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PETER WESTON, LOS PREMIOS HUGO Y SU PRESENTACION EN LA WORLDCON 75

Para aquellos poco familiarizados con el mundo de la ciencia ficción literaria, hablar de los premios Hugo resulta una cuestión baladí y carente de todo interés. No obstante, dicho premios, instaurados el año 1953, se convirtieron, dos años después, en un galardón tan importante dentro de la literatura fantástica como lo pudieran ser los Oscar dentro del séptimo arte.

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Por añadidura, el nombre del premio rinde un homenaje al editor Hugo Gernsback, fundador de la mítica publicación Amazing Stories, piedra angular sobre la que se soporta buena parte de la literatura de ciencia ficción contemporánea. Gernsback -todo un visionario dentro del mundo del fandom, cuando aún no se había acuñado tal definición- supo ver las posibilidades que el género de la ciencia ficción y la fantasía ofrecía a los lectores, más allá de las creaciones de escritores tales como Julio Verne y H. G. Wells, dos de los padres fundadores del género.

Amazing Stories December 1926 A

Amazing Stories vol1 N9 (1926) 

No obstante, su aportación también ha sido puesta en duda por quienes lo trataron, sobre todo en su segunda época, una vez que perdió el control de su primera publicación a causa de una bancarrota sobre la que pende la sombra de la competencia 1

Sea como fuere, ya nadie duda de la importancia del galardón y del impulso que dichos premios han supuesto para varias generaciones de escritores de todo el mundo, sobre todo por la icónica imagen del cohete que los representa, una imagen ligada, desde 1984, al editor, fan y motor del fandom británico Peter Weston, en todas las áreas imaginables, el cual fue capaz de evolucionar el diseño previo del galardón, desarrollado por Jack McKnight y Ben Jason.

Weston respondió a la llamada de la World Science Fiction Society, responsable de organizar, cada año, la convención mundial de ciencia ficción “Worldcon” y, con un presupuesto ridículo -como suele ser habitual en este tipo de situaciones- diseñó un estilizado cohete el cual, con variaciones a lo largo de los años, se ha convertido en el emblema no solamente de los premios Hugo, sino de la misma convención que los entrega y, por qué no decirlo, del género fantástico en sí mismo.

Pensar, hoy en día, en los premios Hugo, sin pensar en el cohete que diseño Peter Weston es tan difícil como pensar en Flash Gordon, sin reparar en la figura del emperador Ming; o teorizar sobre Star Wars, sin tener en cuenta la impronta de los caballeros Jedi.

Dicho todo esto, debemos situarnos espacialmente y ceñirnos al escenario de la Worldcon 75, celebrada hace unos días en la ciudad de Helsinki, dentro de las instalaciones del Helsinki Expo y Centro de Convenciones Holiday Inn Messu­keskus. Entre las actividades que se ofrecían, había una que reunía tanto la figura de Peter Weston como la historia, en 3D de los premios Hugo, entregados en las últimas tres décadas.

hugo_sm A

Dicha actividad, una exposición titulada Peter Weston, The Hugo Award Rocket Man(1943-2017) pretendía rendir un homenaje al polifacético creador y aficionado junto con otra muestra titulada Hugo Trophies.  Ambas se encontraban situadas junto a una tercera muestra, la cual debía servir como nexo de unión entre las tres, dado que, ésta última, pretendía recorrer 75 años de historia de la Worldcon, como punto de encuentro y motor divulgador de la ciencia ficción a lo largo del mundo.

Como en otras facetas de la creación, el papel del programa y el espacio en la página web oficial lo soportan todo, pero la realidad, una vez que se estaba delante de las tres propuestas expositivas, era bien distinta.

Para empezar, es de recibo señalar que las herramientas con las que trabajaron los responsables de la Worldcon 75 -el soporte expositivo, para ser más precisos- no eran las más idóneas para, por ejemplo, exhibir la colección de Premios Hugo que se trajo hasta Helsinki.

Sin embargo, una cosa es no tener los mejores soportes, por muchas y variadas causas, y otra, muy distinta, es exhibir los ya mencionados premios Hugo en unas mesas muy bajas y cubiertas con manteles blancos más propios de un restaurante que de una exposición en una feria mundial. El que, además, los rótulos impresos en hojas blancas, con una tipografía negra poco visible, puestos encima de los mencionados manteles, también blancos, solo servía para acentuar la sensación de hecho a última hora, sin el más mínimo cuidado.

Todo este desatino propició que la mayoría de los visitantes ni siquiera repararan en dichos premios, pasando por alto tanto su importancia dentro del mundo de la ciencia ficción literaria, como el trabajo de Peter Weston.

Hugo 1996 A

Solo quiero añadir que ejemplos tan sobresalientes como el Hugo entregado en 1996, en la L.A. Con III, celebrada en California, el cual reunía elementos tan icónicos como una bobina de cine, referencias al logotipo de la productora 20th Century Fox junto con el cohete por todos conocidos; o el Hugo entregado en la convención japonesa celebrada en el año 2007, Nippon, el cual reproduce, junto con el emblemático cohete, la no menos emblemática silueta de Ultraman -protagonista de la mítica serie de televisión de Eiji Tsuburaya- uno de los Hugo más espectaculares de las últimas décadas fueron ignorados por la gran mayoría de los asistentes.

Hugo 2007 A

Lo peor del caso es que dudo mucho que estos premios vuelvan a ser expuestos en Finlandia y, desaprovechar oportunidades como ésta, se me antoja un capricho del que nadie sale indemne.

En cuanto a la exposición dedicada a la historia de WorldCon, el mayor error de quienes la montaron residió en querer ocultar el soporte del que disponían; es decir, una valla metálica sujeta por dos mojones de cemento. Con cubrir parte de la valla con una tela de mala calidad de color azul no se lograba esconder nada. Si a esto le suman que no había una sola imagen que estuviera al mismo nivel que otra, algo que se puede extrapolar al resto de propuestas expositivas de WorldCon 75, la sensación que transmitía todo aquello era de estar a medio montar, no una exposición per se.

Cuesta entender también que un evento de estas características no reparara en enmarcar las láminas tamaño Din A-3 que conformaban la exposición relativa a su propia historia. En vez de ello, las hojas estaban puestas de cualquier manera, tal cual ocurría con la exposición de Peter Weston y con la del astronauta Kjell Lindgren, invitado de honor del evento.

Dejo para el final un elemento que se suele olvidar. Las exposiciones no hablan por si solas, necesitan un intérprete que las humanice y, teniendo un batallón de voluntarios como había, esto tampoco se hizo. Resulta curioso que, cuando comenté lo que sucedía con los premios Hugo, un día después se programara una visita guiada por una persona de la organización. Esta visita, que también se repitió el domingo, logró que un pequeño grupo de personas disfrutara con la colección anteriormente mencionada, pero dos horas no solucionan el desaguisado anterior.

Yo comparto el espíritu de voluntariado que se fomenta en Finlandia, pero en WorldCon 75 sobraban voluntarios y faltaban profesionales, capaces de imprimirle al evento una identidad corporativa que éste no cuidó lo más mínimo.

Además, me parece muy injusto pedirles a jóvenes que están empezando a trabajar las mismas obligaciones que se le deben exigir a un profesional. Y con ejemplos como éste, la imagen que van a tener estos voluntarios de cómo organizar un evento no es -según mi experiencia profesional, desarrollada a lo largo de más de dos décadas- la más conveniente.

  1. A este respecto recomiendo leer la siguiente entrevista con el escritor Jack Williamson, quien terminó por demandar al editor a causa de los impagos acumulados http://www.depauw.edu/sfs/interviews/williamson54interview.htm

 

© Eduardo Serradilla Sanchis, 2017

World Science Fiction Society", "WSFS”, "World Science Fiction Convention", "Worldcon" "Hugo Award", the Hugo Award Logo, and the distinctive design of the Hugo Award Rocket are service marks of the World Science Fiction Society, an unincorporated literary society © 2017

The Hugo Award logo was designed by Jeremy Kratz.

Amazing Stories Volume 01 Number 09 (December 1926). Pulp magazine published by Experimenter Publishing Co. and edited by Hugo Gernsback. Periodical copyright not renewed. Individual contributions' copyrights not renewed. This magazine and its contents are now in the public domain.

Ultraman © 2017 Tokyo Broadcasting System & Tsuburaya Production

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