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Si yo fuera del PP

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Si lo fuera, de sonora patada pondría ante la Justicia a todo aquel del que tuviera conocimiento cierto de conductas delictuosas.

Si se diera ese supuesto lucharía con todas mis fueras para que la verdad, libertad y justicia fueran atributos irrenunciables y consustanciales a ese partido.

Si yo fuera militante del PP vigilaría muy de cerca a los que en aparente sordomudez actúan de una manera absolutamente despótica, sátrapas de sus satrapías.

Si yo fuera militante del PP no permitiría que a su vera vampiricen las arcas públicas partidos liderados por floreros con o sin bigotes ni sujeto alguno al amparo de las siglas.

Si lo fuera impediría a toda costa en el esencial ejercicio de la responsabilidad que haya denuncias, querellas y demás majaderías con soportes documentales "casi seguros" y que los Juzgados se convirtieran en salchicherías donde como suele ocurrir, los chorizos son más grandes que el pan y saben más latín que los abogados.

Si lo fuera, rompería el principio de la acción basado en el TUMÁS, cargue cada cual con sus errores y me iría a mi casa sin soltar putrefactas frases.

Si lo fuera, no permitiría que mis compañeros conjugaran el verbo mentir de todas las formas posibles y que los sustantivos confianza y credibilidad no sea la opinión de "TODOS LOS ESPAÑOLES" sino de representación propia.

Si lo fuera, no permitiría que el uso del poder me convierta en un mentiroso necesario. La verdad siempre dura un instante más.

Si lo fuera no permitiría que alguien proclamara que "se van a tener que tragar una bandera enarbolada en un poste de 360.000 euros".

Si lo fuera trataría de convencer a mis compañeros que las ideas fijas están sólo en las mentes atadas por un trastorno obsesivo, con ejemplares únicos de esta especie en las platanarias islas.

Si lo fuera les recordaría que también Hitler alcanzó el poder por los votos. Y la metodología no otorga fundamento para actuar dictatorialmente.

Si lo fuera criticaría abiertamente los "posados" ante el parlamento de Justicia de España (CGJE). No permitiría que se confundiera Lealtad con Fidelidad.

Y como no hay dos sin tres me ahorro el tercero porque como verá el sagaz lector si yo fuera del PSOE o del PP lo mismo digo de Juana que de la hermana.

Esta es la diferencia entre el PSOE y el PP: ninguna salvo matices y esta es una de las tantas razones del llamado desafecto a los políticos y a sus siglas que, en líneas generales, han puesto de rodillas, una vez que ambas formaciones han tocado poder.

En definitiva, la erótica del poder es mayor que la del sexo, atrae, subyuga, esclaviza y refuerza la conducta de tal manera que tiene mayor capacidad de atar que las llamadas drogas adictivas.

Desde mi Libertad e Independiencia que ni PSOE ni PP que ni lo soy ni lo quiero ser, vayamos a tonterías.

Las dos Españas ahora son diecisiete y dónde antes había cincuenta tiburones ahora hay cinco mil pescadilas. Mercaderías, oye.

¿Y que se dirá del Partido de la Abstención?

Carlos Juma

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