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Una Ley para seguir avanzando en la igualdad entre mujeres y hombres

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En el caso canario y español, las mujeres se han incorporado de manera progresiva al mercado de trabajo a partir de la década de los sesenta, rompiendo con un secular silencio y marginación que las relegaba, casi exclusivamente, al trabajo doméstico. Los profundos cambios producidos en este terreno en nuestra sociedad hacen que la visibilidad de las mujeres sea, afortunadamente, cada vez más importante en el sistema educativo, en las empresas y en la propia actividad política. Pero hay que reconocer que, valorando muy positivamente esos cambios, quedan muchas asignaturas pendientes: desde el mayor desempleo femenino a las persistentes desigualdades salariales entre mujeres y hombres, pasando por el injusto reparto del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos y del conjunto de la familia. Sin olvidar su todavía insuficiente papel al frente de tareas directivas, incluso en aquellos ámbitos, como en los colegios e institutos, donde son amplia mayoría; o por la pervivencia de lacras como la violencia de género, con un dato estremecedor que conocíamos estos días: casi 1.800.000 mujeres españolas mayores de edad viven situaciones denigrantes, de subordinación indebida, dentro de la pareja. Y, también, no lo olvidemos, constituye una asignatura todavía no resuelta satisfactoriamente su infrarepresentación en las direcciones de las organizaciones políticas y en el conjunto de las instituciones públicas, a pesar de indiscutibles conquistas, como su presencia al frente de instituciones estatales de primer nivel o la propia existencia, desde 2004, de un Gobierno paritario. Enmiendas La igualdad y la no discriminación por razón de sexo, proclamadas en el artículo 14 de la Constitución, constituyen un proceso en ninguna medida acabado. Por eso, desde Nueva Canarias hemos manifestado nuestro apoyo a esta Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que esta semana fue debatida en el Congreso de los Diputados, aportando una serie de enmiendas con la intención de completarla y mejorarla. En ese espíritu constructivo se inscriben enmiendas destinadas a aumentar las garantías a la protección de la maternidad, con especial hincapié en la situación de las mujeres con discapacidad. O las que inciden en la relevancia de atender las situaciones específicas de mujeres con una situación de mayor vulnerabilidad, como son las que pertenecen a minorías, las refugiadas, las mujeres migrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales, las niñas y mujeres con discapacidad o las mujeres mayores. Asimismo, otras de nuestras enmiendas pretenden que las estadísticas públicas desagreguen variables relacionadas con el sexo, que pudieran profundizar y hacer visibles las situaciones específicas de algunas mujeres discriminadas, con el fin de facilitar la evaluación del impacto de género y la mejora en la efectividad del principio de igualdad entre mujeres y hombres. Y, también, presentamos enmiendas dirigidas a ubicar dentro del currículum educativo el principio de igualdad de mujeres y hombres. Presentamos ese conjunto de enmiendas, como decía antes, desde el completo convencimiento en la oportunidad histórica de esta ley y compartiendo plenamente sus objetivos. Unos objetivos que no son otros que establecer mejores condiciones para seguir enfrentándonos a la discriminación de la mujer, discriminación con la que queremos acabar en cualquier ámbito, social, económico, cultural, laboral o político. Carácter integral Considero que esta ley, por su carácter integral, al incidir en aspectos como los educativos, sanitarios, tecnológicos, laborales o los que se refieren al propio papel de la publicidad y de los medios de comunicación, puede contribuir de manera decidida en ese camino emprendido hacia la plena igualdad de mujeres y hombres. Son numerosas y novedosas las iniciativas que la Ley plantea. Entre ellas, la representación equilibrada de mujeres y hombres en los nombramientos realizados por los poderes públicos, así como establecer que en las listas electorales no pueda haber más del 60% de un género en su composición (coincidiendo esta propuesta con lo ya establecido en los estatutos de Nueva Canarias), inicialmente limitada a los municipios de más de 5.000 habitantes. Asimismo, se reconoce el derecho al permiso y a una prestación por paternidad, con el fin de fomentar la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares. Igualmente, se fija que el sistema educativo incorpore entre sus fines la formación en materia de igualdad y el fomento de la enseñanza y la investigación en este ámbito. Quisiera señalar, por último, mi convicción de que la aprobación de esta Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, y sobre todo su decidida puesta en práctica, nos hará avanzar hacia una sociedad más justa. Una sociedad construida desde la plena y real igualdad entre los sexos y desde la superación de los milenarios prejuicios machistas, que tanto dolor han causado y causan; y que tantas capacidades y trayectorias vitales han inmoralmente frustrado. (*) Román Rodríguez es diputado y presidente de Nueva Canarias.

Román Rodríguez (*)

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