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Las rutas olorosas de Las Palmas de Gran Canaria

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Quiero referirme ahora a otro "atractivo" con el que cuenta Las Palmas de Gran Canaria y que no pasa inadvertido, especialmente para el olfato, tanto para sus habitantes como para los que nos visitan. Yo la llamaría la "Ruta de los Olores", y no precisamente a rosas o a jazmín, que ofrece esta capital. Podríamos llevar en guagua al turista, o dando un paseo con mochila al hombro, por esta ruta tan original. Se sale desde el barrio marinero de San Cristóbal, donde ya se atisban tanto los olores como la chapuza de su "paseo marítimo" (y nunca mejor dicho porque el mar está muchas veces dentro de la zona peatonal) Al llegar al tramo de costa que está delante del Hospital Insular, se aspira un nauseabundo olor a causa de los vertidos manan allí. La depuración y la falta de emisarios brillan por su ausencia.¿Proceden del Hospital estos vertidos?

Continuamos un poco más allá, y a la altura del antiguo Palacio de Justicia, pueden caer fulminados por el mal olor que procede de un respiradero del cual sale después un emisario que se introduce en el mar. El ciudadano tendrá oportunidad también de ver la basura y la chatarra que se acumula allí desde los tiempos en que Colón vino a orar en la ermita de San Antonio. No dejen de llevar las cámaras porque, a pesar de que aquello se encuentra en el "casco histórico", a ninguna administración pública se le ha ocurrido eliminar esto, que se ha convertido en una "una histórica porquería".

Luego, al ladito mismo del Teatro Pérez Galdós, la peste es insoportable, tanto para los vecinos que por aquella zona viven como para los turistas y transeúntes que por allí pasean o quieren introducirse en la parte antigua de la ciudad. No pega nada que usted vaya al coliseo, tan elegantemente vestido y perfumado, y de pronto le llegan esos embates pestilentes, fruto de pretéritas chapuzas. La gente no puede evitar mirarle como si usted fuera el culpable. Si desean seguir disfrutando del paseo, lléguense hasta el Parque de San Telmo, y al lado mismo del cruceiro existente en la esquina que da a la calle Bravo Murillo, hay un "aroma" exquisito a cloaca podrida. Algo huele mal también cerca del Arsenal de Las Palmas, ¡Fós, qué peste!, exclaman los aborígenes. Por supuesto, que existen otros lugares a lo largo y ancho de la capital grancanaria que ofrecen estos "perjúmenes", incluida la playa de las Canteras. Y no les voy a hablar de la impresión que causan las deposiciones de los perritos en la calle. .En fin, espero que el Ayuntamiento, el Cabildo e incluso las mismas consejerías de Turismo y la Comunidad Europea, me feliciten por "descubrir" esta nueva ruta olorosa de las Palmas de Gran Canaria. Amén.

No se me ha olvidado Barranco Seco, donde está instalada una depuradora, y que a veces huele muy mal. Lo que me extraña es que se pretenda construir en este entorno una zona residencial. O es una broma, o existe el proyecto de eliminar primero la depuradora y los malos olores. A no ser que ocupen esas viviendas personas que no tienen sensibilidad olfativa, o, simplemente, masoquistas.

José M. Balbuena Castellano

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