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El despido de Maruja Torres de 'El País'

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He criticado varias veces la reconversión del periódico "El País" desde haber sido una publicación de centroizquierda cuando se fundó, en un instrumento de la derecha liberal. Juan Luis Cebrián cuando era director me parecía un periodista "progre", luego cuando subió de cargo y le nombró Polanco consejero delegado, fue girando hacia el centroderecha, y al llegar a la cumbre de la empresa como Presidente del Consejo de Administración se hizo el despacho más grande, se asignó once millones de euros anuales, y se paso a la derecha pura y dura, con ERE incluido para cientos de periodistas colegas suyos hasta ahora del Grupo PRISA, con el diario "El País" y la Cadena SER como las víctimas más directas de los desmanes de Cebrían. Es evidente que con la entrada en la empresa del grupo norteamericano Liberty Adquisition Holding que actualmente es su principal accionista, ha dejado de ser periodista para convertirse en un financiero fracasado, vigilado estrechamente por Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin, multinacionales norteamericanas de fondos de inversiones que a su vez controlan al Grupo Liberty, todo un entramado societario que explica el brusco cambio experimentado en "El País". De esta forma, hoy PRISA tiene más capital norteamericano que español. ¡Manda trillos y cebrianes!

El despido de Maruja Torres viene a confirmar lo que he venido presenciando y denunciando hace algún tiempo, y confieso con cierta pena y nostalgia porque para mí el periódico fue una referencia de progresismo cuando se fundó en los albores de la pseudodemocracia juancarlista. Pero ya Cebrián no es el Cebrián de finales de los años 70, ahora es una sardinita de Wall Street, como le denominó antes de ser despedida Maruja Torres, que ya sabía que pronto iba a ser represaliada desde que se puso en marcha el ERE en el Grupo PRISA con despedidos masivos en el periódico, en la SER, y resto de publicaciones.

Es sintomático además el tratamiento que le da Cebrián, el Grupo Liberty, a todos los presidentes de América Latina que les ponen cortapisas, y también impuestos por sus actividades comerciales y mercantiles en aquellos paises, a editoriales como Santillana, que edita libros de texto para los niños de diversos países de América del Sur, y también las editoriales Alfaguara y Aguilar, o el grupo Unión Radio, al que está asociado el Grupo Cisneros, cuya cabeza visible es el venezolano Gustavo Cisneros, ahora gran amigo de Juan Luis Cebrián, y propietario entre otras empresas medíaticas de Venevisión, la cadena de TV más importante de Venezuela, que le atizaba un día sí y otro también a Hugo Chavez, y ahora le atiza a Nicolas Maduro, y es gran defensor del líder de la oposición venezolana, Enrique Capriles. Con Gustavo Cisneros, Juan Luis Cebrián se ha expandido a otros países de América Latina, entre ellos Bolivia y Ecuador, y por tanto "hay que darle fuerte a Evo Morales y Rafael Correa", que defienden los intereses generales de sus respectivos países, y no los del nuevo imperio español.Con respecto a Bolivia el "progresista" periódico de Cebrián escribió cuando Evo Morales nacionalizó el gas que "hay explosiones telúricas con magma indigenista, etnopopulista y nacionalista, hostiles al capital extranjero". Sólo le faltó decir a Cebrián que Evo Morales era un indio de mierda.

Para muchos "progres" canarios amigos míos este cambio sustancial de El País" ha supuesto un pequeño disgusto, aunque una buena parte de ellos siguen creyendo en "la biblia" del periodismo posfranquista. Para estos "progres de salón" es duro reconocer que se han equivocado, que su ídolo ha cambiado, y ha vuelto a sus posiciones del pasado, pues no hay que olvidar que el tal Cebrián fue director de informativos de TVE en 1974, un año antes de morir el General Franco, y ese cargo no se lo daba Carlos Arias, último presidente franquista y asesino en Málaga en la guerra civil conocido como "El Chacal carnicero", a un rojo, ni siquiera a un rosado, ni tampoco a un moderado. Ahora para Maruja Torres el periódico es un reflejo de la situación de España, y de esta guisa "el pensamiento único que se está imponiendo y el miedo a que te puedan despedir por decir la verdad o por reclamar mejores condiciones laborales, atenazan ahora a la redacción". Pero Maruja Torres, que está decepcionada, defraudada, pero no derrotada, afirmó que seguirá escribiendo, me parece una excelente noticia, y adelantó que no la hará en ningún medio tradicional ni tampoco en aquellos diarios digitales que funcionan como tal, de lo cual me alegro enormemente por la coincidencia con mi decisión de "fichar" por Canariasahora.es hace algunos años, porque tengo claro que en el periodismo digital está el futuro de la comunicación, y además un periodismo más libre, salvo que las fuerzas cavernícolas y represoras tomen las redes sociales y los periódicos digitales, militarizando internet. Y estar a mis años en esta moderna experiencia la verdad es que me da un poco de moral. Ahora con el acuerdo entre este periódico y el diario.es, el proyecto se enriquece y fortalece aumentando de esta manera la esperanza de quienes colaboramos con esta formidable empresa.

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