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Un trabajo preciso

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Este juego, como comprenderás, a Rajoy lo mata. En el fondo cree que tanta manifestación nos llevará a una oposición de veinte años, lo cual indica que tengo a un explorador de monos o a un defensor de las ballenas al frente del partido, pero en ningún modo a un triunfador. Ahora ya no duda. Entre los marcajes implacables de Acebes y Zaplana, los desprecios infinitos de Federico, el prado desnudo que todavía es tu periódico para él, y mi fantasma que retorna, Mariano es la herida que no cicatriza para que yo pueda herirla impunemente. Pedro, te agradezco lo que haces por nosotros, aunque comprendo que todo agradecimiento es interesado y todo agradecido también lo es. ¿Sabes lo que agradezco? Que por mucha Faes, por mucho Murdoch, por mucho Bush y sus conferencias regaladas, por mucho Agag y sus laberínticas relaciones con los números uno de los negocios mundiales, ya hubiera podido desaparecer en el charco de una vida disimulada como tantos otros presidentes. ¿Debo señalar que por esa razón ubiqué a Rajoy en el faraonato?... Sin embargo tal vez nadie me hubiera querido ayudar salvo al principio: sencillamente no existir después de un inmenso cortejo de homenajes y medallas… Es curioso como son las cosas: existo para ti, porque así lo quieres…, estás convencido que de todos los perros de la derecha nadie te resultará más útil que yo. Ustedes, los brillantes alumnos de las izquierdas marxistas…, me refiero a Pio Moa, al propio Federico, al “espía” de Juaristi, a ti mismo que con tanta delectación coqueteaste con el felipismo antes de que descubrieran a qué clase de arribista alimentaban e inmediatamente, cuando te cataron, te enviaran al paro…, ustedes, los voceros de la transición de Suárez, los analistas de Lenin y Trotski, de cuán magnífica ayuda nos han sido. Sin ustedes no hubiésemos descubierto la claridad de la noche, el poder de la calle, el encanto de la mentira, las debilidades de la izquierda, el golpe del 36 como arma análoga para echarlos setenta años después del Gobierno. Somos un surtidor de verdades cristianas que muy pocos se atreven a negar. ¡Dios mío! ¿Cómo hemos logrado que una buena parte de la opinión pública se crea que hubo etarras colocando bombas en el 11-M? ¿Cómo que De Juana Chaos merezca pudrirse en prisión cuando fuimos nosotros los primeros que lo acercamos al País Vasco y le concedimos varias medidas de gracia? ¿Cómo se explica que los asesinos de ETA sean criminales cuando lo decimos nosotros, y movimiento nacional de liberación vasca cuando también lo decimos nosotros? ¿Cómo no nos escupen a la cara cuando cantamos el himno nacional por las víctimas de ETA, en la víspera, en la jodida víspera, Pedro, del tercer aniversario del 11-M?... ¿Comprendes de lo que hablo? ¿Tenemos el poder de afirmar algo en una dirección y luego, seguidamente, sin siquiera aguardar unos días, afirmar lo contrario, y que la gente nos tenga fe? Es extraordinario: Podemos decir lo que queramos, verdades o mentiras, mentiras o verdades, según nos cuadre, y nadie pagará por ello. Pedro: has desarmado a la izquierda usando sus mismas tácticas; ocurre que esa vieja izquierda se siente desasistida de los viejos métodos porque los asocia con el estalinismo, las purgas, Siberia, y todas las dictaduras del Este. ¡Como si Marx hubiese nacido de repente sabiéndolo todo! Llega a tanto su sentido de la culpa que se olvidan de los precedentes. ¡En cuantas ocasiones no me lo habrás dicho! ¡Esta mezcla nuestra de joseantonismo y marxismo funcionará!... ¡Y ya lo creo: es medicina letal! Bien, a lo que vamos. Vuelvo pero sin volver de momento. Digamos que estoy volviendo, que la gente lo entienda así, que se levante su moral pues su líder no se olvida de ellos, y si Mariano no está a la altura aquí estoy yo. Resta la estocada final. Un par de manifestaciones más, bajada socialista en las elecciones autonómicas, moción de censura a la vuelta del verano, y adelanto de las elecciones. Un trabajo preciso, Pedro, felicidades. A tiempo aprendiste de que nadie paga mejor que aquellos que siempre estuvimos controlando los resortes del poder real. También te felicito por haberlo entendido. Firmado: José María (Aznar)

Francisco J. Chavanel

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