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Un fogón de La Mancha en los hoteles-escuela

JORNADAS DE HECANSA EN COLABORACIÓN CON EL BODEGÓN

Los 32 años de la cocinera manchega María José Infante, retocados por su hijo Rubén, producen una cocina con raíces tradicionales.

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Se complementan a la perfección, aunque algunas veces pueden producirse tiranteces al adaptar la cocina tradicional manchega a las más innovadoras fórmulas de autor. Pero María José Infante lo asume como parte de la evolución de sus 32 años de cocinera al frente del prestigioso restaurante El Bodegón, situado en pleno corazón de Daimiel (Ciudad Real). Desde este mismo martes y sólo hasta el jueves, la contundente y exquisita cocina manchega puede disfrutarse esplendorosamente en el hotel Escuela Santa Rígida, de Gran Canaria, y a partir del 25 y hasta el 27, en el hotel escuela de Santa Cruz de Tenerife, todo ello por iniciativa de la empresa pública Hecansa.

Rubén Sánchez Caaho y su madre, María José Infante, este lunes en Santa Brígida.

Rubén Sánchez Caaho y su madre, María José Infante, este lunes en Santa Brígida.

"Tuvimos nuestro lunes al sol y regresamos a mi tierra hace 32 años". Así resume María José Infante los comienzos de El Bodegón en compañía de su esposo, soldador de profesión, con el que regresó de Bilbao para instalarse en aquel viejo castillo que luego pasó a plaza de toros, a molino y a herradero... para ser desde hace muchos años un restaurante de referencia en Castilla La Mancha.

El negocio ahora lo llevan sus hijos, Rubén y Ramón, el primero la ha acompañado hasta Canarias para ocupar las cocinas de los hoteles-escuela, y el segundo, presidente de los sommellier de la región, se quedó al frente del premiado restaurante en Daimiel.

Un restaurante con una cocina celebradísima y con una bodega merecedora de muchos y muy reconocidos premios.

Durante estos pocos días de experiencia en Canarias, Rubén y María José están ofreciendo a la clientela isleña lo más representativo de la región con unos toques de autor verdaderamente distinguidos. No hay que perderse el bacalao confitado en negro a baja temperatura, ni las distintas presentaciones del afamado queso manchego. Ineludible probar los duelos y quebrantos con asadillo manchego, o el lomo de cordero con papas al pegote en su salsa.

La carta no es muy amplia, más bien selecta, lo que garantiza acertar con la elección.

Hay que llegar a los postres, que son verdaderas exquisiteces, y se pueden disfrutar con una apuesta atrevida pero gloriosa tentando el queso con miel 2010 (el chief pone año a los platos que tienen éxito) o irse a lo convencional, a la par que sabroso, de las pastas tradicionales manchegas

El vino recomendado para la ocasión es un Conde de Leganza tempranillo 2008, con doce meses en barrica y otros tantos afinado en botella.

Los precios, muy razonables para los tiempos que corren. Dos personas con aperitivos, dos segundos platos, dos postres, agua, una botella de vino y café no han de pagar más de ochenta euros.

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