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Don Nadie comienza la bajadita

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Pero lo peor viene ahora. Don Nadie lleva tantos años subiendo que no ha tenido tiempo de aprender a bajar. Pero hay una bajadita y al final hay mucha gente esperando a Don Nadie. Pobrecito mío, bajó los escalones del cabildo corriendo al registro, para darse de baja porque no soportaba la idea de verse en el papel de oposición, con las cien mil pesetillas que él había puesto de sueldo a los que criticaban su reinado no tendría ni para pagar la limpieza y el riego del chalecito. Por eso cuando Paulino le confirmó que estaba dispuesto a cumplir el pacto preelectoral vio los celajes abiertos.

Su entrada en el gobierno le sirvió para comprar con dinero público pienso para dar de comer a las fieras que se lo querían zampar (esto lo contó su exjefe de gabinete Víctor Gago). Las voces críticas se transformaron en el silencio de los corderos. Pero Don Nadie no tiene plaza fija, una calentura de Paulino puede dejarlo sin coche oficial y sin dinero ni enchufes que repartir. Por eso le da miedo caminar cuesta abajo, en cualquier momento los cadáveres pueden resucitar y ajustar cuentas pendientes. En Fuerteventura lo esperan el Marqués y los críticos del Marqués (¡cuánta capacidad tiene don Nadie para aglutinar odios!). En Tenerife la niña Tavío se hizo mujer en Valencia, mujer que no olvida los desprecios de don Nadie, que había apostado por el ultraderechista Angel Llanos (convertido en una triste muleta de Miguel Zerolo). En Gran Canaria don Nadie ha pasado de dar miedo a dar risa. Mariano ha elegido a Pepa Luzardo, la mujer más despreciada por don Nadie, y hasta Larry Álvarez ha tenido que aprender a pedir perdón a los que amenaza.

Lo más triste de todo es que si don Nadie no hubiera sido tan honrado ahora tendría muchas salidas en la empresa privada. Si don Nadie no hubiera salido de aquella reunión de la Autoridad Portuaria para no beneficiar a su casero, si para beneficiarlo más todavía hubiese impedido que una empresa pública del cabildo se presentara al concurso eólico, si no hubiera rechazado aquel viaje gratis total a Noruega a pescar salmón, y si después hubiese votado en el Cabildo y en el Parlamento a favor del proyecto turístico ilegal de aquel empresario tan generoso, si cuando era alcalde hubiese comprado el almacén ruinoso de la Favorita al doble del precio que lo intentó vender aquel empresario amigo, si se hubiera metido en aquel concurso del ayuntamiento para beneficiar a la peor empresa y hubiera amenazado al empresario que pretendía denunciar el fraude? En fin, don Nadie tuvo muchísimas oportunidades de hacer cosas feas durante su gestión pública y ahora podría estar más tranquilo y tener ofertas de empresarios amigos. Pero don Nadie prefirió ser honrado y peder un millón de euros ( y de amigos) para sacrificarse por todos nosotros?

Juan García Luján

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