aacute;s, descubr&iacute; cu&aacute;l pod&iacute;a ser mi lenguaje&ldquo;, resume la artista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29f906dc-7398-41f6-9c18-bea5af6e83b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La obra &#039;Esta no es la vida privada de Rosa Romero&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra &#039;Esta no es la vida privada de Rosa Romero&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De esa vida de eremita sali&oacute; con una pieza, <em>Esta no es la vida privada de Rosa Romero, </em>que estren&oacute; en Sevilla, ciudad en la que decidi&oacute; comenzar una nueva vida de la que surgir&iacute;a una de las piezas fundamentales de su carrera: <em>Debut</em>. En ese trabajo nace su movimiento ya consolidado, un movimiento flamenco que reta, que expulsa algo del cuerpo y que Romero convierte en espasmo, en breve momento donde su cuerpo es pose&iacute;do por un bicho que tiene m&aacute;s de <em>gremlin </em>macarra y juguet&oacute;n que de pesadilla negra o afectaci&oacute;n flamenca. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre agarrada al humor, a lo no hecho, al fragmento roto, su baile es como la anagn&oacute;risis de un personaje que de repente se da cuenta de qui&eacute;n es realmente. <em>Debut</em> es una obra que sigue viva y que se podr&aacute; ver el 29 de junio en la <a href="https://www.feriadepalma.es/obras/debut-cia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala Reina Victoria de Palma del R&iacute;o</a>. Quien quiera ver el nacimiento de una artista no tiene nada m&aacute;s que ir a verla. La pieza llegar&aacute; tambi&eacute;n a Madrid, al espacio de Infinito Delicias, el 17 de octubre. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b81d450-953d-44c1-9d12-0b36c541d95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Rosa Romero en &#039;Soy un baile&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rosa Romero en &#039;Soy un baile&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras aquella, realiz&oacute; otra gran pieza, <em>Soy un baile</em> (2023), que cre&oacute; con apoyo de m&aacute;s gente: la Aceitera de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rocio-molina-erige-diosa-flamenco-calentamiento_129_12777662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roc&iacute;o Molina</a> (que la adora), la Caldera en Barcelona o el TNT de Terrasa. Llegaron los premios y el reconocimiento de la escena contempor&aacute;nea en esta pieza en la que Romero hac&iacute;a desaparecer un cuerpo que buscaba ser validado para hacer nacer otro bien distinto, libre. Eso s&iacute;, vestida en un pijama imposible, tan rid&iacute;cula como punki. 
    </p><h2 class="article-text">La transformaci&oacute;n y el c&iacute;rculo flamenco</h2><p class="article-text">
        Hablando con ella, poco a poco, va dejando mostrar de d&oacute;nde surge todo. Romero es animal contempor&aacute;neo, se lo ha visto todo, algo que se nota en c&oacute;mo cuida cada aspecto de sus trabajos. Los vestuarios con Gloria Trenado, la inserci&oacute;n de la m&uacute;sica, el tratamiento del cuerpo en escena&hellip; Pero en sus piezas tambi&eacute;n hay gui&ntilde;os hacia lo flamenco que no son meros resabios andaluces, sino que tras ellos se esconde la fuerza medular de esta creadora.
    </p><p class="article-text">
        Romero creci&oacute; en el Barrio de las Callejuelas de San Fernando, el mismo que Camar&oacute;n de la Isla. Su abuela viv&iacute;a en un patio de vecinos donde todos compart&iacute;an cocina y ba&ntilde;o, y se crio con su madre y su t&iacute;a, Lela Fontao, que regent&oacute; durante a&ntilde;os la Venta de Vargas, templo del flamenco donde con ocho a&ntilde;os Camar&oacute;n cant&oacute; por primera vez. Romero creci&oacute; en torno a la asociaci&oacute;n de mujeres salineras del barrio, donde su madre y su t&iacute;a, con otras mujeres, vend&iacute;an tortillitas de camar&oacute;n para pagar la factura de la luz de alguna asociada o solucionar los miles de problemas de aquellas mujeres que viv&iacute;an en un barrio obrero y necesitado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me acuerdo cuando Antonia estaba con la espumadera y se pon&iacute;a a cantar. Se transformaba, parec&iacute;a otra persona. O cuando pasaba el Nazareno, la procesi&oacute;n, que sal&iacute;an fuera y le cantaban, me cog&iacute;an de la mano y las miraba mientras notaba c&oacute;mo vibraban&hellip; Aquello, aunque lo viviera con normalidad, me impactaba mucho&rdquo;, evoca Romero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c5d32e80-5335-4687-97b8-8c05db06c7f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Moreno baila con Rosa Romero en &#039;Magnificat&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Moreno baila con Rosa Romero en &#039;Magnificat&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Eso mismo busca Rosa Romero en sus piezas, esa transformaci&oacute;n, ese convertirse en otro en escena. Lo hace con mesura, casi sin que se note, con cierto decoro de mostrar sus ra&iacute;ces. Algo que, sin embargo, ha explotado en su colaboraci&oacute;n con una de las flamencas con m&aacute;s <em>power</em> del panorama, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bailo-sucede-juntan-bailaora-fotografa-documental_1_6376546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Moreno</a>. En su &uacute;ltima obra, <em>Magnificat</em>, que llegar&aacute; al Alb&eacute;niz de Madrid el 19 de julio dentro del festival <em>Villanos del flamenco</em>, Romero se suelta el pelo hasta el descoloque.
    </p><p class="article-text">
        Esa infancia tambi&eacute;n le ha dado el otro v&eacute;rtice sobre el que estructura sus piezas: el corro, el c&iacute;rculo flamenco al que la empujaban de peque&ntilde;a a bailar, donde se convocaba para que algo pasase. &ldquo;Cada d&iacute;a me importa m&aacute;s el p&uacute;blico, estar l&uacute;cida para darme cuenta de qu&eacute; pasa en ese c&iacute;rculo y encontrar c&oacute;mo retroalimentarnos para que algo pueda ocurrir&rdquo;, explica Romero. &ldquo;En esas ando ahora con la nueva pieza, veremos&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/bicha-escenica-fuerza-insolita-llamada-rosa-romero_1_13308225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 04:01:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5708cc35-00f2-47f7-909e-53407b940b36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1566396" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5708cc35-00f2-47f7-909e-53407b940b36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1566396" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una bicha escénica de fuerza insólita llamada Rosa Romero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5708cc35-00f2-47f7-909e-53407b940b36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Danza,Danza contemporánea,Artes escénicas,Flamenco,Cádiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sangre derramada de 'La Barraca' de Magüi Mira que acerca al presente la novela de Blasco Ibáñez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/sangre-derramada-barraca-magui-mira-acerca-presente-novela-blasco-ibanez_1_13293906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbbd0222-c1de-40ba-93ff-f35442fc266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145122.jpg" width="4097" height="2305" alt="La sangre derramada de &#039;La Barraca&#039; de Magüi Mira que acerca al presente la novela de Blasco Ibáñez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora escénica adapta poéticamente, pero de manera fiel, la adaptación protagonizada por Daniel Albadalejo</p><p class="subtitle">Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en 'El jardín quemado'</p></div><p class="article-text">
        La palabra insurrecta y la profundidad pol&iacute;tica de <em>La Barraca</em> de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/acto-vida_1_12095562.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vicente Blasco Iba&ntilde;ez</a> ha llegado por primera vez a escena. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/musical-miserables-acapara-galardones-premios-talia-gran-reina-noche-bailaora-rocio-molina_129_13231360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mag&uuml;i Mira</a> dirige una sint&eacute;tica adaptaci&oacute;n en la que consigue plasmar toda la fuerza del escritor valenciano ante la injusticia y acercarla al presente con una puesta en escena nada costumbrista. No hay barraca, no hay casita, no hay siglo XIX. En cambio, un espacio vac&iacute;o va llen&aacute;ndose de territorio, de albufera, de sangre y de sudor de unos actores entregados a una propuesta f&iacute;sica, violenta y animal. 
    </p><p class="article-text">
        Llevan una larga gira desde que la obra se estren&oacute; en Albacete hace casi un a&ntilde;o. M&aacute;s de cincuenta funciones, con m&aacute;s de 80 sacos a cuestas llenos de un caucho rojo que en escena ser&aacute;n s&iacute;mbolo de esa tierra cultivada con sangre. Ahora, est&aacute;n en temporada en el Teatro Fern&aacute;n G&oacute;mez de Madrid hasta el 21 de junio. Luego seguir&aacute;n de gira: San Javier, en agosto; Salamanca, Murcia y las Palmas, en octubre; Galicia, en noviembre, y cerrar&aacute;n el c&iacute;rculo, ya en diciembre, otra vez en Hell&iacute;n (Albacete). 
    </p><p class="article-text">
        El montaje est&aacute; aupado por un elenco de ocho actores encabezados por Daniel Albadalejo &mdash;Batiste, un campesino que viene de fuera a trabajar las tierras del amo&mdash; y Antonio Hortelano, que interpreta con gran fuerza a Piment&oacute;, labriego embrutecido, alcoholizado, al que sus amos han dado la confianza de administrar las aguas y que lidera la voz del pueblo que acabar&aacute; matando al hijo de Batiste y quemando su Barraca. El odio al que viene de fuera, el analfabetismo, el hombre reducido a bestia por la explotaci&oacute;n laboral&hellip; Un panorama que un joven Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez de 30 a&ntilde;os reflej&oacute; con crudeza y maestr&iacute;a en 1889. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_50p_1145125.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_50p_1145125.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_75p_1145125.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_75p_1145125.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_default_1145125.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_default_1145125.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/93fd9242-921a-426d-830d-73329fe37e5b_16-9-aspect-ratio_default_1145125.jpg"
                    alt="La obra de teatro de &#039;La Barraca&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra de teatro de &#039;La Barraca&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La versi&oacute;n est&aacute; escrita por Marta Torres. &ldquo;Fue ella quien tuvo esta gran idea. Cuando me la ofreci&oacute;, me palpit&oacute; el cuerpo entero, me puse a temblar&rdquo;, confiesa a este peri&oacute;dico Mag&uuml;i Mira, quien dice conocer muy bien de lo que habla Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez en la novela. &ldquo;Soy valenciana y me he criado en la huerta, hay vivencias que nadie me tiene que explicar&rdquo;, se&ntilde;ala esta mujer nacida en 1944, que dice recordar muy bien lo que era el hambre. 
    </p><p class="article-text">
        Mag&uuml;i Mira comenz&oacute; como actriz en los 70 con Jos&eacute; Sanchis Sinisterra. Lo ha hecho todo en teatro. Al preguntarle por la posguerra dice recordar, como si fuera ayer, su infancia con su abuela, con quien la mandaban porque en el pueblo hab&iacute;a comida. &ldquo;Me acuerdo cuando anochec&iacute;a que sal&iacute;amos a recoger lo que hubiese en el huerto, un peque&ntilde;o calabac&iacute;n, un tomate, para as&iacute; poder comer algo. Recuerdo a mi abuela dici&eacute;ndome, mira por ah&iacute; Mag&uuml;isa, a ver si encuentras algo&rdquo;, evoca con la mirada en otro lugar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me acuerdo de mi t&iacute;o Pepe que ten&iacute;a un horario muy restringido para abrir la portezuela del canal y as&iacute; poder regar, justo como en la novela; y tambi&eacute;n me acuerdo de no tener luz ni agua, de limpiarme en un balde de esta&ntilde;o con lo que tuviera, con una piedra o una hoja de nogal&rdquo;, recuerda Mira, y a&ntilde;ade que, cuando le lleg&oacute; el proyecto, se le levant&oacute; la ni&ntilde;a de posguerra que lleva dentro. &ldquo;Y se me levant&oacute; tambi&eacute;n con lo que est&aacute; pasando hoy, que seguimos en la misma salvajada. &iquest;Acaso solucionamos los conflictos con la palabra? No, seguimos enfrentando a los unos con los otros, seguimos con los pies en el mismo barro y enfrente tenemos esa enorme hipocres&iacute;a, como hemos podido ver en el Congreso con los siete minutos de aplausos al Papa. Siete minutos de hipocres&iacute;a total&rdquo;, zanja.
    </p><h2 class="article-text">Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez y la prioridad nacional</h2><p class="article-text">
        La directora ha urdido un espacio simb&oacute;lico con unos grandes espejos m&oacute;viles al fondo de la escena, ideados por los escen&oacute;grafos Curt Allen y Leticia Ga&ntilde;&aacute;n, donde todo es reflejo, donde la palabra de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez se expande. Porque la fuerza de la propuesta es el reflejo que nos llega desde ese siglo XIX, en teor&iacute;a tan alejado, hasta hoy en d&iacute;a. &ldquo;S&iacute;, pero es importante que la palabra que se dice en escena sea tan solo la del autor, no hay m&aacute;s&rdquo;, apunta Mira, que ha dotado al elenco de una unidad a trav&eacute;s de un registro donde la palabra surge del cuerpo. Una apuesta muy f&iacute;sica que la directora acompa&ntilde;a de una coreograf&iacute;a coral a cargo de Marta G&oacute;mez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_50p_1145126.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_50p_1145126.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_75p_1145126.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_75p_1145126.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_default_1145126.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_default_1145126.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6ba41f72-82d9-4870-94d6-2fff6f5b6197_16-9-aspect-ratio_default_1145126.jpg"
                    alt="Una escena de &#039;La Barraca&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una escena de &#039;La Barraca&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Daniel Albadalejo no es nuevo en estas lides. Aunque el p&uacute;blico lo conozca m&aacute;s por sus montajes con Juan Mayorga o su paso por el teatro cl&aacute;sico a manos del director Eduardo Vasco, este murciano comenz&oacute; su andadura en una de las experiencias m&aacute;s hondas y experimentales de la historia esc&eacute;nica espa&ntilde;ola, la de la compa&ntilde;&iacute;a Arena Teatro dirigida por Esteve Grasset. &ldquo;Cuando Mag&uuml;i Mira me propuso esta manera de hacer, para m&iacute; fue volver de repente a un sitio que me resulta fascinante, que es encontrar la emocionalidad a partir del propio trabajo f&iacute;sico&rdquo;, explica. Al final de la obra, cuando ya la barraca ha sido quemada y su familia es de nuevo expulsada a la intemperie y la indigencia, su personaje portar&aacute; a su hija, que se retuerce sobre su espalda y su cuello (una estupenda Elena Alf&eacute;rez) como un cofrade de Semana Santa sujeta a su virgen, con creencia y dignidad.
    </p><p class="article-text">
        La obra consigue tener una dureza extrema, pues la distancia se borra y el dolor de esa familia que es rechazada por ser &ldquo;de fuera&rdquo; es imposible que no resuene hoy en d&iacute;a. Se puede palpar la sorpresa de los espectadores que esperaban el t&iacute;pico montaje &ldquo;costumbrista&rdquo; que situase la acci&oacute;n en aquella lejana Valencia. Mag&uuml;i Mira afirma que ella ha preferido trabajar con el concepto. &ldquo;He buscado la esencia, la po&eacute;tica esc&eacute;nica que pudiese albergar la palabra del autor, pero desnuda, en esencia&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle a Albadalejo por la experiencia de llevarla por toda Espa&ntilde;a, por esos grandes teatros como el Palacio de Festivales de Santander, el Jovellanos de Gij&oacute;n, el Campoamor de Oviedo, el Cervantes de M&aacute;laga o el Arriaga de Bilbao, el actor destaca sobre todo la impresi&oacute;n de ver los teatros repletos hasta el gallinero. &ldquo;Cuando sales a decir el primer mon&oacute;logo y ves el teatro as&iacute;, caray, te emocionas&rdquo;, explica. &ldquo;Pero lo fuerte ha sido ver a la gente realmente tocada, tras la funci&oacute;n muchos vienen a verte, te quieren tocar, abrazar, dar las gracias. Tengo el WhatsApp lleno de mensajes muy descarnados. Eso hac&iacute;a mucho que no me pasaba, al final lo que m&aacute;s le importa al actor es que le agradezcan, ah&iacute; te tocan la patata&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_50p_1145127.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_50p_1145127.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_75p_1145127.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_75p_1145127.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_default_1145127.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_default_1145127.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e22d938b-a940-4248-9629-1be1663fc445_16-9-aspect-ratio_default_1145127.jpg"
                    alt="La obra de &#039;La Barraca&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La obra de &#039;La Barraca&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Albadalejo, que ahora est&aacute; grabando casi a diario para la serie <em>Sue&ntilde;os de libertad</em>, en la que interpreta al capell&aacute;n don Agust&iacute;n y se mete jornadas de m&aacute;s de 14 horas entre el teatro y el plat&oacute;, recuerda una funci&oacute;n con especial cari&ntilde;o, cuando al terminar fueron al Teatro Olympia de Valencia, un espacio que antes fue la c&aacute;rcel conde justo hace 100 a&ntilde;os encarcelaron a Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez por luchar contra los carlistas. &ldquo;Que resonaran ah&iacute; sus palabras con la sociedad valenciana presente fue muy emocionante&rdquo;, explica sobre este montaje en el que precisamente en su &uacute;ltima escena suena el himno valenciano en una versi&oacute;n de Santi Mart&iacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no se trata solo de la sociedad valenciana, el discurso de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez se expande hasta lo global. Viendo la obra es imposible no acordarse de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/extrema-derecha-convierte-torre-pacheco-olla-presion-comienza-caza-inmigrante_1_12458453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torre Pacheco</a>, de los ni&ntilde;os de Gaza, de los desplazados, de los desahuciados&rdquo;, afirma este actor, que adem&aacute;s confiesa que para este papel est&aacute; bebiendo del presente para construirlo d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Tendr&iacute;as que ver el cuaderno que llevo, lleno de im&aacute;genes, de noticias, de m&uacute;sicas&hellip; Estos d&iacute;as claro que pienso en esa mujer desahuciada de 87 a&ntilde;os, Maricarmen, y en esas palabras de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/aplazado-tres-semanas-nuevo-desahucio-maricarmen-87-anos-resiste-envites-fondo_1_13268266.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Diego Botto</a> que fueron toda una lecci&oacute;n. Hace cuatro d&iacute;as, al sur de Italia, quemaron vivos a cuatro jornaleros de Pakist&aacute;n y Afganist&aacute;n en un coche al que le cerraron las puertas. Yo soy de Murcia, donde no es la primera vez que hemos encontrado jornaleros de Mali asesinados y enterrados en cal viva en los pozos&hellip; Todo eso me remueve por dentro y me lo llevo a escena para poder interpretar a Batiste con toda la honestidad de la que soy capaz&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Mag&uuml;i Mira detalla a su vez otra reflexi&oacute;n nada desde&ntilde;able. &ldquo;Al final de la obra, Piment&oacute;, que tiene una situaci&oacute;n privilegiada respecto a otros jornaleros, confiesa: 'La marquesa me va a desahuciar, me quita las tierras'. Esto es importante, no hay uno de fuera y otro de dentro, los dos viven la misma opresi&oacute;n, son pobres a los que se enfrenta. Ese espejismo es el mismo que el de la actual 'prioridad nacional'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una escena de la obra, casi al final, hiperviolenta, donde todo el elenco se embrutece hasta la animalidad a base de cazalla y odio en una taberna del infierno, donde el pueblo se ahoga en su miseria. Una escena estupenda que recuerda incluso a <em>Las bacantes</em> de La Cuadra de Sevilla, a los primeros Atalaya, a la fuerza posterior de algunas obras de Calixto Bieito, a un teatro que alguien podr&aacute; tildar de ya pasado, pero que en manos de esta directora retorna con la fuerza de la palabra Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez, ese socialista y republicano incapaz de quedarse indiferente ante la injusticia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/sangre-derramada-barraca-magui-mira-acerca-presente-novela-blasco-ibanez_1_13293906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 20:27:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bbbd0222-c1de-40ba-93ff-f35442fc266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145122.jpg" length="4068902" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bbbd0222-c1de-40ba-93ff-f35442fc266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145122.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4068902" width="4097" height="2305"/>
      <media:title><![CDATA[La sangre derramada de 'La Barraca' de Magüi Mira que acerca al presente la novela de Blasco Ibáñez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bbbd0222-c1de-40ba-93ff-f35442fc266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145122.jpg" width="4097" height="2305"/>
      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Vicente Blasco Ibáñez,Literatura,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
