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El arte de Lola Massieu

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Antes de desarrollar el contenido de este artículo, quisiera felicitar a la nueva dirección del Centro Atlántico de Arte Moderno por haber derogado el pago en las entradas al centro. Si anteriormente, cuando se impuso este anómalo tributo a los visitantes a las exposiciones de arte de este centro fui muy crítico, por el hecho de que con aquel canon económico se espantaba a los espectadores al derecho que tienen a recibir cultura programada por las instituciones oficiales, y a hacerles disfrutar con el arte en sus encuentros y misterios de la plástica que en ella se esconde. Y la razón de aquella molesta crítica, es la de haber pagado ya ese derecho a la cultura –y a la educación– que tenemos los ciudadanos con nuestros gravámenes al Estado.

Recaudación dineraria que solo suponía unos pocos euros. Y me preguntaba: ¿se pagaban con aquel cobro los productos de limpieza del centro? Pero que sin embargo, asistían los canarios visitantes –de los pocos que acuden a las salas de arte– los miércoles a partir de las 18:00 horas, a dicho espacio de arte cuando la entrada era gratuita, ‘que generosamente nos daba en prebenda’ para los infortunados de la economía; y otros (como el que suscribe), que se negaban, en protesta, a pagar la impositiva entrada. Ahora, retractándome, me congratulo y felicito al centro de arte por esta muy razonable anulación.    

Esa hipocondríaca política de repago, era simplemente, dar una patada en el trasero a los pocos amantes de las artes plásticas y rechazar a los demás que osaran aficionarse a complacerse de esa cultura –y deber oficial–. Nuestra sociedad, especialmente la canaria, no tiene hábitos ni tampoco está educada (aunque sean unos eminentes intelectuales y próceres en sus profesiones) para visitar las salas de exposiciones plásticas y otros actos de cultura y con ella deleitarse anímicamente. No saben ni han sido educados para ver y encontrar en el arte plástico un lenguaje destinado exclusivamente a la psiquis, al espíritu, a sentir y vibrar emocionalmente con la contemplación a través de los cromos, las formas, los volúmenes, o las iconografías, y sus lenguajes comunicativos, y todos los formularios dialécticos del moderno arte del siglo XXI, etc. A nuestra sociedad hay que educarla en y para recibir la cultura plásticad o artística en general, para que encuentre en ella su identidad personal y social; y todos los signos de libertad de pensamiento.     

La artista Lola Massieu está exponiendo en las salas del CAAM desde el pasado día 27 del pasado mes hasta el día 8 de enero del año venidero. No creo que a estas alturas, y una vez fallecida la ilustre artista, se le haya hecho ningún reconocimiento a la excelsa labor artística de Massieu por parte de ese centro. No obstante, Lola tuvo por negativa constante, y así se lo hizo saber a los familiares y amigos personales, prohibir que se le hiciera ninguna muestra en este Centro de Arte, una vez ausente de la vida la artista. Esa férrea negativa la fundamentaba en el olvido de su arte y trayectoria por parte del CAAM, y de otros tantos artistas canarios merecedores de la distinción de exponer sus obras en dicho centro por su meritoria valía. El despecho de la artista contra este Centro de Arte de vanguardia, lo hizo suyo, erigiéndose en adalid y justiciera de los creadores de la tierra, por el desprecio que desde su fundación ha tenido con los artistas canarios. Para ejemplo, lo tuvo el anterior director, que promocionó a todos los artistas del Caribe en estas salas de exposiciones de arte. El conjuro de Lola y personal promesa dada a sus amigos y familiares no ha sido cumplido.

Lola tenía una máxima en su peculiar carácter y forma de pensar en su valiente y admirada personalidad, a quien muy poco o nada le importaba que la encumbraran; o hacia quién debía dirigir sus dardos orales, cuando se terciaba su arrebato justiciero. Decía: “Los homenajes que me lo hagan en vida, después que se lo metan por el …” Así era la briosa y astuta –y muy inteligente Lola–, en sus formas de afrontar la curtida vida que tuvo. Precisamente ese homenaje en vida, tuvo el que suscribe, el honor de hacérselo pocos años antes de su óbito, ideando y comisariando una muestra de arte plástico titulada “Lola Massieu, artista nata”, de varios artistas y sus distintas plásticas. Fue un homenaje de los artistas canarios a su dilatada labor, en admiración a la persona y a su creación plástica. Esta exposición en la que participamos 16 artistas se realizó en la sala Centro de Artes Plásticas, del Cabildo grancanario, el día 3 al 31 de marzo de 2006.

Hay que estar disgustado por esta depauperada muestra para los merecimientos de esta extraordinaria artista canaria por ser una intelectual y gran renovadora del arte moderno, que junto a las varias artistas veteranas y veteranos que han tenido la dicha de adentrarse en el lenguaje del arte de vanguardia, en épocas que no les era muy favorables a su práctica y aceptación. Lola Massieu tiene una ingente obra de cualidades sobresalientes, para tan solo dedicarle dos de las salas de muestras del CAAM. Su arte renovador se merece todos los espacios expositivos del centro, para valorar su arte de toda una vida con una muestra antológica. Da la impresión de que se ha querido rellenar las salas, junto a las dos restantes muestras que juntamente exhibe el centro. Massieu ha sido una de las más destacadas artistas del arte de vanguardia de Canarias y del resto del paisaje peninsular. Aún teniendo la dignidad de haber llevado un hogar en la brega de una familia numerosa, nunca declino en su producción.

El informalismo abstracto conceptualizado y puesto en práctica por la artista que fue Lola, lo llevó a su extremo máximo, hasta sus finales días de labor creativa en esta extraordinaria mujer y artista. Alegaba, y era comprobable, que en su taller existían algunas obras elucubradas por su incesante y creciente creación desde mediados de los años cuarenta, en la que ya practicada ese lenguaje, y antes de hacerse movimiento por los artistas del informalismo y expresionismo abstracto norteamericano (precisamente, fuera encumbrado esta tendencia por los artistas europeos, exiliados del nazismo hitleriano). Por esta razón plástica investigativas fue y es una artista que en su consciente osadía (y bravura que siempre tuvo) su lenguaje plástico se nutrió de esas formas abstractas y nuevos materiales para incorporar e incrementar en la idiomática del arte de vanguardia. Uno de ellos, que se constituyó en frecuente en sus obras, lo fuera el alquitrán.

Lola Massieu no perteneció nunca a la Escuela Luján Pérez como alumna inscrita en sus aulas; pero sí comulgó con las prédicas de la modernidad y vanguardia plástica que asimiló este centro docente de arte libertario, desde su creación en 1918, implantadas por la didáctica de los pintores Juan Carló y Colacho Massieu. Perteneció al Grupo Espacio, de exclusivo arte abstracto, fundado en el año 1961 por Felo Monzón –que también dictó el manifiesto del grupo en sus objetivos artísticos–, cuya razón y existencia lo fue por la práctica de todos sus integrantes (Monzón, Paco Lezcano, Massieu, Pino Ojeda y Rafaely)  en elaborar su plástica en el arte abstracto. Paradójicamente este grupo no expuso, en su primera época, en Gran Canaria, solo lo hizo en Santa Cruz de Tenerife, y su vida fue muy corta. No así en su segunda etapa, a partir de los inicios de los setenta. Pero, en la nueva fase aceptó todo tipo de creaciones plásticas.     

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