eldiario.es

Menú

Las cuentas en Suiza que nunca ha negado José Manuel Soria

En 2004 dijo ante un juez de Las Palmas que durante años administró empresas fuera de España y, consecuentemente, tenía cuentas en Rotterdam y “en distintas partes del mundo”

Un pleito por divorcio llevó a su esposa, la procuradora María del Carmen Benítez, a aportar a un juzgado de familia unos extractos que evidenciarían movimientos de los Soria en Suiza y en Rotterdam

Al juez le contó que había dejado de administrar sus sociedades ‘off shore’ en 1995, pero en realidad lo hizo al menos hasta 2006 cuando ya era presidente del Cabildo de Gran Canaria tras ocho años de alcalde de Las Palmas

- PUBLICIDAD -
Uno de los extractos de una cuenta en Suiza aportados por la esposa de Soria a un proceso civil.

Uno de los extractos de una cuenta en Suiza aportados por la esposa de Soria a un proceso civil.

No es la primera vez que sale a la luz la existencia de una cuenta en Suiza vinculada al exministro de Industria José Manuel Soria. Un fiscal de la Audiencia Nacional, Vicente González Mota,  investiga en estos momentos -según La Sexta- las operaciones que en paraísos fiscales haya podido realizar el expresidente del PP de Canarias a través de las empresas detectadas en los papeles de Panamá y en las investigaciones realizadas a partir de aquellos primeros hallazgos. Hasta el momento está confirmado que tuvo empresas activas al menos hasta 2006, es decir once años después de haber comenzado su actividad política.

José Manuel Soria jamás ha dejado de hacer negocios. Los hizo antes de ser elegido alcalde de Las Palmas de Gran Canaria (1995) y los continúa haciendo en la actualidad. Y muchos de esos negocios han consistido en operaciones fuera de España, como pusieron de manifiesto los papeles de Panamá, revelados en España por La Sexta y El Confidencial y alimentados recientemente por él mismo a través del supuesto borrador de  un más que hipotético libro de memorias que estaría preparando para cobrarse venganza a los que lo apartaron del poder cuando él creía que ya era invencible.

Ahora sostiene que se vio forzado a dimitir no ya por haber sido descubierto en una sucesión vergonzosa de mentiras; ni por haberse olvidado de que tenía activas algunas empresas en paraísos fiscales.  Su nueva versión de los hechos es que Montoro le había descubierto una cuenta en Suiza a nombre de su madre y que de ello el ministro de Hacienda había informado a Mariano Rajoy.

Una cuenta, sostiene en ese presunto borrador de memorias que él mismo trasladó a El Mundo, que liquidó junto a sus hermanos en 2010, cuando falleció su madre.

Esta aportación a las memorias radiadas del exministro de Industria no hace más que confirmar que dimitió para que no lo siguieran investigando, y la noticia de que un fiscal lo está haciendo en la Audiencia Nacional le obliga a salir con nuevas versiones.

Ese año de 2010 en el que dice que liquidó la famosa cuenta que descubrió Montoro nos acerca mucho más a la actualidad, al año en que fue designado ministro por Mariano Rajoy (2011). La madre de los Soria mantenía viva una cuenta en Suiza y tenemos que dar por buena la versión del ministro de que la liquidó y, junto a sus hermanos, la declaró al fisco español con el pago de los correspondientes impuestos.

¿Se acogió Soria a la amnistía fiscal y por eso su nombre aparece en el listado que el Gobierno se niega a facilitar pero que Montoro conoce perfectamente?

¿Era esa cuenta en Suiza de titularidad exclusiva de su madre?

¿Qué operaciones registró esa cuenta desde 1995, año en el que Soria dice haber liquidado las empresas familiares en el exterior, hasta 2010, año en el que dice que la canceló?

¿Existe alguna otra cuenta de José Manuel y Luis Soria en Suiza o en cualquier otro paraíso fiscal?

Por lo que hasta ahora se sabe, la respuesta es sí.

En 1996 se conoció la existencia de al menos otras dos, una abierta en la Unión de Bancos Suizos (UBS) y la otra en el BBVA Finanza. Algunas de sus anotaciones y algunos de sus traspasos fueron aportados por la esposa de José Manuel Soria, María del Carmen Benítez, a un pleito por divorcio en el que intervenía como procuradora de los tribunales. La demandante, Margarita M. de L. reclamaba fuertes sumas de dinero a su esposo, R.G.B.L., y para acreditar sus fondos María del Carmen Benítez aportó justificantes de transacciones en el exterior entre el demandado y su esposo, el por entonces alcalde de Las Palmas de Gran Canaria. En aquellos extractos aparecieron elevadas cantidades de dinero en diferentes monedas europeas (marcos alemanes, florines holandeses, pesetas, dólares, francos suizos) que se movían de una cuenta a otra, en ocasiones con la anotación del nombre y los apellidos de los empresarios que participaban en esas transacciones.

Son operaciones consignadas hasta diciembre de 1995, año en cuyo verano José Manuel Soria accede por primera vez a un cargo público, la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, además, por mayoría absoluta.

En la segunda mitad de ese año aparecen apuntes por importe de 657.000 euros, lo que desmontaría por completo su beatífica versión de que dejó de operar con cuentas y empresas en el exterior al incorporarse a su primer cargo público.

Efectivamente, según estos extractos, a cuyo pie aparecen las iniciales JMSL y LSL, que teóricamente se corresponderían con los nombres y apellidos del exministro y de su hermano Luis, las fuertes transacciones empiezan a aparecer el 12 de junio, cuando ya ha ganado las elecciones a la alcaldía y a los pocos días de tomar posesión, el 23 de ese mes. Se trata de traspasos entre la cuenta en Rotterdam, del BBVA Privanza, y la de Suiza. En la cuenta de la Unión de Bancos Suizos identificada con el número 761.663 figura un ingreso de 290.000 marcos alemanes procedentes de otra cuenta, esta vez del BBVA Privanza, con numeración 964/1530.

Hay seis entradas más: dos de 230.000 marcos el 20 de junio, otra de 141,752,49 dólares el 28 de julio; otra de 220.779,50 florines holandeses (que se cotizaban 1,5575 dólares USA); y finalmente tres traspasos en pesetas: 3 millones el 9 de agosto, 5 millones el 21 de agosto y 20 millones de pesetas el 22 de diciembre de 1995.

En total, 109.626.421 pesetas, equivalentes a 657.000 euros.

Los extractos aportados al juzgado de familia donde se resolvió aquel divorcio incluían en ambas cuentas, tanto la de procedencia como la de entrada, las iniciales JMSL y LSL.

No hay más transacciones conocidas porque esos extractos se aportan a principios de 1996 al pleito por divorcio, pero todo hace pensar que las actividades de José Manuel Soria y sus hermanos, tanto dentro como fuera de España continuaron. La empresa familiar Consignataria Oceanic, SA, continuó operando hasta 2010, según el Registro Mercantil de Las Palmas, aunque fue liquidada en 2014. Y seguía operando en la exportación de frutas porque José Manuel Soria, ya siendo alcalde, acudía con frecuencia a la Federación de Exportadores Hortofrutícolas a participar en los concursos para conseguir para su compañía los fletes pagados por todas las empresas exportadoras.

En presencia de un juez

Pero la primera vez que José Manuel Soria habla de sus cuentas en el exterior la encontramos en el año 2004, concretamente el 15 de diciembre. Se encontraba ante el juez Alberto Puebla, titular de Instrucción 1 de Las Palmas de Gran Canaria. El abogado Luis Val le preguntó si tenía “alguna cuenta en Suiza o en Rotterdam”. Soria ni se lo pensó y contestó que no, pero acto seguido recapacitó. Según el acta de aquella comparecencia, el entonces presidente del Cabildo de Gran Canaria dijo que deseaba “significar que quizás están confundiendo en la pregunta el hecho de que el dicente se ha dedicado a la actividad marítima y es que el dicente estuvo administrando una empresa familiar de fletamientos marítimos desde 1990 hasta que se presenta a las elecciones en mayo de 1995. Esa empresa”, continúa recogiendo el acta judicial, “operaba con agentes en distintas partes del mundo, entre otras Rotterdam”.

No podemos dar por buena esa versión si nos atenemos a lo que dice el Boletín Oficial del Registro Mercantil del 15 de abril de 2004, que publica en esas fechas tan alejadas de aquella comparecencia judicial la revocación del nombramiento de José Manuel Soria como apoderado de la consignataria familiar. Por entonces ya llevaba un año como presidente del Cabildo de Gran Canaria y nueve en el ejercicio de la actividad política. Solo faltaban siete meses para sentarse ante el juez y soltarle aquella tremenda trola: abandoné la empresa familiar en mayo de 1995.

Pero si es falso que abandonara los negocios en España, falso es igualmente que lo hiciera en el extranjero.

Porque, como quedó acreditado en la investigación de Canarias Ahora tras la aparición de los papeles de Panamá, José Manuel Soria fue secretario de UK Lines Londres y UK Lines Bahamas hasta 1998 y fue nombrado presidente de Oceanics Lines Ltd. en 1997, cargo que mantuvo hasta la disolución de esa compañía británica en 2006. Seguía haciendo negocios en el extranjero mientras ejercía de presidente del Cabildo de Gran Canaria (2003-2007).

Y hacía negocios también en paraísos fiscales, como quedó probado cuando aparecieron su firma y la de su hermano Luis en la carta de disolución de Mechanical Trading Limited en diciembre de 2002, una empresa que creó en 1993 en Jersey de la mano de Canal Trust, especialista en formar compañías pantalla, filial del BBVA Finanza, justo el banco desde el que los hermanos Soria hacían transacciones a Suiza, según los extractos aportados por la procuradora María del Carmen Benítez a aquel pleito de divorcio en Las Palmas de Gran Canaria.

Pero no son esas cuentas en Suiza o en Rotterdam las únicas que han colocado a Soria alguna vez en una situación embarazosa. Siendo alcalde de Las Palmas de Gran Canaria se descubrió en Ginebra la presencia de su mano derecha en el Ayuntamiento, el concejal de Hacienda Francisco Fernández Roca,  en un viaje relámpago de menos de 24 horas justo un día antes de que se aprobara el pliego de condiciones (traje a la medida, para ser más precisos) para  la compra de una vieja factoría de tabaco por 12 millones de euros. El inmueble fue previamente comprado por uno de los empresarios más cercanos a Soria, Santiago Santana Cazorla, que creó para la ocasión la empresa Calle Cervantes S.A., disuelta después de la compra-venta. Esa compañía abrió cuenta en Suiza y pese a haber sido trasladada su numeración a la justicia, nadie la investigó jamás. La única persona condenada por aquel pase inmobiliario fue un periodista. Yo.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha