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Los antisistema

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Esa eficacia consistió en detener a José David Baño, un joven que pertenece a Cityboys, una organización de aficionados deportivos que todos los años organiza actos contra el racismo y la homofobia. Su organización tiene premios de la Uefa y del Instituto de la juventud por fomentar la convivencia pacífica en el deporte. Hasta el alcalde pedáneo del pueblo de David, un hombre del Partido Popular, declaró a los periódicos que deseaba la pronta libertad del muchacho porque estaba convencido de su inocencia.

El terrible antecedente penal que sacaron en portada algunos periódicos como El Mundo fue la multa que recibió José David en 2006 por tener una piedrita de hachís en el bolsillo dentro de un estadio de fútbol. Fue multado con 3000 euros por incumplir la ley del deporte. Todavía en democracia una multa sirve para tener a alguien fichado por la policía. Algunos periódicos reconocían que no sabían la causa de aquella multa, otros hablan de delito por "violencia en los estadios de fútbol". También se le acusaba de enfrentamiento con un grupo de nazis. En teoría existe una ley de partidos que sitúa en la ilegalidad a las asociaciones políticas que hacen apología de la violencia. En España se detienen cada año a jóvenes que intentan boicotear las manifestaciones racistas convocadas por colectivos que hacen apología de la violencia contra los inmigrantes. Curiosamente esos jóvenes antirracistas son fichados como "antisistema".

Por lo que se ve en el sistema caben los partidos racistas, los especuladores, los corruptos, los brillantes dirigentes empresariales con armas en sus casas, los que tapan la corrupción. En los antisistemas hay de todo, desde los fachas que cantan a Franco y ofenden la memoria de cientos de miles de familiares de represaliados, a okupas de viviendas abandonadas que son desalojadas dando pie a pelotazos urbanísticos que realizan, eso sí, los del sistema.

En el terreno de los medios de comunicación sabemos que el 70% de la población se informa por la televisión. Este sistema político en el que el gobierno tiene la potestad de repartir las licencias de televisión, se permite que se cambie un canal de noticias por una película pornográfica de 24 horas, la vida en una casa donde malviven un grupo animal seleccionado por sus dotes para el exhibicionismo. Estamos hablando del resultado de la compra de Sogecable por Telecinco, en otras palabras, Silvio Berlusconi, el político que ha llegado tan lejos gracias al apoyo de la mafia italiana, es el dueño de la cadena de Televisión más vista en España, y ahora tiene 2 cadenas (Telecinco y Cuatro), numerosos canales de TDT y una plataforma digital. ¿Quiénes son los antisistemas en los informativos? ¿La mafia que gobierna Italia? No, los okupas de pisos de Barcelona.

Ayer la defensora del lector de El País se hacía eco de las protestas de algunos lectores por el tratamiento del caso de la agresión al consejero de Cultura de Murcia. En un brillante artículo titulado "Prisas por encontrar un culpable" Milagros Pérez Oliva comparaba al joven detenido en Murcia con el caso "Aitana", el otro joven acusado de asesinar a la hija de su compañera sentimental en Tenerife. En ambos casos se producen daños irreparables en personas inocentes. Pero hay una diferencia entre los dos casos: con José David Baño hubo un ensañamiento especial por sus ideas políticas, se criminalizó a un joven por pertenecer a un colectivo que combate el nazismo.

Mientras los antisistemas son fichados por la policía, los mantenedores del sistema económico visitan la Moncloa y asesoran al presidente del gobierno, le piden más dinero para los bancos, menos para los pensionistas, despidos más baratos y electricidad más cara, más control de los pobres, menos regulación de las fugas de capitales. Así funciona el sistema. En la última encuesta del CIS los ciudadanos dicen que saben que los bancos mandan más que los gobiernos. Los bancos forman parte del accionariado de los grandes medios de comunicación. Por eso los que cuestionan el sistema económico se convierten en elementos peligrosísimos. Así que no debemos extrañarnos que cada día nos desayunemos con algunos menús informativos que llevan a la plebe a gritar en los bares: "Camarero, un pincho de antisistema, por favor. Bien frito."

Juan García Luján

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