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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Garnelo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo-garnelo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Garnelo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El espíritu de la ansiedad: las reflexiones de un psicólogo sobre lo agotadoras que pueden ser las fiestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espiritu-ansiedad-reflexiones-psicologo-agotadoras-fiestas_129_12868240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cff0cc73-ed0b-4323-9049-b0b19ae0d5fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133236.jpg" width="1024" height="576" alt="El espíritu de la ansiedad: las reflexiones de un psicólogo sobre lo agotadoras que pueden ser las fiestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Afrontamos unas fechas exigentes en las que valoramos la consecución de objetivos en el tiempo pasado y proyectamos a futuro los nuevos deseos, algo que aparentemente es inocuo e incluso motivante, pero que oculta una autoexigencia que puede ser tóxica</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        Mi&eacute;rcoles. Salgo de la consulta, es de noche y hace fr&iacute;o, pero las terrazas est&aacute;n hasta arriba. En Madrid no es dif&iacute;cil ver las terrazas llenas. En una ciudad donde la prisa apremia y la pausa penaliza, bares y terrazas, alcohol mediante &ndash;pero esto es otra historia, quiz&aacute; otro texto a futuro&ndash;, se convierten en escenarios de peque&ntilde;as levedades, en lugares de escape del sentido del deber, un oasis en medio de la mortecina l&iacute;nea de la rutina. Camino a casa. Por suerte es un paseo de veinte minutos, sin necesidad de coger el metro. Tras las primeras terrazas de calles secundarias llego a una arteria principal. Hay tr&aacute;fico y mucho ruido, y las terrazas a pie de asfalto se convierten en lugares improvisados de celebraci&oacute;n. <em>Ven a disfrutar de nuestra terraza con vistas a la carretera</em>. J&oacute;venes y mayores, ni&ntilde;os y adultos, todos parecen insuflados de una extra&ntilde;a energ&iacute;a. Churros y croquetas, luces y mercadillos, aglomeraciones, cenas, planes, estr&eacute;s y m&aacute;s estr&eacute;s. Se siente la ansiedad. El esp&iacute;ritu navide&ntilde;o est&aacute; aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dejo a Pap&aacute; Noel detr&aacute;s subido a una farola y entre escaparates de boller&iacute;a industrial y una desmesura de bullicio a la deriva, me detengo ante un sem&aacute;foro en rojo. Miro a un lado y observo una marquesina de autobuses con un anuncio luminiscente destacado: &ldquo;Navidad en Vigo. &Uacute;nica en el mundo&rdquo;. Acab&aacute;ramos. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bienvenidos-ciudad-espectaculo-sitio-vives-transforma-turista_1_12643466.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marketing y Navidad</a>. &iexcl;El negocio de la Navidad! Como vigu&eacute;s reconozco que algo me hace til&iacute;n en el coraz&oacute;n, quiz&aacute; la morri&ntilde;a una vez m&aacute;s. Sem&aacute;foro en verde y mientras camino, el aire en la cara me hace recordar la competitividad navide&ntilde;a que prolifera en el esp&iacute;ritu de estas fiestas. Hay algo en el querer llamar la atenci&oacute;n, en el querer ser visto y tenido en cuenta, que trasciende al esp&iacute;ritu econ&oacute;mico de estas fechas. Est&aacute; claro que el Ayuntamiento de Vigo amortiza de sobra sus millones de luces LED, aunque sea entre denuncias por <a href="https://www.eldiario.es/galicia/primera-sentencia-tsxg-navidad-abel-caballero-tendra-indemnizar-vecina-ruido_1_11424567.html#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20afirman%20que,de%20su%20supervisi%C3%B3n%E2%80%9D." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica</a> y <a href="https://www.instagram.com/p/DQuKNRZjJkf/?hl=es&amp;img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vandalizaci&oacute;n de olivos centenarios al colocarle luces LED</a>. Cualquier cosa con tal de estimular el consumo en uno de los periodos m&aacute;s comerciales del a&ntilde;o. Directo y a la yugular. El prestigio por apropiarse de la Navidad hace tiempo que se ha convertido en un arma pol&iacute;tica, que segrega seg&uacute;n ganancias, oprime a los m&aacute;s d&eacute;biles e ignora al comercio local del extrarradio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El privilegio de la Navidad tambi&eacute;n afecta a nuestra salud mental. Esta es una &eacute;poca muy vinculada a las <a href="https://www.eldiario.es/era/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10786663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigencias desmedidas y al perfeccionismo</a>, donde <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/dec/21/christmas-burnout-why-stressed-parents-harder-emotionally-honest-with-children" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estr&eacute;s suele intensificarse</a> y las expectativas sociales y la presi&oacute;n financiera van marcando el guion a seguir. Fechas en las que los atracones y las adicciones se camuflan entre guirnaldas, coronas navide&ntilde;as y gorros de pap&aacute; Noel, en las que las personas con dificultades en el control de impulsos tienen riesgo doble de sufrir una reca&iacute;da en las celebraciones, ya que el entorno suele ser muy indulgente e incluso alienta al consumo compulsivo donde no se censuran algunos excesos sino que se alientan. Hoy en d&iacute;a, en nuestra sociedad es muy dif&iacute;cil no participar en <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una celebraci&oacute;n sin consumir alcohol</a> y no tener que dar explicaciones. La Navidad suele presentarse como una &eacute;poca de paz y tranquilidad, pero la realidad es que se trata de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12644506/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una &eacute;poca especialmente agotadora donde predominan las exigencias</a>. Si sentirnos mal en cualquier &eacute;poca del a&ntilde;o nos genera culpa y verg&uuml;enza, hacerlo en Navidad es a&uacute;n peor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunos estudios, la melancol&iacute;a, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el odio</a> y <a href="https://go.gale.com/ps/i.do?p=IFME&amp;id=GALE%7CA613715823&amp;v=2.1&amp;it=r&amp;userGroupName=anon%7E312f632f&amp;aty=open-web-entry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los sentimientos depresivos repuntan en estas fechas</a>. En consulta, no son pocos los pacientes que en estas fechas manifiestan su rechazo a esta etapa del a&ntilde;o: &ldquo;Odio las Navidades&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; pereza todo, me gustar&iacute;a poder hacer un <em>fast forward</em> y que acaben ya&rdquo;, me dec&iacute;a una paciente. &ldquo;No soporto a mi jefa, no s&eacute; c&oacute;mo voy a aguantarla en la cena de empresa&rdquo;, &ldquo;no quiero celebrar nada con mi familia, pero tengo que hacerlo&rdquo;, me dec&iacute;a otro. Y es que las celebraciones, tanto de empresa como familiares, son ya <a href="https://www.eldiario.es/nidos/navidad-cunados-si-aspirar-pasar-fiestas-felices-familia_129_12859958.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una obligaci&oacute;n tradicional de estas fechas</a>, en la que esquivar el conflicto y la confrontaci&oacute;n se ha convertido en todo un arte. Tal es el falso compromiso al que nos vemos expuestos, que si la alternativa es evitar determinados eventos, la culpa, la soledad y los sentimientos de vac&iacute;o pueden llegar a decir de nosotros que somos defectuosos e inadecuados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto de esto, algunos estudios han demostrado que la idealizaci&oacute;n de la Navidad puede producir <a href="https://garnelopsicologia.com/blog/navidad-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimientos agudos de desamparo</a>, soledad o frustraci&oacute;n y episodios de ansiedad y estr&eacute;s. En una &eacute;poca tan agitada y exigente socialmente, muchas personas pueden lidiar con estados que fluct&uacute;an entre la alegr&iacute;a desmedida o estados de man&iacute;a o sentirse abrumados. Seg&uacute;n estudios, casi nueve de cada diez ciudadanos (89%) afirman <a href="https://www.apa.org/news/press/releases/2023/11/holiday-season-stress" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentir preocupaciones</a> como no tener suficiente dinero, extra&ntilde;ar a sus seres queridos y anticipar conflictos familiares les causan estr&eacute;s en esta &eacute;poca del a&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Surge la culpa por no estar presente en determinados eventos que pertenecen a una época que parece que nos dice que hay que reunirse a toda costa, como sea y con quien sea, aunque los conflictos resurjan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las cenas navide&ntilde;as y <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los compromisos familiares</a> son uno de los principales focos del estr&eacute;s psicol&oacute;gico en Navidad. El sentido de pertenencia se transforma en una obligaci&oacute;n social que confronta con el deseo de autonom&iacute;a personal. Surge as&iacute; la culpa por no estar presente en determinados eventos que pertenecen a una &eacute;poca que parece que nos dice que hay que reunirse a toda costa, como sea y con quien sea, aunque los conflictos resurjan y el gasto en nuestro bolsillo sea dif&iacute;cil de soportar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad nos dice que la Navidad es una &eacute;poca del a&ntilde;o de celebraci&oacute;n, aunque especialmente exigente, que implica reencuentros con amigos, obligaciones familiares, comilonas, regalos, compras interminables y vacaciones escolares que pueden suponer una marat&oacute;n dif&iacute;cil de superar para quien no tiene soporte familiar o econ&oacute;mico para el cuidado de sus hijos. Hay a quienes no les queda m&aacute;s remedio que reflexionar sobre el concepto de familia, ya sea <a href="https://www.eldiario.es/era/reto-pasar-primeras-navidades-alguien-querido-llorar-callado-no-estropea-celebracion_1_12865145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debido a p&eacute;rdidas o por ausencias</a>, o quienes se estresan por los regalos que deben comprar (si pueden), debido a que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no se lo permite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos familiares son otra l&iacute;nea roja que se cruzar&aacute; en estas fechas. Seg&uacute;n <a href="https://trustandwill.com/learn/holidays-and-estate-planning-survey" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta reciente</a>, al menos cuatro de cada diez familias afrontar&aacute;n una discusi&oacute;n en las comidas de Navidad. Entre los temas m&aacute;s comunes en las discusiones la pol&iacute;tica encabeza la lista; un 34% la se&ntilde;ala como una importante fuente de tensi&oacute;n. Le siguen los conflictos del pasado con un 32%, las relaciones y rupturas con un 25%, y las finanzas con un 25% tambi&eacute;n. Entre las generaciones con m&aacute;s tendencia a participar de estas discusiones destacan la generaci&oacute;n Z con un 57% y los <em>millenials</em> con un 37%. Los que menos discuten son la generaci&oacute;n silenciosa, los <em>baby boomers</em> y la generaci&oacute;n X, que se muestran m&aacute;s reservados y evitativos cuando el conflicto amenaza a la familia.
    </p><p class="article-text">
        En otras personas se agudizan los sentimientos de soledad y tristeza que en ocasiones conducen a crisis de ansiedad o a estados depresivos. Tampoco son fechas f&aacute;ciles para aquellos que viven la p&eacute;rdida de un ser querido. El s&iacute;ndrome de la silla vac&iacute;a se siente de manera m&aacute;s intensa en fechas se&ntilde;aladas, como lo son las citas navide&ntilde;as, siendo frecuente que la melancol&iacute;a se intensifique durante las reuniones familiares y el esfuerzo por socializar suponga una carga de estr&eacute;s notable. En este sentido, el exceso de socializaci&oacute;n, sobre todo si no es habitual durante el resto del a&ntilde;o, puede producir sentimientos de confusi&oacute;n o riesgo. Llegando incluso a aparecer sintomatolog&iacute;a ligada a la agorafobia, un malestar psicopatol&oacute;gico que se caracteriza por un intenso y desproporcionado temor a exponerse o anticipar diversas situaciones y lugares en los que pedir ayuda puede resultar embarazoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta a las reuniones familiares, conviene se&ntilde;alar y tener siempre presente que en la mayor&iacute;a de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que han sufrido abuso sexual en la infancia, el abusador resulta ser un familiar directo o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/padres-abuelos-parejas-madre-mitad-casos-abuso-sexual-menores-cometen-familiares_1_8498296.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una persona pr&oacute;xima</a> al grupo familiar. Seg&uacute;n estudios, el abuso sexual infantil puede crecer hasta un 40% en las fiestas navide&ntilde;as. Teniendo en cuenta estos porcentajes, no es exagerado apropiarse del eslogan de <a href="https://thepoint.com.mx/2024/12/28/abuso-sexual-infantil-aumenta-40-en-navidad-ilas-y-made-lanzan-campana-para-visibilizar-el-tema/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la campa&ntilde;a</a> de la asociaci&oacute;n mexicana ILAS, dedicada a la prevenci&oacute;n del abuso sexual infantil, que recuerda que<em> Hay navidades que son inolvidables. El mejor regalo para tus hijos es no perderlos de vist</em>a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cantidad de estudios cl&iacute;nicos revelan c&oacute;mo las Navidades son la peor &eacute;poca para las unidades de urgencias psiqui&aacute;tricas. El problema psicopatol&oacute;gico de la Navidad viene con el efecto rebote, en la temida cuesta de enero, donde nuestras energ&iacute;as y bolsillos, lejos de haberse fortalecido, se encuentran bajo m&iacute;nimos tras haber sufrido un desgaste notable. Durante la semana previa a la Navidad, seg&uacute;n algunos estudios, el <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/irish-journal-of-psychological-medicine/article/abs/christmas-census-at-a-district-general-hospital-psychiatric-unit/5764FA0A391D8C1309E095ED6BB3539C" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado an&iacute;mico</a> general de las personas s&iacute; puede verse alterado y las crisis por intoxicaciones pueden volverse m&aacute;s comunes, aumentando significativamente los pacientes ingresados por problemas de alcohol, todos ellos con s&iacute;ntomas de soledad y que con una marcada preferencia por pasar las fechas en el hospital.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El exceso de socialización, sobre todo si no es habitual durante el resto del año, puede producir sentimientos de confusión o riesgo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro dato sobre el estr&eacute;s y la ansiedad en navidad revela la diferencia entre g&eacute;neros, ya que son <a href="https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mujeres quienes soportan una mayor carga de estr&eacute;s</a>, normalmente derivado por la planificaci&oacute;n y organizaci&oacute;n de los eventos navide&ntilde;os. Dato que demuestra c&oacute;mo a d&iacute;a de hoy, en nuestra sociedad, todav&iacute;a son las mujeres quienes asumen responsabilidades y expectativas sociales vinculadas a la planificaci&oacute;n y los cuidados familiares, dando lugar a diferencias notables a la hora de sentir la presi&oacute;n y el estr&eacute;s en estas fechas en las que las reuniones familiares est&aacute;n a la orden del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Afrontamos unas fechas exigentes en las que valoramos la consecuci&oacute;n de objetivos en el tiempo pasado y proyectamos a futuro los nuevos deseos, algo que aparentemente es inocuo e incluso motivante, pero que oculta una autoexigencia que puede ser t&oacute;xica e incrementa nuestro estr&eacute;s y ansiedad, generando una culpa que se cronifica Navidad tras Navidad y nos expone al fracaso de manera cruel. Nos convertimos en nuestros propios verdugos, cortes&iacute;a de Pap&aacute; Noel y los Reyes Magos. Susan David, doctora en psicolog&iacute;a cl&iacute;nica por la Universidad de Melbourne y experta en regulaci&oacute;n emocional habla sobre <a href="https://www.mindful.org/real-gift-negative-emotions/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tiran&iacute;a de la positividad</a> y la brecha aspiracional, una divergencia entre nuestro <em>Yo real</em> y nuestro <em>Yo ideal,</em> algo que en lugar de ayudarnos a crecer se convierte en un instrumento de castigo.
    </p><p class="article-text">
        Por fin llego al portal de mi casa. La puerta se cierra a mis espaldas. No huele a <em>coulant </em>de chocolate, no hay contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica ni ac&uacute;stica, no hay nadie, tampoco hay ascensor. Subo las escaleras y en el trayecto veo la decoraci&oacute;n navide&ntilde;a de algunas puertas hasta llegar a mi casa, donde tambi&eacute;n cuelgan unos adornos. Enseguida pienso en c&oacute;mo gestionar los regalos y las cenas de este a&ntilde;o y me invade de nuevo la ansiedad. Y es esa misma noche, mientras todos duermen, que me siento a escribir este texto. Todo ello mientras escucho la navide&ntilde;a banda sonora de la pel&iacute;cula <em>Cuando Harry encontr&oacute; a Sally</em> el fat&iacute;dico d&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-rob-reiner-director-princesa-prometida-harry-encontro-sally-78-anos_1_12845112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte del director</a> y su mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espiritu-ansiedad-reflexiones-psicologo-agotadoras-fiestas_129_12868240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Dec 2025 20:53:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Salud mental,Psicología,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ansiedad-vacaciones-urgencia-descansar-no-deja-desconectar_129_12489786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7660d28-8dd9-49d8-8d41-4229b6cfb0a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las altas expectativas sobre nuestro bienestar en este periodo del año pueden ser más un riesgo que un beneficio; al aspirar a una desconexión demasiado exigente y perfeccionista podemos, a veces, conseguir el efecto contrario invocando ciertas emociones de difícil gestión</p><p class="subtitle">Entrevista - Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        Psicol&oacute;gicamente, uno de los mayores desaf&iacute;os del verano es gestionar la ansiedad que acompa&ntilde;a a la frustraci&oacute;n generada por las expectativas, esas que nos ponemos ante la planificaci&oacute;n y disfrute de nuestro tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estaci&oacute;n de la hiperplanificaci&oacute;n</a>, la nostalgia por lo no vivido dispara nuestras autoexigencias ante la posibilidad de alcanzar cotas de mayor felicidad, a veces simplemente inalcanzables. Es ah&iacute; donde debemos centrarnos en ajustar nuestras expectativas y aferrarnos a la renuncia como bandera y convertirla en el eje de una &eacute;poca donde parece que la tristeza, el malestar o la ansiedad, no son bien vistos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y si hay algo mejor?&rdquo;, parece que nos dice nuestro yo del futuro, m&aacute;ster en autoboicot. El bienestar rutinario ha pasado a ser el enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno y la exponencialidad infinita de las posibilidades, no solo vacacionales, dispara las aspiraciones de una poblaci&oacute;n agotada y frustrada, pero <a href="https://www.eldiario.es/economia/banco-espana-senala-productividad-crece-pais-europa_1_12314851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s productiva</a> que nunca. 
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde, en plena <a href="https://www.eldiario.es/temas/burbuja-inmobiliaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis inmobiliari</a>a, el sector del <a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-bate-record-historico-turistas-94-millones-visitantes-2024-gastaron-126-000-millones-euros_1_11965405.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turismo no cesa en batir r&eacute;cords</a>, nadie quiere quedarse atr&aacute;s y hasta la pausa se penaliza cuando tenemos que descansar &ndash;en el caso de poder permitirnos parar; casi dos de cada diez trabajadores con empleo en Espa&ntilde;a, un 18%, <a href="https://efe.com/euro-efe/2025-07-11/trabajadores-espanoles-no-puede-permitirse-semana-vacaciones/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pueden permitirse una semana de vacaciones</a>. Superando as&iacute; a la media europea, situada en el 15%&ndash;.
    </p><h2 class="article-text">El FOMO y el peligro de las altas expectativas</h2><p class="article-text">
        Ya inmersos en mitad de la campa&ntilde;a estival, somos testigos de c&oacute;mo a nuestro entorno se agita a causa de la gesti&oacute;n vacacional &ndash;en el mejor de los casos&ndash; que cada vez nos somete y nos ahoga m&aacute;s, ya sea <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-fin-de-semana-precios-mas-barato-belgica-que-sevilla_1_12419256.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por los precios</a> o por la urgencia cada vez m&aacute;s apremiante que tenemos por reservar aquello de lo que queremos disfrutar, ante la posibilidad de perdernos algo y enfrentarnos <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/fomo-miedo-perderse-internet-aumenta-vulnerabilidad-adolescencia-estudio_1_12239947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al temido FOMO</a>, un fen&oacute;meno psicol&oacute;gico caracterizado por la angustia ante la posibilidad de perder oportunidades, experiencias o beneficios que otros est&eacute;n viviendo como gratificantes. Y una de las herramientas m&aacute;s eficaces del marketing emocional de las sociedades modernas, cuyas consecuencias negativas m&aacute;s comunes, seg&uacute;n indican distintos <a href="https://bmcpsychology.biomedcentral.com/articles/10.1186/s40359-023-01184-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, est&aacute;n relacionadas con la ansiedad, la depresi&oacute;n y el estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La capitalizaci&oacute;n del deseo por parte de los mercados es una de las fuentes m&aacute;s rentables de inter&eacute;s econ&oacute;mico y cualquier experiencia se nos presenta como una proyecci&oacute;n m&aacute;s positiva y placentera de nosotros mismos. Ante esta posibilidad puede surgir tambi&eacute;n un sentimiento de rechazo, despertando sentimientos de no pertenencia y afectando as&iacute; a nuestra autoestima, generando sentimientos de tristeza, verg&uuml;enza o inseguridad. 
    </p><p class="article-text">
        La proyecci&oacute;n de nuestro bienestar hacia un futuro a corto plazo, en una &eacute;poca ligada hist&oacute;ricamente con el descanso vacacional, correlaciona con las expectativas que depositamos en ello y a las que nos exponemos. Alcanzar un estado elevado de desconexi&oacute;n en vacaciones se vincula directamente con lo laboral, ya que las aspiraciones de recuperaci&oacute;n<strong>, </strong>la b&uacute;squeda del reseteo y la puesta a punto para combatir el estr&eacute;s acumulado durante el a&ntilde;o, tienen que ver en muchos casos con la posterior vuelta a la rutina: debemos <a href="https://www.eldiario.es/era/renunciar-al-ocio-para-seguir-trabajando_1_11420394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar preparados y volver a ser &lsquo;funcionales&rsquo;</a>, para volver a agotarnos una y otra vez. Un nuevo mantra del capitalismo vacacional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La búsqueda del reseteo y la puesta a punto para combatir el estrés acumulado durante el año, tienen que ver en muchos casos con la posterior vuelta a la rutina: debemos estar preparados y volver a ser ‘funcionales’, para volver a agotarnos una y otra vez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fracaso-avaricia_129_12338391.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si consumir nos a&iacute;sla</a> y nos hace competir, lo mismo ocurre con la productividad. Si no damos pie al descanso y a la desconexi&oacute;n, a la pausa y al aburrimiento, corremos el riesgo de exponernos a nuevos sentimientos de insuficiencia. Estos sentimientos de no val&iacute;a pueden ser un problema mayor si lo que pretendemos es precisamente lo contrario: descansar. 
    </p><p class="article-text">
        Hacer un curso en vacaciones, aprovechar el fin de semana para liberarnos carga, quitarnos tareas de encima renunciando al contacto social, cuidar nuestra dieta en exceso, o ponernos en forma en los m&aacute;rgenes de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, quiz&aacute; tenga m&aacute;s que ver con la posibilidad de encontrarnos ante un residuo de ese capitalismo en el que estamos inmersos, que nos exprime y explota buscando sacar lo mejor de nosotros mismos, <a href="https://www.eldiario.es/era/renunciar-al-ocio-para-seguir-trabajando_1_11420394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renunciando al ocio y al disfrute para mantenernos al 100% en el trabajo</a>, que de los autocuidados. Cuando esto ocurre, probablemente estemos ante una se&ntilde;al de que todav&iacute;a faltan l&iacute;mites por marcar para el cuidado de nuestra salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio del Global Wellness Institute, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/son-calmaciones-bienestar-emocional-necesitamos_1_12370675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turismo de bienestar</a> se define como &ldquo;viajar para mantener, gestionar o mejorar la salud y el bienestar, motivado por el deseo de una forma de vida sana, la prevenci&oacute;n de enfermedades, la reducci&oacute;n del estr&eacute;s y la gesti&oacute;n de h&aacute;bitos poco saludables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Convertido el bienestar en mercanc&iacute;a, debemos volvernos disidentes del positivismo t&oacute;xico, y desconfiar tambi&eacute;n de un itinerario que suele estar lleno de experiencias proactivas, voluntarias, no invasivas y medicinales, que buscan a toda costa establecer as&iacute; un equilibrio mente-cuerpo. Estas expectativas sobre nuestro bienestar, en este per&iacute;odo del a&ntilde;o, pueden ser m&aacute;s un riesgo que un beneficio y pueden estar movidas por la adaptaci&oacute;n de la conducta; la adquisici&oacute;n de destrezas y habilidades de normalizaci&oacute;n,  entendiendo por normal aquello que dictan los intereses del capital.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos ante la adaptaci&oacute;n <a href="https://www.elsaltodiario.com/el-blog-de-el-salto/psiquiatria-mercantilizacion-malestar" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a un estilo de vida</a> gobernado por el consumo y la competencia que nos dice c&oacute;mo o a qui&eacute;n querer, c&oacute;mo comportarnos o incluso c&oacute;mo o con qu&eacute; fantasear.
    </p><h2 class="article-text">Las oportunidades perdidas y el pensamiento contrafactual</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica el investigador Dominik Neumann, especializado en medios, marketing psicol&oacute;gico y  comportamientos del consumidor, las normas y tendencias sociales influyen en nuestra toma de decisiones. En <a href="https://dl.acm.org/doi/book/10.5555/AAI28087558" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio, publicado en 2020 para la Universidad Estatal de Michigan</a>, el autor explica c&oacute;mo las personas experimentamos el FOMO cognitiva y afectivamente, fragmentando esta percepci&oacute;n en un proceso din&aacute;mico que comprende cuatro mecanismos: la comparaci&oacute;n social, las oportunidades previas perdidas y el pensamiento contrafactual, el afecto negativo y dos formas distintas de afrontamiento, la paralizaci&oacute;n o la motivaci&oacute;n para la acci&oacute;n. Este proyecto fue el primero en vincular la experiencia FOMO con el comportamiento de b&uacute;squeda de riesgos. Esto tiene implicaciones para la investigaci&oacute;n del comportamiento del consumidor, ya que el riesgo percibido es fundamental en los procesos de toma de decisiones en el acto de consumir.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si no damos pie al descanso y a la desconexión, a la pausa y al aburrimiento, corremos el riesgo de exponernos a nuevos sentimientos de insuficiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La posibilidad de crear situaciones alternativas imaginarias sobre lo que podr&iacute;a haber sido es lo que llamamos pensamiento contrafactual, un tipo de pensamiento que se encarga de la producci&oacute;n de situaciones imaginarias y que es una de las bases de la creatividad humana. En este sentido, comparar la realidad con una versi&oacute;n hipot&eacute;tica de la misma puede ayudarnos a aprender de errores pasados y a optimizar la toma de decisiones futuras, reduciendo la culpa o el arrepentimiento. Sin embargo, tambi&eacute;n <a href="https://ethic.es/pensamiento-contrafactual-esto-pudo-ser-otra-manera#:~:text=Todos%20imaginamos%20escenarios%20alternativos%20a,contraproducentes%20para%20la%20salud%20mental." target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede generar frustraci&oacute;n, ansiedad, culpa o incluso obsesi&oacute;n</a> si se centra demasiado en escenarios negativos o inalcanzables. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene subrayar que hoy en d&iacute;a lo rutinario tiende a confundirse con el conformismo, en una sociedad donde las cotas de productividad est&aacute;n disparadas y las dificultades para desconectar de los entornos laborales son cada vez m&aacute;s complejas, debido entre otros factores, a la hiperconexi&oacute;n digital y a la necesidad de autorrealizaci&oacute;n constante. En este sentido, algunos estudios afirman que <a href="https://www.cignasalud.es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/el-67-de-los-espanoles-afirma-que-es-incapaz-de-desconectar-del#:~:text=EL%2067%25%20DE%20LOS%20ESPA%C3%91OLES,DURANTE%20LAS%20VACACIONES%20%7C%20Cigna%20Salud" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 67% de los espa&ntilde;oles es incapaz de desconectar del trabajo durante las vacaciones de verano</a>. Aunque estemos de vacaciones, muchas veces seguimos atados al trabajo: contestamos correos, respondemos llamadas y no dejamos de pensar en asuntos pendientes. Esto se conoce coloquialmente como &ldquo;s&iacute;ndrome de la tumbona&rdquo;, una sensaci&oacute;n de no poder desconectar del todo, que puede generar estr&eacute;s, ansiedad, problemas para dormir o concentrarse, e incluso afectar el apetito.
    </p><p class="article-text">
        Aspirar a una desconexi&oacute;n demasiado exigente y perfeccionista o vivir el descanso con una urgencia desmedida puede, a veces, conseguir el efecto contrario y generar un efecto llamada invocando ciertas emociones de dif&iacute;cil gesti&oacute;n, como la ansiedad, que a su vez nos acercar&aacute; a una rumiaci&oacute;n est&eacute;ril provocando <a href="https://garnelopsicologia.com/blog/distorsiones-cognitivas-pensamientos-irracionales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distorsiones cognitivas como la anticipaci&oacute;n de cat&aacute;strofe, la generalizaci&oacute;n o el pensamiento dicot&oacute;mico</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esta paradoja recibe el nombre casual de &ldquo;<a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/intentas-relajarte-pero-te-acecha-la-ansiedad-tiene-una-explicacion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>stresslaxation</em></a><em>&rdquo;</em> o ansiedad inducida por relajaci&oacute;n. Un t&eacute;rmino que describe un fen&oacute;meno que puede afectar a entre un 30% y 50% de las personas <a href="https://www.weforum.org/stories/2022/04/streelaxation-stressed-relax" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que practican t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>. Algunos estudios sugieren que las personas con ansiedad pueden ser incluso <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/23311908.2020.1800262" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s propensas a sufrirla</a> dando lugar a una teor&iacute;a <a href="https://www.psypost.org/psychology-research-uncovers-how-relaxation-can-induce-anxiety-in-those-with-generalized-anxiety-disorder/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denominada Modelo de Evitaci&oacute;n de Contraste</a>, que explica c&oacute;mo algunas personas sienten rechazo y un aumento repentino de ansiedad en momentos de calma y usan la preocupaci&oacute;n como una forma de prevenir estos estados de ansiedad. De forma similar, la teor&iacute;a tambi&eacute;n explica que practicar la relajaci&oacute;n puede dar lugar a un aumento de las probabilidades de experimentar mayores cotas de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, a las puertas de las vacaciones del descanso, la desconexi&oacute;n del mundo laboral se nos presenta como la posibilidad de dar carpetazo a un curso que se encuentra en un momento psicol&oacute;gicamente cr&iacute;tico. Nos encontramos en ese instante en el que ante la posibilidad de alcanzar la cima, debemos hacer un &uacute;ltimo esfuerzo, irracionalmente el m&aacute;s importante de todos. El que, seg&uacute;n nuestro <em>Yo,</em> <em>m&aacute;ster en autoboicot</em>, nos permitir&aacute; empezar las vacaciones con las expectativas cubiertas de una etapa anterior y proyectarnos a otras nuevas expectativas. El problema es que, una vez llegados a la cima, corremos el riesgo de tener que buscar otra cima mayor para satisfacer as&iacute; nuestra ambici&oacute;n. Una inercia peligrosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque estemos de vacaciones, muchas veces seguimos atados al trabajo: contestamos correos, respondemos llamadas y no dejamos de pensar en asuntos pendientes. Esto se conoce coloquialmente como “síndrome de la tumbona”, una sensación de no poder desconectar del todo, que puede generar estrés, ansiedad o problemas para dormir</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Algunas ideas para un descanso m&aacute;s seguro</h2><p class="article-text">
        Lejos de hacer de esto un espacio terap&eacute;utico, aqu&iacute; van algunos de los ejes a tener en cuenta para que nuestro descanso sea algo m&aacute;s seguro:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Gesti&oacute;n en el uso de las pantallas:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Podemos reubicar la tensi&oacute;n de nuestro Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo huyendo de la hiperconexi&oacute;n digital. Esto lo podemos hacer eliminando temporalmente aplicaciones del m&oacute;vil; si no queremos o no podemos, otra opci&oacute;n es dejar el m&oacute;vil en modo avi&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuidado con los mensajes que asocias al descanso: </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ten muy en cuenta d&oacute;nde empiezan las distorsiones irracionales de pensamiento. Muchas veces son consecuencias del marketing encubierto y la publicidad del miedo. Cuidado con los mensajes que capitalizan nuestro descanso. No vas a tener las mejores experiencias. No vas a vivir momentos inolvidables. Lo que vas a experimentar es un periodo de descanso y desconexi&oacute;n, no un viaje a la luna. Nuestro descanso no pasa por disfrutar de todas y cada una de las ofertas posibles que nos encontraremos, no consiste en ir a todos los festivales de m&uacute;sica, no pasa por ahogar nuestros bolsillos convencidos de que lo mejor est&aacute; por experimentar. Date tiempo para procesar cada una de las experiencias que vas a vivir. Y ese tiempo no es una hora.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Lecturas en papel:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Preferiblemente de contenido distendido. Que la velocidad de la lectura vaya dirigida org&aacute;nicamente por la rapidez en la que tus ojos pueden procesar la informaci&oacute;n le&iacute;da y no mediante el <em>scroll</em> de una red social o a trav&eacute;s de una pantalla, exponiendo nuestra atenci&oacute;n a las vicisitudes o querencias del cibermundo. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ajusta expectativas:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Que estas sean realistas y concretas a la hora de tomar decisiones, dando cabida a la renuncia y a la frustraci&oacute;n, convirtiendo esta crisis en una nueva oportunidad para entrenar nuestra tolerancia al malestar. Pon en pr&aacute;ctica el pensamiento contrafactual.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En verano, rutina:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dentro de una desconexi&oacute;n vacacional tambi&eacute;n pueden tener cabida distintos tipos de rutina. Si la rutina en el trabajo es efectiva, aplicarla al descanso ser&aacute; &uacute;til tambi&eacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Presta atenci&oacute;n a lo m&aacute;s inmediato: </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando nuestro Sistema Nervioso se recupera, puede lanzarnos se&ntilde;ales de activaci&oacute;n y nos sentimos con energ&iacute;as para volver a proyectarnos hacia el futuro. Ah&iacute; es cuando comenzamos a pensar en nuevas oportunidades (laborales, financieras, emocionales...) echa el freno y pon las cortas. Utiliza los sentidos para conectar con tu entorno. Presta atenci&oacute;n a tu realidad m&aacute;s inmediata.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Delega (si puedes).</li>
                                    <li>Establece pautas y l&iacute;mites claros ante el productivismo: </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No se trata necesariamente de desconectar con plenitud, sino de regular la desconexi&oacute;n. La dicotom&iacute;a del todo y del nada no es una buena gu&iacute;a en este caso y ese tipo de pensamiento suele estar m&aacute;s asociado a ideas distorsionadas m&aacute;s propias de corrientes de ansiedad, a evitar si es posible. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Silencia las Stories de Instagram:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Huye de las tendencias y de la proyecci&oacute;n digital de los dem&aacute;s. Seg&uacute;n <a href="https://ejournal.ipinternasional.com/index.php/ijec/article/view/1006" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> recientes, la combinaci&oacute;n de motivaci&oacute;n hedonista y urgencia social genera una fuerte intenci&oacute;n y deseo de compra. Esa motivaci&oacute;n externa, en la gran mayor&iacute;a de los casos, tiene intereses comerciales y no es fruto del azar. Conviene centrarnos e identificar d&oacute;nde terminan nuestros deseos y d&oacute;nde comienzan los de los dem&aacute;s para establecer l&iacute;mites y no excedernos ante lo inabarcable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ansiedad-vacaciones-urgencia-descansar-no-deja-desconectar_129_12489786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2025 20:20:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Psicología,Descanso,verano,Vacaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los duelos congelados a la culpa por sobrevivir: el trauma de la Guerra Civil traspasa generaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/duelos-congelados-culpa-sobrevivir-trauma-guerra-civil-traspasa-generaciones_1_12332487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bf9b9a8-ee49-453f-90a9-010776bac459_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118892.jpg" width="800" height="450" alt="De los duelos congelados a la culpa por sobrevivir: el trauma de la Guerra Civil traspasa generaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jóvenes y adultos, descendientes o víctimas de la Guerra Civil, sufren consecuencias psicológicas derivadas de este periodo aunque muchas veces no sean conscientes de ello </p><p class="subtitle">“Los nietos del franquismo 'heredan' inconscientemente el sufrimiento de sus padres y de sus abuelos”</p></div><p class="article-text">
        85 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Guerra Civil espa&ntilde;ola y m&aacute;s de 40 del fin de la dictadura, las heridas psicol&oacute;gicas de aquella &eacute;poca todav&iacute;a no han cicatrizado. El imaginario social permanece atascado en un estado de melancol&iacute;a donde la negaci&oacute;n como mecanismo de supervivencia ha generado durante d&eacute;cadas sentimientos de desamparo, abandono y rechazo vinculados a los recuerdos traum&aacute;ticos de aquellos tiempos. Los ni&ntilde;os que nacen en nuestro pa&iacute;s hoy, queramos verlo o no, se ven afectados por los traumatismos sufridos por la cat&aacute;strofe de la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dice Anna Mi&ntilde;arro, en <em>El hilo infinito del genocidio espa&ntilde;ol. </em>Trauma<em>. Herencia, palabra y acci&oacute;n colectiva</em>. (Ed. Traficantes de Sue&ntilde;os) que este tipo de cat&aacute;strofes destruye la confianza hacia los dem&aacute;s, afectando a nuestro imaginario e identidad colectiva, donde compartir supone un peligro. As&iacute; es como nuestra sociedad vive y ha vivido alienada ante la posibilidad de acceder a la verdad de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se mantiene en una conspiraci&oacute;n del silencio donde tanto los familiares de las v&iacute;ctimas como las generaciones posteriores de los verdugos son herederos de un trauma que pueden llegar a ignorar, un vac&iacute;o que deviene en <a href="https://www.eldiario.es/era/miedo-impulsa-violencia_129_10715728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miedo y puede desembocar en comportamientos violentos</a>. El silencio es la forma m&aacute;s eficaz de transmisi&oacute;n transgeneracional del trauma, donde adem&aacute;s del miedo aparecen la culpa, la verg&uuml;enza, los duelos congelados y el estr&eacute;s postraum&aacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">España tiene una grieta desde el año 1936. Somos los hijos, nietos o bisnietos de las víctimas de nuestra guerra. Vivimos en una conspiración de silencio donde solo se detecta lo que se sospecha y lo que no se cuenta, no existe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las consultas de salud mental no dejan de aparecer nuevas v&iacute;ctimas de la Guerra Civil de generaciones posteriores. J&oacute;venes y adultos que llegan a terapia con problem&aacute;ticas de diversa &iacute;ndole y cuya historia familiar presenta p&eacute;rdidas traum&aacute;ticas de car&aacute;cter abrupto y violento. Es habitual que esta no sea la demanda principal en terapia, sino m&aacute;s bien una que aparece tras retirar varias capas de un malestar del que solo vemos la punta del iceberg. Como un fantasma que habita en el recuerdo, un secreto que pesa sobre un traumatismo no resuelto o una herencia sin testamento que ocasiona unos s&iacute;ntomas relevantes vinculados a patolog&iacute;as severas o adicciones.
    </p><h2 class="article-text">Trauma </h2><p class="article-text">
        La palabra trauma proviene del griego y significa herida. El concepto de trauma hace referencia al da&ntilde;o que nuestro psiquismo, por diversos motivos, no ha podido elaborar y tiene un impacto desregulador hacia nosotros mismos y en nuestra interacci&oacute;n con el entorno, llegando a convertir nuestra existencia en todo un reto.&nbsp;Comprender c&oacute;mo nos afecta el trauma, tanto a nivel individual como colectivamente, es sumamente importante.
    </p><p class="article-text">
        Dice la psic&oacute;loga francesa Anne Sch&uuml;tzenberger&nbsp;que si un trauma no ha sido suficientemente hablado, reconocido y expresado en el momento en el que se produjo, sus restos vuelven a la superficie en la familia tras 50 o 100 a&ntilde;os. Como si la l&iacute;nea familiar incorporase el horror no expresado para ser transmitido a los descendientes. Por ejemplo, el escritor italiano Primo Levi describe en <em>Los hundidos y los salvados</em>, (1986) c&oacute;mo una vez liberado, durante mucho tiempo no es capaz de levantar la mirada del suelo, una conducta que &eacute;l mismo relaciona con la b&uacute;squeda de alg&uacute;n rastro de comida durante su estancia en el campo de concentraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para sanar el trauma conviene detenerse, comprender y confrontar esta realidad, echar la vista atrás y escuchar a los supervivientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante muchas d&eacute;cadas, los profesionales de la salud mental hemos ignorado la presencia de las heridas de guerra. No hemos sospechado que las consecuencias, no solo psicol&oacute;gicas, con las que muchos de nuestros pacientes llegaron a nuestras consultas ten&iacute;an su origen en aquellos sucesos. Es muy dif&iacute;cil entender que las heridas de una experiencia traum&aacute;tica <a href="https://www.infocop.es/analisis-de-la-transmision-intergeneracional-del-trauma/?cn-reloaded=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perduren en el tiempo saltando de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n</a>, pero para comprender el trauma, debemos confrontar la realidad y empezar a escuchar los testimonios de las v&iacute;ctimas. 
    </p><p class="article-text">
        Comunicar y expresar el grado de negligencia social y brutalidad a veces puede parecer un relato de fantas&iacute;a, y en nuestra sociedad acelerada, hay o&iacute;dos que no quieren escuchar, por eso <a href="https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada vez vamos m&aacute;s r&aacute;pido.</a> Todos queremos vivir en un mundo seguro, manejable y previsible, y las v&iacute;ctimas nos recuerdan que no siempre es as&iacute;. Dice el profesor de psiquiatr&iacute;a de la Universidad de Boston&nbsp;Bessel Van der Kolk en su libro <em>El cuerpo lleva la cuenta</em> (Ed. Elefether&iacute;a) que nadie quiere escuchar un trauma. Para sanar el trauma conviene detenerse, comprender y confrontar esta realidad, echar la vista atr&aacute;s y escuchar a los supervivientes.
    </p><h2 class="article-text">El duelo congelado</h2><p class="article-text">
        La Guerra Civil se llev&oacute; a grandes intelectuales e investigadores y sesg&oacute; la direcci&oacute;n del pensamiento dej&aacute;ndolo a la deriva ultraderechista mediante ideas delirantes como las de los psiquiatras de pensamiento biologicista, falangista y nacionalcatolicista Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Ibor o Antonio Vallejo-N&aacute;jera, catedr&aacute;tico de la Universidad de Valladolid en tiempos de Franco, que <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gen-rojo_132_3535293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defend&iacute;a el racismo biol&oacute;gico, el odio hacia las mujeres</a> y la propuesta de recuperar la Inquisici&oacute;n en pleno siglo XX.&nbsp;Considerado como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mossad-josef-mengele-angel-muerte_1_1981762.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Mengele espa&ntilde;ol</a>, Vallejo-N&aacute;jera lleg&oacute; a hablar de plaga humana, psic&oacute;pata y antisocial, al referirse a quienes no defend&iacute;an las ideas de la dictadura, en alguna de sus obras.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy todav&iacute;a existen voces que <a href="https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/-es-importante-que-se-hable-de-salud-mental-sin-caer-en-la-politizacion--4775" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defienden la idea de que la salud mental no debe ir asociada a la pol&iacute;tica</a>, mientras que a su vez <a href="https://theobjective.com/sociedad/2023-03-10/psiquiatras-vox-ley-trans-machista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionan avances sociales como la ley trans</a> por temor a que la ideolog&iacute;a acabe matando los derechos de los m&aacute;s vulnerables, o hablan de reduccionismo limitante o banalizaci&oacute;n de la salud mental al vincular los trastornos ps&iacute;quicos a causas sociolaborales, teor&iacute;as no muy lejanas de aquellas que distingu&iacute;an entre los presuntos <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/memoria-democratica/psiquiatras-francisco-franco-gen-rojo-robos-bebes-represion-divan-vencidos_132_7957544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;genes inquisidores&rdquo; izquierdistas y los &ldquo;cromosomas de lo mejor de la tradici&oacute;n cat&oacute;lica espa&ntilde;ola</a>&rdquo;, seg&uacute;n la expresi&oacute;n de Vallejo-N&aacute;jera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He sido la madre de mi madre huérfana. No he tenido hijos biológicos. Me pregunto si es para romper esta tragedia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">nieta de un asesinado por los fascistas en la Guerra Civil</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias psicol&oacute;gicas de aquella guerra llegan hasta nuestros d&iacute;as. Desde la muerte del dictador Franco se han sucedido las b&uacute;squedas de fosas para realizar rituales de enterramiento adecuados, y poder permitir a las v&iacute;ctimas procesar y cerrar las p&eacute;rdidas y deshacer los duelos congelados. En su art&iacute;culo <em>Trauma Transgeneracional de nuestra Guerra Civil</em>, publicado en 2009, Gregorio Arma&ntilde;anzas Ros enumera alguna de las consecuencias psicol&oacute;gicas de la guerra: habla de la culpa por sobrevivir como un sentimiento de deslealtad hacia los muertos, el s&iacute;ndrome de estr&eacute;s postraum&aacute;tico, que puede verse reforzado por el clima social o las necesidades de los grupos pol&iacute;ticos de mantener la herida abierta, o la verg&uuml;enza, similar a la de las v&iacute;ctimas de violencia dom&eacute;stica, en este caso ante el hecho de que el familiar fuera detenido y asesinado. 
    </p><p class="article-text">
        El psiquiatra recoge en el texto testimonios elocuentes: &ldquo;Mi madre es muy agresiva. Es como si por ser v&iacute;ctima tuviera el derecho de vengarse&rdquo;. &ldquo;He sido la madre de mi madre hu&eacute;rfana&rdquo;. &ldquo;No he tenido hijos biol&oacute;gicos. Me pregunto si es para romper esta tragedia&rdquo;, dice la nieta de una persona asesinada por los fascistas en la Guerra Civil. 
    </p><h2 class="article-text">Romper el silencio</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/navarra/ultimas-noticias/gregorio-armananzas_128_4384271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hablar de lo sucedido es el comienzo de una curaci&oacute;n emocional</a>, es clave para superar el silencio que acompa&ntilde;a a la memoria hist&oacute;rica de Espa&ntilde;a. Hoy todav&iacute;a mueren ancianos sin poder hablar de su sufrimiento. Sin embargo, en el lado de las v&iacute;ctimas se aprecia una evoluci&oacute;n en la narraci&oacute;n de lo traum&aacute;tico que todav&iacute;a no es posible vislumbrar en los descendientes de los verdugos. Muchos familiares desconocen que sus abuelos mataron, y ese silencio tambi&eacute;n perpet&uacute;a el malestar.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga francesa Anne Sch&uuml;tzenberger habla de la transmisi&oacute;n generacional del trauma en su libro <em>Ay mis ancestros,</em> donde afirma que continuamos la cadena y pagamos la deuda del pasado como una lealtad invisible que nos empuja a repetir, queramos o no, lo traum&aacute;tico hasta que no se &ldquo;borre la pizarra&rdquo;. En este sentido si el trauma no ha sido lo suficientemente hablado, reconocido y expresado, restos de este vuelven. Es lo que denomina como &ldquo;s&iacute;ndrome del aniversario&rdquo;&nbsp;en su obra <em>The Ancestor Syndrome</em> (2014). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La búsqueda de fosas comunes sigue activa como consecuencia de un tipo de violencia proyectada hacia el futuro, nuestro presente, al no permitir a las víctimas localizar los cuerpos de sus familiares y realizar un duelo necesario para no perpetuar el dolor generación tras generación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, el trauma y el dolor no sanados pueden llegar a convertirse en una fuente de placer peligrosamente desadaptativa. Las personas que han padecido trauma comparten en la gran mayor&iacute;a de casos, sensaciones de vac&iacute;o e ira, y muchas veces la b&uacute;squeda del bienestar se dirige a calmar la abstinencia por no vivir est&iacute;mulos que nos ponen en riesgo y precisamente comprometen nuestro bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que con las adicciones, donde se asocia una fuente de placer m&aacute;s o menos inmediato con el acto o el consumo, algunas actividades como correr una marat&oacute;n y llevar nuestro cuerpo al l&iacute;mite, segregan endorfinas calmando la reacci&oacute;n de ansiedad y estr&eacute;s. El sentido de estas asociaciones es que las emociones intensas pueden bloquear el dolor.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Violencia proyectada hacia el futuro</h2><p class="article-text">
        La violencia empleada y el miedo como arma de control fueron instrumentos b&eacute;licos que formaron parte durante nuestra Guerra Civil y de la destrucci&oacute;n ocurrida en nuestras fronteras. Hoy en d&iacute;a la b&uacute;squeda de fosas comunes sigue activa como consecuencia de un tipo de violencia proyectada hacia el futuro, nuestro presente, al no permitir a las v&iacute;ctimas localizar los cuerpos de sus familiares y as&iacute; poder realizar un duelo necesario para no perpetuar el dolor generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una grieta desde el a&ntilde;o 1936. Somos los hijos, nietos o bisnietos de las v&iacute;ctimas de nuestra guerra. Vivimos en una conspiraci&oacute;n de silencio donde solo se detecta lo que se sospecha y lo que no se cuenta, no existe.
    </p><p class="article-text">
        El silencio y la falta de reconocimiento de la existencia de estas fosas comunes y el sufrimiento de las v&iacute;ctimas, no hace m&aacute;s que perpetuar el ciclo de la violencia que ha saltado de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y que culmina simb&oacute;licamente el genocidio. Como dice Anna Mi&ntilde;arro en <em>Trauma. Las heridas del pasado</em>, el trauma perdura no solo en los ciudadanos, sino tambi&eacute;n en el imaginario social y, por lo tanto, en toda la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        No sanar las heridas del pasado es la peor manera de comprometer nuestro futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/duelos-congelados-culpa-sobrevivir-trauma-guerra-civil-traspasa-generaciones_1_12332487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 20:37:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los duelos congelados a la culpa por sobrevivir: el trauma de la Guerra Civil traspasa generaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Psicología,Salud psicológica,Salud mental,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Siento un vacío": las reflexiones de un psicólogo sobre un malestar de nuestros días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/siento-vacio-reflexiones-psicologo-malestar-dias_1_12066359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e51a580f-268a-407a-8821-5ef812d6c488_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Siento un vacío&quot;: las reflexiones de un psicólogo sobre un malestar de nuestros días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las personas que llegan a consulta expresando una extraña sensación, en ocasiones de origen desconocido y que, según sus propias palabras, les empuja hacia abajo impidiéndoles mantener una estabilidad emocional básica</p><p class="subtitle">Marian Rojas Estapé y la falacia de la química cerebral: "Es pensamiento neoliberal disfrazado de neurociencia"
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No soy feliz. Me siento solo, incomprendido, incompleto, no me soporto. Tengo una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en mi interior. No encuentro satisfacci&oacute;n por nada, me siento perdido y desmotivado&rdquo;. &ldquo;Nunca nada es suficiente. Siento un agujero dentro de m&iacute;. Una melancol&iacute;a continua que no se va&rdquo;... Cada vez son m&aacute;s las personas que llegan a consulta expresando una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de vac&iacute;o. Un sentir en ocasiones de origen desconocido que, seg&uacute;n sus propias palabras, les empuja hacia abajo impidi&eacute;ndoles mantener una estabilidad emocional b&aacute;sica para sobrellevar el d&iacute;a a d&iacute;a consigo mismos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una vida acelerada</a> en la que buscamos el goce instant&aacute;neo, en un mundo donde parece que todos debemos realizarnos. En esta &eacute;poca de frenes&iacute;, asoma un nuevo miedo, s&iacute;ntoma de los nuevos tiempos, un v&eacute;rtigo que nos recuerda las expectativas incumplidas&nbsp;y las que est&aacute;n por venir. Tambi&eacute;n de los prop&oacute;sitos fallidos que se convierten en viejas frustraciones.&nbsp;Este v&eacute;rtigo, que recoge los malestares de nuestra &eacute;poca, podemos denominarlo <em>vac&iacute;o</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa sensaci&oacute;n es un indicio preocupante al respecto de una inestable salud mental y puede ser una alerta de un perjuicio m&aacute;s profundo. Tambi&eacute;n, desde hace un tiempo, es s&iacute;ntoma de la &eacute;poca en la que vivimos, una reacci&oacute;n a esos tiempos acelerados, a la necesidad de validaci&oacute;n constante, a la urgencia por vivir todas y cada una de las experiencias posibles que nos ofrece nuestro tiempo. Sin embargo, tambi&eacute;n se presenta como una consecuencia preocupante ante los conflictos sociales, como por ejemplo la <a href="https://www.eldiario.es/economia/impacta-crisis-vivienda-salud-mental-veces-quieres-llorar-tienes-pedir-ayuda_1_11686982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultad para acceder a una vivienda</a>, <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/tnt-trump-neofeudalismo-tecnocapitalismo_132_12003632.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el auge del tecnocapitalismo</a> o <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-coloca-putin-posicion-fuerza-tres-anos-aislamiento-occidental_1_12064866.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los conflictos internacionales</a>.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Teresa S&aacute;nchez, autora de <em>Claves psicol&oacute;gicas de la actualidad informativa y social</em> (Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca, 2001), asegura que la secuencia que vivimos en nuestros tiempos nos empuja a que estos s&iacute;ntomas ligados al vac&iacute;o sean cada vez m&aacute;s frecuentes, generando as&iacute; nuevos malestares. Habitamos la era del vac&iacute;o, una &eacute;poca organizada en torno a una ausencia de l&iacute;mites, donde la tendencia inmediata de nuestra sociedad dificulta la posibilidad de resistir a la impulsividad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando nada es suficiente</h2><p class="article-text">
        La velocidad de nuestros tiempos se presenta como un riesgo y una oportunidad al mismo tiempo. Lidiar entre ambos estados afecta a la capacidad de fijar nuestros l&iacute;mites. Resulta ambiguo que en la sociedad en la que vivimos, con acceso a casi cualquier cosa a trav&eacute;s de Internet, ninguna de ellas resulte a veces lo suficientemente eficaz para paliar el dolor emocional del da&ntilde;o psicol&oacute;gico vinculado al vac&iacute;o. La huida hacia adelante que ofrecen estas experiencias son lo opuesto de parar, echar la vista atr&aacute;s y tratar de comprender el porqu&eacute; de nuestro malestar.
    </p><p class="article-text">
        Los malestares de hoy en d&iacute;a provienen de or&iacute;genes distintos. Por un lado, <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-04434-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existen estudios que hablan de factores de riesgo comunes de origen gen&eacute;tico</a> hacia algunos de los des&oacute;rdenes psiqui&aacute;tricos m&aacute;s severos. Sin embargo, la posibilidad de expresi&oacute;n de lo gen&eacute;tico vendr&iacute;a en gran medida condicionada por las variables ambientales, y ah&iacute; es donde podr&iacute;amos encontrar una soluci&oacute;n a estos malestares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones contextuales son de enorme relevancia para la prevenci&oacute;n en salud mental. Las dificultades para hacer frente a una vivienda digna en la sociedad de hoy en d&iacute;a, por ejemplo, hacen que sea psicol&oacute;gicamente ingenuo y deontol&oacute;gicamente inapropiado pensar que <a href="https://www.eldiario.es/economia/impacta-crisis-vivienda-salud-mental-veces-quieres-llorar-tienes-pedir-ayuda_1_11686982.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto de la vivienda hacia la salud mental</a> no es lo suficientemente relevante en este aspecto.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el <a href="https://www.eldiario.es/economia/impacta-crisis-vivienda-salud-mental-veces-quieres-llorar-tienes-pedir-ayuda_1_11686982.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">38% de la poblaci&oacute;n</a> ha sentido angustia ante la posibilidad de perder su hogar, <a href="https://www.gad3.com/estudio-cgate-i-situacion-de-la-vivienda-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 30% ha experimentado soledad y un 23% depresi&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, un 25% de la poblaci&oacute;n mundial manifiesta <a href="https://www.who.int/teams/social-determinants-of-health/demographic-change-and-healthy-ageing/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimientos de aislamiento social y soledad</a> y m&aacute;s de 150.000 personas menores de 30 a&ntilde;os mueren al a&ntilde;o por suicidio.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estar en un mundo cada vez m&aacute;s conectado, la soledad se nos presenta como uno de nuestros principales problemas, causando miles de v&iacute;ctimas y numerosas consecuencias psicol&oacute;gicas en los ciudadanos. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/soledad-no-deseada-expande-azote-salud-parezca-invisible_1_10609553.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El aislamiento social y la soledad no deseada</a> son dos de los fen&oacute;menos que han ido al alza en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La soledad no deseada supone una fuente de malestar y vulnerabilidad, coarta la participaci&oacute;n en la sociedad y tiene consecuencias negativas en m&uacute;ltiples aspectos de la vida, incrementando el riesgo de la persona a desarrollar comportamientos no saludables, generando as&iacute; mismo importantes costes sociales. El vac&iacute;o tambi&eacute;n tiene que ver con esto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la sociedad en la que vivimos, con acceso a casi cualquier cosa a través de Internet, ninguna de ellas resulta a veces lo suficientemente eficaz para paliar el dolor emocional del daño psicológico vinculado al vacío</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.soledades.es/estudios/estudio-sobre-juventud-y-soledad-no-deseada-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del Observatorio Estatal de Soledad no Deseada</a>, publicado en el a&ntilde;o 2024 y aplicado a una muestra de 1800 personas de entre 16 y 29 a&ntilde;os, el acoso escolar, la calidad de las relaciones de amistad, la percepci&oacute;n sobre los propios problemas de salud mental, la pobreza, la discriminaci&oacute;n social, residir en municipios de tama&ntilde;o medio y <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivir en un piso compartido</a>, son importantes factores de riesgo psicosocial.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, tambi&eacute;n somos espectadores del encarecimiento de las experiencias vinculadas al ocio y al juego, dificultando su acceso. Por ejemplo, en lo que respecta a la industria musical, <a href="https://www.obsbusiness.school/actualidad/informes-de-investigacion/informe-obs-impacto-economico-en-la-industria-de-la-musica-en-directo-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sector ha alcanzando cifras r&eacute;cord</a> durante 2024, principalmente gracias a la subida del precio de sus entradas en casi un 50%, situando la entrada de un festival en una media de 80&euro; en perjuicio del bolsillo de un consumidor, que principalmente ronda los 35 y 44 a&ntilde;os &ndash;aunque en 2023 las generaciones de entre 18 y 24 aumentaron su asistencia un 44%. Hablamos precisamente de <a href="https://www.eldiario.es/economia/40-jovenes-emancipados-ahorra-100-euros-mes_1_12005483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &ldquo;generaci&oacute;n inquilina&rdquo;</a>, una juventud que tiene problemas para llegar a fin de mes y de la que solo el 14,8% menor de 30 a&ntilde;os consigui&oacute; abandonar el hogar familiar.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando el vac&iacute;o habla de una experiencia traum&aacute;tica</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del aumento de la sensaci&oacute;n de soledad, psicol&oacute;gicamente, el vac&iacute;o puede ser tambi&eacute;n s&iacute;ntoma de otras vivencias traum&aacute;ticas vinculadas a aspectos de nuestra infancia. Al igual que otros comportamientos desregulados, este sentimiento se presenta como una v&aacute;lvula de escape ante el dolor. Un sistema defensivo que nos protege del sufrimiento ps&iacute;quico, al que no podemos atender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivir con esa sensaci&oacute;n de vac&iacute;o puede convertirse en una rutina indeseable para muchas personas. Un sentimiento constante de desprotecci&oacute;n y vulnerabilidad que los posiciona al l&iacute;mite de sus energ&iacute;as, pudiendo desembocar en ocasiones en la aparici&oacute;n de reacciones de ira e impulsividad e incluso pensamientos y episodios de autolesiones. En este sentido, la autolesi&oacute;n puede ser una estrategia de regulaci&oacute;n emocional, un castigo sobre el que poder controlar el principio y el fin del sufrimiento, o bien una forma desregulada de comunicaci&oacute;n hacia los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El trauma compromete nuestra capacidad de conectar con los dem&aacute;s, sustituyendo la capacidad de conexi&oacute;n por la capacidad de protecci&oacute;n. El problema lo encontramos en las personas que utilizan este mecanismo constantemente, viviendo en un estado disociativo de forma permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de estar disociado de manera constante, como actitud ante el mundo, tiene unas &ldquo;tarifas emocionales&rdquo; muy altas, como explica el doctor en Psicolog&iacute;a Luis Raimundo Guerra Cid en su libro <em>Palos en las Ruedas</em> (Octaedro, 2018). Por mucho que disociemos la experiencia traum&aacute;tica, esta sigue ah&iacute;, y no solo eso, sino que pueden aparecer otros s&iacute;ntomas diferentes: cuando ha habido un trauma, nuestro Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo (SNA) no diferencia entre nuestro pasado inseguro y nuestro presente. Nuestro sistema nervioso no logra disipar la necesidad de protegernos aunque ahora estemos seguros. Vivir en estados de alerta constante puede ser sumamente debilitante y doloroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El vac&iacute;o se presenta como una manifestaci&oacute;n de lo que no podemos aceptar, aquello a lo que no podemos acceder y con lo que nos cuesta conectar. Un s&iacute;ntoma frecuente en personas que han padecido da&ntilde;os vinculados al trauma, el abuso o la negligencia. La sensaci&oacute;n de vac&iacute;o es visceral, normalmente se ubica en el abdomen o en el pecho, y no debe confundirse con el miedo a no existir o la angustia existencial. Este sentimiento suele ir acompa&ntilde;ado de otras reacciones emocionales negativas como la apat&iacute;a, el aburrimiento, la tristeza o la verg&uuml;enza, y quiz&aacute; nos est&eacute; advirtiendo de un da&ntilde;o vinculado a una infancia problem&aacute;tica, una familia desestructurada o de haber sido v&iacute;ctima de vivencias traum&aacute;ticas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sentir mucho, sentir muy poco</h2><p class="article-text">
        Cuando los psic&oacute;logos evaluamos en terapia un caso con estas caracter&iacute;sticas, podemos encontrarnos ante una identidad difusa y un historial de continuas conductas impulsivas que normalmente suelen ir acompa&ntilde;adas de otros malestares como problemas de alimentaci&oacute;n, relaciones sociales complicadas, episodios agresivos, autolesiones o, incluso, intentos de suicidio.
    </p><p class="article-text">
        Sentir demasiado o muy poco son en realidad las dos caras de la misma moneda. Cada peque&ntilde;o dolor puede experimentarse como algo insoportable (hiperactivaci&oacute;n), de la misma manera un dolor emocional elevado puede experimentarse mediante una sensaci&oacute;n de adormecimiento (hipoactivaci&oacute;n), de enlentecimiento o de vac&iacute;o. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este sentimiento suele ir acompañado de otras reacciones emocionales negativas como la apatía, el aburrimiento, la tristeza o la vergüenza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas Kathy Steele, Suzette Boon y Onno Van Der Hart defienden en su libro <em>Vivir con disociaci&oacute;n traum&aacute;tica</em> (Descl&eacute;e de Brouwer, 2011) la importancia de aprender a sentir &ldquo;correctamente&rdquo; d&aacute;ndole el valor justo a cada sentimiento mediante lo que se denomina &ldquo;ventana de tolerancia&rdquo;: el rango de intensidad experiencial que es tolerable para cada persona dentro de los cuales puede aprender, tener una sensaci&oacute;n interna de seguridad y estar comprometido con la vida.
    </p><p class="article-text">
        Lo traum&aacute;tico se detiene ante el vac&iacute;o como una experiencia subjetiva. En un inicio, las primeras teor&iacute;as psicol&oacute;gicas consideraban clave la fase oral de un beb&eacute;, aquella en la que todo va a parar a la boca. Si esta fase no se completaba adecuadamente, se generaba una tendencia depresiva y dependiente de los dem&aacute;s, en un beb&eacute; que ser&aacute; adulto. Posteriormente, se consider&oacute; que las carencias en el cuidado temprano provocaban un sentimiento de fracaso en la percepci&oacute;n del otro como sujeto consolador, con la consecuente incapacidad para tranquilizarse a s&iacute; mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Con mucha probabilidad, el desarrollo de la empat&iacute;a, los cuidados de y hacia los dem&aacute;s, el cari&ntilde;o, el respeto y la tolerancia bien podr&iacute;an ser un punto de partida para atenuar el sufrimiento psicol&oacute;gico. Para esto debemos apelar a la responsabilidad individual, pero tambi&eacute;n a la colectiva.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los recursos de nuestro entorno</h2><p class="article-text">
        Afortunadamente podemos entrenar nuestro Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo y as&iacute; recuperar la seguridad y la calma que se ven afectados en los estados de activaci&oacute;n de nuestro sistema nervioso, que nos conducen a la lucha o la huida. Esto es m&aacute;s f&aacute;cil cuando compartimos nuestro tiempo con otras personas y reproducimos los estados de quien nos rodea; a esto, en el lenguaje psicol&oacute;gico, lo llamamos corregulaci&oacute;n. En una manada, por ejemplo, si uno de los animales percibe peligro, todos percibir&aacute;n peligros aumentando as&iacute; las posibilidades de supervivencia del grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las personas nos ocurre exactamente igual. Si compartimos nuestro tiempo y espacio con personas enfadadas, estresadas o deprimidas nos sentiremos peor, mientras que si estamos con personas con sistemas aut&oacute;nomos regulados, personas que se encuentran mejor, que han sanado sus heridas y que no ejercen la hostilidad, nos sentiremos mejor. Enfrentarnos a nuestro da&ntilde;o puede ayudarnos a restaurar el desgaste emocional y liberarnos del bloqueo relacionado con el sentimiento de vac&iacute;o. En este sentido, curar los traumas del pasado aumenta nuestra capacidad de resiliencia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, <a href="https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo hiperconectado en el que vivimos</a> nos propone una b&uacute;squeda constante, aumentando as&iacute; los riesgos psicol&oacute;gicos ante un consumo excesivo de tecnolog&iacute;a. Lejos de la prohibici&oacute;n del uso de las tecnolog&iacute;as, debemos centrar nuestros esfuerzos en motivar para que los m&aacute;s j&oacute;venes comprendan y conozcan los riesgos potenciales de su uso excesivo y establecer el uso de estrategias para empoderarlos en el mundo digital promoviendo un desarrollo saludable, incluidas actividades alternativas, que estimulen las habilidades cognitivas, ling&uuml;&iacute;sticas y socioemocionales.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las pautas concluyentes que marca este <a href="https://www.soledades.es/estudios/estudio-sobre-juventud-y-soledad-no-deseada-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Estudio sobre juventud y soledad no deseada en Espa&ntilde;a</em></a>, elaborado por el Observatorio Estatal en cuesti&oacute;n, pueden servirnos de gu&iacute;a &ndash;tambi&eacute;n en otras etapas de la vida&ndash; para entender c&oacute;mo combatir este malestar colectivo que tanto vemos los psic&oacute;logos por consulta. Seg&uacute;n indica, la soluci&oacute;n pasa por prevenir, detectar e intervenir:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Fomentar la aparici&oacute;n de escuelas inclusivas que contemplen la educaci&oacute;n emocional.</li>
                                    <li>Proteger la salud mental en la infancia y la adolescencia.</li>
                                    <li>Fomentar las relaciones sociales mediante el ocio saludable.</li>
                                    <li>Desarrollar servicios de atenci&oacute;n juvenil orientados a reducir la soledad.</li>
                                    <li>Impulsar las actuaciones para reducir la soledad no deseada a trav&eacute;s de las universidades.</li>
                                    <li>Reforzar las pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n, empleo e inclusi&oacute;n social, mejorar la orientaci&oacute;n y fortalecer la transici&oacute;n entre educaci&oacute;n y empleo.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/siento-vacio-reflexiones-psicologo-malestar-dias_1_12066359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Feb 2025 21:20:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Siento un vacío": las reflexiones de un psicólogo sobre un malestar de nuestros días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Depresión,Salud mental,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sociedad híper: cómo el capitalismo nos hizo vivir deprisa y nos robó la pausa y el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46776c95-c728-4d0d-99bb-4dfe610205e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sociedad híper: cómo el capitalismo nos hizo vivir deprisa y nos robó la pausa y el silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El scroll infinito y la velocidad del consumo capitalista han acelerado la indivualización de nuestra vida y han convertido los momentos de sosiego en un bien de lujo</p><p class="subtitle">Las reflexiones de un psicólogo sobre 'Del revés 2' y la ansiedad</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad Hiper: Hiperconectada, hiperdiagnosticada, hipermedicada, hipersexualizada, hiperinformada, hipercapitalizada, hiperestresada, (y as&iacute; hasta el infinito). Vivimos acelerados, sometidos por las necesidades que nosotros mismos vamos generando. Somos el coyote detr&aacute;s del correcaminos. Una suerte de idea inacabada, un prop&oacute;sito que no se cumple. Nuestra sociedad es la viva imagen de la insatisfacci&oacute;n. La frustraci&oacute;n por una vida que nos consume y nos obliga a hacernos preguntas con el prop&oacute;sito de llenar ese vac&iacute;o que nos une como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El scroll infinito que habitamos sacia transitoriamente nuestra codicia, apaciguando con cada nuevo est&iacute;mulo el ansia de b&uacute;squeda infinita, rasgo distintivo de las colectividades de nuestros d&iacute;as. Sin embargo, como cualquier adicci&oacute;n, no hace m&aacute;s que alimentar y dar forma a ese espacio perenne que transita entre malestar y malestar. Uno de los progresos que internet nos ha tra&iacute;do con el salto tecnol&oacute;gico es la primac&iacute;a a la cantidad, el filtro se ha desdibujado y las esperas se hacen cada vez lugares menos amables, y es por eso que permanecemos en constante movimiento, una huida perpetua hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        Huimos para perpetuarnos. Nos organizamos para sobrevivir. Para nuestro cerebro la tarea m&aacute;s importante es garantizar nuestra supervivencia. Al enfrentarnos a un peligro, las personas segregamos autom&aacute;ticamente hormonas para aumentar la resistencia y escapar. El cerebro y el cuerpo est&aacute;n programados para correr hacia un lugar seguro, donde se pueda restaurar la seguridad y las hormonas del estr&eacute;s puedan descansar. As&iacute; es que, cuando los niveles de las hormonas del estr&eacute;s permanecen elevadas, se estimula el miedo, la rabia y la enfermedad de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Z7lonzWoRkc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dec&iacute;a el escritor David Foster Wallace</a> que &ldquo;en la cultura de la informaci&oacute;n y del internet, todo es tan r&aacute;pido que no alimentamos la parte de nosotros mismos a la que le gusta el silencio&rdquo; y que &ldquo;hay un miedo que surge sobre el tener que estar solo y tener que estar callado en silencio, como si no quisi&eacute;ramos que las cosas est&eacute;n en silencio nunca m&aacute;s&rdquo;. El silencio y la atenci&oacute;n se nos presentan as&iacute; como dos de los pilares fundamentales de nuestra identidad socio-cultural.
    </p><p class="article-text">
        La velocidad del silencio, en esta nuestra sociedad hiper, no deja de ser vista como un sin&oacute;nimo de fracaso, de que algo no va bien. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Nuestra sociedad penaliza el sigilo y lo iguala a un no saber, un no existir, en el que la duda como fuente de aprendizaje desaparece como posibilidad. La comunicaci&oacute;n actual nos empuja a saber de todo un poco, a opinar sobre esto y sobre aquello y a manifestar as&iacute; nuestro criterio ante cualquier est&iacute;mulo llegado del exterior, sea de la &iacute;ndole que sea, con tal de no enfrentarnos al silencio de los dem&aacute;s, y lo que es peor, al nuestro propio.
    </p><p class="article-text">
        Si lo examinamos con detenimiento, las redes sociales y, por consiguiente, la velocidad de la comunicaci&oacute;n tecnol&oacute;gica son el enemigo n&uacute;mero uno del silencio. Entre un tuit y una <em>story</em> no existen ni la pausa ni el silencio, pero tampoco existimos nosotros si no habitamos esa red de redes que nos a&iacute;sla, aunque pretendamos que nos conecte.
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad actual los l&iacute;mites de la individualidad son cada vez m&aacute;s difusos. La digitalizaci&oacute;n de las relaciones, el declive del contacto f&iacute;sico, la supremac&iacute;a de la imagen respecto a la palabra o la importancia de las satisfacciones materiales e inmediatas, prescinden de la espera, la seducci&oacute;n y el conocimiento pausado de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dice la psic&oacute;loga Teresa S&aacute;nchez que el resultado al que conduce la secuencia que vivimos es cada vez m&aacute;s frecuente trastorno l&iacute;mite de personalidad, muy caracter&iacute;stico y definitorio de los tiempos posmodernos (<em>Claves psicol&oacute;gicas de la actualidad informativa y social.</em> Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca, 2001). Vivir al l&iacute;mite, en el filo de lo real produce un sentimiento cr&oacute;nico de vac&iacute;o y de soledad insaciables. En la era del vac&iacute;o, el sujeto l&iacute;mite (en jerga cl&iacute;nica conocido como TLP o Trastorno L&iacute;mite de la Personalidad) se configura en base a una subjetividad inestable e indefinida, organizada en torno a una ausencia de l&iacute;mites.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir al límite, en el filo de lo real produce un sentimiento crónico de vacío y de soledad insaciables</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay quien considera este malestar la &ldquo;dolencia de nuestro tiempo&rdquo;. Quien lo soporta parece no encajar en ninguna parte, ya sea por criterios de descarte o por la exclusi&oacute;n ante el quebrantamiento de normas sociales. Si los profesionales de la salud mental aplicamos la prudencia y el rigor cl&iacute;nico de nuestro c&oacute;digo deontol&oacute;gico, y de inicio despatologizamos el malestar, de ahora en adelante podemos hablar de rasgo y no de trastorno.
    </p><p class="article-text">
        Este rasgo definitorio posee una cl&iacute;nica sumamente complejo. Seg&uacute;n los psiquiatras Fernando Colina y Laura Mart&iacute;n en su &ldquo;Manual de psicopatolog&iacute;a&rdquo; (La Revoluci&oacute;n Delirante, 2020) la definici&oacute;n de la cl&iacute;nica que envuelve a estos sujetos recorre un limbo entre la manipulaci&oacute;n y el conflicto o la inestabilidad y una fragilidad emocional extrema que dan pie al florecimiento de una cl&iacute;nica consecuente apart&aacute;ndolos de las condiciones b&aacute;sicas del deseo.
    </p><h2 class="article-text">La p&eacute;rdida de los v&iacute;nculos personales</h2><p class="article-text">
        La fugacidad de lo experiencial afecta a los v&iacute;nculos emocionales entre las personas, a los llamados v&iacute;nculos de apego: nadie se aferra sustancialmente a casi nada, ni a las cosas ni a las personas. Es as&iacute; como el filone&iacute;smo se nos presenta como una adicci&oacute;n posmoderna: la necesidad autoimpuesta de cambios esenciales en nuestra vida en breves espacios de tiempo. Esa necesidad ansiosa de cambio no es fruto de una decisi&oacute;n racional, sino del marketing de consumo capitalista, de la cultura del desecho, del desapego y de la superfluidad del instrumento capitalista. La velocidad de la vida nos individualiza, segrega la fuerza de lo colectivo y nos hace vulnerables como especie. Una manifestaci&oacute;n de la patolog&iacute;a bul&iacute;mica del consumo que circunda nuestra era.
    </p><p class="article-text">
        Lo hiper nos transforma en transe&uacute;ntes del tiempo, instalados en una suerte de imperio de lo ef&iacute;mero, donde la conciencia se encuentra sometida a lo superficial, como cuenta Lipovetsky<strong> </strong>en su libro &ldquo;El imperio de lo ef&iacute;mero. La moda y su destino en las sociedades modernas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Habita una pulsi&oacute;n de muerte en esta nuestra sociedad Hiper. Afirma el psiquiatra Fernando Colina en &ldquo;Deseo sobre deseo&rdquo; (Enclave de libros, 2022) que si, como dec&iacute;a Freud en &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del principio del placer&rdquo; la meta de toda vida es la muerte, la renuncia a lo org&aacute;nico, la aparici&oacute;n de lo mec&aacute;nico y artificioso, culpable de nuestros malestares, no ser&iacute;a m&aacute;s que el triunfo rotundo de una pulsi&oacute;n destructiva.
    </p><p class="article-text">
        Existe un lagarto de apariencia similar a la iguana, de temperamento nervioso y acelerado, con una notable habilidad para caminar sobre la superficie del agua cuando afronta situaciones de peligro, desplegando unos l&oacute;bulos d&eacute;rmicos que funcionan como aletas. Cuando reduce la velocidad, se hunde y tiene que nadar del modo normal al de cualquier otro lagarto. En este sentido, no es dif&iacute;cil observar una analog&iacute;a entre la concepci&oacute;n del tiempo de la cultura occidental y la velocidad del lagarto. En occidente el tiempo es lineal, una flecha que une los puntos A y B, al contrario ocurre en Oriente en donde el tiempo es percibido como algo c&iacute;clico, algo que viene y va al mismo tiempo y se renueva constantemente como el aire que respiramos.
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n se refleja en el ritmo urgente de la vida capitalista en la que nos vemos inmersos. En cierto modo, existimos para servir al capital. Cuanto m&aacute;s tiempo dedicamos a producir m&aacute;s improductivos nos volvemos, tendemos a cometer m&aacute;s errores y lo que es peor, somos m&aacute;s infelices. A parte de las dolencias y patolog&iacute;as producidas por el estr&eacute;s y ansiedad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        La palabra japonesa <em>Karoshi</em> significa muerte por exceso de trabajo y consiste en aumentar las horas de trabajo y productividad &ldquo;mientras el cuerpo aguante&rdquo;. En el a&ntilde;o 2001 en Jap&oacute;n se lleg&oacute; a una cifra r&eacute;cord: 143 v&iacute;ctimas de la karoshi. El exceso de trabajo es un riesgo para la salud ya que deja menos tiempo y energ&iacute;a para el ejercicio y nos hace m&aacute;s proclives a beber alcohol o alimentarnos de una manera c&oacute;moda pero inadecuada. No es coincidencia que algunas de las naciones m&aacute;s r&aacute;pidas sean tambi&eacute;n a menudo las que tengan unos &iacute;ndices de obesidad m&aacute;s altos. Muchas personas, a fin de mantenerse al ritmo marcado por la producci&oacute;n aumentan el consumo de estimulantes como el caf&eacute; o la coca&iacute;na, as&iacute; como las anfetaminas, todas ellas sustancias casi tan adictivas como la hero&iacute;na y que pueden provocar depresi&oacute;n, agitaci&oacute;n y conductas violentas.
    </p><p class="article-text">
        Dice el periodista Carlo Honor&eacute; en su libro &ldquo;Elogio de la lentitud&rdquo; que se hace inevitable que una vida acelerada se convierta en superficial. Cuando nos apresuramos, rozamos la superficie y no logramos establecer verdadero contacto con el mundo o las dem&aacute;s personas. A este respecto, el exceso y la autoexigencia han sido clave en algunos de los mayores desastres de la era moderna: Chernobyl, Exxon Valdez, la isla de las Tres Millas, Desastre de Bophal o el accidente del transbordador espacial Challenger.
    </p><h2 class="article-text">La lentitud no est&aacute; a la altura de todos bolsillos</h2><p class="article-text">
        La lentitud tambi&eacute;n puede servirse en el men&uacute; del privilegio. Una carta no accesible para todos los bolsillos. Le&iacute; hace unos d&iacute;as<a href="https://m.newsletter.elpais.com/nl/jsp/m.jsp?c=%40XXn8vg8zCPxVgEXN5YvzKpKmFqYAxRmov6uMStet1kI%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una reflexi&oacute;n</a> que focalizaba, no solo a internet en general, sino a Google Maps en particular como una de las mayores fuentes de una constante e inquebrantable insatisfacci&oacute;n. Elegir la ruta m&aacute;s r&aacute;pida, propiciada por las exigencias y presiones de la empresa explotadora del capital, nos hace transitar por la vida acelerada. Impidi&eacute;ndonos as&iacute; la posibilidad de transitar por la novedad que nos aporta el error, no tan acelerado y accesible.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad Hiper premia lo r&aacute;pido y lo rentable, acarreando importantes consecuencias psicol&oacute;gicas en la sociedad, como un s&iacute;ndrome de hiperactividad apuntando directamente a un consecuente d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, ante la imposibilidad de responder a tantos est&iacute;mulos simult&aacute;neamente. Tras esto puede aparecer el hast&iacute;o y las dificultades cognitivas y an&iacute;micas, caldo de cultivo de estados de ansiedad o patolog&iacute;as vinculadas al estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de esta hiperactivaci&oacute;n, seg&uacute;n el autor A. Finkielkraut (&ldquo;La humanidad perdida&rdquo;) corremos el riesgo de perpetuar la adolescencia de nuestra sociedad, &aacute;vida de novedades permanentes, de expansi&oacute;n y en busca de su propia identidad. Esta nueva sociedad adultescente, ser&aacute; v&iacute;ctima as&iacute; de una intolerancia al aburrimiento y por consecuente presa de nuevos ansiol&iacute;ticos, estimulantes y sedantes, que amortig&uuml;en el vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta vida acelerada debemos abrazar la idea de fracaso. Cuando hay una identificaci&oacute;n muy fuerte entre nosotros y nuestro trabajo corremos el riesgo de que nuestra identidad se tambalee si peligra nuestro trabajo. La mercantilizaci&oacute;n del bienestar suele estar patrocinada, igual que lo est&aacute; el ocio y la felicidad en la industria del entretenimiento, ya un campo f&eacute;rtil para entidades financieras, l&iacute;deres del sistema capitalista m&aacute;s perverso. &ldquo;Int&eacute;ntalo otra vez, fracasa mejor&rdquo; dijo Samuel Becket. Estar mal no es necesariamente sin&oacute;nimo de fracaso. El mutismo no ha de ser una decepci&oacute;n, sino una opci&oacute;n. Sin embargo, el aburrimiento s&iacute; es una prueba viva de la soledad, un primer pelda&ntilde;o hacia la angustia de lo l&iacute;mite. Finalmente, el silencio, la espera y el saber aburrirse son condiciones indispensables para sostenernos en el mundo del deseo de la sociedad hiper.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2024 19:27:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sociedad híper: cómo el capitalismo nos hizo vivir deprisa y nos robó la pausa y el silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Ansiedad,Psicología,Capitalismo,Tecnología,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las reflexiones de un psicólogo sobre 'Del revés 2' y la ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reflexiones-psicologo-reves-2-ansiedad_1_11478312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a320ed97-bef9-44ff-9d1f-bf6e764f374d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las reflexiones de un psicólogo sobre &#039;Del revés 2&#039; y la ansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es tremendamente educativo ver cómo la alegría puede entristecerse o cómo la ira y el miedo pueden alegrarse. Podemos invitar a nuestra ansiedad a disfrutar de un masaje mientras le ofrecemos una infusión, ¿por qué no? Ahí reside el inicio de la despatologización en las nuevas generaciones</p><p class="subtitle">El fenómeno del 'amigo terapeuta': los peligros de opinar sobre la salud mental de los demás</p></div><p class="article-text">
        Es lunes. Termino el &uacute;ltimo paciente y salgo a los Verdi. Hace unos d&iacute;as en un viaje familiar aprovech&eacute; las horas de vuelo para revisitar la primera parte de <em>Inside Out </em>(en Espa&ntilde;a <em>Del rev&eacute;s</em>), por lo que tengo la historia de Riley y sus emociones bien reciente.&nbsp;Son las 22.00 y empieza la pel&iacute;cula puntual. La sala, a pesar de las horas, tiene una buena entrada, s&iacute;ntoma de su &eacute;xito. El fruct&iacute;fero viraje de Disney en el estreno de<em> Inside Out 2 </em>fuera de su plataforma tiene un valor a&ntilde;adido. El cine, cuando ocurre compartido entre las paredes de una sala, adquiere una nueva dimensi&oacute;n: que las emociones pueden contagiarse.
    </p><p class="article-text">
        Las personas aprendemos a sentirnos seguras. Nuestro Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo es el encargado de gestionar nuestra supervivencia regulando la respuesta ante el estr&eacute;s: act&uacute;a como un sistema de detecci&oacute;n interno que escanea nuestro entorno y que est&aacute; constantemente comunic&aacute;ndose y sintonizando con los dem&aacute;s reproduciendo de manera aut&oacute;noma los estados de quienes nos rodean. Es lo que en psicolog&iacute;a llamamos corregulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una manada, si un animal percibe peligro todo el grupo se pone m&aacute;s alerta y ello aumenta sus posibilidades de supervivencia. Los seres humanos funcionamos exactamente igual. Cuando estamos con personas enfadadas nos hace sentir peor, y cuando estamos con personas que est&aacute;n tranquilas y felices nos sentimos mejor.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco haber ojeado, antes de ver la pel&iacute;cula, un par de cr&iacute;ticas de titanes de la prensa espa&ntilde;ola. En oposici&oacute;n a lo le&iacute;do, t&eacute;cnico y adultizado, el valor de esta pel&iacute;cula no reside en los aspectos t&eacute;cnicos, ni siquiera en los comerciales. Se equivocan los adultos que pican en la tendencia de centrar la cr&iacute;tica en la comparaci&oacute;n con la pel&iacute;cula anterior.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para ver esta película conviene liberarse de prejuicios y cargas de la vida adulta y adquirir el prisma que los que hoy en día somos adultos tuvimos con series como &#039;Érase una vez la vida&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ambas pel&iacute;culas, al final de los cr&eacute;ditos, comparten dedicatoria: &ldquo;A nuestros ni&ntilde;os&rdquo;. Mientras que en la primera contin&uacute;a con un &ldquo;please don't grow up. Ever&rdquo; (&ldquo;Por favor, no crezc&aacute;is. Nunca&rdquo;), en la segunda dice &ldquo;we love you just how you are&rdquo; (&ldquo;Os queremos tal y como sois&rdquo;). Y es que para ver esta pel&iacute;cula conviene liberarse de prejuicios, de cargas y responsabilidades correspondientes a la vida adulta y adquirir el prisma que los que hoy en d&iacute;a somos adultos tuvimos con series como <em>&Eacute;rase una vez la vida</em> o <em>&Eacute;rase una vez el cuerpo humano</em>, en donde se trataban de forma simple y amena diferentes aspectos sobre anatom&iacute;a y enfermedades del cuerpo humano.
    </p><p class="article-text">
        La serie se estren&oacute; en el a&ntilde;o 1986. Desde entonces la vida ha evolucionado de manera acelerada, no solo por la llegada de Internet, sino por la aparici&oacute;n de nuevos padecimientos y malestares ps&iacute;quicos, muchas veces fruto de la vida acelerada y los h&aacute;bitos de una nueva forma de relacionarnos con la propia vida, con el trabajo y con las expectativas.
    </p><p class="article-text">
        En la serie de los 80, las explicaciones se realizaban a trav&eacute;s de las aventuras de distintos personajes que representaban los &oacute;rganos, c&eacute;lulas, etc. En <em>Inside Out</em>, al igual que en <em>&Eacute;rase una vez la vida</em>, las expresiones ps&iacute;quicas se nos presentan a trav&eacute;s de animados personajes que explican de manera clara y amena su funcionamiento y lo que es m&aacute;s importante: su existencia.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito&nbsp;de una pel&iacute;cula como <em>Inside Out</em> se hace latente cuando, ante el consumo disparado de ansiol&iacute;ticos y antidepresivos en la poblaci&oacute;n adulta en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, y al tratarse de una cinta enfocada principalmente a poblaci&oacute;n infantil, &eacute;sta cumple una funci&oacute;n psicoeducativa&nbsp;atrayendo a miles de personas, en su mayor&iacute;a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, a las salas de cine. El valor es doble. No solo cumple la funci&oacute;n psicoeducativa, sino que acerca las generaciones m&aacute;s peque&ntilde;as a las salas y a la experiencia del cine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo a las estad&iacute;sticas, es probable que algunos de los detractores m&aacute;s prestigiosos de esta pel&iacute;cula se hayan puesto finos de benzodiacepinas a lo largo de su vida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las emociones nos van acompañando en nuestras decisiones a lo largo de la vida, unas favoreciendo, otras entorpeciendo, pero todas necesarias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las palabras que se pueden leer al final de la pel&iacute;cula representan lo que cuenta la historia y qui&eacute;n es el p&uacute;blico a quien va dirigido. C&oacute;mo las emociones nos van acompa&ntilde;ando en nuestras decisiones a lo largo de la vida, unas favoreciendo,&nbsp;otras entorpeciendo, pero todas necesarias, como representa el abrazo comunal de Alegr&iacute;a, Miedo, Ira, Asco, Tristeza, Envidia, Aburrimiento, Verg&uuml;enza y Ansiedad, las verdaderas protagonistas de la historia, en los &uacute;ltimos minutos de la pel&iacute;cula. Lo que se cuenta tambi&eacute;n representa c&oacute;mo la interacci&oacute;n con nuestro entorno ejerce una influencia directa sobre nosotros, capaz de condicionar nuestras vivencias conduci&eacute;ndonos a uno u otro destino.
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                Alegría y Ansiedad en un fotograma de &#039;Del revés 2&#039;. Facilitada por Disney/Pixar.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En 1868, el cient&iacute;fico Charles Darwin <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/11/111116_crowdsourcing_darwin_internet_experimento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realiz&oacute; un estudio</a> para probar que animales y humanos compart&iacute;amos una serie de emociones innatas y universales, un c&oacute;digo que nos sirve para comunicarnos entre especies. Dicho estudio form&oacute; parte del libro <em>La expresi&oacute;n de emoci&oacute;n en los hombres y animales</em> publicado en el a&ntilde;o 1872, y concluy&oacute; que algunas de esas emociones eran la alegr&iacute;a, el miedo, la sorpresa, la ira y la tristeza. Estas representan casi la totalidad de los personajes de la primera pel&iacute;cula de <em>Inside Out.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que las personas interactuamos con nuestro entorno y adquirimos nuevas experiencias, activamos nuevas formas de comunicaci&oacute;n emocional, entre las que, entre muchas otras, se encuentran el resto de personajes de ambas pel&iacute;culas, incluida la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad es un componente b&aacute;sico de la condici&oacute;n humana que cumple un cometido concreto: percibir y alertarnos sobre un posible peligro. Su funcionamiento se activa de forma refleja, e involuntariamente. Si este mecanismo genera una sensaci&oacute;n constante de preocupaci&oacute;n y miedo en situaciones que a menudo no son amenazantes, puede dar lugar a una problem&aacute;tica mayor y afectar significativamente a diferentes aspectos de nuestra vida. Cuando los s&iacute;ntomas de la ansiedad sobrepasan un umbral, podemos sufrir un ataque de p&aacute;nico, un episodio de angustia y miedo intenso que se presenta de forma repentina, sin que aparentemente exista ninguna causa, acompa&ntilde;ado de s&iacute;ntomas f&iacute;sicos como taquicardias, dificultad respiratoria, mareos, sensaci&oacute;n de hormigueo, n&aacute;useas, despersonalizaci&oacute;n y desrealizaci&oacute;n, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&iacute;nea entre ansiedad y p&aacute;nico podemos verla en uno de los momentos m&aacute;s l&uacute;cidos de la pel&iacute;cula, cuando Riley es expulsada al banquillo dos minutos en un partido de hockey, tras haber golpeado a una de sus amigas, presa de un estado de ansiedad que la empujaba hacia una expectativa excesivamente ambiciosa: marcar tres goles, uno m&aacute;s de los que hab&iacute;a marcado la mejor jugadora del equipo en el mismo tipo de partido, un tiempo atr&aacute;s. Una idea aparentemente genial del personaje Ansiedad que frustra&nbsp;y bloquea las expectativas de Riley en ese partido y antepone sus necesidades ante el cuidado de sus amistades. La propia emoci&oacute;n se muestra bloqueada e incapaz de salir del trance. En esa secuencia se refleja de manera brillante lo que puede suceder en un ataque de ansiedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad puede ser una manifestaci&oacute;n de un estr&eacute;s mantenido en el tiempo. Normalmente el perfeccionismo o unas exigencias poco realistas acrecientan los estados de ansiedad. Por otro lado, el creciente uso y exposici&oacute;n de los j&oacute;venes a las redes sociales hace que sean m&aacute;s propensos a tener problemas de este tipo. En este sentido, en la pel&iacute;cula, el personaje Aburrimiento entra en un colapso emocional cercano a la ansiedad cuando Miedo le quita la consola con la que maneja el control. Un problema creciente que de un tiempo a esta parte ha sido identificado con el nombre de 'tecnoestr&eacute;s', algo que algunos autores ya se atreven a denominar como una pandemia mundial de consecuencias relevantes en la salud mental y la econom&iacute;a de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la Junta Internacional de Fiscalizaci&oacute;n de Estupefacientes (JIFE), dependiente de Naciones Unidas, <a href="https://theobjective.com/sociedad/2022-05-22/consumo-ansioliticos-espana-valium-orfidal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s que m&aacute;s benzodiacepinas consume del mundo</a>. Estamos hablando de f&aacute;rmacos como el Diazepam (Valium), Alprazolam (Trankimacin) o Lorazepam (Orfidal) que se utilizan principalmente para el tratamiento de trastornos de ansiedad. Ante esta situaci&oacute;n, la OCU ha denunciado la falta de especialistas de salud mental en Atenci&oacute;n Primaria. En la actualidad casi la mitad de las visitas al m&eacute;dico de familia son debidas a problemas de salud mental, prescribi&eacute;ndose habitualmente este tipo de f&aacute;rmacos porque no hay ni tiempo ni especialistas para valorar el problema adecuadamente y poder optar por otros recursos como la psicoterapia.
    </p><p class="article-text">
        El disparatado aumento del consumo de benzodiacepinas no deja de ser la prueba de que no se est&aacute;n tratando de forma adecuada los problemas de ansiedad y salud mental, y de que muchas veces estos f&aacute;rmacos se recetan a la ligera, pero lo m&aacute;s alarmante es que el consumo de tranquilizantes tambi&eacute;n se ha disparado entre los m&aacute;s j&oacute;venes. El 24,9% de los chicos y chicas entre 14 y 29 a&ntilde;os han consumido psicof&aacute;rmacos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muchos de ellos sin receta m&eacute;dica, seg&uacute;n el <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/barometro_salud_bienestar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro Juvenil. Salud y Bienestar.</a>
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, recientemente se ha publicado <a href="https://www.infocop.es/un-estudio-advierte-de-la-influencia-de-la-industria-farmaceutica-en-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio que advierte de la influencia de la industria farmac&eacute;utica en salud mental</a>, evidenciando los cada vez mayores niveles de estr&eacute;s, agotamiento e insatisfacci&oacute;n en la vida de los usuarios. En este sentido, <a href="https://www.infocop.es/un-estudio-advierte-de-la-influencia-de-la-industria-farmaceutica-en-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los autores indican que hay una tendencia a incentivar a las empresas farmac&eacute;uticas</a> a mantener una comprensi&oacute;n biom&eacute;dica del malestar para la cual pueden desarrollar y vender psicotr&oacute;picos y dispositivos m&eacute;dicos, y no se sorprenden ante el hecho de que un estudio de 2020 descubriera que 7 de cada 10 empresas farmac&eacute;uticas importantes gastaron m&aacute;s en ventas y marketing que en investigaci&oacute;n y desarrollo. Por si asaltan las dudas, no todos los profesionales de la salud mental pensamos que es una buena noticia que un amigo te diga que est&aacute; mucho mejor desde que consume X m&eacute;dicamente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por si asaltan las dudas, no todos los profesionales de la salud mental pensamos que es una buena noticia que un amigo te diga que está mucho mejor desde que consume X médicamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la ansiedad, la emoci&oacute;n protagonista es el miedo. Los m&aacute;s j&oacute;venes son los que tienen la vida por delante, los que confrontan con las complejidades de una nueva realidad. Los mayores hemos de ir acompa&ntilde;ando en la educaci&oacute;n y psicoeducaci&oacute;n a los m&aacute;s peque&ntilde;os. &ldquo;Tenemos que prepararnos&rdquo;, dice Ansiedad en alg&uacute;n momento de la pel&iacute;cula. Ella trabaja con proyecciones a futuro, con anticipaciones catastr&oacute;ficas y automatizaciones irreales que cancelan otras emociones como la alegr&iacute;a y el entusiasmo, y dan paso a otras como el miedo, la verg&uuml;enza, la ira y la tristeza. Ninguna de ellas es necesariamente perjudicial, sino que conforman un equipo que da identidad a nuestro sistema de creencias, como se ve en el abrazo final entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se hace tremendamente educativo ver c&oacute;mo la alegr&iacute;a puede entristecerse, o ver c&oacute;mo la tristeza, la ira y el miedo pueden alegrarse. Es necesario realmente entender que podemos invitar a nuestra ansiedad a disfrutar en un sof&aacute; de un pl&aacute;cido masaje mientras le ofrecemos una infusi&oacute;n relajante. &iquest;Por qu&eacute; no?&nbsp; Ah&iacute; reside el comienzo de la despatologizaci&oacute;n en las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, a d&iacute;a de hoy, la saga <em>Inside Out</em> sea una de las mejores aproximaciones psicoeducativas en la historia del cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reflexiones-psicologo-reves-2-ansiedad_1_11478312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2024 21:22:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las reflexiones de un psicólogo sobre 'Del revés 2' y la ansiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Ansiedad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno del 'amigo terapeuta': los peligros de opinar sobre la salud mental de los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fenomeno-amigo-terapeuta-peligros-opinar-salud-mental_129_11386168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca7264f0-31af-4650-b566-587e0b2ef421_16-9-discover-aspect-ratio_default_1095623.jpg" width="2046" height="1151" alt="El fenómeno del &#039;amigo terapeuta&#039;: los peligros de opinar sobre la salud mental de los demás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la mayor visibilización de la salud mental son más las personas que van a terapia pero también, como consecuencia, las que se comportan como una suerte de gurús del todo y de la nada, adalides de un conocimiento insondable que no cesan en opinar sobre lo que tienes que hacer para estar bien</p><p class="subtitle">La espiral del acoso en 'Mi reno de peluche': ¿ha averiado el 'true crime' nuestra empatía?</p></div><p class="article-text">
        Hablar de salud mental es bueno, sin embargo no siempre es bueno hablar de salud mental. Lo que a priori parece ventajoso y no oculta nada pernicioso, esconde tras de s&iacute; la posibilidad de retraumatizar a personas v&iacute;ctimas de historias y memorias patog&eacute;nicas. Se hace necesario en el cuidado de la salud mental del otro no confundir el sentido com&uacute;n de la buena voluntad, si es que la hay, con la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica profesional.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad psicobiol&oacute;gica de ser atendido y escuchado es propia del ser humano, y se trata de un impulso fundamental que confiere identidad a nuestra especie. Cuando ese v&iacute;nculo falla, ocurre la retraumatizaci&oacute;n, que no deja de ser una superposici&oacute;n de traumas, una herida sobre otra, que puede desembocar en la aparici&oacute;n de otras patolog&iacute;as m&aacute;s severas. 
    </p><p class="article-text">
        Existe en lo psicol&oacute;gico una negligencia social latente cada vez que hablamos, sin filtro, de salud mental y la posibilidad de ejercer da&ntilde;o se convierte en una realidad cuando nos compadecemos del pr&oacute;jimo. Seg&uacute;n explica el doctor en Psicolog&iacute;a por la Universidad de Salamanca Luis Raimundo Guerra Cid en su libro <em>Palos en las ruedas. Una perspectiva relacional y social sobre por qu&eacute; el trauma nos impide avanzar </em>(Octaedro, 2018), normalmente las personas que traumatizan suelen ser las m&aacute;s cercanas, precisamente aquellas personas de las que esper&aacute;bamos ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Los terapeutas tendemos a sobreestimar los efectos positivos de nuestras terapias poniendo en riesgo, al contrario del objetivo principal de estas, a los pacientes. En este sentido, existe una tendencia a <a href="https://www.revistaclinicacontemporanea.org/art/20211130140324884001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimar los resultados de nuestras intervenciones</a> adem&aacute;s de desestimar los riesgos a los que podemos exponer a estos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La patologización y la consecuente medicalización a la que la población está siendo sometida refuerza la hipótesis de que no solo con hablar de salud mental se arreglan las cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque la psicoterapia ha demostrado holgadamente su eficacia, conviene tener en cuenta que hasta el 10% de los pacientes empeoran durante el proceso psicoterap&eacute;utico y un 30% manifiestan cambios cl&iacute;nicamente poco significativos, seg&uacute;n <a href="https://www.revistaclinicacontemporanea.org/art/20211130140324884001#B43" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferentes investigaciones</a>. A esto lo llamamos iatrogenia y hace referencia al impacto negativo que puede producir un tratamiento psicol&oacute;gico desafortunado en la salud del paciente. Una actitud fr&iacute;a y distante con el paciente, deshumanizada y deshonesta, produce en terapia m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio. Por ello es fundamental asegurarse de en manos de qui&eacute;n ponemos nuestra salud mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psicoanalista h&uacute;ngaro Sandor Ferenczi, disc&iacute;pulo de Sigmund Freud, se&ntilde;alaba en su libro <em>Confusi&oacute;n de lengua entre adultos y ni&ntilde;o. El lenguaje de la ternura y de la pasi&oacute;n</em> (1984) que tratar las problem&aacute;ticas del infante como menores proyecta un malestar psicopatol&oacute;gico en el futuro adulto. La confianza y seguridad, no solo en terapia, son fundamentales para evitar el desarrollo de problemas psicol&oacute;gicos. Seg&uacute;n datos extra&iacute;dos por el <a href="https://www.fundacionmutua.es/actualidad/noticias/signos-deteccion-acoso-escolar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">III estudio sobre </a><a href="https://www.fundacionmutua.es/actualidad/noticias/signos-deteccion-acoso-escolar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>bullying</em></a><em> </em>de la Fundaci&oacute;n ANAR y Fundaci&oacute;n Mutua Madrile&ntilde;a, un ni&ntilde;o o adolescente tarda de media 13 meses en pedir ayuda y un 34% no lo cuenta en casa.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, la patologizaci&oacute;n y la consecuente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/venta-antidepresivos-dispara-espana-10-ano_1_9312450.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medicalizaci&oacute;n a la que la poblaci&oacute;n est&aacute; siendo sometida</a> es, con mucha probabilidad, una nueva forma de iatrogenia. Esto refuerza la hip&oacute;tesis de que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/comisionada-salud-mental-gobierno-pastillas-no-silenciar-problemas-gente_128_11322747.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no solo con hablar de salud mental se arreglan las cosas</a> sino que, al contrario de esto, corremos el riesgo de empeorarlas.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente hemos sido testigos de nuevas cr&iacute;ticas hacia el <em>Manual Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stico de Trastornos Mentales</em> (DSM) y de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/conflictos-intereses-biblia-psiquiatria-vinculos-farmaceuticas-llevan-sobrediagnostico_1_11278047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo el sobrediagn&oacute;stico tiene v&iacute;nculos estrechos con las farmac&eacute;uticas</a>. Los profesionales de salud mental tenemos una responsabilidad crucial sobre qu&eacute; uso hacemos de estos manuales y cu&aacute;l es la finalidad del diagn&oacute;stico como elemento de trabajo en terapia.
    </p><p class="article-text">
        En consulta, el objetivo &uacute;ltimo de cualquier proceso terap&eacute;utico consiste en arengar al paciente hacia la decisi&oacute;n correcta, si es que existe, ante cualquier atisbo de duda. Nuestra labor profesional dista mucho del juzgar la conducta del individuo, de marcar los l&iacute;mites entre el bien y el mal. Existen grandes diferencias entre el sentido com&uacute;n subjetivo a la hora de dar un consejo y un proceso terap&eacute;utico, anal&iacute;tico, de base cl&iacute;nica y emp&iacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Algo ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en lo que a salud mental se refiere. La pandemia de Covid-19 nos oblig&oacute; a convivir con nosotros mismos y confrontar aquella realidad con nuestros miedos y vulnerabilidades que se traduc&iacute;an mayormente en expectativas frustradas (en el mejor de los casos). Desde entonces, con el aumento de la visibilizaci&oacute;n de la salud mental, son m&aacute;s las personas que van a terapia, pero a la vez y como consecuencia de esto mismo, son m&aacute;s las personas que se comportan como una suerte de gur&uacute;s del todo y de la nada, adalides de un conocimiento insondable, <a href="https://www.eldiario.es/era/carl-jung-trabajo-de-sombra-tiktok_1_10899468.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya sea en el reino de sus redes sociales</a> o bien a pie de calle, a nuestro alrededor y ante nuestra propia presencia. Son los opin&oacute;logos del sentido com&uacute;n. Los <em>hooligans</em> de la salud mental. Personas que no cesan en opinar sobre lo que tienes que hacer para estar bien, pero que cojean en la gesti&oacute;n emocional de sus vidas. Son nuestros <em>amigos 'terapeutas'</em>. Una fuente peligrosa y negligente de retraumatizaci&oacute;n social, y un riesgo para tu salud mental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la mayor visibilización de la salud mental son más las personas que van a terapia pero también, como consecuencia, las que se comportan como adalides de un conocimiento insondable que no cesan en opinar sobre lo que tienes que hacer para estar bien mientras cojean en la gestión emocional de sus vidas. Son nuestros amigos &#039;terapeutas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Han pasado ya varios a&ntilde;os de aquello y ahora se habla m&aacute;s de salud mental. Hablamos m&aacute;s de ansiedad y depresi&oacute;n, pero tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/acabo-silencio-hemos-pasado-tapar-suicidio-hablar-abiertamente-teoria_1_11275668.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras problem&aacute;ticas m&aacute;s severas que han sido un tab&uacute; persistente</a> y profundo a lo largo del tiempo. Identificar el malestar se hace necesario como un primer paso para afrontarlo, pero tambi&eacute;n se hace fundamental descifrar su origen, y este no siempre reside en uno mismo, sino en variables externas que confluyen en la interacci&oacute;n con nuestra existencia.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, somos testigos del bautismo de una nueva juventud injustamente denominada &ldquo;generaci&oacute;n de cristal&rdquo;, capaz de hablar de salud mental de una manera m&aacute;s espont&aacute;nea, probablemente como un ejercicio de supervivencia ante la frustrada realidad que confrontan, donde la idea de progreso presente en generaciones previas se ha visto finalmente <a href="https://www.eldiario.es/economia/generaciones-colchon-inmobiliario-ahorros_1_11323158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sometida por una realidad asfixiante</a>, donde la precariedad y las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipacion-juvenil-espana-sube-16-primera-vez-pandemia_1_10840187.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultadas para emanciparse</a> justifican <a href="https://www.eldiario.es/era/precariedad-infantiliza-millennials-no-se-sienten-adultos_1_10867207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ese malestar</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejercicio de supervivencia que confronta con la idea de ir a terapia como una responsabilidad individual, sin tener en cuenta que no todas las personas tienen recursos econ&oacute;micos para pagar un servicio privado de psicolog&iacute;a o psiquiatr&iacute;a. Lamentablemente, nuestro sistema sanitario p&uacute;blico carece de los recursos necesarios para dar un m&iacute;nimo de cobertura psicol&oacute;gica a la poblaci&oacute;n. Actualmente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/profesionales-salud-mental-espana-precarios-desbordados_1_9807073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la media de espera</a> en algunas comunidades aut&oacute;nomas puede ascender a los 200 d&iacute;as. Para romper realmente el tab&uacute; de la salud mental, son necesarias pol&iacute;ticas que tengan en cuenta el da&ntilde;o ps&iacute;quico de los ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen Javier Padilla y Marta Carmona en su libro <em>Malestamos. Cuando estar mal es un problema colectivo</em> (Capit&aacute;n Swing) que la seguridad econ&oacute;mica no excluye el sufrimiento ps&iacute;quico. Podemos nacer en la familia con las mejores condiciones socioecon&oacute;micas del planeta y aun as&iacute; padecer el sufrimiento ps&iacute;quico m&aacute;s severo. El dinero no excluye el abuso y la negligencia social e intrafamiliar. Al contrario, en muchos casos no es m&aacute;s que un generador de malos tratos. Sin embargo, la precariedad tampoco excluye estos malestares, es m&aacute;s, favorece que se almacenen potenciando la tendencia a un malestar mayor.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia radica en que la seguridad econ&oacute;mica permite poner el foco en el origen del malestar. Si heredas una vivienda o tu familia puede y decide pag&aacute;rtela, podr&aacute;s evitar someterte o enfrentarte al <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/guia-buscar-vivir-alquiler-madrid-zonas-tensionadas-pago-honorarios-defensa-abusos_1_10721206.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delirio de los abusos por los alquileres</a>. Esta seguridad, dicen los autores, es la v&iacute;a hacia la capacidad para hacer cosas, y esa capacidad es la que marca la diferencia en la perpetuaci&oacute;n del sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, existe&nbsp;un estudio en el Reino Unido sobre <a href="https://www.theguardian.com/culture/2022/dec/10/huge-decline-working-class-people-arts-reflects-society" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el trabajo en ocupaciones creativas</a> que afirma que&nbsp;la proporci&oacute;n de escritores, artistas y m&uacute;sicos que por origen pertenecen a la clase trabajadora se ha reducido a la mitad desde la d&eacute;cada de 1970, pasando de un 16,4% a un 7,9%. No es dif&iacute;cil concluir en base a estos datos que las posibilidades de dedicarse a un trabajo creativo son profundamente desiguales en t&eacute;rminos de clase, y para invertirlas ser&aacute;n necesarias reformas en el apoyo a la carrera y en las pr&aacute;cticas de contrataci&oacute;n y promoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esto, en las profesiones creativas, quien goza de apoyo econ&oacute;mico en forma de herencias, tiene una mayor probabilidad de que su producto sea consumido, ya que podr&aacute; permitirse sostenerlo en el tiempo y asimilar el funcionamiento acelerado de la industria del entretenimiento, una industria que lejos de premiar la vanguardia y la creatividad, <a href="https://www.eldiario.es/era/la-cultura-del-sold-out-capitalismo-ocio-entretenimiento_129_10889460.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enriquece la rentabilidad</a>. En este sentido, la posibilidad del &eacute;xito comercial de un producto creativo no ser&iacute;a m&aacute;s que el reflejo de la burgues&iacute;a de generaciones previas heredadas por los <em>artistas exitosos</em> de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad entonces que las personas con solvencia econ&oacute;mica puedan jugar a ser Dios y se atrevan a opinar sobre la salud mental de los otros en un ejercicio de narcisismo implacable, con una notable carencia de empat&iacute;a. <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los pseudogur&uacute;s del &eacute;xito</a> te dicen lo que necesitas para ser feliz y c&oacute;mo tienes que lograrlo, pero tienen la cartera llena y cuentan con un poder adquisitivo lo suficientemente solvente como para no sentirse oprimidos por esta frustrante realidad del poder del capital.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es casualidad que ciertas personas con solvencia económica se atrevan a opinar sobre la salud mental de los otros en un ejercicio de narcisismo implacable. Los pseudogurús del éxito te dicen lo que necesitas para ser feliz y cómo tienes que lograrlo, pero tienen la cartera lo suficientemente llena para no sentirse oprimidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de personas que no han vivido en entornos comunitarios adversos como la pobreza, la discriminaci&oacute;n o la violencia. De <em>cayetanos</em> a anarcopunks, de <em>mods</em> a <em>h&iacute;psters</em>, de <em>heavies</em> a <em>traperos</em>, todos unidos por las herencias de sus antepasados, adalides de tu bienestar. V&iacute;ctimas de una (su) ambici&oacute;n desmedida que, desde su privilegio, no hacen m&aacute;s que subrayar la diferencia de clases con un mensaje ambiguo que lidia entre lo negligente y lo iatrog&eacute;nico sobre el malestar ps&iacute;quico de los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Adriana Royo en su libro <em>Depresi&oacute;n. Hay vida despu&eacute;s de la muerte</em> (Buen Dolor, 2023) que el sufrimiento no se debe &uacute;nicamente a problemas org&aacute;nicos que pueda tener tu cerebro, tampoco es algo individual que tengas que tratarte t&uacute; solo, sino que hay que tener en cuenta tambi&eacute;n las causas sociales y econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Que la salud mental est&eacute; m&aacute;s en boca de todo el mundo no es algo que haga de la nuestra una sociedad mejor y mucho menos un pilar que dignifique nuestra profesi&oacute;n. Es as&iacute; como al hablar de algo aparentemente beneficioso corremos el riesgo de retraumatizar a nuestros semejantes.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de este tipo de da&ntilde;o tambi&eacute;n ha proliferado con <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el auge del autodiagn&oacute;stico en redes sociales</a>. Somos testigos de c&oacute;mo el contenido audiovisual de los <em>pseudoinfluencers</em> ha proliferado oblig&aacute;ndonos a creer que su consumo nos traslada al conocimiento o <em>expertise</em> en salud mental. Probablemente, como resultado de esta iatrogenia sociodigital, no son pocas las veces que llegan a consulta personas que dicen conocer su diagn&oacute;stico, que han le&iacute;do sobre el tema o escuchado a <em>no s&eacute; qui&eacute;n </em>y aseguran sentirse identificados por los s&iacute;ntomas que se mencionan. En este sentido m&aacute;s del 52,1% de los espa&ntilde;oles reconoce usar Internet, las redes sociales o incluso la inteligencia artificial para buscar una posible enfermedad en 2023.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El daño también ha proliferado con el auge del autodiagnóstico en redes sociales. Somos testigos de cómo el contenido audiovisual de &#039;influencers&#039; ha proliferado obligándonos a creer que su consumo nos traslada al conocimiento o &#039;expertise&#039; en salud mental</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Diagnosticar en terapia o hacer uso de un sentido com&uacute;n cre&iacute;do a pie de calle para hablar de la salud mental del otro puede ser una forma reduccionista y patologizante de entender el sufrimiento ps&iacute;quico. Rechazar la terapia sin un motivo claro y consistente o por el contrario haber ido a terapia durante a&ntilde;os, no justifica la subconsciente potestad de procurar consejo sobre el malestar ajeno porque, por ejemplo, &ldquo;me he trabajado el tema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El optimismo t&oacute;xico carga contra un pesimismo defensivo, m&aacute;s realista y responsable. Se presume m&aacute;s el optimismo, seguramente de forma interesada, a pesar de que seg&uacute;n estudios la b&uacute;squeda de la felicidad puede producir <a href="https://www.bbc.com/future/article/20181218-whats-the-quickest-way-to-happiness-do-nothing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados y efectos negativos</a>. Se tratar&iacute;a de revisar nuestra tolerancia a la frustraci&oacute;n con el malestar ajeno y no alimentar el perjuicio en la salud mental de los dem&aacute;s. Un acto de conciencia social desde la escucha y el silencio, muy lejos de lo que implica jugar a ser Dios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fenomeno-amigo-terapeuta-peligros-opinar-salud-mental_129_11386168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 20:26:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno del 'amigo terapeuta': los peligros de opinar sobre la salud mental de los demás]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Terapia,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando mi amigo se quitó la vida: sobre el dolor, la culpa y el fracaso social tras el suicidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/suicidio-dolor-culpa-fracaso-social_129_11284323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9044bf90-4f32-4fb7-8b33-cdab2e390623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando mi amigo se quitó la vida: sobre el dolor, la culpa y el fracaso social tras el suicidio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto qué estamos haciendo mal si en nuestra sociedad hay once suicidios al día. Hablar de la muerte es clave para trabajar en la prevención y eliminar estigmas sobre el acto de quitarse la vida</p><p class="subtitle">Presión, ansiedad y un futuro incierto: el día a día en la Universidad lleva al 30% del alumnado a tener pensamientos suicidas</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de diciembre mi amigo A. decidi&oacute; quitarse la vida. Desde entonces no he dejado de pensar en aquello. Conoc&iacute; a A. cuando compartimos piso. Recuerdo que aquellos a&ntilde;os de convivencia fueron tranquilos y agradables. A. siempre ten&iacute;a una amable disposici&oacute;n para conversar. Aunque ya no viv&iacute;amos juntos, compart&iacute;amos barrio. No nos ve&iacute;amos mucho, pero llev&aacute;bamos vidas paralelas, y nos escrib&iacute;amos o nos ve&iacute;amos varias veces al a&ntilde;o. Cuando qued&aacute;bamos y nos pon&iacute;amos al d&iacute;a, siempre todo iba bien, a veces m&aacute;s o menos preocupados por una u otra cosa, pero con un orden vital estable.
    </p><p class="article-text">
        Desde que mi hijo Lois empez&oacute; la escuela infantil, casi todas la ma&ntilde;anas pas&aacute;bamos por su calle. Era el trayecto menos ruidoso y m&aacute;s tranquilo. El pasado mes de diciembre, un lunes cualquiera como todos los d&iacute;as a las 9:20 horas, intentamos pasar por su calle, pero estaba cortada por la polic&iacute;a y tuvimos que desviarnos. Recuerdo tambi&eacute;n que hab&iacute;a una ambulancia a la altura de su portal, aunque en ese momento con la inercia del d&iacute;a a d&iacute;a, <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a velocidad 1.5x</a>, no se me ocurri&oacute; pensar algo que descubr&iacute;a a posteriori: estaban ah&iacute; por &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles de esa misma semana, al finalizar un d&iacute;a m&aacute;s de trabajo, seg&uacute;n desped&iacute; al &uacute;ltimo paciente, fui a revisar el m&oacute;vil. Normalmente apenas suelo entrar en Facebook, pero esa tarde aleatoria y fortuitamente se me ocurri&oacute; entrar a echar un vistazo. Fue ah&iacute; cuando vi una burbuja en el chat de Messenger de un amigo en com&uacute;n que escrib&iacute;a: &ldquo;Hola, Pablo, no s&eacute; si lo sabes pero A. muri&oacute; este lunes por la ma&ntilde;ana. Ma&ntilde;ana nos despediremos...&rdquo;. En ese momento juro que me recorri&oacute; el cuerpo un escalofr&iacute;o y la rabia se apoder&oacute; de m&iacute;: <em>&ldquo;FUCK!!!&rdquo;. </em>Acto seguido llegaron las l&aacute;grimas. Mi amigo hab&iacute;a muerto y el velatorio ya formaba parte del pasado. La ansiedad y la rabia me dejaron noqueado.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro semanas antes, una de esas veces en las que nos ve&iacute;amos, A. me hab&iacute;a puesto sobre alerta de una delicada salud mental, producto de diferentes estresores vitales de diversa &iacute;ndole. En esas &uacute;ltimas semanas hice lo posible por estar a su lado: lo escuch&eacute;, lo abrac&eacute;, lo consol&eacute;, lo apoy&eacute;, le ofrec&iacute; mi atenci&oacute;n 24h, le anim&eacute; a comenzar una terapia (incluso le pas&eacute; referencias, tanto servicios p&uacute;blicos como privados), tambi&eacute;n le facilit&eacute; contactos de psiquiatras de referencia que pudieran darle un apoyo r&aacute;pido y eficaz. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso fue suficiente. La &uacute;ltima vez que lo vi fue una noche que le propuse salir a pasear con mi perra Narita. En ese &uacute;ltimo paseo nocturno me transmiti&oacute; calma. Me dijo que estaba mejor, aunque puntualmente ten&iacute;a bajones. Esa serenidad me convenci&oacute; de que conseguir&iacute;amos superar ese bache. Esa noche me acost&eacute; preocupado pero confiado de que A. saldr&iacute;a adelante. Lo que yo no sab&iacute;a era que esa calma era la firma de su derrota. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces evito pasar por su calle cada ma&ntilde;ana de camino a la escuela infantil con Lois, aunque a veces me fuerzo a ello y a la altura de su casa me resulta inevitable alzar la vista. Mirando su balc&oacute;n, imagino el sal&oacute;n de su casa donde en alguna ocasi&oacute;n conversamos, por ejemplo, sobre la eficacia de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/drogas-psicodelicas-renacen-tratamiento-depresion-medio-siglo-olvido_1_8191225.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psilocibina</a> en las depresiones. &Eacute;l cre&iacute;a m&aacute;s en el poder de las microdosis que yo. Es como si el barrio se hubiera quedado impregnado de dolor. Como si todos fu&eacute;ramos responsables, algunos sin saberlo, de esa desaparici&oacute;n, oculta esa ma&ntilde;ana por dos coches de polic&iacute;a, una ambulancia y varios funcionarios.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si el barrio se hubiera quedado impregnado de dolor. Como si todos fuéramos responsables, algunos sin saberlo, de esa desaparición, oculta esa mañana por dos coches de policía, una ambulancia y varios funcionarios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces, buscando alguna conversaci&oacute;n puntual por WhatsApp con otra persona tambi&eacute;n me doy cuenta de que no he borrado el chat con &eacute;l. Como si de alguna manera no quisiera que desapareciese su existencia. Ser&aacute; que, como se cuenta en la magn&iacute;fica pel&iacute;cula de la factor&iacute;a Disney <em>Coco</em>, aunque haya personas que ya no existan de la misma manera que existimos nosotros, mantener latente su recuerdo en nuestro pensamiento las mantiene con vida eternamente evitando empujarlas a un olvido definitivo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Dale!&rdquo;, fueron sus &uacute;ltimas palabras para conmigo. Esa fue su respuesta a una propuesta m&iacute;a para vernos, aunque finalmente el encuentro no lleg&oacute; a ocurrir. Los d&iacute;as previos al suicidio, me vi atrapado por el d&iacute;a a d&iacute;a y, aunque hac&iacute;a lo posible por tenerlo presente, pasaron varios sin que mantuvi&eacute;ramos contacto.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los meses el sentimiento de culpabilidad por no haber estado lo suficientemente pendiente de &eacute;l se ha ido transformando en un sentimiento de responsabilidad. Me hace m&aacute;s da&ntilde;o sentirme culpable que sentirme responsable. Puedo razonar con el sentimiento de responsabilidad y jurarme que no volver&aacute; a pasar, sin embargo con la culpabilidad no se negocia. El dolor emocional por lo ocurrido ser&aacute; una cicatriz que durar&aacute; mucho tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces la idea del suicidio como un fracaso de la sociedad en su conjunto ha ganado todav&iacute;a m&aacute;s fuerza en mi cabeza. Pensar en una salud mental comunitaria significa sentirse responsable de los cuidados de la salud mental de los otros, protegerla y priorizarla como si fuera la tuya, por encima de cualquier obligaci&oacute;n. Quiz&aacute; en un futuro m&aacute;s optimista podr&iacute;amos pensar en disfrutar de un nuevo derecho laboral para el cuidado de la salud mental de los dem&aacute;s. Nuestro malestar depende de nuestro entorno y el malestar de nuestro entorno depende de nosotros. La salud mental no es algo exclusivamente individual que dependa de unas variables biol&oacute;gicas, sino que hay otros factores que afectan a lo individual desde un marco social.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto qu&eacute; estamos haciendo mal si <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/once-suicidios-dia-encienden-alarmas-salud-mental_1_9898452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en nuestra sociedad hay once suicidios al d&iacute;a</a>. C&oacute;mo podemos fracasar tanto y tan repetidamente. Psicol&oacute;gicamente, comprender c&oacute;mo nos afecta el trauma es sumamente importante. Existen numerosas experiencias a lo largo de nuestra vida que pueden ser traumatizantes, como los accidentes, ataques o desastres naturales que a menudo se llaman traumas de choque. Tambi&eacute;n hay traumas de desarrollo cuando experimentamos circunstancias adversas como negligencia, abusos o falta de seguridad en nuestra infancia. Y finalmente tambi&eacute;n hay otras experiencias que pueden ser traumatizantes, como el estr&eacute;s cr&oacute;nico y los entornos comunitarios adversos, como la pobreza, la discriminaci&oacute;n y la violencia. En este sentido, el problema de la salud mental tambi&eacute;n es un problema pol&iacute;tico y las reformas pol&iacute;ticas deben ser el pilar central de cualquier reforma de salud mental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con el paso de los meses el sentimiento de culpabilidad por no haber estado lo suficientemente pendiente de él se ha ido transformando en un sentimiento de responsabilidad (...) Puedo razonar con este y jurarme que no volverá a pasar, sin embargo con la culpabilidad no se negocia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En consulta, la ideaci&oacute;n suicida aparece como un denominador com&uacute;n en algunos casos de especial fragilidad. La terapia y nuestro trabajo como profesionales de la salud mental en parte consiste en dar cobertura, adem&aacute;s de al contenido traum&aacute;tico, a los temas que socialmente todav&iacute;a no son aceptados y generar as&iacute; nuevas din&aacute;micas para tratar de romper el estigma de la salud mental en un contexto de cuidado y protecci&oacute;n para el paciente. Siendo consciente de lo delicado de nuestro trabajo, pienso en el sufrimiento de las personas que trato en consulta y en lo agotador que resulta a veces aplacar el sufrimiento ps&iacute;quico. Aun as&iacute;, al llegar a casa, mi mente es capaz de desconectar y normalmente, salvo excepciones, consigo descansar. Es como si despu&eacute;s de una jornada en la l&iacute;nea del frente, mi cabeza pudiera descansar en la retaguardia entre fuego cruzado. Sin embargo, con un ser querido es distinto. El dolor perfora cualquier coraza y a veces solo el tiempo es capaz de mitigarlo.
    </p><p class="article-text">
        En mis 40 a&ntilde;os de vida, A. ha sido la segunda persona de mi &aacute;mbito cercano en irse en estas circunstancias. Quince a&ntilde;os atr&aacute;s mi amigo S. decidi&oacute; poner punto y final a su vida dejando un reguero de incomprensi&oacute;n y frustraci&oacute;n a su alrededor. Ambos v&iacute;ctimas de nuestra sociedad. El cari&ntilde;o, la atenci&oacute;n y la amistad hacia ellos no han sido suficientes para evitar el final. Resulta incre&iacute;ble pensar en c&oacute;mo una persona decide poner punto y final a su vida para evitar el dolor. C&oacute;mo de grande debe ser el sufrimiento y c&oacute;mo de cruel pueden ser nuestra sociedad y nuestras din&aacute;micas sociales, que ejecutan vidas convirti&eacute;ndonos a todos en c&oacute;mplices de estas p&eacute;rdidas.
    </p><p class="article-text">
        Psicol&oacute;gicamente, el suicidio como fracaso social siempre ha sido un tema recurrente en estudios e investigaciones. Una inc&oacute;gnita en la historia de la humanidad, todav&iacute;a por descifrar. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el escritor y catedr&aacute;tico de comunicaci&oacute;n audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid G&eacute;rard Imbert en su libro <em>La tentaci&oacute;n de suicidio: representaciones de la violencia e imaginarios de muerte en la cultura de la posmodernidad (Tecnos)</em>, la muerte se ha vuelto un espect&aacute;culo m&aacute;s de la cultura visual, ligada al poder de los medios de comunicaci&oacute;n y a la saturaci&oacute;n producida por la imagen y la obscenidad de lo excesivo. 
    </p><p class="article-text">
        Socialmente vivimos una epidemia de fascinaci&oacute;n por la violencia, que en ocasiones se ve expresada de forma cruel contra uno mismo, a lo que Freud llama pulsi&oacute;n de muerte, y que psicol&oacute;gicamente tiene mucho que ver con la historia traum&aacute;tica de los individuos, con los cuidados a la salud mental de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de la muerte entendida como espect&aacute;culo violento a trav&eacute;s de los <em>mass media</em> fue el suicidio de Kurt Cobain, del que el pasado 5 de abril se cumplieron 30 a&ntilde;os. Recuerdo salir del colegio en Vigo y ver a los chavales m&aacute;s mayores comentar esta noticia. En mi casa, al tener hermanos mayores, ya sonaba Nirvana desde hac&iacute;a tiempo. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser que una persona aparentemente tan exitosa decidiese quitarse de en medio? En su despedida, Kurt escribi&oacute; varias notas de suicidio. La &uacute;ltima, del 5 de abril de 1994, comienza de la siguiente manera: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy demasiado sensible. Necesito atontarme un poco para recuperar el entusiasmo que ten&iacute;a de ni&ntilde;o. Desde que ten&iacute;a siete a&ntilde;os, he sentido un odio total por todos los humanos en general. &iexcl;Soy un cr&iacute;o demasiado err&aacute;tico y malhumorado! He perdido la pasi&oacute;n, as&iacute; que, recu&eacute;rdalo, es mejor arder de golpe que difuminarse poco a poco. Paz, amor y empat&iacute;a, Kurt Cobain&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Kay Redfield Jamison, catedr&aacute;tica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, escribe en su obra <em>Una mente inquieta</em> que &ldquo;la depresi&oacute;n con tendencias suicidas es un estado de horror g&eacute;lido y turbulento y de implacable desesperaci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s amas la vida se consume sin dejar rastro. Cualquier cosa supone un esfuerzo, todo el d&iacute;a y a lo largo de toda la noche. No hay esperanza, no hay sentido, no hay nada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablar de la muerte es clave para trabajar en la prevención y eliminar estigmas sobre el acto de quitarse la vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, el fil&oacute;sofo Simon Critchley cuenta en <em>Apuntes sobre el suicidio</em> que el escritor David Foster Wallace contin&uacute;a la misma l&iacute;nea de Freud en el discurso de graduaci&oacute;n impartido en la Kenyon College en el a&ntilde;o 2005, convertido en el libro <em>Esto es agua</em>. La mente es un magn&iacute;fico sirviente, pero un amo terrible. Cuando el malestar ps&iacute;quico se vuelve insoportable, nuestra mente se convierte en el peor de los carceleros, transform&aacute;ndose as&iacute; en el sexto pasajero de la nave del Nostromo. Dice Critchley que el suicidio es la decisi&oacute;n de liberarse de lo que nos esclaviza: la mente, la cabeza, el cerebro, esa difusa zona de febril actividad detr&aacute;s de los ojos.
    </p><p class="article-text">
        El mismo autor habla del suicidio como algo demasiado optimista, positivo y asertivo, demasiado inmerso en la fantas&iacute;a de la salvaci&oacute;n a trav&eacute;s de la muerte. En <em>Silogismos de la amargura </em>escribe: &ldquo;solo se suicidan los optimistas que ya no logran serlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tarea m&aacute;s importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia, aun bajo las condiciones m&aacute;s complejas. Cuando vivimos presos de lo traum&aacute;tico, nuestro Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo se atasca y se hace pr&aacute;cticamente imposible integrar nuevas experiencias vitales. Adem&aacute;s de esto el cerebro no cesa en secretar las sustancias qu&iacute;micas del estr&eacute;s y los circuitos el&eacute;ctricos del cerebro contin&uacute;an en un estado de alerta que terminar&aacute; por agotarnos si no curamos el da&ntilde;o del trauma.
    </p><p class="article-text">
        En terapia, el suicidio, por suerte o por desgracia, es un tema recurrente, y cuando surge en alguna conversaci&oacute;n la sensaci&oacute;n de nadar a contracorriente se hace latente. En este sentido, al igual que en una corriente marina, ante la posibilidad de agotarnos por ir a la contra, en un primer momento conviene dejarse llevar por el imperativo de la corriente para, pasado un tiempo, volver a costa nadando en diagonal.
    </p><p class="article-text">
        Hay en la muerte por suicidio una necesidad extrema de vivir, un deseo por existir en este caso por defecto. Tanto en terapia como en la calle, hablar de la muerte es clave para trabajar en la prevenci&oacute;n y eliminar estigmas sobre el acto de quitarse la vida.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, el club de f&uacute;tbol brit&aacute;nico Norwich City, realiz&oacute; <a href="https://twitter.com/NorwichCityFC/status/1711630140227064183?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1711630140227064183%7Ctwgr%5Eb7beb724ccd3a87219af32d018564f7149140d57%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fcadenaser.com%2Fnacional%2F2023%2F10%2F10%2Fel-poderoso-mensaje-del-norwich-en-el-dia-mundial-de-la-salud-mental-controla-a-quienes-te-rodean-cadena-ser%2F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una magn&iacute;fica campa&ntilde;a de concienciaci&oacute;n sobre el suicidio</a> en la que se ve a dos aficionados animar a su club durante distintos partidos, uno m&aacute;s efusivamente que el otro, que se muestra m&aacute;s deca&iacute;do. El v&iacute;deo nos muestra de forma muy eficaz c&oacute;mo, oculto tras una fase de euforia o man&iacute;a, puede hallarse un estado depresivo con tendencias suicidas, y c&oacute;mo las se&ntilde;ales de peligro no siempre son f&aacute;ciles de detectar. El optimismo a veces es la cara amable de un trastorno depresivo. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado ya varios meses desde que A. nos dej&oacute;. Solo me queda pensar que mi amigo fue un gran optimista y que nosotros, como sociedad, somos los pesimistas, quienes no hemos podido atender sus necesidades y cuidados, volviendo as&iacute; a la idea del suicidio como un fracaso del conjunto social.
    </p><p class="article-text">
        Lo siento mucho, querido amigo. Espero poder volver a mirar pronto tu balc&oacute;n y revivir sin dolor el recuerdo de tu compa&ntilde;&iacute;a en esta extra&ntilde;a existencia donde a veces, por desgracia, lo colectivo se convierte en individual.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>L&iacute;nea de atenci&oacute;n a la conducta suicida: 024</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://telefonodelaesperanza.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tel&eacute;fono de la esperanza 717 003 717</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://telefonodelaesperanza.org/assets/Guia%20del%20suicidio.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>C&oacute;mo prevenir y actuar ante el suicidio: gu&iacute;a para afectados, familiares, docentes y supervivientes</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/suicidio-dolor-culpa-fracaso-social_129_11284323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Apr 2024 20:50:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando mi amigo se quitó la vida: sobre el dolor, la culpa y el fracaso social tras el suicidio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suicidio,Suicidios,Salud mental,Salud psicológica,Psicología,Psiquiatría,Muerte,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inmersos en la cultura del 'sold out': cómo el capitalismo caníbal ha fagocitado nuestro ocio y disfrute]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/la-cultura-del-sold-out-capitalismo-ocio-entretenimiento_129_10889460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02ade972-f189-470b-bd27-d1c5586e47ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inmersos en la cultura del &#039;sold out&#039;: cómo el capitalismo caníbal ha fagocitado nuestro ocio y disfrute"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El FOMO (miedo a perderse planes) se presenta como una nueva herramienta de marketing. Un sentir, ya transgeneracional, que agita la conciencia sobre nuestra propia experiencia víctimas de una rueda de consumo que ha absorbido nuestro tiempo libre</p><p class="subtitle">Ansiedad por la hiperplanificación: cómo el ocio se convirtió en una pesadilla de colas y entradas anticipadas</p></div><p class="article-text">
        Hace ya tiempo que la vida transcurre de <em>sold out</em> en <em>sold out</em>. Los nuevos tiempos, marcados por un capitalismo voraz, han acabado por fagocitar gran parte del ocio que se nos oferta. <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vivir deprisa se ha convertido en nuestro dogma</a>. Consumir r&aacute;pido, comprar sin pensar (o haci&eacute;ndolo lo menos posible) movidos por los impulsos de una urgencia que nos alerta del miedo a perdernos las oportunidades que el ocio, convertido en salvavidas de nuestra vida mon&oacute;tona y acelerada, nos brinda.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/era/jomo-el-placer-de-perderse-un-plan_1_10488695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FOMO (miedo a perderse planes, por sus siglas en ingl&eacute;s)</a> se nos presenta as&iacute; como una nueva herramienta de marketing. Un sentir, ya transgeneracional, que agita la conciencia sobre nuestra propia experiencia v&iacute;ctimas de una rueda de consumo que ha absorbido <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro tiempo libre</a>.
    </p><p class="article-text">
        Algo ha cambiado tras la pandemia en el sector del entretenimiento. Lo que en tiempos pand&eacute;micos se vislumbraba como un futuro oscuro en la industria ha terminado por transformarse en un sector con r&eacute;cords de cifras de ventas, atravesado por un consumo acelerado y un p&uacute;blico &aacute;vido por escapar de una realidad cada vez m&aacute;s frustrante y claustrof&oacute;bica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Anuario de la m&uacute;sica en Vivo del a&ntilde;o 2023, la industria del directo ha ingresado 459 millones en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/entradas-conciertos-venden-pesar-caras_1_10709412.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">venta de entradas</a>, disparando hasta un 200% las cifras con respecto al a&ntilde;o anterior &mdash;a pesar de ser m&aacute;s caras&mdash;. Ya no hablamos de recuperaci&oacute;n tras la pandemia, sino de un sector mucho m&aacute;s que al alza donde la especulaci&oacute;n fluye de manera placentera, enriqueciendo al empresario y no al artista. No deber&iacute;amos hablar de un &eacute;xito del sector, sino del capitalismo m&aacute;s perverso que segrega seg&uacute;n ganancias.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, en los &uacute;ltimos tiempos hemos visto a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/erik-urano-artista-prefirio-tocar-gratis-cancelar_1_10584998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Erick Urano cambiar la venta de entradas anticipadas</a> para su concierto de la sala Apolo de Barcelona a finales del pasado a&ntilde;o por invitaciones. El artista comunic&oacute; que la venta no hab&iacute;a funcionado y que, en vez de cancelar la cita, por respeto a los trabajadores, al p&uacute;blico que hab&iacute;a pagado por asistir y a su propio trabajo, actuar&iacute;a pero gratis. Convirti&oacute; as&iacute; el evento en un acto reaccionario contra la industria, porque lo que hoy es gratis y no est&aacute; subvencionado puede marcarnos nuevos horizontes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una &eacute;poca tan mercantilista para el arte, no puede ser que sobreviva solo lo que es rentable en t&eacute;rminos econ&oacute;micos (...) muchos de los proyectos que han pasado a la historia no han sido rentables y luego han tenido una trascendencia social brutal en lo que ha llegado despu&eacute;s. Nos estamos perdiendo proyectos art&iacute;sticos, en muchas disciplinas, porque no generan dinero desde cero. Muchas veces no interesa impulsar lo que se sale del margen (...) Hay m&uacute;sicos que si no tienen <em>sold out</em> al anunciar una gira o no est&aacute;n en el<em> top</em> de artistas m&aacute;s escuchados cuando sacan m&uacute;sica parece que fracasan&rdquo;, son algunas de las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/erik-urano-artista-prefirio-tocar-gratis-cancelar_1_10584998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reflexiones que el propio artista hac&iacute;a</a> en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las características de la Generación Faster pasa por la necesidad de hacer y consumir ocio para adquirir una identidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los seres humanos vivimos aterrados por perdernos cosas, por no estar donde (algunas de estas) ocurren, por no experimentar lo que se espera de nosotros. Vivimos as&iacute; bajo la sombra de un desasosiego por no ser aceptados, por miedo a un abandono que nos empuje al precipicio del olvido y definitivamente no trascender en nuestras vidas. Somos v&iacute;ctimas de las necesidades que el sistema va generando, de la b&uacute;squeda incesable del fantasma de la libertad <a href="https://www.eldiario.es/era/precariedad-infantiliza-millennials-no-se-sienten-adultos_1_10867207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fruto de los a&ntilde;os de un progreso que nunca lleg&oacute;</a>. En este sentido, una de las caracter&iacute;sticas de la <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generaci&oacute;n Faster</a> pasa por la necesidad de hacer y consumir ocio para adquirir una identidad.
    </p><p class="article-text">
        Psicol&oacute;gicamente, la construcci&oacute;n de nuestros miedos surge principalmente en nuestra infancia. Aunque <a href="https://www.eldiario.es/era/miedo-impulsa-violencia_129_10715728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el miedo tiene un componente innato</a>,  mayormente es aprendido y var&iacute;a entre culturas. De ni&ntilde;os nuestra prioridad n&uacute;mero uno es la supervivencia creando un v&iacute;nculo de apego con nuestros cuidadores. Pero cuando las personas responsables de nuestra seguridad no son seguras, nuestro SNA (Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo) no se configura bien.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n en nuestra infancia de un apego marcado por la inestabilidad potenciar&iacute;a en la adultez las dificultades a la hora de vincularnos con los dem&aacute;s y con nuestra propia experiencia vital, potenciando la aparici&oacute;n de emociones negativas e importantes trastornos. Es ah&iacute; cuando, como consecuencia, puede surgir la necesidad de trascender y de dejar huella.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a del apego del psiquiatra y psicoanalista John Bowlby explica c&oacute;mo las relaciones entre padres e hijos guiar&aacute;n las percepciones individuales, las emociones, los pensamientos y las expectativas en relaciones posteriores. Si la intimidad y la conexi&oacute;n fueron inseguras cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os, como adultos, frecuentemente rechazaremos de forma inconsciente los intentos de los dem&aacute;s para conectar, aunque la intimidad y la conexi&oacute;n sea precisamente lo que buscamos. Las experiencias de la infancia tienen influencia en la adultez, si un ni&ntilde;o aprende que puede confiar en sus figuras de seguridad, que estar&aacute;n disponibles y ser&aacute;n responsables ante sus demandas, aprender&aacute; que puede confiar en otras personas, que puede acudir a ellos si est&aacute; en problemas.
    </p><p class="article-text">
        El modelo de industria del entretenimiento imperante no es un modelo conocido por tener en cuenta los cuidados hacia la salud mental de sus usuarios, pero s&iacute; un anzuelo emocionalmente apetitoso<strong> </strong>para aquellos perfiles marcados por infancias desestructuradas y familias ausentes que muerden el gancho buscando completar las carencias emocionales y la atenci&oacute;n de la que carecieron en sus infancias.
    </p><p class="article-text">
        Bowie probablemente fue durante muchos a&ntilde;os una de las v&iacute;ctimas m&aacute;s prol&iacute;ficas de la industria musical. En el documental <em>Moonage daydream</em> se recogen declaraciones en las que habla de una madre ausente y de la relaci&oacute;n con su hermanastro mayor, Terry, durante su infancia, mostr&aacute;ndolo como influencia directa, y de su deterioro mental tras haber estado alistado en el ej&eacute;rcito, motivo por el que Bowie comenz&oacute; a preocuparse por su propia salud mental adaptando las exigencias de la industria musical a sus necesidades creativas y no al rev&eacute;s. Solo con el paso del tiempo fue abandonando sus delirios en forma de personajes que eran fantas&iacute;as disociadas de s&iacute; mismo, como Ziggy Stardust y Aladdin Sane.
    </p><p class="article-text">
        Aunque seg&uacute;n estudios recientes <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/semaforo-salud-mental-musicos-indica-claramente-peligro_1_8634162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los m&uacute;sicos son un colectivo especialmente vulnerable,</a> por suerte en los &uacute;ltimos tiempos han surgido distintas iniciativas o manifestaciones en contra y ante un modelo hegem&oacute;nico en la industria, exposiciones p&uacute;blicas que cuestionan el modelo imperante en la industria, como la cuenta de Instagram <a href="https://www.instagram.com/abusosenlamusica/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@abusosenlamusica</a>, donde en cuesti&oacute;n de semanas decenas de mujeres han denunciado abusos en la industria musical, o el libro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/libro-explica-industria-musical-destroza-salud-artistas_1_10656092.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bodies. Vida y muerte en la m&uacute;sica </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/libro-explica-industria-musical-destroza-salud-artistas_1_10656092.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Liburuak)</a>, del periodista brit&aacute;nico Ian Winwood, donde el autor explora din&aacute;micas patol&oacute;gicas paralelas a mecanismos de la industria preestablecidos durante d&eacute;cadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podríamos estar en los albores de uno nuevo absolutismo: la dictadura del entretenimiento. Un bastión del capitalismo que, lejos de premiar la vanguardia y la creatividad, enriquece la rentabilidad. No es marketing, es especulación
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <a href="https://www.carrodecombate.com/2017/04/17/la-dictadura-de-los-supermercados-como-los-grandes-distribuidores-deciden-lo-que-consumimos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La dictadura de los supermercados </em></a><a href="https://www.carrodecombate.com/2017/04/17/la-dictadura-de-los-supermercados-como-los-grandes-distribuidores-deciden-lo-que-consumimos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Akal)</a>, la periodista Nazaret Castro habla del imperio de la gran distribuci&oacute;n moderna, un modelo de mercado que modifica nuestras relaciones y nuestros h&aacute;bitos, donde casi todo lo que consumimos est&aacute; en manos de cada vez menos personas, empresas l&iacute;deres cuyo poder fagocita al peque&ntilde;o comerciante. En este sentido, el t&eacute;rmino capitalismo can&iacute;bal explica c&oacute;mo las <a href="https://www.eldiario.es/economia/tedi-primaprix-sqrups-pepco-marcas-low-cost-fuertes-inflacion-buscan-cazadores-gangas_1_10661755.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes cadenas llegan a nuestros barrios con ofertas irrechazables</a> y precios por debajo de la media de la zona, ahogando as&iacute; al peque&ntilde;o comercio que finalmente tiene que cerrar su negocio. Es ah&iacute; cuando las cadenas adquieren el control del mercado y suben los precios, ahogando tambi&eacute;n al consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Recogiendo la lectura de Nazaret Castro, podr&iacute;amos estar en los albores de un nuevo absolutismo: la dictadura del entretenimiento. Un nuevo basti&oacute;n del capitalismo, que lejos de premiar la vanguardia y la creatividad, enriquece la rentabilidad. No es marketing, es especulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, hemos visto c&oacute;mo en los &uacute;ltimos meses distintos locales que apostaban por un modelo alejado de la cultura de masas han ido cerrando sus puertas. Es el caso de la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sidecar-sala-conciertos-decana-barcelona-sera-cocteleria-actuaciones_1_10762583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sidecar en Barcelona</a>, Trashcan o <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/adios-rock-palace-corazon-musica-madrid-hay-padres-dieron-primer-concierto-25-anos-despues-hicieron-hijas_1_10769113.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rock Palace en Madrid</a>, o el m&aacute;s doloroso de todos, el cierre de <a href="https://lafaenabolos.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Faena</a>, reducto cultural sumergido en el <em>underground</em> desde hace d&eacute;cadas, all&aacute; donde lo que ocurre tienes que buscarlo, sin patrocinios, subvenciones o nuevas formas de marketing.
    </p><p class="article-text">
        Al respecto de esto &uacute;ltimo, hace d&eacute;cadas ya que el neuromarketing lleg&oacute; al sector del entretenimiento con estudios sobre <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar-compra-supermercado-trucos-neuromarketing_1_10510596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto neurol&oacute;gico del marketing con el objetivo de optimizar sus resultados</a>, o lo que es lo mismo: c&oacute;mo lograr una alteraci&oacute;n neurol&oacute;gica en el consumidor cuyos resultados favorezcan el consumo del producto, promoviendo una mercantilizaci&oacute;n experiencial.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, hablando con una amiga que trabaja en la industria del cine sobre el tiempo que perdemos eligiendo pel&iacute;culas en la plataforma de turno, conclu&iacute;amos que ese es precisamente uno de los objetivos de estas empresas. &ldquo;Bienvenido, acom&oacute;date, si&eacute;ntete libre, que veas o no una pel&iacute;cula nos da igual&rdquo;, parece que nos dicen.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/nando-cruz-macrofestival-espacio-hostil-si-gusta-musica_1_10291173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Macrofestivales. El agujero negro de la m&uacute;sica</em></a><em> </em>(Pen&iacute;nsula)<strong>, </strong> Nando Cruz referencia un estudio desarrollado por la multinacional del ocio musical Live Nation llamado <em>The Power of Live,</em> enfocado a analizar el impacto emocional de la m&uacute;sica. El estudio conclu&iacute;a que el 71% de los encuestados se sent&iacute;an m&aacute;s &ldquo;vivos&rdquo; cuando estaban inmersos en experiencias vinculadas a la m&uacute;sica en directo que al tener relaciones sexuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace décadas que el neuromarketing llegó al sector del entretenimiento con estudios sobre el impacto neurológico del marketing, cuyos resultados están orientados a favorecer el consumo del producto, promoviendo una mercantilización experiencial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La identidad del consumidor muta entre oferta y demanda. Es el producto que consumes quien te quiere a ti y no al rev&eacute;s. Una muesca m&aacute;s de la sociedad narcisista que hemos creado y de la que somos producto. La necesidad de ser vistos, de gustar y de capitalizarlo todo nos lleva a anunciar la necesidad de darnos prisa, no por vivir, sino por gastar.
    </p><p class="article-text">
        Esta p&eacute;rdida de libertades ya no solo es cosa de los macrofestivales, sino tambi&eacute;n de los grandes aforos que se han convertido en los nuevos centros comerciales de la industria del entretenimiento, donde hasta los discursos pol&iacute;ticos se han mercantilizado. La efectividad comercial de hacer sentir exclusivo al usuario explica <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por qu&eacute; las salas, eventos y festivales presumen de colgar el cartel de </a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>sold out</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo los modelos de consumo r&aacute;pido que nos hablan de <em>fast food</em> en la comida,<em> fast fashion</em> en la moda (que representan <a href="https://www.eldiario.es/era/shein-tiktok-consumo-ultrarrapido-moda-haul_1_10294638.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marcas de ropa barata como Primark o Shein</a>) o el modelo de muebles desechables que lidera la omnipresente Ikea, bien podr&iacute;amos denominar a este modelo de consumo apresurado en la industria del entretenimiento como el<em> fast entertainment.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nada es fruto del azar en la industria, la mayor&iacute;a de las veces cualquier movimiento responde a la fertilidad del mercado. Las bandas obedecen, la m&uacute;sica pasa a un segundo plano con un buen calendario de lanzamiento, una planificaci&oacute;n de contenidos, v&iacute;deos bien pintones, varias sesiones de fotos y mucho <em>merch</em>. En este sentido la conciencia clim&aacute;tica languidece cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/canallita-helly-hansen-prendas-ultraderecha-protestas-amnistia_1_10676605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la producci&oacute;n de </a><a href="https://www.eldiario.es/era/canallita-helly-hansen-prendas-ultraderecha-protestas-amnistia_1_10676605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>merchandising</em></a> (ropa principalmente) se convierte en un ingreso fundamental para alguien que se dedica a la m&uacute;sica. La vida comercial de un disco (de cada vez menos duraci&oacute;n) en algunos casos puede llegar a ir acompa&ntilde;ada de distintos modelos de camisetas y sudaderas, parches, pegatinas, chapas, gorras; lo que sea con tal de aumentar los ingresos netos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La efectividad comercial de hacer sentir exclusivo al usuario explica por qué las salas, eventos y festivales presumen de colgar el cartel de &#039;sold out</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si generalizamos,<strong> </strong>el sector del ocio ya hace d&eacute;cadas que viene transform&aacute;ndose. El f&uacute;tbol, una de las actividades sociales con mayor poder de convocatoria, movilizaci&oacute;n y arraigo, ha ido transform&aacute;ndose con el paso de las d&eacute;cadas, pasando de ser un espect&aacute;culo m&aacute;s rudimentario a convertirse en uno de los estandartes de la especulaci&oacute;n econ&oacute;mica tras la conversi&oacute;n de los clubes en sociedades an&oacute;nimas con la entrada en vigor de la Ley del Deporte en el a&ntilde;o 1990. Lo que pretend&iacute;a ser un regulador del marco jur&iacute;dico en el sector, se ha convertido en un detonante de prevaricaciones, una de las &uacute;ltimas ni m&aacute;s ni menos que el presidente de la RFEF, dejando en evidencia el espect&aacute;culo deportivo como un elemento del sistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        Resulta llamativo analizar en paralelo ambas industrias con un mismo hilo conductor: el alcohol. En 2012, Espa&ntilde;a prohibi&oacute; el patrocinio de alcohol con una graduaci&oacute;n alcoh&oacute;lica del 20% o m&aacute;s en el deporte. Viendo esto podr&iacute;amos pensar que la industria de la m&uacute;sica es el nuevo f&uacute;tbol. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si en los conciertos prohibiesen el alcohol como lo hacen en el f&uacute;tbol?
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a las palabras &ldquo;<em>sold out</em>&rdquo;, sobre todo en eventos considerablemente rentables de al menos unos cientos o miles de personas, nos recuerdan que nuestra libertad tiene l&iacute;mites. Este mensaje representa una etiqueta sin&oacute;nimo de la nueva especulaci&oacute;n capitalista tan voraz como creativa a costa de la inoculaci&oacute;n del deseo del consumidor, donde la rentabilidad gobierna el sector. 
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, mientras hay vida hay esperanza y en el subsuelo todav&iacute;a quedan reductos de fertilidad cultural lejos de la superficie del iceberg que nos muestra la industria m&aacute;s can&iacute;bal. Alguno de estos ejemplos, aparte de <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gaztebiltzarra/grupos-locales-de-ensayo-ayuntamientos-gaztetxes-radio-libre_132_4957241.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los Gaztetxes vascos</a>, donde la cultura musical tiene otra historia mucho m&aacute;s din&aacute;mica que en el resto del estado, son la residencia Plug In The Gear (Benicarl&oacute;), el latente Liceo Mutante de Pontevedra o el colectivo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/ojala-bici-quince-anos-montando-conciertos-dinero_1_10298377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ojal&aacute; Est&euml; Mi Bici,</a> que lleva 15 a&ntilde;os montando conciertos apostando siempre por la autogesti&oacute;n, la cooperaci&oacute;n, la austeridad y la corresponsabilidad. La batalla contra el capitalismo es cultural y el camino necesario para iniciar un cambio ya no pasa por tener el poder, sino a trav&eacute;s de la descolonizaci&oacute;n de las subjetividades. Comenzando por los actos cotidianos de consumo. Comenzando por c&oacute;mo habitamos el espacio y el tiempo. Comenzando por los cuidados hacia la salud mental colectiva.
    </p><p class="article-text">
        En la industria del espect&aacute;culo la libertad ya no es una opci&oacute;n, sino la gran ventaja del capitalismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/la-cultura-del-sold-out-capitalismo-ocio-entretenimiento_129_10889460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Feb 2024 21:22:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inmersos en la cultura del 'sold out': cómo el capitalismo caníbal ha fagocitado nuestro ocio y disfrute]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Entretenimiento,Cultura,Festivales,Planes,Conciertos,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10786663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f12be4f8-b4ab-47c8-aa4b-6c963fbc2fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expectativa social en torno a estas fiestas y la creencia generalizada de que se trata de una época destinada a compartir sí o sí en familia pueden detonar en nuestro interior sentimientos de soledad y frustración, e importantes episodios de ansiedad y estrés</p><p class="subtitle">Pregunta a Sara Torres - "¿Cómo escapar de la soledad sin buscar pareja? Mis amistades están ocupadas con sus proyectos de trabajo y familia"</p></div><p class="article-text">
        Ya ha llegado la Navidad a la consulta. La ansiedad social y el miedo a la soledad se han disparado en las &uacute;ltimas semanas y sin darnos cuenta esta &eacute;poca del a&ntilde;o se ha convertido en un tema recurrente en terapia. Existe una norma no escrita de que todo lo que no sea compartir estas fechas en familia es sin&oacute;nimo de fracaso, de que algo hemos hecho mal en nuestra vida, y es ah&iacute; cuando aparece una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o a modo de com&uacute;n denominador para todos los que no cumplen con esa expectativa social. La obligaci&oacute;n de perpetuar los ritos socioculturales y el miedo al conflicto intrafamiliar ponen en riesgo la salud mental de la poblaci&oacute;n convirtiendo estas fechas en una &eacute;poca m&aacute;s hostil de lo que nos parece.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de las frases que he escuchado &uacute;ltimamente en terapia y que sirven de baremo sobre c&oacute;mo nos afecta esta &eacute;poca del a&ntilde;o a una parte de la poblaci&oacute;n: &ldquo;Tengo miedo de estar solo&rdquo;, &ldquo;en mi familia hay gente con la que voy a discutir y me da miedo, preferir&iacute;a no verles&rdquo;, &ldquo;no tengo vacaciones ni tiempo libre para pasarlo con mi familia&rdquo;, &ldquo;estoy feliz por no estar con mi familia, pero estoy sola&rdquo;, &ldquo;no quiero pasar las fiestas con mi familia, pero no tengo opci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;todos los d&iacute;as de Navidad son una agon&iacute;a de soledad&rdquo;, &ldquo;todo el mundo se ha portado mal conmigo, prefiero pasar las fiestas solo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una norma no escrita de que todo lo que no sea compartir estas fechas en familia es sinónimo de fracaso, de que algo hemos hecho mal, y es ahí cuando aparece una sensación de vacío para los que no cumplen con la expectativa social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los profesionales que nos dedicamos al cuidado de la salud mental de la poblaci&oacute;n no dejamos de alertar sobre los peligros de la idealizaci&oacute;n de la Navidad y de c&oacute;mo la creencia de que se trata de una festividad destinada a compartir s&iacute; o s&iacute; en familia puede detonar en nuestro interior sentimientos de soledad y frustraci&oacute;n e importantes episodios de ansiedad y estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de un reciente <a href="https://www.apa.org/news/press/releases/2023/11/holiday-season-stress" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Asociaci&oacute;n de Psicolog&iacute;a Americana, casi nueve de cada diez adultos sienten preocupaci&oacute;n y estr&eacute;s en esta &eacute;poca del a&ntilde;o por no tener suficiente dinero, extra&ntilde;ar a sus seres queridos y anticipar conflictos familiares. Seg&uacute;n estos datos, podemos concluir que el estr&eacute;s es un mal com&uacute;n en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. De la muestra de este estudio, un 43% dijo que el estr&eacute;s interfiere en su capacidad de disfrutar las fechas. No solo eso, sino que un 36% siente las vacaciones como una competencia, donde las expectativas sobre lo que se espera de nuestro bolsillo y lo que realmente podemos abarcar tambi&eacute;n son fuente de malestar. Otro mal com&uacute;n producto del capitalismo navide&ntilde;o m&aacute;s voraz.
    </p><p class="article-text">
        El poder adquisitivo se muestra as&iacute; en estas fechas &ndash;&iquest;cu&aacute;ndo no?&ndash; como un elemento diferenciador en lo que a la salud mental comunitaria se refiere. Los hogares con mayor poder adquisitivo muestran un nivel de estr&eacute;s inferior al de los m&aacute;s vulnerables, especialmente presionados en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. Siguiendo con el mismo estudio, un 58% de los encuestados dijeron que gastar mucho dinero o no tener el suficiente para gastar les causa estr&eacute;s, un 40% manifest&oacute; estr&eacute;s a la hora de tomar decisiones al respecto de elegir los regalos adecuados, el 38% refiri&oacute; ansiedad por la p&eacute;rdida de familiares o seres queridos y finalmente un 21% de los encuestados aseguraron utilizar mecanismos negativos para afrontar la situaci&oacute;n, como aislarse.
    </p><p class="article-text">
        La Navidad es una &eacute;poca plagada de miedos. La tristeza ante la ausencia, las expectativas o la incertidumbre con respecto al futuro y la soledad tambi&eacute;n son protagonistas en estas fechas.
    </p><p class="article-text">
        Existe una creencia popular que vincula la Navidad con un aumento del &iacute;ndice de suicidios, sin embargo, seg&uacute;n algunas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3257984/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a>, parece haber una disminuci&oacute;n durante las vacaciones de la utilizaci&oacute;n de los servicios de emergencia psiqui&aacute;trica y las admisiones, las conductas de autolesi&oacute;n y los intentos o consumaciones de suicidio. Es con el fin del periodo festivo donde se muestra un repunte psicopatol&oacute;gico, dando inicio a un efecto rebote que s&iacute; tiene efectos psicol&oacute;gicamente preocupantes en la poblaci&oacute;n. Tenemos informaci&oacute;n suficiente para evidenciar que estas fiestas producen un aumento del n&uacute;mero de intoxicaciones y muertes por consumo de alcohol y que pueden empeorar el estado de &aacute;nimo en las personas, generando trastornos de este. Sin embargo, la Navidad parece que produce un falso efecto protector general frente a distintas formas de psicopatolog&iacute;a, teniendo en cuenta el efecto rebote posterior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Todo lo que puede salir mal en una cena de Navidad, en &#039;The Bear&#039; (FX)."
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                Todo lo que puede salir mal en una cena de Navidad, en &#039;The Bear&#039; (FX).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://web.s.ebscohost.com/abstract?direct=true&amp;profile=ehost&amp;scope=site&amp;authtype=crawler&amp;jrnl=03012212&amp;AN=98639707&amp;h=rlvPclv8oWk3T3%2FbuN9mBu2JyvTBBaVdeSQFx%2Fw5oI3p%2FVpS0vE3smK%2BzGQMeHHfNPLTv5Rq8oneNw3BQ2tV%2FQ%3D%3D&amp;crl=c&amp;resultNs=AdminWebAu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre comportamiento social y personalidad donde se evalu&oacute; la percepci&oacute;n de la Navidad entre el 1 de diciembre y el 13 de enero a pacientes de urgencias psiqui&aacute;tricas, para un 40% de los encuestados la soledad fue el estresor m&aacute;s com&uacute;n durante la temporada navide&ntilde;a, mientras que un 38,2% de los encuestados refiri&oacute; el estar sin familia como el peor de los casos. Al preguntar sobre c&oacute;mo se sent&iacute;an con respecto a estas fechas, la mayor&iacute;a de los pacientes refer&iacute;a sentimientos negativos.
    </p><p class="article-text">
        Colectivamente tendemos a asociar las festividades sociales con eventos no estresores. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, los psic&oacute;logos Holmes y Rahe incluyeron eventos considerados a primera vista neutros o incluso positivos como &iacute;tems de una de las primeras escalas de valoraci&oacute;n de niveles de estr&eacute;s. Estos autores sembraron las bases de futuros estudios, incluyendo &iacute;tems como las vacaciones, las navidades, un logro personal notable o el matrimonio como eventos estresores a tener en cuenta. El objetivo de este estudio era determinar la asociaci&oacute;n entre un evento estresante y una enfermedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que se espera de nuestro bolsillo y lo que realmente podemos abarcar también es fuente de malestar, otro mal común producto del capitalismo navideño más voraz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Navidad se nos presenta como una huida hacia adelante. Dejamos atr&aacute;s el sufrimiento y la desesperanza de nuestras frustraciones anuales para dar entrada a un nuevo a&ntilde;o y con &eacute;l a nuevas ilusiones y esperanzas. Una transici&oacute;n entre el pasado y el futuro salpicada de constantes invitaciones a gastar nuestros recursos econ&oacute;micos y cargada de mensajes dogm&aacute;ticos excluyentes para una parte de la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, en riesgo de exclusi&oacute;n social, que vive estos d&iacute;as como una &eacute;poca especialmente hostil. Tambi&eacute;n para los que viven <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duelos todav&iacute;a abiertos</a>, ausencias que se traducen en sillas vac&iacute;as por vez primera, familias desestructuradas o inexistentes, y ahora especialmente en nuestras fronteras conflictos con motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, <a href="https://www.eldiario.es/era/miedo-impulsa-violencia_129_10715728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando el miedo aparece en forma de violencia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, todav&iacute;a surgen espacios como los <a href="https://www.eldiario.es/retrones/grupos-apoyo-mutuo-mental-cambio_132_3794770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GAM (Grupos de Apoyo Mutuo)</a>, donde en grupo se comparten, de manera no capitalizada, experiencias de soledad, aislamiento y otras problem&aacute;ticas vinculadas al malestar ps&iacute;quico con el objetivo de verbalizar el sufrimiento y hacerlo colectivo, fomentando el apoyo mutuo con el objetivo de buscar una sociedad m&aacute;s justa, solidaria y humana.
    </p><p class="article-text">
        Entre lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que percibimos se encuentra nuestra interpretaci&oacute;n. La subjetividad de nuestra percepci&oacute;n da paso a nuestros pensamientos, las ideas sobre lo que percibimos se convierten en sensaciones y estas en emociones, y todo ello impacta en c&oacute;mo nos comportamos y c&oacute;mo actuamos interactuando con lo que percibimos. La Navidad parece ser un ur&oacute;boro infinito que <em>hackea</em> nuestro estado mental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una época plagada de miedos. La tristeza ante la ausencia, las expectativas o la incertidumbre con respecto al futuro y la soledad también son protagonistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta es una &eacute;poca muy vinculada a las exigencias desmedidas y al perfeccionismo: existe la creencia de que es un tiempo para compartir en familia, sin embargo vivimos estas semanas como un sesgo confirmatorio que se vuelve imperativo. Se nos ense&ntilde;a que debemos disfrutar de manera especial, tenemos una lista mental de normas r&iacute;gidas sobre c&oacute;mo deber&iacute;amos actuar tanto nosotros como los dem&aacute;s y quienes no siguen esas normas, por decisi&oacute;n o imperativo, son molestia o lidian con una culpabilidad desbocada.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de la tr&iacute;ada cognitiva, elaborada por el psiquiatra estadounidense Aaron Beck, plantea un modelo explicativo sobre los estados depresivos. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a existen esquemas mentales que filtran lo que ocurre a nuestro alrededor y adaptan los est&iacute;mulos del ambiente a esas representaciones o esquemas mentales. Esta tr&iacute;ada cognitiva negativa est&aacute; formada por tres patrones cognitivos distintos: una visi&oacute;n negativa de nosotros mismos, del mundo y del futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según un estudio sobre comportamiento social y personalidad donde se evaluó la percepción de la Navidad entre pacientes de urgencias psiquiátricas, para un 40% de los encuestados la soledad fue el estresor más común durante la temporada navideña</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La soledad y los sentimientos de vac&iacute;o pueden llegar a decir de nosotros que somos defectuosos e inadecuados, percibiendo nuestra experiencia de forma negativa y considerando que &ldquo;el mundo nos exige demasiado y no tiene en cuenta nuestro sufrimiento&rdquo;, que finalmente nada cambiar&aacute;. Las expectativas sobre el futuro no ser&aacute;n optimistas y las dificultades perdurar&aacute;n fallando perpetuamente sobre lo que nos propongamos.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, un paciente manifestaba en consulta su queja sobre el esfuerzo que deposita en sus posibilidades y c&oacute;mo la sociedad te penaliza si no lo das todo. La imposibilidad de renunciar como ant&iacute;doto ante el fracaso. Si renuncias no conseguir&aacute;s lo que te propones, si no disfrutas la Navidad eres un perdedor. Si est&aacute;s solo, un fracasado. Esta &eacute;poca es especialmente cruel con nuestra proyecci&oacute;n al futuro. Vivimos estos d&iacute;as como un tiempo de cambio, de transici&oacute;n hacia algo mejor. &ldquo;Juntos, podemos&rdquo;, parece que nos dice la Navidad, record&aacute;ndonos al &ldquo;saldremos mejores&rdquo; pand&eacute;mico, o al meritocr&aacute;tico &ldquo;querer es poder&rdquo;.
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                Abby Elliott, &#039;The Bear&#039; (FX).                            </span>
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        El miedo al futuro reside en el presente. En una &eacute;poca de falso optimismo como es esta, cuando vemos que no confluimos con lo que se espera de ella, se abre fuego hacia esa tr&iacute;ada que afecta directamente a la percepci&oacute;n de nuestra identidad haciendo tambalear el sentido de la vida. Aqu&iacute; la soledad es sin&oacute;nimo para muchas personas de miedo al futuro. Un bloqueo que activa una par&aacute;lisis que se transforma en la sensaci&oacute;n de estar viviendo en un estado de pausa perpetua postergando toda decisi&oacute;n y anestesiando al individuo en su propia soledad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta época es especialmente cruel con nuestra proyección al futuro. La vivimos como una transición hacia algo mejor. &#039;Juntos, podemos&#039;, parece que nos dice la Navidad, recordándonos al &#039;saldremos mejores&#039; pandémico, o al meritocrático &#039;querer es poder&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque las vacaciones pueden aumentar los niveles de estr&eacute;s, tambi&eacute;n pueden ser una oportunidad. La ciencia nos dice que reservar tiempo para fortalecer nuestras relaciones y participar en tradiciones puede beneficiar nuestro bienestar f&iacute;sico, mental, lo que puede prepararnos para manejar mejor el estr&eacute;s durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La Navidad, como cualquier otra, es una &eacute;poca para compartir y cuidar, donde la ilusi&oacute;n y la esperanza juegan un papel fundamental, pero tambi&eacute;n son d&iacute;as donde la soledad golpea dos veces haciendo de este periodo un factor de riesgo para nuestra salud (mental). Existen estudios que alertan del <a href="https://www.infocop.es/1-de-cada-2-personas-mayores-esta-en-riesgo-de-soledad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de la soledad</a> equipar&aacute;ndola con fumar 15 cigarrillos al d&iacute;a, y que vinculan la soledad y el aislamiento social a una mayor morbilidad. Si las pol&iacute;ticas actuales abogan por <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanidad-sacara-cajon-plan-tabaco-prohibe-fumar-terrazas_1_10758382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suprimir el tabaco de los espacios p&uacute;blicos</a>, tambi&eacute;n deber&iacute;amos plantearnos c&oacute;mo combatir la soledad en Navidad. Porque la Navidad tambi&eacute;n llega a la consulta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10786663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2023 21:46:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Salud mental,Bienestar,Sociedad,Fiestas,Psicología,Relaciones,Soledad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Contra quién vamos?": cuando el miedo nos impulsa a la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/miedo-impulsa-violencia_129_10715728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d93a12c-4cad-4414-9934-f7d18ef407a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Contra quién vamos?&quot;: cuando el miedo nos impulsa a la violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras los días de disturbios en Ferraz, el psicólogo Pablo Garnelo hace un repaso por los mecanismos y circunstancias que empujan la ira y los actos violentos que se cometen en grupo</p><p class="subtitle">'Antisanchismo' como modelo de negocio: qué hace que una prenda se erija (y capitalice) como símbolo reaccionario</p></div><p class="article-text">
        Camino direcci&oacute;n al madrile&ntilde;o parque del Oeste. Es de d&iacute;a. A la altura de la calle Ferraz veo esas vallas azules que estos d&iacute;as han protagonizado <a href="https://www.eldiario.es/politica/semanas-mirando-reojo-enciende-bengala-roja-ferraz_1_10694367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las noches de disturbios por motivos pol&iacute;ticos</a>. Est&aacute;n perfectamente apiladas en un lateral de la calle, permitiendo el tr&aacute;nsito de peatones por la acera. Se respira calma, y ese orden me lleva a pensar inmediatamente en <a href="https://www.eldiario.es/politica/cuatro-detenidos-disturbios-ferraz-lider-democracia-nacional_1_10712041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la violencia vivida estos d&iacute;as en ese lugar</a>. En terapia trabajamos muchas veces con las consecuencias de este tipo de vivencias, pero el origen de lo traum&aacute;tico muchas otras veces no est&aacute; en el presente y encontrar las causas puede ayudarnos a comprender por qu&eacute; el miedo nos impulsa a la ira y a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        A finales del S.XIX, Charles Darwin desarroll&oacute; una teor&iacute;a sobre la expresi&oacute;n de las emociones en la que hablaba de la existencia de una serie de patrones de respuesta emocional innatos y de car&aacute;cter universal, presentes en todos los seres humanos, y con una marcada continuidad filogen&eacute;tica a trav&eacute;s de las especies; as&iacute; como de la existencia de programas gen&eacute;ticos que determinan la forma de la respuesta de expresi&oacute;n emocional. Existe una serie de emociones b&aacute;sicas (alegr&iacute;a, tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco) que son cualitativamente distintas unas de otras y de las que se derivan el resto de las respuestas emocionales. Son innatas, y aunque nacemos predispuestos hacia ellas, se desarrollan en funci&oacute;n de muchas variables, no solo gen&eacute;ticas, sino culturales, sociales, ambientales y pol&iacute;ticas, entre otras, que pueden modificar el patr&oacute;n de respuesta expresiva.
    </p><p class="article-text">
        Adoptamos a nuestra perra Narita en febrero de 2020, sin saber que un mes despu&eacute;s llegar&iacute;a el estado de alarma como consecuencia de la Covid-19. Durante los paseos en cuarentena, al no tener contacto con otros perros o humanos, no apreciamos instintos agresivos, pero una vez se fueron relajando las medidas y retomando el contacto entre especies, no tardamos en descubrir que su agresividad variaba si se manifestaba a trav&eacute;s de los instintos de caza, o bien cuando el miedo se transformaba en un mecanismo de supervivencia que probablemente aprendi&oacute; durante el tiempo que vivi&oacute; en la calle y que le generaba un estado de agresividad puntual hacia otros perros, con varios s&iacute;ntomas perfectamente visibles que a d&iacute;a de hoy nos sirven para prevenir conflictos y buscar nuevas formas de afrontar sus miedos. Seg&uacute;n escribe el catedr&aacute;tico de psiquiatr&iacute;a y psicolog&iacute;a Adolf Tobe&ntilde;a en su libro <em>Anatom&iacute;a de la agresividad humana, </em>&ldquo;el cerebro contiene regiones especializadas en modular y organizar el ataque y la defensa, por lo que la conducta agresiva var&iacute;a si se trata de una violencia intimidatoria o defensiva que suele estar acompa&ntilde;ada de malestar o bien de una embestida predadora que est&aacute; al servicio de la procura de recompensas placenteras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La violencia como dominaci&oacute;n no es algo exclusivo del ser humano. En 1974, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=73-i5XHpQL4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la et&oacute;loga inglesa Jane Goodall</a> y su equipo observaron en Gombe (Tanzania) la primera redada homicida entre chimpanc&eacute;s. Una tropa expedicionaria de siete machos y una hembra se desplazaron hacia un macho de otro grupo de chimpanc&eacute;s que viv&iacute;a en la vecindad, rode&aacute;ndole y propin&aacute;ndole una paliza tan brutal que no pudo recuperarse de las heridas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos animales suelen patrullar los l&iacute;mites de los territorios en lo que se considera una &ldquo;guerra de conquista y exterminio&rdquo;. Algo que llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n en su momento y que podemos compararlo con los comportamientos de nuestra especie en nuestros d&iacute;as es que los dos grupos hab&iacute;an crecido juntos y que en muchos casos se hab&iacute;an establecido v&iacute;nculos de amistad hasta la adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1983, el psic&oacute;logo Charles Spielberger, propuso marcar una distinci&oacute;n entre los conceptos de ira, hostilidad y agresividad. Identificando la ira como un estado emocional con sentimientos de irritaci&oacute;n o enfado. La hostilidad como una actitud persistente de valoraci&oacute;n negativa de y hacia los dem&aacute;s. Y finalmente la agresi&oacute;n como una conducta dirigida a causar da&ntilde;o en personas o cosas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podríamos considerar la ira como parte de la respuesta cerebral de lucha o huida ante una amenaza o daño percibidos que nos defiende de depredadores para proteger nuestro grupo social y evitar amenazas y ataques</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ira es una emoci&oacute;n de tipo violento que, aunque sabemos que disminuye la capacidad de razonar, puede servir para prevenir una agresi&oacute;n. Su funci&oacute;n adaptativa favorece y mantiene altos niveles de energ&iacute;a que aceleran las funciones mentales y motoras. Aumento el ritmo card&iacute;aco, la presi&oacute;n sangu&iacute;nea, la tensi&oacute;n muscular y los niveles de adrenalina y noradrenalina. Podr&iacute;amos considerar la ira como parte de la respuesta cerebral de lucha o huida ante una amenaza o da&ntilde;o percibidos que nos defiende de depredadores para proteger nuestro grupo social y evitar amenazas y ataques.
    </p><p class="article-text">
        En la Teor&iacute;a Diferencial de las Emociones, el psic&oacute;logo estadounidense Carroll Izard concluy&oacute; que muchas respuestas emocionales surgen en la primera infancia no debido al aprendizaje social, sino como comportamiento adaptativo, estando implicadas en el afrontamiento de diferentes tareas de la vida cotidiana. De ah&iacute; su valor adaptativo cuando se relacionan con episodios de p&eacute;rdidas, frustraciones, etc.
    </p><p class="article-text">
        En el texto <a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu vida a 1.5x</em></a> hablaba de la importancia de regular nuestro SNA<strong> </strong>(Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo) para fortalecer las estructuras cerebrales que se ven afectadas por el estr&eacute;s y el trauma y recuperar la satisfacci&oacute;n por hacer cosas normales como pasear, cocinar o jugar lejos de las pantallas como recursos necesarios para lograr un estado de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro SNA tambi&eacute;n gestiona nuestra supervivencia y la respuesta al estr&eacute;s funcionando para mantenernos vivos cuando nuestra vida est&aacute; en peligro. Act&uacute;a como un sistema interno de detecci&oacute;n que constantemente escanea el entorno en busca de se&ntilde;ales de peligro o seguridad. Es una herramienta de supervivencia para navegar por el mundo.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de un SNA con un funcionamiento adecuado no se basa en huir constantemente de los peligros sino de alertarnos sobre ellos, evaluar la magnitud de estos y si confrontamos, poder recuperarnos para seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        En el <a href="https://www.imdb.com/title/tt0427312/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental </a><a href="https://www.imdb.com/title/tt0427312/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Grizzly Man</em></a> de Werner Herzog, el protagonista, Timohty Treadwell, dedica su vida a tratar de demostrar que los osos grizzly no son agresivos por naturaleza, sino que responden de manera hostil y agresiva como defensa ante el ser humano. La vida acaba de manera tr&aacute;gica para Timothy y su novia, Amie Huguenard, siendo devorados una noche por los osos en las monta&ntilde;as del parque nacional y reserva Katmai, en Alaska, mientras acampaban en uno de los d&iacute;as de su experimento antropobiol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista humano, la historia romantiza la figura de Timothy como un aventurero apasionado que abogaba por la defensa de una causa &uacute;nica. Desde el punto de vista neurol&oacute;gico, podr&iacute;amos evaluar este caso como el ejemplo de un SNA da&ntilde;ado, en el que la ausencia de percepci&oacute;n del miedo hizo que ni Timothy ni su pareja percibiesen c&oacute;mo la situaci&oacute;n en la que se encontraban pon&iacute;a gravemente en riesgo sus vidas, finalmente aniquiladas. Partiendo del supuesto de que ninguno de los dos quer&iacute;a morir de esa manera y en ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Una persona con un historial de estr&eacute;s cr&oacute;nico o trauma tiene un sistema de detecci&oacute;n defectuoso y percibir&aacute; peligro o ausencia del mismo de manera equivocada. Como si se tratase de una alarma antiincendios que no cesa aun en ausencia de fuego o incluso humo o bien que no responde de manera adecuada ante se&ntilde;ales de peligro. Vivir constantemente en estos estados puede ser debilitante y condiciona nuestra experiencia y la de las personas que tenemos alrededor.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si extrapolamos la vida animal a la humana, en base a estos estudios, cabría preguntarse qué es lo que nos impide mostrar esos signos de deferencia, esas muestras de cercanía y comprensión, alejadas del conflicto violento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En estos estados de flaqueza, en una b&uacute;squeda desesperada de regulaci&oacute;n, es cuando muchas personas adquieren otras estrategias de control o adaptaci&oacute;n, en su mayor&iacute;a perjudiciales, como las drogas, el alcohol, la comida, el sexo o el trabajo. La pertenencia a un grupo, ya sea religioso, pol&iacute;tico, o sectario de cualquier tipo tambi&eacute;n es un componente perjudicial de autorregulaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, las sectas figuran como un fen&oacute;meno oculto y marginal, y por ello a pesar de tener una incidencia muy baja en la poblaci&oacute;n, son una amenaza para la salud f&iacute;sica y mental de la ciudadan&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han recogido varios casos a nivel mundial de sectarismo, como la serie de Netflix <a href="https://www.eldiario.es/cultura/sexo-drogas-religion-colonizo-estadounidense_1_2201397.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Wild Wild Country</em></a> sobre el pol&eacute;mico gur&uacute; Osho o bien el libro publicado por La Felguera <a href="https://lafelguera.net/catalogo/jim-jones-prodigios-y-milagros-de-un-predicador-apocaliptico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocal&iacute;ptico</em></a>, 918 de sus seguidores cometieron un suicidio colectivo en la que es conocida como la masacre de Jonestown en el a&ntilde;o 1978.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Las semillas de la violencia</em>, el psiquiatra Luis Rojas Marcos menciona tres elementos como las racionalizaciones culturales que justifican la agresi&oacute;n verbal y f&iacute;sica: el culto al &ldquo;macho&rdquo;, la glorificaci&oacute;n de la competitividad y la aceptaci&oacute;n del principio diferenciador hacia ciertos grupos minoritarios.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de estos d&iacute;as en Ferraz nos muestran c&oacute;mo la poblaci&oacute;n en disputa mayoritariamente es masculina. Seg&uacute;n Luis Rojas Marcos, la violencia y la criminalidad est&aacute;n asociadas principalmente a estereotipos viriles. La imagen de un hombre agresivo, implacable, despiadado y siempre seguro (aparentemente) de s&iacute; mismo. Un individuo que reta sin miedo, persigue el dominio de los otros, tolera el dolor, no llora y no expresa sentimientos afectivos, hasta en la criminalidad vivimos en una sociedad machista.
    </p><p class="article-text">
        Rescatando de nuevo los estudios de Adolf Tobe&ntilde;a, la resoluci&oacute;n de un conflicto entre chimpanc&eacute;s machos que han mantenido una intensa rivalidad comienza cuando aumentan las aproximaciones, las deferencias, determinados signos de sumisi&oacute;n. Cuando esto ocurre, surgen de nuevo los contactos y la confraternizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si extrapolamos la vida animal a la humana, en base a estos estudios, cabr&iacute;a preguntarse qu&eacute; es lo que nos impide mostrar esos signos de deferencia, esas muestras de cercan&iacute;a y comprensi&oacute;n, alejadas del conflicto violento. Aunque quiz&aacute; conviene entender que el da&ntilde;o neurol&oacute;gico y adaptativo que se observa en conductas violentas es consecuencia de los peligros de la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        Asumir jerarqu&iacute;as en un grupo conlleva la p&eacute;rdida gradual de autonom&iacute;a e independencia y a un debilitamiento de la autoestima hasta el punto de difuminar nuestro autoconcepto y pasar a depender emocionalmente del grupo. Cuando psicol&oacute;gicamente algo no funciona, nos identificamos en grupo y nos disponemos a hacer todo lo posible por ser parte del mismo, acatando y asumiendo su funcionamiento aun cuando este sea cuestionable.
    </p><p class="article-text">
        A principios de la d&eacute;cada de los 60, Stanley Milgram, psic&oacute;logo de la Universidad de Yale, realiz&oacute; una serie de experimentos sociales recogidos bajo el t&iacute;tulo <em>Estudio comportamental de la obediencia</em> en la revista Abnormal and Social Psychology<em>, </em>en los que med&iacute;a la disposici&oacute;n de los participantes para acatar las &oacute;rdenes de una autoridad aun cuando estas pudieran entrar en conflicto con su conciencia y &eacute;tica personal.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos, conocido como el experimento Milgram, era una reflexi&oacute;n sobre el totalitarismo y las circunstancias que pueden llevar a las personas a cometer actos violentos. Lo que el experimento trataba de dilucidar era si las personas aparentemente &ldquo;comunes&rdquo;, sin rasgos psicop&aacute;ticos, pod&iacute;an ejercer la agresividad mientras desarrollaban otra tarea. La banalizaci&oacute;n del mal en su m&aacute;xima expresi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando psicológicamente algo no funciona, nos identificamos en grupo y nos disponemos a hacer todo lo posible por ser parte del mismo, acatando y asumiendo su funcionamiento aun cuando este sea cuestionable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El experimento consist&iacute;a en que un grupo de voluntarios reclutados a trav&eacute;s de un anuncio en el peri&oacute;dico deb&iacute;a evaluar a otro grupo (actores y actrices) administrando descargas el&eacute;ctricas cuando las respuestas fueran incorrectas. Las descargas eran ficticias y los actores fing&iacute;an recibirlas con la expresi&oacute;n de dolor y sufrimiento. El experimento evaluaba los l&iacute;mites de la obediencia aun cuando lo inmoral o perjudicial para otras personas fuese uno de los ejes del experimento. El 65% de usuarios obedeci&oacute; la orden de dar descargas sabiendo que podr&iacute;an ser letales para los sujetos evaluados.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo concluy&oacute; en su libro <em>Los peligros de la obediencia</em> que la extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio. En grupo, igual que ocurre con el <em>bullying</em> (donde el acoso normalmente se ejerce en grupo), y ante una evaluaci&oacute;n entre iguales, el da&ntilde;o puede ser emitido con mayor crudeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En grupo, igual que ocurre con el &#039;bullying&#039; (donde el acoso normalmente se ejerce en grupo), y ante una evaluación entre iguales, el daño puede ser emitido con mayor crudeza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, en un v&iacute;deo de televisi&oacute;n, un hombre clamaba contra la amnist&iacute;a, mientras <a href="https://twitter.com/edubayon_/status/1724820779328561590" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una mujer que lo acompa&ntilde;aba le preguntaba &ldquo;&iquest;contra qui&eacute;n vamos?&rdquo;</a>. Solomon Asch, psic&oacute;logo polaco-estadounidense pionero en los estudios de psicolog&iacute;a social, investig&oacute; sobre el poder de la conformidad en los grupos. En el conocido Experimento de Asch, unos 9 estudiantes fueron convocados a realizar unas &ldquo;pruebas de visi&oacute;n&rdquo; en la que se les mostraba dos tarjetas. En una de ellas hab&iacute;a una l&iacute;nea dibujada en vertical y en la otra tres l&iacute;neas, de las cuales una era igual que la de la primera tarjeta. Todos los sujetos excepto uno, situado estrat&eacute;gicamente para recibir y observar las opiniones de los dem&aacute;s antes que la suya, eran c&oacute;mplices. La mayor&iacute;a de sujetos compinchados dieron respuestas incorrectas con el objetivo de analizar, a trav&eacute;s de este experimento, las condiciones que llevan a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El experimento Milgram, una reflexión sobre el totalitarismo y lo que puede llevar a cometer actos violentos, trató de dilucidar si las personas aparentemente &#039;comunes&#039;, sin rasgos psicopáticos, podían ejercer agresividad mientras desarrollaban otra tarea</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este experimento sirve para evidenciar algunas de las ideas de la novela 1984, de George Orwell y tambi&eacute;n para ilustrar la cita &ldquo;toma un ciervo y ll&aacute;malo caballo&rdquo;, que ide&oacute; el pol&iacute;tico chino Zaho Gao como una prueba de lealtad hacia sus subordinados, y que hace referencia al d&iacute;a que present&oacute; un ciervo en una reuni&oacute;n con el emperador y otros oficiales del m&aacute;s alto rango y lo llam&oacute; un &ldquo;gran caballo&rdquo;. Ante esto, el emperador confi&oacute; en &eacute;l completamente y estuvo de acuerdo en que era un caballo, y muchos oficiales tambi&eacute;n. Otros, sin embargo, se callaron u objetaron. As&iacute; fue depurando a sus enemigos, manteniendo con vida &uacute;nicamente a sus c&oacute;mplices y adquiriendo poder ante la inconformidad social.
    </p><p class="article-text">
        El experimento de Asch concluy&oacute; que la presencia de la presi&oacute;n de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opci&oacute;n incorrecta el 36,8% de las veces. Muchos de los sujetos evaluados demostraron un malestar extremo y una proporci&oacute;n elevada de ellos (33%) se conform&oacute; con el punto de vista mayoritario de los otros.
    </p><p class="article-text">
        El miedo nos ayuda a sobrevivir, nos protege y nos alerta de peligros que puedan poner en riesgo nuestra salud, sin embargo, nuestra experiencia emocional tambi&eacute;n puede verse sesgada por el grupo, en ausencia de criterio independiente. Acercarnos y escucharnos nos ayudar&aacute; a convivir en armon&iacute;a, sin embargo el odio y la agresividad nos empujar&aacute; a subrayar nuevas fronteras, incluso aunque no existan todav&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/miedo-impulsa-violencia_129_10715728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Nov 2023 21:35:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Contra quién vamos?": cuando el miedo nos impulsa a la violencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Calle Ferraz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu vida a 1.5x: ¿quién puede estar bien en un mundo que nos empuja a ir siempre acelerados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de18340d-ee96-43a1-a744-c01e0f090cb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu vida a 1.5x: ¿quién puede estar bien en un mundo que nos empuja a ir siempre acelerados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos testigos de una aceleración global, rodeados de productos de consumo inmediato: más 'singles', más podcast, más series, más tuits. En definitiva, más contenido que nos empuja a vivir deprisa con una sensación constante de no llegar a no sabemos qué, y que desemboca en una realidad frustrante e insatisfactoria</p><p class="subtitle">Exigencia hiperproductiva o la imposibilidad de descansar y disfrutar del tiempo libre sin culpa</p></div><p class="article-text">
        Es domingo. Me despierto golpeado por las patadas de mi hijo, abro los ojos y lo primero que veo es su sonrisa. Me conmueve, y emocionado respondo con un abrazo que tambi&eacute;n envuelve a mi pareja. Poco despu&eacute;s nos levantamos y bajamos a pasear a nuestra perra Narita y a desayunar a la plaza de Comendadoras. A la vuelta, dos horas despu&eacute;s, me siento en mi escritorio a escribir este texto, donde conviven peri&oacute;dicos, revistas y libros con mi ordenador port&aacute;til, la m&aacute;quina que opera entre lo que busco y lo que encuentro. 
    </p><p class="article-text">
        Abro Spotify y le doy al <em>play</em> a la BSO de la pel&iacute;cula <em>El Reino,</em> de Sorogoyen, compuesta por Olivier Arson, ganadora en 2018 del Goya a mejor m&uacute;sica original. A continuaci&oacute;n abro Word con el borrador del texto y restauro Google Chrome, donde conviven desde hace varias semanas unas 50 pesta&ntilde;as abiertas con material &ldquo;pendiente&rdquo; y la ansiedad me oprime por primera vez en el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Me doy cuenta de que mi cerebro se ha entrenado hasta el punto de que puedo escuchar m&uacute;sica, escribir y revisar un podcast a velocidad 1.5x y enterarme de todo. Autom&aacute;ticamente me viene a la memoria una cita de Kurt Cobain que le&iacute; no hace mucho: &ldquo;De aqu&iacute; a 20 a&ntilde;os habr&aacute; drogadictos virtuales que encontrar&aacute;n su muerte en el sof&aacute;&rdquo;. Quiz&aacute; ni siquiera &eacute;l mismo lleg&oacute; a imaginar la dimensi&oacute;n que alcanzar&iacute;an sus palabras teniendo en cuenta las estad&iacute;sticas actuales sobre el uso de las pantallas y las nuevas tecnolog&iacute;as en la sociedad. N&uacute;meros que podr&iacute;an llevar a pensar en plantearnos la inclusi&oacute;n de esta conducta en el ep&iacute;grafe de las nuevas adicciones.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los principales estudios a nivel global revelan que m&aacute;s de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0160791X16301634" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">210 millones de personas</a> en todo el mundo sufren de adicci&oacute;n a las redes sociales e Internet. En Estados Unidos, un 43% de los adolescentes <a href="https://www.statista.com/statistics/934121/negative-social-media-effects-usa-teenagers-emotional-well-being/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eliminan sus publicaciones</a> porque no obtuvieron la cantidad de <em>likes</em> que esperaban y otro 43% se siente absolutamente desolado porque a nadie le gustan sus actualizaciones. Aunque el dato m&aacute;s alarmante que presenta este &uacute;ltimo estudio es que el 35% de los adolescentes dijeron haber sido <a href="https://www.statista.com/statistics/934121/negative-social-media-effects-usa-teenagers-emotional-well-being/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acosados en las redes sociales</a>. Otro informe sobre h&aacute;bitos de consumo indicaba que la frecuencia media en la que <a href="https://www.europapress.es/sociedad/noticia-dos-cada-diez-hogares-espanoles-pasaron-cenas-navidenas-2017-ningun-movil-mesa-estudio-20181218145946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultamos el m&oacute;vil</a> ronda la friolera de los 10 minutos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me doy cuenta de que mi cerebro se ha entrenado hasta el punto de que puedo escuchar música, escribir y revisar un podcast a velocidad 1.5x y enterarme de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay algo profundamente equivocado en nuestra manera de estar en el mundo. Los estudios dicen que un trabajador no le dedica m&aacute;s de tres minutos a una misma tarea&rdquo;, leo en una entrevista al pol&eacute;mico periodista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/relacion-crisis-atencion-fascismo-autoritarismo-atrae-personas-incapaces-concentrarse_1_9857641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Johann Hari</a>. Este nuevo h&aacute;bito se refleja en distintas &aacute;reas socioculturales, por ejemplo, en la inercia de la industria audiovisual produciendo cada vez productos de consumo m&aacute;s inmediatos: m&aacute;s <em>singles</em> en la m&uacute;sica, m&aacute;s podcast, m&aacute;s series de televisi&oacute;n, m&aacute;s tuits en la industria de la informaci&oacute;n, en definitiva, m&aacute;s contenido que nos empuja a vivir m&aacute;s deprisa con una sensaci&oacute;n constante de no llegar a no sabemos qu&eacute;, movidos por una inercia de consumo que desemboca en una necesidad de evasi&oacute;n ante una realidad frustrante e insatisfactoria. El problema llega cuando ante la necesidad de consumo aumentan los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y el miedo a perderse algo al no estar conectados o consumiendo el producto que se nos oferta. La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/erik-urano-artista-prefirio-tocar-gratis-cancelar_1_10584998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">industria del </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/erik-urano-artista-prefirio-tocar-gratis-cancelar_1_10584998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>sold out</em></a> se muestra as&iacute; como el ant&iacute;doto ante el hast&iacute;o del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves de la invasi&oacute;n tecnol&oacute;gica es la posibilidad de simultanear tareas. Somos capaces de mantener una conversaci&oacute;n en el chat de WhatsApp mientras hacemos una compra, leemos dos peri&oacute;dicos a la vez y escuchamos las recomendaciones de Spotify. Seg&uacute;n los datos del <a href="https://www.ivoox.com/blog/informe-se-duplica-el-tiempo-de-escucha-y-se-consolida-el-apoyo-directo-a-los-creadores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Ivoox</a> del a&ntilde;o 2022 el 71% de usuarios consumen podcast porque pueden hacerlo con otra cosa. El informe tambi&eacute;n deja patente que el podcast es un formato de consumo en solitario, ya que la mayor&iacute;a de los oyentes lo escuchan sin compa&ntilde;&iacute;a. Viendo estos datos, conviene preguntarse si Internet nos conecta o nos a&iacute;sla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de las palabras de Cobain vemos c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a ha modificado la forma en la que nos relacionamos, aunque todav&iacute;a no ha logrado sustituir la presencia de lo anal&oacute;gico, el cuerpo a cuerpo de las emociones en la comunicaci&oacute;n a&uacute;n no se puede transmitir mediante <em>bytes</em> y <em>gadgets</em>. Dice Diego Hidalgo en su libro <a href="https://www.catarata.org/libro/anestesiados_129517/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Anestesiados. La humanidad bajo el imperio de la tecnolog&iacute;a</em></a> (Ed. Catarata) que la presencia de los cambios habita en las nuevas tendencias de comportamiento: una creciente renuncia a la intimidad, la debilitaci&oacute;n de los v&iacute;nculos sociales, la externalizaci&oacute;n de algunas de nuestras facultades a las m&aacute;quinas acompa&ntilde;ado de un consecuente proceso de desaprendizaje, una intensificaci&oacute;n constante por la presi&oacute;n social y una dificultad para sentir placer y satisfacci&oacute;n en un entorno que nos empuja a la inmediatez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos más deprisa, con una sensación constante de no llegar a no sabemos qué, movidos por una inercia de consumo que desemboca en una necesidad de evasión ante una realidad frustrante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las pantallas han logrado disociar nuestra presencia y transformarla en diferentes formas virtuales que dan lugar a un multiverso, afectando al v&iacute;nculo entre seres humanos y acerc&aacute;ndonos a narcisismos que mutan de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Estamos siendo testigos de una aceleraci&oacute;n global en los procesos de una nueva comunicaci&oacute;n basada en la distancia, el aislamiento y movida por la angustia y el miedo. Lo que nos convierte en esclavos de una falsa sensaci&oacute;n de libertad oprimiendo los sentidos hacia el entorno m&aacute;s inmediato, la realidad que nos rodea. 
    </p><p class="article-text">
        En la revoluci&oacute;n industrial las m&aacute;quinas llegaron para sustituir la mano del obrero. En la actualidad el impacto tecnol&oacute;gico avanza en la automatizaci&oacute;n de los puestos de trabajo y a su vez eliminando la conciencia social y fomentando el individualismo tras una falsa apariencia de compa&ntilde;&iacute;a tras la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.mckinsey.com/featured-insights/future-of-work/the-future-of-work-after-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> <em>The future of work after COVID-19</em>, que analiza el futuro del mercado laboral a partir de ocho grandes econom&iacute;as que representan un ampl&iacute;o porcentaje de la poblaci&oacute;n mundial, predice que 4,6 millones de empleos en Espa&ntilde;a est&aacute;n en peligro de verse desplazados debido a la automatizaci&oacute;n all&aacute; por el a&ntilde;o 2030. El estudio a&ntilde;ade que en torno a un 50% de tareas ya son automatizables, lo que hace asomar la incertidumbre y el miedo ante un futuro inseguro.
    </p><p class="article-text">
        Me asomo a la ventana de mi casa y veo un ciclista circular en direcci&oacute;n contraria mostrando gestos desafiantes hacia algunos peatones que le reprochan su conducta. No me resulta dif&iacute;cil empatizar con lo que sienten esas personas. El miedo es una emoci&oacute;n innata que nos protege y nos ayuda a sobrevivir por lo que no ser&iacute;a adaptativo no sentirlo en ning&uacute;n caso. Cuando nuestro SNA (Sistema Nervioso Aut&oacute;nomo) escanea nuestro entorno tiene tres estados: seguro, cuando te sientes conectado con lo que te rodea; movilizado, ante se&ntilde;ales de peligro se disparan respuestas de lucha o huida; o inmovilizado, cuando la se&ntilde;al de peligro es percibida como tan grande que nuestro SNA entiende que no se puede luchar o huir y nos apaga (recordemos la violaci&oacute;n ejercida por 'la manada' hace unos a&ntilde;os y el estado paralizado de la v&iacute;ctima. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/psicologos-psiquiatras-sentencia-consentimiento-resistencia_1_1166164.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su SNA estaba inmovilizado</a>).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estamos siendo testigos de una aceleración global en los procesos de una nueva comunicación basada en la distancia, el aislamiento y movida por la angustia y el miedo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n virtual puede servir de mucha ayuda a personas con problemas para socializar en la vida real, pero tambi&eacute;n puede tener el efecto contrario: encerrarnos y absorbernos en una realidad virtual, aislarnos de una vida que no nos satisface sirviendo de mecanismo de evasi&oacute;n y amplificando la evitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro SNA puede se&ntilde;alar peligro incluso cuando este no existe. Vivir constantemente en un estado de supervivencia puede ser debilitante y llevarnos a desarrollar nuevas estrategias de adaptaci&oacute;n como las drogas, el sexo, el trabajo, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/comer-ultraprocesados-ansiedad-depresion_1_10439409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la comida aportando regulaci&oacute;n emocional y alivio temporal</a>. En este sentido, nuestro cerebro se forma en funci&oacute;n del uso que le damos, si nos sentimos seguros nuestro cerebro explorar&aacute;, en cambio si nos sentimos alerta nuestro cerebro se especializar&aacute; en resolver conflictos y en gestionar el miedo. La capacidad que tiene para recuperarse, reestructurarse y adaptarse a nuevas situaciones es lo que llamamos neuroplasticidad cerebral.
    </p><p class="article-text">
        Dejo el ordenador y desde la ventana veo en el balc&oacute;n del Airbnb de enfrente a dos chicas haci&eacute;ndose selfis mientras brindan con champ&aacute;n. Sonr&iacute;en solo para la foto. Me preparo un caf&eacute; y mientras me lo tomo cojo el m&oacute;vil, abro Twitter y leo que alguien escribe: &ldquo;Cuando estudio con m&uacute;sica tiene que estar en velocidad 1.5x&rdquo;. Escarbo un poco y encuentro la justificaci&oacute;n: &ldquo;Descubr&iacute; que para ser productivo hay que poner m&uacute;sica en velocidad 1.5x, da el sentido de urgencia justo y necesario&rdquo;. Los motivos son muchos: te hace ser m&aacute;s productivo, estudiar mejor, da sentido de urgencia y ayuda a ir m&aacute;s r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos acelerados. Tenemos prisa por vivir y dejar huella. La generaci&oacute;n <em>faster</em> surge como una respuesta a la aceleraci&oacute;n de contenidos y a la necesidad de hacer todo lo posible para crear su identidad. Es la generaci&oacute;n sin tiempo, pero con ganas de hacerlo todo, v&iacute;ctima del s&iacute;ndrome FOMO ante la necesidad de adquirir el fantasma de la libertad, ecos de la Espa&ntilde;a del progreso de los a&ntilde;os 90.
    </p><p class="article-text">
        Netflix, HBO, Ivoox, Amazon Prime, YouTube, Spotify, Filmin, Movistar Plus+, Disney+ o la omnipresente Google son parte del cat&aacute;logo de acceso a esa libertad de consumo r&aacute;pido. Absorberla y gastar nuestro tiempo y dinero es el objetivo principal de todas estas empresas que copan Internet. Esa necesidad de libertad nos ha llevado a multiplicar las tasas de consumo y productividad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La conexión virtual puede ayudar a personas con problemas para socializar en la vida real, pero también puede tener el efecto contrario: encerrarnos y absorbernos en una realidad virtual, aislarnos en nuestra insatisfacción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Existe una relaci&oacute;n entre el abuso de Internet y el grado de satisfacci&oacute;n emocional de las personas. La pandemia del Covid-19 triplic&oacute; el teletrabajo y una de sus consecuencias fue el aumento de casos de dependencia y adicciones a las nuevas tecnolog&iacute;as. Nuestra atenci&oacute;n se ha visto sometida a los mandatos de la tecnolog&iacute;a, al <em>multitasking </em>como mecanismo de producci&oacute;n. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os las patolog&iacute;as vinculadas al sedentarismo y al consumo de las tecnolog&iacute;as han aumentado. La violencia digital nos ha tra&iacute;do nuevos tipos de acoso (<a href="https://www.eldiario.es/temas/ciberacoso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>cyberbullying</em></a>, <a href="https://www.eldiario.es/hojaderouter/ilegales/ciberdelitos-menores-retos-gobierno_132_4633808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>grooming</em></a>, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/justicia-condena-stalking-nuevo-acoso_1_1949653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>stalking</em></a><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/justicia-condena-stalking-nuevo-acoso_1_1949653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, </a><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/justicia-condena-stalking-nuevo-acoso_1_1949653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fraping</em></a>) y los estudios alertan de que quienes no dependen tanto de internet se muestran, en general, m&aacute;s satisfechos con la vida que quienes muestran cierta dependencia. Igualmente ocurre con las redes sociales; a mayor uso de estas menor satisfacci&oacute;n con la vida.
    </p><p class="article-text">
        El mundo empresarial que abarca Internet nos roba tiempo y libertad. No hablamos de apagar nuestros aparatos tecnol&oacute;gicos y desconectarnos perpetuamente, sino de repensar nuestra propia presencia y atenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Dice el psicoanalista J.R. Ubieto que &ldquo;lo digital no es una adicci&oacute;n generalizada que patologiza a la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, sino una herramienta para repensar el deseo y el v&iacute;nculo sin renunciar a los principios que nos resultan v&aacute;lidos en el mundo f&iacute;sico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios demuestran que correr estimula nuestro cerebro, y que los ni&ntilde;os que pueden correr libremente desarrollan m&aacute;s neuronas en el cerebro y prestan m&aacute;s atenci&oacute;n. Conservar la posibilidad de percibir, de conectar con nuestro entorno observando las posibilidades que lo tangible nos brinda. La experiencia con los otros, potenciando lo colectivo. Habitar el campo y la naturaleza se han convertido en un acto profundamente pol&iacute;tico ya que el pan&oacute;ptico de Internet se ve privado de informaci&oacute;n al no poder acceder a lo sensitivo. 
    </p><p class="article-text">
        El campo no emite notificaciones, son los sentidos los que perciben las se&ntilde;ales y los procesa a trav&eacute;s de la am&iacute;gdala enviando la informaci&oacute;n al resto del organismo y regul&aacute;ndolo a trav&eacute;s del SNA. La pausa y la desconexi&oacute;n son palancas que activan el modo parasimp&aacute;tico de nuestro SNA. Fortalecer las estructuras cerebrales que se ven afectadas por el estr&eacute;s y el trauma que nos abruma y recuperar la satisfacci&oacute;n por hacer cosas normales como pasear, cocinar o jugar lejos de las pantallas son recursos necesarios para nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Google no sabe lo que sientes al oler el campo de madrugada, tampoco es capaz de sorprenderse ante el crecimiento de la vegetaci&oacute;n y mucho menos de entender la importancia del esp&iacute;ritu colectivo que reside en un barrio, en tu pueblo o en tu vecindario. Al menos hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sigue la actualidad en el&nbsp;</em><a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaADvoj96H4Sk7x8xL3i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>nuevo canal de WhatsApp de elDiario.es</em></a><em>&nbsp;con las claves del d&iacute;a y las &uacute;ltimas horas m&aacute;s importantes.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 20:10:36 +0000]]></pubDate>
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